martes, 23 de septiembre de 2014

Video gran actuación de Gustavo Pinedo en el San Martin de San Juan 2 - Argentinos 0

Bejarano jugó el segundo tiempo en el Panetolikos

Diego Bejarano, exdefensor de The Strongest, ingresó ayer en el segundo tiempo del partido en el que su nuevo equipo, el Panetolikos, de la Super Liga de Grecia, perdió 0-1 ante el cuadro de Paok.
El cruceño jugó durante toda la etapa complementaria. Ingresó por Koutromanos tras el descanso, según la página oficial del mencionado club griego.
La fuente informa que el gol del triunfo del Paok fue anotado por Mac, a los 36 minutos de la primera fracción.
Bejarano ya está siendo tomado en cuenta en el Panetolikos, tras solucionar los problemas que tuvo con su habilitación.
A mediados de julio el marcador lateral decidió poner fin a su contrato con el Tigre para fichar por el mencionado equipo europeo. Bejarano tuvo que regresar a La Paz a principios de agosto para negociar una nueva modalidad de pago por la rescisión, lo que le hizo perder terreno en el plantel.

Bolivianos destacados Villa y Padilla son homenajeados en España

El ex futbolista de The Strongest y las selecciones nacionales, Luis Enrique Padilla y el joven golero nacional del Elche, Carlos Alfredo Villa, fueron distinguidos por la embajada de Bolivia en España, por su trayectoria deportiva, en un acto especial realizado el sábado, en la ciudad de Valencia.

La embajadora de Bolivia en España, Carmen Almendras, y el Vice Consula de Bolivia en dicho país, José Ramiro Uriarte, entregaron las sendas distinciones a estos deportistas, en mérito a su brillanta carrera deportiva.

En palabras de circunstancia, en el Salón de Actos de la Comisión Obrera, tanto Almendras como José Ramiro Uriarte enaltecieron toda la campaña que han hecho en su campaña futbolística.

Padilla, actualmente está cargo de una escuela de Fútbol en un pueblo aledaño a Burjassot, en la ciudad de Valencia.

Mientras, Villa ha sido fichado recientemente por el Elche de la primera división del fútbol español, aunque está en la división de honor, pero en cualquier momento saltará a la primera.

En el caso de Villa, mencionó que este tipo de reconocimientos le motivan para seguir adelante. Recordó que tuvo la oportunidad de venir a entrenarse al seleccionado sub 17 este año y que está a la espera de ser tomado en cuenta para el seleccionado Sub 20, porque su afán es aportar todo lo que ha aprendido a su país.

Además de Padilla y Villa, también fue reconocido Jacinto Justiniano, quien trabaja en una escuela de fútbol en Valencia.

A LA ESPERA

El joven golero Villa se entrena con el plantel de honor del Elche y sus últimas actuaciones le han valido para ser tomado en cuenta en algunos entrenamientos con el primer plantel.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Video La última despedida a Arturo Saucedo Landa

Afrobolivianos y su aporte al fútbol

Hablar de la región de Los Yungas, en el departamento de La Paz, nos remonta no solamente a pintorescos paisajes tropicales, sino también a la población afroboliviana, amante de la práctica del fútbol.

Desde hace varias décadas, esta región ha sido un gran aporte para el fútbol nacional y, en algunos casos, para el mercado internacional.

El semillero

Dividida en tres provincias, Nor Yungas, Sud Yungas y Caranavi, la región subandina de los Yungas tiene más de 60 poblaciones, entre las que destacan Coroico, Coripata, Chicaloma, Irupana, entre otras.

Sin importar las zapatillas caras y los uniformes de marca, los jóvenes afrobolivianos (de antes y hoy) se iniciaron jugando en las calles con pelotas de trapo o de medias, todo por su amor al fútbol.

Las interminables jornadas deportivas improvisadas forjan a los jugadores, aquellos que más adelante muestran su talento en un torneo denominado Interyungueño, el verdadero “semillero” de este deporte y que reúne a las selecciones de los pueblos de esta región del país, en especial a Coripata, cuna de deportistas.

Si bien los datos sobre el fútbol yungueño son escuetos y poco conocidos, el libro “Soy Afroboliviano”, de Martín Ballivián y Mijhail Calle, rescata en cuatro de sus páginas las vivencias de los pobladores yungueños, en especial relación con el fútbol.

Grandes figuras

Según el relato de Roberto Medina Pinedo, las más grandes figuras del fútbol yungueño nacen con Celedonio Flores, el “Garrincha yungueño”, futbolista nacido en Chicaloma y que deslumbró por su juego potente en el club Atlético La Paz (distinto a La Paz FC).

Posterior al “Garrincha yungueño”, llegaron a brillar Juan y Luis Iriondo (The Strongest), Natalio Flores (The Strongest), Mario Pinedo (Destroyers), Demetrio Angola (Wilstermann), Rómulo Alaca (La Paz FC), además de los inolvidables Ramiro e Iván Castillo.

Actualidad

En la actualidad, son muchos los futbolistas emergidos de esta región, entre los que destacan Ramiro Ballivián (Universitario de Sucre), Gustavo Pinedo (San Martín de San Juan-ARG), Leonel Morales (Blooming), Augusto Andaveris (Wilstermann), Jaime Arrascaita (Bolívar), Víctor Hugo Angola, Jennry Alaca (Real Potosí), Rolando Barra (Sport Boys) y Jeison Siquita (Nacional Potosí), entre otros. De este grupo formaron parte también Henry y Ariel Ballivián, de fugaz paso por Bolívar.

Relato de Roberto Medina Pinedo, extraído del libro “Soy Afroboliviano”

“Claro pues, hemos empezado a hacernos pelota de trapo con medias. Ahí correteando a querer siempre ser buenos. Ni el almuerzo era almuerzo. Todo nos olvidábamos. Con la pelota de trapo dura como piedra jugábamos, era como patear una piedra y al final se rompía”.



9 futbolistas

Afrobolivianos se encuentran actualmente en actividad deportiva. De todos ellos, Gustavo Pinedo actúa en el club San Martín de San Juan, elenco que milita en la Primera B Nacional de Argentina. Anteriormente, Ramiro e Iván Castillo jugaron en Argentina; Augusto Andaveris en Albania y Azerbaiyán.



OPINIONES

Demetrio Angola. Exjugador de fútbol

“Los dirigentes ya no se fijan en los jugadores”

“Fuimos protagonistas en las décadas de los años 60, 70 y 80. Desde 1985 hasta 2002, muchos jugamos en el fútbol nacional y llegamos a integrar la Selección Nacional. El fútbol yungueño aportó y sigue aportando al balompié nacional, pero no vemos que la dirigencia asista como antes a ver a los jugadores. Falta un proyecto serio en nuestro fútbol, porque no se buscan talentos en todos los rincones del país”

Leonel Morales. Defensor de Blooming

“Hay mucho talento y que buscan una oportunidad”

“El fútbol yungueño tiene mucha gente futbolera y personas que tienen ese don. En el último tiempo no hubo mucho entendimiento de la gente responsable y no hay mucha promoción. Hay bastantes jugadores que quieren tener su oportunidad. En 2005 yo jugué el Interyungueño y junto a un primo nos fuimos a Sucre a probarnos en Universitario. Vivimos dos meses buscando la oportunidad. La única vitrina que tenemos es el Interyungueño”.

Ramiro Ballivián. Defensor de Universitario (S)

“Seguimos el ejemplo de los grandes referentes”

“Desde hace mucho tiempo, con Luis Iriondo, Ramiro Castillo y otros, los más jóvenes siempre quisimos ser como ellos. El objetivo está enmarcado en dar un mejor destino a nuestros familiares. Mi pueblo Coripata es muy futbolero, al igual que muchos otros lugares que también aportan con jugadores. Salir costó mucho sacrificio, pero si uno quiere resaltar tiene que abrirse un espacio para poder jugar. Incluso se tiene que hacer el doble esfuerzo”.

Jennry Alaca. Defensor de Real Potosí

“Estoy contento de ser yungueño y jugar al fútbol”

“Estoy muy contento de ser yungueño. A pesar de todas las dificultades que se nos presentan, hay mucho talento. Mucha gente en Los Yungas que ha jugado desde los barrios, siendo el objetivo llegar al torneo Interyungueño y luego llegar a gozar de oportunidades. Mucha gente niega oportunidades a los jugadores. Muchos llegamos a corta edad a diferentes clubes. Desde chico siempre quise jugar y trato de mostrarlo en la cancha”



Reclaman por más atención

Si bien cada año se desarrolla el reconocido torneo Interyungueño de selecciones, las últimas ediciones quedaron marcadas por el poco interés de los clubes paceños, principalmente The Strongest y Bolívar, en captar jóvenes promesas para el torneo liguero.

“Ellos (los dirigentes) deben fijarse en todos esos valores que pueden ser un aporte para el país. El fútbol yungueño está un poco carente de jugadores, porque antes los dirigentes asistían a vernos”, dijo Demetrio Angola, exjugador.

Para que esto no suceda, Angola indicó que el reto está en generar proyectos que brinden oportunidades a los valores destacados de todo el territorio nacional.



Ramiro “Chocolatín” Castillo

Sin duda alguna, Ramiro Castillo (Coripata, 27 de marzo de 1966-La Paz, 18 de octubre de 1997), fue uno de los futbolistas afrobolivianos más destacados en el plano mayor del balompié boliviano y sudamericano.

Su estilo de juego lo llevó a convertirse en un “crack” con dilatada trayectoria en Bolivia y Argentina.

Sus inicios fueron como los de muchos otros niños: soñó desde pequeño con ser futbolista, de acuerdo a los relatos de Manuel Medina en el libro “Soy Afroboliviano”.

Nacido en el seno de una familia humilde, su mamá, Primitiva Salinas, mantuvo a sus hijos y los sacó adelante vendiendo enanitos (plátanos), llevando leña y cocinando. Poco a poco surgieron y Ramiro saltó al fútbol con la camiseta de The Strongest. Iván, su hermano menor, militó en Bolívar.

En 1997, con una carrera consolidada, Castillo se quitó la vida luego de la muerte de su pequeño hijo. Tras su deceso, “Chocolatín” dejó un legado deportivo a su natal Coripata, principalmente con la creación de la Academia Ramiro Castillo, club que milita en la Asociación de Fútbol de La Paz (AFLP) y que aglutina a muchos futbolistas afrobolivianos.

Murió Saucedo Landa, figura de los 70



A los 63 años de edad, el sábado falleció en su natal Santa Cruz, Arturo Saucedo Landa. Fue uno de los notables jugadores bolivianos de la década de los años 70. Destacó en Oriente Petrolero y también en la selección nacional. En julio del año pasado sufrió un derrame cerebral. Desde entonces jugó el último partido de su vida.

Mauricio Saucedo, su hijo —también su “hechura” en el fútbol—, hizo dos goles para Universitario, el campeón boliviano, precisamente el sábado por la tarde-noche. Con el segundo de su cuenta le dio la victoria a su equipo sobre Petrolero, por la sexta jornada del torneo Apertura de la Liga. Sin pensarlo, homenajeó así a su padre, que horas después se fue.

Saucedo Landa fue un habilidoso puntero derecho. Más allá de Oriente, siempre se lo va a recordar, sobre todo, con la camiseta de aquella selección boliviana que en 1977 disputó las eliminatorias mundialistas y eliminó en primera fase nada más y nada menos que a Uruguay en un grupo que también compartía con Venezuela, aunque después cayó catastróficamente en la liguilla de Cali (Colombia), frente a Brasil y Perú.

Hace tres años, cuando cumplió 60 (nació el 4 de julio de 1951), él mismo recordó, en una entrevista concedida a Marcas de La Razón, cómo era jugando. “Era un puntero derecho hábil, rápido y de movimientos en todo el frente del área adversaria. Manejaba las dos piernas, tenía buena gambeta”. Los que lo vieron dicen que era difícil frenarlo.

Tuvo una trayectoria no muy larga en el fútbol, sin embargo valiosa y exitosa. Su estilo de juego hizo que en algún momento le llamaran “el Garrincha boliviano”. Algo tenía de ese gran ídolo del fútbol brasileño.

Saucedo Landa solo jugó en clubes de Santa Cruz y en la selección boliviana. Hizo una carrera de pocos años hasta que se cansó. Alguna vez contó que estuvo a punto de firmar con Bolívar. Con el entonces presidente Mario Mercado ya tenía todo arreglado, sin embargo, se truncó.

Empezó su carrera en Real Santa Cruz, pero llegó al profesionalismo con La Bélgica, que en esa época pagó por él una “fortuna”: 120.000 dólares (por esa transacción le llamaban “el camba caro”).

Luego fue prestado a Universidad, y más adelante llegó a Oriente Petrolero, el club de sus amores, con el que logro más éxitos. También jugó en Blooming, donde finalmente terminó su carrera futbolística.

Fue fundador de la Academia Escuela del Oriente, donde se dedicó a formar jugadores. Ahí se inició su hijo Mauricio, considerado hoy uno de los mejores mediocampistas del país, lo que alguna vez Saucedo Landa soñó y pudo hacerlo realidad.

Fue uno de los atacantes de la gran selección nacional de 1977

La cúspide de su carrera como futbolista fue cuando integró la selección nacional de 1977, aquella que dio el campanazo eliminando a Uruguay del Mundial de Argentina 1978.Bolivia ganó el grupo que compartía, además, con Venezuela, pero en la Liguilla de Cali ya no pudo frente a Brasil y Perú, y tampoco luego contra Hungría en el repechaje. Fue la vez que el país se ilusionó fuerte con la clasificación de la selección nacional al Mundial.

Una canción —“Defendé Bolivia, defendé el Mundial”— homenajeaba a los jugadores de entonces, entre ellos Arturo Saucedo Landa, “Tamayá” Jiménez, Meza, Aragonés, Angulo, Morales, Jimy Lima y Aguilar; Baldivieso, Campos, Saucedo además, Carlitos Jiménez, nuestro arquero y capitán”, cantaba la gente.

Llegó a la selección en 1972. Disputó un partido durante las eliminatorias para el Mundial de Alemania 1974. Y estuvo en cuatro encuentros en el camino rumbo a Argentina 1978. Saucedo jugó en total 12 encuentros luciendo la Verde y anotó un gol, el que abrió la ruta de la victoria (1-3) frente a Venezuela como visitante.

Alguna vez dijo de los jugadores de su época: “Proveníamos de barrios humildes, llegábamos al fútbol con hambre y con ganas de triunfar. Y creo que los dirigentes de antes debían ser condecorados cada año, porque siempre estaban pendientes de sus equipos y de las selecciones”.

‘Era un jugador de categoría’, lo recuerda ‘Tamayá’

Rafael Sempértegui

A fines de 1972, Bolivia participó en la denominada Minicopa de Brasil, unos partidos amistosos. Allí, la prensa local vio en acción a Arturo Saucedo Landa, a quien por su constante gambeta lo bautizó como el ‘Garrincha boliviano’.

Esa referencia de Saucedo fue recordada por su amigo y compañero tanto en Oriente como en la selección, el exdelantero Porfirio ‘Tamayá’ Jiménez, quien dijo que se trataba de un hábil delantero por derecha, ‘gambetero e individualista’.

“Me siento muy apenado porque con Arturo ingresamos casi juntos a la selección, estuvimos en la juvenil, en la preolímpica, en los Panamericanos y en la mayor. Fue un jugador de categoría, muy metido y encariñado con el fútbol”, rememoró Jiménez.

‘Tamayá’ recordó que Saucedo fue el primer ‘camba caro’ o el ‘camba 120’, así le llamaban por la elevada suma de dinero —para la época— que costó su transferencia de Real Santa Cruz a La Bélgica: 120.000 dólares.

“La gente le decía ‘camba caro’, pero recuerdo que se enojaba y unos años después le dijeron que ya no se moleste, porque quien lo había pasado era yo, y a mí me decían camba-480 (costó 480.000 dólares)”, dijo Jiménez. A Saucedo “hay que recordarlo como un gran jugador de Bolivia, uno de los mejores punteros derechos y también como una gran persona. Cuando entró en la selección, siempre hizo unos partidazos”.


Augusto Andaveris: ‘Lo soñé, perseveré, llegué y lo disfruto’



El sueño del niño se hizo realidad. Es la historia futbolística del delantero boliviano Augusto Andaveris Iriondo, quien en su natal Chicaloma yungueña añoraba ser futbolista. Hoy ya cuenta con 17 años de carrera profesional. Este espigado atacante (1,86 metros de altura) —casado con Andrea Barrientos, con quien tiene a su pequeño hijo Agustín (5)— pasa un momento feliz en su carrera deportiva.

Es el “trota-clubes”, un delantero polifuncional que, sin embargo, ve seguido la roja. Es de ñeq’e (fuerza) y fibra pura, y ahora capitanea a Wilstermann con su sencillez. Augusto se siente un “delantero del pueblo”. Jugó en Municipal, Bolívar, Iberoamericana, Wilstermann, San José, Oriente, La Paz FC, Real Potosí y Aurora. En el exterior estuvo en el Tirana FC (Albania) y en el Inter de Bakú (Azerbayán).

— ¿Qué recuerdas de tus inicios en el fútbol?

— A mi pueblo, Chicaloma, donde la única distracción es el fútbol, porque somos gente sencilla. A los 13 me fui a La Paz a estudiar y un primo me llevó a Municipal, en el que debuté a los 15 años. Fuimos campeones en la Primera A en la asociación y ascendimos a la Liga, en la que esa vez debuté como juvenil. Recuerdo que enfrenté al Tigre y marqué mi primer gol, fue un debut bonito.

— ¿Jugaste el Interyungueño?

— Sí, estuve en la fiesta del fútbol de los yungueños. Jugué a los 14 años y mientras estuve en Muni fui a jugar un par de años más, pero cuando ya entré al profesionalismo dejé de hacerlo.

— ¿Luego de Municipal?

— El profesor Jorge Habegger me llevó a Bolívar, pero fue un cambio muy brusco.

— ¿Crees que en la Academia no te dieron tu lugar?

— (Piensa) Llegué muy joven y pelear con jugadores monstruos como los que había era muy complicado, pues todos eran figuras y uno no tenía ni dos años de profesionalismo.

— ¿Qué faltó?

— Lo que nos falta a gran parte de los jugadores que venimos de los pueblos o somos de origen humilde es escuela, faltó la base, porque la mayoría nos hicimos en la calle, solo con nuestro talento. Creo que aun ahora, cuando empiezas, te falta madurar como lo hacen en el exterior, donde a los 21 o 22 años ya están firmes. Aquí es mucho después y eso se tiene que corregir con la estructura.

— ¿En qué clubes pasaste tus mejores momentos?

— Iberoamericana fue mi despegue, jugué seguido, marqué muchos goles, tuve continuidad y eso permitió que me vaya a otros clubes.

— ¿Por qué “trota-clubes”?

— Será porque jugué en bastantes clubes y así pasó mi carrera. En todo caso, estoy agradecido con los clubes en los que estuve, primero porque me acogieron y porque es un honor defender a un club. No dependía de mí, porque me llevaban de un lado a otro; el pase no era mío y fui porque seguí mi sueño de ser futbolista. Me tocó ir a equipos grandes y chicos, en todos di todo lo que estuvo a mi alcance. Donde fui siempre estuve con Dios, nunca me abandonó y creo que con sencillez me fue bien allá donde estuve.

— ¿Cuántas veces campeón?

— Con Bolívar a nivel profesional, con Municipal campeón paceño, con Iberoamericana campeón de la Simón Bolívar. Al margen tengo cinco subcampeonatos.

— ¿Cuántos torneos internacionales jugaste?

— Jugué Copa Sudamericana, Copa Libertadores con Bolívar, La Paz FC, Real Potosí, Aurora y con Wilstermann, club al que defiendo actualmente.

— ¿Cómo es tu presente?

— De mucha alegría, tranquilidad y con todos los deseos de aportar a Wilstermann para lograr cosas importantes. Física y futbolísticamente estoy sólido, pero siempre con ganas de aprender.

— ¿Con qué palabras definirías tu carrera futbolística?

— Con palabras bonitas (risas). Recuerdo que yo hasta me “ch’ach’aba” (faltaba) del colegio para jugar. No sé, creo que mi situación es la del chico que quiere ser futbolista y gracias a Dios pude llegar. Yo diría que lo soñé, perseveré, llegué y lo disfruto ahora, porque hago y gano mi sustento de lo que me gusta, que a veces no siempre es así.

— ¿En algunos momentos te traiciona tu fuerza por encima de la técnica?

— Yo siempre me caractericé por ser un jugador disciplinado tácticamente, por aportar con lo que sé, un delantero peleador, batallador, oportunista y seguro por meter. Voy al roce, fuerte sí, pero sin mala intención. Yo sé que todos vivimos de esto y nunca fui de mala fe a nadie.

— A propósito, ¿cuántas expulsiones tuviste y por qué?

— La verdad es que no sé cuántas veces, pero fui siempre a cada balón con la naturalidad de pelear las pelotas divididas; luego, cuando veía mi expulsión, la verdad es que decía que hubo cierta torpeza. En todo caso, gracias a Dios que hace dos años ya no me expulsan.

— ¿Ahora, desde cuándo juegas como un polifuncional?

— Con mayor continuidad aquí en Wilstermann, pero ya antes en otros equipos; algún rato me tocó cubrir algunos puestos que no son los míos. Jugué como volante, de diez, de seis y alguna vez, mucho más retrasado; solo me falta jugar de central y de arquero.

— ¿Cómo asumes ese rol?

— Es porque uno ama al fútbol, su carrera, porque uno quiere aportar. No soy de decir que “soy tal y nadie me mueve de eso”. Siempre trato de dar lo mejor de mi capacidad en la posición que me pongan. Ahora, seguro que en el puesto que no es el mío tendré algunas limitaciones, pero si los técnicos lo hacen y me piden cumplir un rol, trato de hacer las cosas bien y aplicar todo lo que he aprendido.

— ¿Qué pasó con tu presencia en la selección?

— Creo que estuve en al menos 20 convocatorias en la selección, estuve mucho, me esforcé, pero creo que no hubo una oportunidad real. La verdad es que hablar de la selección, en mi caso, es como si tuviera un vacío. Creo que estuve y por ahí faltó tener apoyo para contar con mi oportunidad, que a uno le ayuden a crecer un poco más, como vi el apoyo que se dio a otros colegas, mientras yo me entrenaba y corría con gran empeño.

— ¿Qué le falta a nuestro seleccionado?

— Es difícil hablar de eso. Pero yo digo que los primeros en pagar las cosas somos los jugadores. Yo no quiero referirme a los colegas y compañeros que están en la selección, pero sin duda los futbolistas no somos responsables de lo que pasa, trabajamos con las condiciones que nos dan en general. En una anterior pregunta dije que yo pagué mi falta de formación y base cuando llegué muy chico a Bolívar, y ahora siento que eso les falta a nuestros futbolistas.

— ¿Cómo es Augusto Andaveris como persona?

— Creo que en eso no cambié, porque sigo siendo la misma persona sencilla, trabajadora, honesta y muy peleadora por sus convicciones. En la cancha trato de ser una fiera, porque lo doy todo por mi equipo.

— ¿Cuántos años más vas a jugar a nivel profesional?

— No lo sé, pero de verdad me siento fuerte, igual de entusiasmado por ir a entrenar, esforzarme, jugar los domingos. No depende de mí, pero físicamente tengo la potencia y fuerza de un joven. Después, el tiempo lo dirá.

— ¿Lucir la camiseta de The Strongest es un tema pendiente para ti?

— Estuve muy cerca de ir, hubo mucha charla y acuerdo, pero pasan muchas cosas y uno es un obrero del fútbol. Sin duda se trata de un club importante, enorme, con una gran historia. Uno no sabe nunca lo podrá pasar.