viernes, 27 de marzo de 2015

Tito de la Viña: ‘El mejor jugador de todas las épocas’



El periodista Tito de la Viña siguió de cerca toda la carrera de Víctor Agustín Ugarte y de la mayoría de los grandes jugadores que tuvo el país, por eso, con conocimiento de causa, asegura que como “El Maestro” no hubo otro.

— ¿Por cuánto tiempo lo vio jugar a Ugarte?

— Lo vi jugar desde su debut en La Paz, que se produjo el 29 de junio de 1947, en el estadio Hernando Siles jugando para Bolívar en un partido frente a Ferroviario. Perdieron, pero él jugó un gran partido. También lo vi cuando se retiró. En realidad seguí de cerca toda su carrera.

— ¿Al margen de sus grandes actuaciones con la selección, se acuerda de algún cotejo que hizo con su club?

— Habría que recordar que vino a jugar River Plate una serie de partidos amistosos en 1956. Le tocó jugar con Bolívar, que se reforzó con muchos jugadores de otros equipos, por ejemplo estaban Wilfredo Camacho y Eugenio Calla de Municipal, Ausberto García de Wilstermann, entre otros. Bolívar goleó 7 a 2 y “El Maestro” Ugarte marcó tres goles. El gran mérito fue que River tenía grandes valores, estaba Amadeo Carrizo, el arquero de la selección argentina. Otros partidos históricos en los que fue figura destacada Ugarte fue cuando vino el Rodvice de Alemania y el Millonarios de Colombia, en los dos fue figura.

— ¿Por qué le decían Maestro?

— Porque realmente era un maestro, era un jugador completísimo, la tocaba con taquito, con la rodilla, se la llevaba hacia adelante, tenía velocidad, sabía cabecear, bajaba bien con el pecho, se acomodaba, remataba de volea; además era un jugador regular, no tenía altibajos, siempre rendía mucho y siempre se concentró bastante en su juego, era muy disciplinado en ese aspecto, conservaba su destreza física; aunque no tenía pinta de jugador, porque sus piernas eran esmirriadas, medio raras, medio chuecas, y uno viéndolo decía ‘qué va a ser jugador’, pero era un crack.

— ¿Qué lo destacaba más?

— Tenía una característica especial, los penales los pateaba poniéndose de espaldas al arco, se ponía de espaldas al arco y pateaba de media vuelta.

— Con tantos años en el periodismo y tras haber visto a grandes jugadores bolivianos ¿Ugarte habrá sido el mejor?

— Yo diría que Ugarte ha sido el mejor jugador boliviano de todas las épocas, por algo le decían El Maestro. Se le acerca un poco (Marco Antonio) Etcheverry, otro poquito Ausberto García, también (Erwin) Romero; pero Ugarte los superó a todos.

—¿Cómo era como persona?

— Era buena persona, lamentablemente murió en la pobreza, pese a que fue uno de los jugadores mejor pagados del fútbol boliviano de esa época. Llegó a tener una casa propia en cercanías del estadio Lastra, que la compró con todo lo que ganó en el fútbol, es una pena que no haya sabido capitalizar todo eso, murió su esposa cuando era relativamente joven, y eso desencadenó una tragedia en su hogar. Fue vendida la casa y El Maestro, el gran Maestro, el que era admirado por todos, terminó su vida patéticamente.

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