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viernes, 27 de marzo de 2015

Wilfredo Camacho: ‘Estuvimos cerca de ir al Mundial del 78’



Como jugador fue el capitán de la selección boliviana de 1963 y como director técnico estuvo cerca de llevar a la Verde al Mundial de 1978. Wilfredo Camacho trasladó el “fútbol camachista” a esa selección nacional de los 70, que según él destaca, fue también muy talentosa con jugadores como Jimmy Lima, Ovidio Messa, Carlos Aragonés y otros.

— ¿Qué labores cumple actualmente, don Wily?

— Estoy retirado en casa. Cuidando mi salud. Ya dedicado a mi familia. No tengo más actividad porque el físico no lo permite. Como se dice, ya tiré la toalla.

— ¿Luego de dejar el fútbol qué labores cumplió?

— Cuando me vine de Colombia, jugué un poco más y luego dirigí durante creo 30 años: en la selección, en The Strongest, Bolívar, Chaco, Always, selecciones menores. Creo que dirigí hasta los 90.

— ¿Va al estadio o le gusta ver fútbol por televisión?

— Ya no voy al estadio, sí veo por televisión, pero no mucho. Todo tiene su momento. Ahora estoy dedicado a mi familia por completo, estoy en casa.

— ¿Qué destaca de su actividad como director técnico?

— El haber dirigido a la selección en las eliminatorias de 1977, cuando ganamos a Venezuela y Uruguay; estuvimos cerca de ir al Mundial de Argentina 78, pero luego se inventaron el Mundialito de Cali y ahí nos fue mal, muy mal.

— ¿Cómo era de entrenador?

— Eso tiene que preguntarles a mis jugadores. Tratamos de contagiar el juego fuerte, de marca, el ‘fútbol camachista’ que se decía, pero también había mucho talento en esa selección, el grupo del 77 tenía a Messa, Aragonés, Lima; era muy similar al que hicimos el 63.

— ¿Qué significaba el ‘fútbol camachista’?

— Era jugar un fútbol con mucha personalidad, pelear todo, no achicarse ante nadie. Con esa actitud y con buen fútbol ganamos el 63.

— ¿Ése fue el estilo de la selección del 63 y luego de todos sus equipos que dirigió?

— Como jugador y como entrenador aprendí que la marca es vital. Una buena marca anula al mejor jugador y si tenemos salida y ataque, nadie te para. Yo hacía que a las figuras de los rivales se los anule. Los dejaba sin enlaces. Cuando marcaba a Ugarte, él se molestaba.

sábado, 30 de marzo de 2013

Wilfredo Camacho: ‘Formamos una linda familia’


El gran capitán del plantel campeón del Sudamericano cuenta algunos detalles del trabajo que se hacía en esa época. Recuerda también al técnico Danilo Alvim, de quien dice que le daba envidia cuando lo veía dominando la pelota en los entrenamientos. Destaca la unidad del grupo, pues considera que se volvió una familia. Luego de un inicio con una producción que mereció el rechazo del aficionado, llegó el festejo por el único título que tiene el balompié de nuestro país hasta ahora.




Fue el gran capitán y caudillo del plantel. Comenta que se siente orgulloso y agradecido con sus compañeros y cuerpo técnico de entonces por haberle dado esa responsabilidad, más cuando la selección nacional era anfitriona de la cita.

Lo que es mejor de Willy —como le dicen quienes quedan de aquel plantel— es que no se olvidó nunca de su función porque tiempo después, fuera de las canchas, cumplió gestiones administrativas para conseguir la renta vitalicia para los campeones. Ahora es uno de los que coordina la organización de los actos a cargo del Gobierno central para la celebración de las Bodas de Oro del único título que obtuvo una selección absoluta de Bolivia hasta el momento.

— ¿Qué sentimiento le embarga cuando llega esta fecha histórica para el fútbol boliviano ?

— Mucha alegría, es un homenaje a quienes estuvimos en esa selección y también para quienes salieron del plantel antes del torneo por diferentes motivos. Es un recuerdo... quisiera ver de nuevo a los que se fueron, a esa gente que falleció y que al menos tendrá un homenaje póstumo.

— ¿Hay algún recuerdo especial de ese grupo?

— No puedo contar mucho. En honor a la verdad me incorporé el 15 de enero de 1963 cuando la selección estaba trabajando desde octubre del año pasado. Sucede que estaba en competencia en Ferrocarril Oeste (Argentina) y jugamos hasta fines de diciembre, tuve unos días de descanso por una lesión y porque debía resolver algunas cosas con mi club; después de la recuperación, llegué a la concentración y comencé a trabajar con el plantel.

— ¿Qué se siente ser el capitán de un equipo histórico?

— Es un motivo de orgullo, me alegra mucho ello, pero también hice los méritos suficientes como para llevar el cintillo. Les agradezco a mis compañeros por ese honor que tuve. Han pasado 50 años de ese hito histórico y como actores de un acontecimiento tan importante estamos felices de este homenaje. Pensamos que por lo menos nuestras familias se sentirán orgullosas de nosotros.

— ¿Qué condiciones tenía el grupo que se formó para competir en el torneo Sudamericano?

— Creo que la virtud de ese plantel fue la unidad, formamos una linda familia. Hay que reconocer que con el juego mostrado en el primer partido no le ganábamos a nadie, recuerdo que hicimos esfuerzo para empatar (contra Ecuador 4-4) y tuve la suerte de marcar el gol de la igualdad. La gente nos persiguió hasta el Estado Mayor, rompió los vidrios del micro, fue una situación muy difícil.

— ¿Y la concentración del plantel cómo se desarrolló?

— Eran tiempos diferentes. Nos alojamos en el Colegio Militar, compartimos los mismos horarios de los cadetes en cuanto a levantarse y consumo de alimentos, nuestra vida fue de cuartel en ese tiempo. En Cochabamba estuvimos en un centro geriátrico, allí acudía gente que tenía problemas con la bebida, además nos atendían unos curas.

— ¿Qué puede comentar del técnico Danilo Alvim?

— En Brasil le decían el Príncipe por sus características de juego. Era un artista al momento de dominar la pelota. En los entrenamientos a mí me daba envidia cuando lo veía agarrar el balón. Era delgado y como persona era excelente.

También nos sorprendía con cosas, por ejemplo el fútbol brasileño nunca fue de marca, pero él hizo el equipo de acuerdo con la gente que tenía. Tuvo la suerte de contar con una buena camada, la puedo comparar con la que tuvo Xabier Azkargorta en las eliminatorias de 1993 y posterior participación en el Mundial de Estados Unidos.

Lo que me sorprendió fue que nos pedía encimar al rival, sabía que en La Paz pesaba el factor altura. Él nos decía que debíamos marcar, algo raro en el fútbol brasileño que espera en zona. Trabajamos con mucho balón y en la marca sabíamos cómo presionar al rival y desmarcarnos, porque la pelota no se cansa, tiene que correr en todo el partido. Así fue, la selección y dio mucho trabajo a todos sus rivales.

— ¿Volvió a saber del DT después de trabajar con él?

— No lo volví a ver, como se dice cada quien por su camino. Hace poco vi una publicación anterior en la que se lo veía delicado, mucho más delgado. Me dio mucha pena verlo así. Hace años falleció y guardo para él mis mejores recuerdos.

— ¿Qué sensación tuvo cuando recibió la Copa?

— El festejo fue total de parte de la gente. En el vestuario nos quitaron la ropa, nos dejaron desnudos, me tuve que prestar una chamarra de un compañero. Al camarín se entró la gente despavorida, nos quitaron todo. Para recibir la Copa fui con un buzo y sandalias porque mi ropa se la habían llevado los hinchas que protagonizaron un desborde de alegría en el estadio Félix Capriles.

— ¿Nunca dejó de ser el capitán de ese grupo?

— Este capitán tramitó la pensión vitalicia para todo el plantel que salió campeón sudamericano. Tardé siete años en concluir esa gestión en la que hubo muchas promesas incumplidas. Ahora estamos aquí para un reconocimiento que nos provoca una enorme satisfacción.

— ¿Qué sabe de la Copa que recibió, la volvió a ver?

— Se la entregamos al entonces presidente (Víctor Paz Estenssoro) y luego a la dirigencia de la federación. Recuerdo que estaba llena de champán, luego no supe más. Gracias a Dios tengo una réplica de ese trofeo en casa. Creo que me la entregó Paz Estenssoro o Mario Cucho Vargas en un acto especial. Está en un lugar privilegiado de mi hogar y de mis recuerdos. Mi familia me dijo que la ponga ahí junto con las medallas que gané en mi época de futbolista y técnico. Son recuerdos para satisfacción de mis seres queridos.

—¿Esa selección siguió compitiendo en siguientes torneos o se deshizo y no se juntó más?

— Los de la Federación hicieron otra selección que jugó en Montevideo en 1967, a ese torneo Bolivia llevó otra gente, no fuimos los mismos porque se dio el cambio.

— ¿Qué sentimiento piensa ahora que llega un reconocimiento que el Gobierno primero y la FBF, después, les brindarán?

— A nombre del plantel y como capitán sólo me queda expresar un agradecimiento al Gobierno del Estado Plurinacional, que nos han recibido en Palacio y ha organizado una celebración que nosotros se la dedicamos a nuestras familias.

Perfil

Nombre: Wilfredo Camacho Achá

Nacimiento: 21-06-1935, en Cochabamba.

Profesión: Técnico de fútbol.

Trayectoria: En su época de futbolista jugó en Bata de Cochabamba y Municipal de La Paz. En Argentina militó en Ferrocarril Oeste y en Colombia, en el club Once Caldas.Regresó al país y se retiró de la actividad futbolística en 1970.


lunes, 21 de enero de 2008

Wilfredo Camacho, el gran capitán



Fue don Wilfredo Camacho un deportista de temple que, según asegura, tuvo la suerte de capitanear la selección nacional que consiguió el título sudamericano de 1963, torneo que se jugó en el país y es hasta el momento, el mayor logro del fútbol boliviano.
Wilfredo Camacho se inició jugando al fútbol en Colegio Secundario (Colsec) de Quillacollo, su pueblo natal y en el Junín, participando en campeonatos intercolegiales.
Era un jugador rápido de mente y de piernas que en sus inicios jugó como delantero, para después quedarse como segundo marcador central. Señala que por esta situación siempre le gustaba irse adelante, hasta llegar al área rival, para luego retornar a toda velocidad a su puesto.
En 1954 se fue a cumplir con la patria en la región militar No. 6 de Riberalta. Ahí dice que fue para conformar un equipo de fútbol con el que salieron campeones, teniendo como compañeros a Castillo y Mérida con quienes jugaba también en Cochabamba.
Tras su retorno se incorporó al club Bata, en el que no logró debutar, debido a que jugando amistosos jugando para la selección B de Cochabamba contra Municipal de La Paz y Rampla Juniors de Uruguay, fue apalabrado para integrar la plantilla paceña junto con Centeno y Montes. Esto sucedió cuando corría el año 1955.
En 1956 fue convocado por primera vez para jugar con la divisa nacional por la Copa Paz del Chaco, enfrentando al combinado paraguayo.
En 1962 dio un salto en su carrera deportiva, al incorporarse, junto a otro gran valor del fútbol nacional, Ramiro Blacut a Ferrocarril Oeste de Argentina. Señala que en este club había grandes jugadores como Marrapodi, en ese tiempo golero titular de la selección albiceleste, Márquez, Carlos Di Lorenzo, Lugo, Garabal y Tojo, entre otros.
Al año siguiente vino para incorporarse a la selección boliviana, que era anfitriona del torneo subcontinental, cuyo título, luego de memorables jornadas se quedó en el país.
Siendo uno de los campeones de América, en 1964 nuevamente salió al exterior, esta vez para militar en el Once Caldas de Manizales (Colombia), club en que también jugaban figuras como Chalo González, Orlando Marín, Márquez, Galarza y Olmos.
En 1965, luego de estar dos años en tierras colombianas, acudió al llamado de su club de siempre en el país, Municipal, como refuerzo para jugar la Copa Libertadores de América.
Debido a problemas que surgieron con su pase, no pudo jugar ese torneo, donde el club ‘granate’ cumplió una destacada actuación.
Tras arreglar su situación se queda en el equipo de sus amores, donde culminó su carrera en 1970, cuando cumplía las veces de jugador y técnico a la vez.
Recuerda a grandes valores que tenía Municipal, como Pablo Baldiviezo, Jaime Rimassa, Jorge Lladó y Nicolás Linares.
Como director técnico, luego de dejar el fútbol en activo, estuvo al mando de Bolívar, con el que fue campeón de la Liga Profesional en 1983, The Strongest, 31 de Octubre, Always Ready, Chaco Petrolero en La Paz; Bata de Cochabamba y Magisterio y Universitario de Sucre.
También entrenó a la selección juvenil paceña, que disputó cuatro torneos nacionales, logrando dos campeonatos y un subcampeonato.

Perfil

Toda una vida en el fútbol
Wilfredo Camacho Achá nació en Quillacollo (Cochabamba) el 21 de junio de 1935 en el hogar de los esposos Hermógenes Camacho Hermosa e Irene Achá Parra. Casado con Silvia Barrientos tiene seis hijos: Ever Enrique, Claudia, Ruth, Magaly, Julio César y Sara Irene. Tras dejar el fútbol activo dirigió a varios equipos en La Paz, Cochabamba y Sucre. Ahora su diversión es ver el fútbol por la televisión.

Recuerdos de la hazaña de 1963
Wilfredo Camacho recuerda como si hubiera sucedido ayer el gol de la victoria, el decisivo para llegar a la final con Brasil, que le convirtió a Andrada, arquero del conjunto argentino, cuando faltaba poco para concluir el partido.
El encuentro que desde un comienzo fue duro y peleado, se hallaba empatado 3-3 y faltando diez minutos hubo un penal a favor de Bolivia, que fue cobrado por Max Ramírez. El golero estira sus manos y manda la pelota al córner. La algarabía se volvió un silencio sepulcral en el Hernando Siles.
“En ese momento me acerco a Ramírez para levantarle el ánimo, ya que vi que le corrían lágrimas por sus mejillas por haber errado el penal. En el instante, en que los argentinos abrazaban a Andrada, Fortunato Castillo se aviva y lanza el tiro de esquina. La pelota me buscó a mí, no yo a ella y saco el frentazo. El arquero la manotea, da al parante y entra. Fue como un sueño”, explica Camacho. Después vino Brasil y el campeonato.
Esta selección estaba conformada por López, Camacho, Ramírez, Caínzo, Herbas, Blacut, Castillo, Vargas, García, Ugarte y Alcócer.

Anécdotas y algo más

Pensión vitalicia
Don Wilfredo Camacho, al igual que todos los campeones de 1963, tiene una pensión vitalicia otorgada por el Congreso Nacional, luego de muchos años de trámite, durante el Gobierno del general Hugo Banzer Suárez. Actualmente son Bs 2.100 los que recibe mensualmente.

Un técnico de lujo
Danilo Alvim, el técnico de Bolivia en el torneo de 1963 fue el mismo que capitaneó a la selección brasileña en el Mundial de 1950. Era un técnico de lujo que dejó muchas enseñanzas en el fútbol nacional, asegura Camacho, que guarda grandes recuerdos de su persona.

Tenis y frontón
Wilfredo Camacho no sólo practicó el fútbol. También se destacó jugando al tenis y la pelota frontón, de la que fue campeón en Cochabamba

Galardones
Fue condecorado por don Víctor Paz y tiene medallas de las prefecturas de varios departamentos del país.

Opinión

Famoso por el ‘fútbol camachista’
Mario Roque C. / Periodista
Wilfredo Camacho, por su estilo aguerrido de juego -como buen cochabambino- fue sin proponérselo el creador de lo que durante muchos años se llamó en Bolivia: ‘el fútbol camachista’.
Lo suyo era entrega total desde su consagración en Municipal de La Paz donde hizo trío con Julio Montes y Alberto Tórrez. También paseó -en los años sesenta- por el fútbol internacional al jugar en Ferrocarril Oeste de Argentina (el mismo equipo que a fines de los setenta recibió al zurdo Miguel Aguilar) o en el Once Caldas de Colombia. Periodistas de la época aseveran que estuvo muy cerca de llegar a Millonarios, ése que contrataba a lo mejor que había en el fútbol sudamericano.
Willy Camacho tocó el cielo al conquistar el título sudamericano de 1963 donde sobresalió por el gol a los argentinos tras falla del penal ejecutado por Max Ramírez ante Edgardo Andrada.
Como director técnico también acarició la posibilidad de clasificar a Bolivia al mundial de Argentina en 1978, cuando en la primera etapa se superó a Uruguay y Venezuela.
Pero todo se derrumbó en el Mundialito de Cali cuando Brasil y Perú nos vencieron por 8-0 y 5-0, respectivamente.
Sin embargo, Wilfredo Camacho tuvo éxito como director técnico al frente de clubes como 31 de Octubre de la ciudad de La Paz, equipo de juego elegante; y dirigiendo a los grandes del fútbol nacional, como a Bolívar, al que coronó como campeón liguero, a comienzos de la década de los 80.
Hoy es sin duda lo más representativo de un grupo de notables futbolistas que en su momento mostraron clase para jugar y mucha ‘infundia’ para sacar la cara por Bolivia. Honor al ‘fútbol camachista’.