Es el último “diez” del fútbol nacional pero no solo eso, lleva 22 temporadas como jugador, un verdadero récord. Darwin Peña quiere seguir jugando y así lo dejó saber luego de superar una seria lesión.
P. ¿Cómo te sientes?, vuelves a jugar tan rápido luego de una dura lesión a la edad que tienes.
D.P.: Bien, gracias a Dios, contento y agradecido con la gente que me apoyó cuando estaba en esa situación, haciendo fisioterapia y todas esas cosas, porque lo que yo quería era jugar que es lo que más me gusta.
P. Retrocedamos en el tiempo. En este momento eres el jugador de campo en vigencia con más tiempo en la Liga.
D.P.: Me comentaron algo de eso, y.... contento por eso, y además me motiva para seguir jugando unos añitos más.
P. Comenzaste en Bolívar en 1995, ¿es así?
D.P.: Feliz de comenzar en un equipo tan grande como Bolívar, pero también un poco difícil porque en ese tiempo Bolívar contaba con grandes jugadores, algunos que jugaron el Mundial (EEUU '94), y en ese entonces fue un logro muy grande para mí y jugar allí era un reto muy importante.
P. ¿Que pasó, por qué te fuiste a Real Potosí?
D.P.: Lo que yo más quería era jugar. Cada vez que quedaba como el único “enganche” en Bolívar, traían jugadores de mayor experiencia en mi puesto y no tenía la oportunidad de jugar de titular, así que, traté de buscar dónde jugar y destacarme, que era lo que yo quería.
P. ¿Y cómo calificas tu carrera en Potosí?
D.P.: Creo que muy buena, porque hicimos aquí en Real lo que mucha gente no creía en ese momento, salimos campeones, se clasificó a Copa Libertadores, varios torneos internacionales, como jugadores contribuimos para que el estadio sea mejor. Como digo, contento porque ayudamos a una ciudad a levantarse en el aspecto futbolístico.
P. Eres uno de los últimos 'diez', o enganches que existen en el fútbol boliviano, ¿lo ves así?
D.P.: Creo que sí, parece que soy el último. Joselito (Vaca), es otro pero en otro estilo, distinto al mío, y como dice, lastimosamente se están acabando de estas características, y no se ve que hayan en los juveniles actuales.
P. ¿A qué se debe. Exigencias de los entrenadores o es que no hay jugadores con esa calidad?
D.P.: Creo que no, no se ve. Lo que pasa que los técnicos que llegan juegan de otra forma, otro sistema y ahí es donde se están perdiendo los números diez.
P. ¿Cuál fue tu mejor año, tu pico más alto hasta ahora?
D.P.: Creo que fue cuando salí campeón con Real y estuve en la Copa América.
P. De los entrenadores que tuviste, ¿de cuál aprendiste más?
D.P.: Creo que de todos. Todos dejan una enseñanza en la cabeza. Mostaza Merlo que fue el que me hizo debutar en Bolívar con 17 años, después en la selección con Dussan Draskovic que me llevó a una selección Sub 23, por ese lado contento, feliz porque de todos he aprendido y lo estoy tomando en cuenta para aplicarlo, entrenando para seguir jugando.
P. Jugaste en los 'grandes' de La Paz, Santa Cruz y ahora en Potosí, es decir, jugaste los clásicos, ¿cuál la diferencia?
D.P.: Creo que la gente, el entusiasmo una semana antes del partido, eso hace que el clásico de Santa Cruz sea más notable, la gente que quiere que dentro de la cancha uno se dé íntegro, es decir, ellos lo calientan el clásico.
P. Hablando de ello, ¿dónde te sentiste mejor, en Blooming o en Oriente?
D.P.: Creo que mi momento lo pasé en Oriente, pero cuando estuve en Blooming traté de contribuir con lo que sabía.
P. Ahora estás cerca de cumplir 39 años, ¿cómo te sientes, estás con ganas de seguir jugando y por cuánto tiempo?
D.P.: Creo que después de mi lesión lo importante era volver y tratar de dejar el fútbol con un rendimiento que tenía antes de lesionarme que no era tan alto, pero tampoco tan bajo. Lo que quiero es terminar jugando de la mejor manera y después “colgar la chuteras” como se dice.
P. ¿Este año, uno más?
D.P.: Creo que los momentos se saben, tengo muchas ganas de seguir jugando. Por ahí un año, dos años, pero vamos a tratar de terminar de la mejor manera.
P. Pero hasta ahora lo tuyo ya es un récord.
D.P.: Sí, sí, son 22 temporadas y esperamos seguir, como digo uno, dos años y dejarlo el fútbol y no que el fútbol lo deje a uno.
P. Qué le dices a los jóvenes de ahora que están empezando
D.P.: Que si quieren dedicarse al fútbol que se dediquen al cien por ciento, que traten de trabajar, de mejorar día a día, uno nunca termina de aprender. Hay que trabajar, meter mucho esfuerzo, mucha disciplina, aunque uno a veces deja la familia.
El perfil
Darwin Peña
Jugador de Fútbol
Ciudad natal:
Santa Cruz
Cumpleaños:
8 de agosto
Esposa:
Verónica Barba Centellas
Hijos:
Dayana, Yuliana, Darwin Efraín
Trayectoria:
Academia 'Tahuichi' Aguilera, Bolívar (dos etapas), Real Potosí (cuatro etapas), Oriente Petrolero, Blooming (dos etapas), San José, Aurora, The Strongest y Nacional Potosí
Títulos:
Campeón con Bolívar, '96 y '97, Real Potosí 2007
Selección nacional:
Una Copa América 2007'
Jugadores Bolivianos, fichajes y mucha informacion de los futbolistas bolivianos
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domingo, 15 de mayo de 2016
martes, 1 de marzo de 2016
Darwin Peña, un 10 interminable en la Liga
Darwin Peña Arce es el jugador en actividad con más años del fútbol profesional boliviano. El volante cruceño, ahora en Nacional Potosí, cumplirá 39 en agosto y en su léxico todavía no aparece la palabra retiro, al menos no por ahora. Ni siquiera una grave lesión que sufrió hace poco (fractura de peroné) lo ha llevado a pensar en esa posibilidad.
La semana pasada entró a quirófano para una operación y salió de sala con ocho tornillos incrustados en el hueso de su pierna derecha. “Es la peor lesión que tuve en más de 20 años de carrera”, confesó apesadumbrado pero no abatido, mientras repasaba la jugada que ahora lo tiene apoyado en un par de muletas.
Una bota de yeso cubre la parte de la lesión que lo apartó de las canchas desde el 14 de febrero pasado. Ese día, en el partido que Petrolero venció a Nacional Potosí (3-1), Jaime Robles se lanzó desde atrás sobre él y un crujido confirmó las sospechas. Sin embargo, la operación resultó un éxito y, si todo marcha bien, en tres meses estarán de vuelta sus gambetas, tiros libres y potentes remates de larga distancia.
Sus inicios
Darwin se formó en la Tahuichi y en 1994, con apenas 17 años, fue vendido a Bolívar, según escuchó, en $us 50.000, la transferencia más costosa realizada hasta entonces. Nació con un envidiable talento para ser futbolista y no tardó mucho en demostrarlo. El profesor Adolfo Flores lo hizo sentir importante en sus inicios y con mucho esfuerzo llegó donde quería.
Es un hombre de marcas, de récord, de asumir desafíos y de hacer realidad lo que se propone. A poco de cumplir 39 años siente que todavía puede ser un aporte. Tiene ganas y eso es importante. Debutó en Bolívar a los 18 años, jugó en los equipos más importantes del país, fue seleccionado nacional sub-17, sub-20, sub-23, selección mayor y estuvo en todas las copas (antigua Conmebol, Sudamericana, Libertadores y eliminatorias). Todo. “Solo me faltó un Mundial”, bromea.
Lo que lo anima a seguir en el fútbol es para superar el récord de jugador con más partidos oficiales en la Liga, que ostenta Nicolás Suárez, su antiguo compañero en Real Potosí. El beniano se retiró del fútbol el año pasado con 623 partidos jugados, 100 más de los que tiene Peña (523). “Está un poco difícil, pero voy a continuar; mientras tenga fuerzas y ganas de seguir corriendo, lo voy a intentar”, aseguró.
Los recuerdos
Su mejor temporada, en casi 21 años de carrera, la vivió en Real Potosí, donde fue campeón y subcampeón. Allá la gente lo quiere y lo respeta; se ha hecho querer. Hoy su presente es Nacional Potosí, el clásico rival, pero su deseo es despedirse con la camiseta lila, donde tiene la marca de goleador histórico (80), por delante del paraguayo Alfredo Cristino Jara. En el repaso de los buenos momentos no se olvida del profesor Luis Esteban Galarza, con el que disfrutó muchos éxitos. Asegura estar feliz por todo lo que hizo y consiguió, sin arrepentirse de nada.
Con mucha tristeza cuenta que no pudo demostrar su clase en el exterior porque, en su momento, le pusieron trabas. Recuerda también que cuando era convocado a la selección mayor lo hacía por méritos propios, y no por padrinazgos.
En 2005 estuvo a punto de abandonar el fútbol por un doping positivo que no se explica cómo ocurrió, porque jamás le demostraron nada. Después de cumplir el castigo volvió con todas sus luces.
Fue parte de los clásicos de La Paz, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz. Jugó en Bolívar, Real Potosí, Oriente Petrolero, Blooming, San José, The Strongest, Aurora y Nacional Potosí. De los grandes le faltó Wilstermann y quedó pendiente Universitario de Sucre. Aún no sabe a qué se dedicará cuando diga alto, aunque ese detalle tampoco le preocupa porque disfruta del presente en familia y cree que con un año y medio, o máximo dos, habrá sido suficiente y el momento de parar.
Un jugador de altura
Darwin Peña jugó en casi todos los equipos, pero donde rindió mejor fue en la altura. Oriente Petrolero y Blooming lo tuvieron en sus filas, pero esas relaciones duraron poco. Potosí es su casa, su hábitat natural, donde se ha convertido en ídolo, allá lo quieren y lo adoran. Sus mejores años los vivió en la Villa Imperial y por eso el deseo de jugar su último año en la ciudad más alta de Bolivia, ubicada a 3.967 metros sobre el nivel del mar.
Darwin Peña Arce nació en Santa Cruz, el 8 de agosto de 1977. Está casado con Verónica Vargas y tiene tres hijos: Dayana (20), Yuliana (15) y Darwin Efraín (10). Herland, su hermano mayor, también jugó en equipos de la Liga, pero se tuvo que retirar joven aquejado por una lesión en la rodilla.
La semana pasada entró a quirófano para una operación y salió de sala con ocho tornillos incrustados en el hueso de su pierna derecha. “Es la peor lesión que tuve en más de 20 años de carrera”, confesó apesadumbrado pero no abatido, mientras repasaba la jugada que ahora lo tiene apoyado en un par de muletas.
Una bota de yeso cubre la parte de la lesión que lo apartó de las canchas desde el 14 de febrero pasado. Ese día, en el partido que Petrolero venció a Nacional Potosí (3-1), Jaime Robles se lanzó desde atrás sobre él y un crujido confirmó las sospechas. Sin embargo, la operación resultó un éxito y, si todo marcha bien, en tres meses estarán de vuelta sus gambetas, tiros libres y potentes remates de larga distancia.
Sus inicios
Darwin se formó en la Tahuichi y en 1994, con apenas 17 años, fue vendido a Bolívar, según escuchó, en $us 50.000, la transferencia más costosa realizada hasta entonces. Nació con un envidiable talento para ser futbolista y no tardó mucho en demostrarlo. El profesor Adolfo Flores lo hizo sentir importante en sus inicios y con mucho esfuerzo llegó donde quería.
Es un hombre de marcas, de récord, de asumir desafíos y de hacer realidad lo que se propone. A poco de cumplir 39 años siente que todavía puede ser un aporte. Tiene ganas y eso es importante. Debutó en Bolívar a los 18 años, jugó en los equipos más importantes del país, fue seleccionado nacional sub-17, sub-20, sub-23, selección mayor y estuvo en todas las copas (antigua Conmebol, Sudamericana, Libertadores y eliminatorias). Todo. “Solo me faltó un Mundial”, bromea.
Lo que lo anima a seguir en el fútbol es para superar el récord de jugador con más partidos oficiales en la Liga, que ostenta Nicolás Suárez, su antiguo compañero en Real Potosí. El beniano se retiró del fútbol el año pasado con 623 partidos jugados, 100 más de los que tiene Peña (523). “Está un poco difícil, pero voy a continuar; mientras tenga fuerzas y ganas de seguir corriendo, lo voy a intentar”, aseguró.
Los recuerdos
Su mejor temporada, en casi 21 años de carrera, la vivió en Real Potosí, donde fue campeón y subcampeón. Allá la gente lo quiere y lo respeta; se ha hecho querer. Hoy su presente es Nacional Potosí, el clásico rival, pero su deseo es despedirse con la camiseta lila, donde tiene la marca de goleador histórico (80), por delante del paraguayo Alfredo Cristino Jara. En el repaso de los buenos momentos no se olvida del profesor Luis Esteban Galarza, con el que disfrutó muchos éxitos. Asegura estar feliz por todo lo que hizo y consiguió, sin arrepentirse de nada.
Con mucha tristeza cuenta que no pudo demostrar su clase en el exterior porque, en su momento, le pusieron trabas. Recuerda también que cuando era convocado a la selección mayor lo hacía por méritos propios, y no por padrinazgos.
En 2005 estuvo a punto de abandonar el fútbol por un doping positivo que no se explica cómo ocurrió, porque jamás le demostraron nada. Después de cumplir el castigo volvió con todas sus luces.
Fue parte de los clásicos de La Paz, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz. Jugó en Bolívar, Real Potosí, Oriente Petrolero, Blooming, San José, The Strongest, Aurora y Nacional Potosí. De los grandes le faltó Wilstermann y quedó pendiente Universitario de Sucre. Aún no sabe a qué se dedicará cuando diga alto, aunque ese detalle tampoco le preocupa porque disfruta del presente en familia y cree que con un año y medio, o máximo dos, habrá sido suficiente y el momento de parar.
Un jugador de altura
Darwin Peña jugó en casi todos los equipos, pero donde rindió mejor fue en la altura. Oriente Petrolero y Blooming lo tuvieron en sus filas, pero esas relaciones duraron poco. Potosí es su casa, su hábitat natural, donde se ha convertido en ídolo, allá lo quieren y lo adoran. Sus mejores años los vivió en la Villa Imperial y por eso el deseo de jugar su último año en la ciudad más alta de Bolivia, ubicada a 3.967 metros sobre el nivel del mar.
Darwin Peña Arce nació en Santa Cruz, el 8 de agosto de 1977. Está casado con Verónica Vargas y tiene tres hijos: Dayana (20), Yuliana (15) y Darwin Efraín (10). Herland, su hermano mayor, también jugó en equipos de la Liga, pero se tuvo que retirar joven aquejado por una lesión en la rodilla.
lunes, 7 de diciembre de 2015
Darwin Peña: ‘Soy el último 10 de esos clásicos’
Darwin Peña es uno de los jugadores con más edad en el fútbol boliviano actual y con gran experiencia ganada por su paso por varios clubes en 21 años de carrera deportiva. Hoy está en Nacional Potosí y dice que lo más probable es que se retire al final de esta temporada.
— ¿Cómo hace alguien para seguir jugando a buen nivel camino a cumplir los 40 años?
— Tengo 38 años, de los cuales 21 los he dedicado al fútbol profesional, gracias a Dios es una amplia trayectoria. Es que no tuve lesiones graves. Empecéen 1995 en Bolívar, cuando tras jugar un torneo Juventud de América en La Paz, los directivos hablaron con la Academia Tahuichi Aguilera y me incorporaron a filas celestes. Ahí estuve cinco años, recuerdo que me hizo debutar Reynaldo Mostaza Merlo.
— ¿Te imaginaste que iba a ser el comienzo de una larga trayectoria?
— Mire cómo ha sido todo: luego pasé a The Strongest, Oriente, Blooming, San José, Aurora, Real Potosí, Nacional Potosí. Creo que pasé por grandes equipos e instituciones del país, clubes de renombre. Además fui convocado por primera vez a la selección por el técnico Dusan Draskovic, fue a una Sub-23. Y Carlos Aragonés me llamó para jugar las eliminatorias.
— ¿Y después de todo eso se te ha pasado por la mente la despedida?
— Estamos pensando y analizando con mi familia el tema, creo que esta será mi última temporada, y trataré de hacer lo mejor, porque considero que es mejor dejar el fútbol a que el fútbol lo deje a uno. Me siento bien, pero pienso dejarlo. Tengo contrato hasta junio y espero contribuir al grupo. Se acerca el momento del adiós porque a esta edad ya cuesta un poquito más. Cuando me vaya me sentiré tranquilo porque hice siempre lo que más me gusta. No pensé en dedicarme a la dirección técnica, sino en dedicarme más a mi familia con algunos proyectos que tenemos a nivel familiar.
— ¿Por qué no pudiste jugar en el exterior?
— Tuve bastantes opciones, pero lamentablemente la dirigencia no se puso de acuerdo con los interesados en la parte económica y aquello me perjudicó. Hubo ofertas reales para poder jugar en el Cúcuta de Ecuador, Maracaibo de Venezuela y Colo Colo de Chile, pero no se dio
— Dices que son 21 años, ¿cómo era el fútbol boliviano al principio de tu carrera y cómo es ahora?
— Cambió muchísimo, cuando me inicié me costó muchísimo hasta debutar. Cuando llegue a Bolívar había mucha gente grande (trayectoria), había ganado bastantes cosas en el fútbol: Julio César Baldivieso, Gilmar, Mauricio Ramos. Ahora no es el mismo fútbol competitivo de aquella época, porque en aquel momento para un puesto habían tres, hasta cuatro jugadores esperando un oportunidad, y costaba llegar. Hoy la cosa cambió, no hay tanto recambio, es por eso también que a mi edad continúo jugando. A mí me costó bastante porque llegué a Bolívar cuando había muchos jugadores que brillaban.
— ¿Qué crees que pasa hoy?
— Todo cambió. Por ejemplo, considero que soy el último “10” de esos clásicos de antes, es decir de aquellos enganches. Hasta ahora no apareció ningúnotro. Si termino mi ciclo no habrá ningún otro. En su momento admiré a Erwin Chichi Romero y Erwin Sánchez.
El otro tema es que los caudillos ya están desapareciendo, pero lo más notorio y extraño es también que se perdió el respeto, ya no hay aquello de los juveniles a los mayores o con trayectoria, ya no es como antes, no hay respeto en el fútbol como hace muchos años. Cuando empecé me tenía que cambiar en el pasillo, no podía entrar al camarín de los grandes hasta que me ganara el puesto, solo luego de eso recién podía cambiarme con esa gente. Ahora la falta de líderes también es una causa para que nuestro fútbol esté de bajada.
— ¿El respeto no es tratar a todos por igual?
— A lo que me refiero es a que antes los juveniles teníamos que respetar ciertos códigos y cumplir algunas cosas para llegar al grupo principal. Hoy los chicos te faltan el respeto hasta dentro de la cancha, uno quiere corregirlos o encaminarlos y no te dan pelota. En el fútbol tiene que primar el respeto.
— Todos dicen que el fútbol boliviano está mal, ¿qué hay que hacer para cambiar esa situación?
— Mucho he oído hablar de cambios en todo sentido, pero ya son 20 años y hasta el momento no se ven esos cambios. Se siguen manteniendo los problemas económicos y todo porque la dirigencia hasta ahora no sabe planificar la parte presupuestaria. En muchos clubes ofrecen lo que después les es difícil cumplir.
— ¿Eso se refleja en la selección?
— En la selección el recambio que se nota puede ser positivo, pero se debe hacer un buen proceso, por lo menos de cuatro o cinco años. Es difícil conseguir jugadores para la selección porque en los equipos no hay aquellos que destaquen al 100%, ya no existe esa batalla por ganar el puesto como había antes.
— ¿Es verdad que fuiste un jugador indisciplinado?
— A lo largo de mi carrera tuve de todo, tuve altibajos, tuve cosas buenas, malas, positivas, negativas y creo que todo lo que logré lo hice personalmente porque nunca tuve una persona que me colaborara, un padrino o finalmente un empresario. Para mí todo fue con sacrificio o con mi esfuerzo.
— ¿Cómo es ser futbolista?
— Es una linda profesión, pero también se lleva una vida de gitano en el sentido de que tienes que cambiarte bastante de ambiente, de ciudades, y esto se da solo con el apoyo familiar, porque hay momentos complicados, difíciles y la familia es la que te sustenta en todo aspecto. También es complicado para los niños porque muchas veces los tienes que cambiar de ambiente y están obligados a adaptarse, pero la familia te da tranquilidad si te sabes organizar.
— Hablaste de que esta es tu última temporada, lo peor que te podría pasar es que tu equipo descienda…
— Sí, es una temporada muy compleja para el plantel. Estamos jugando bien, pero creo que estamos fallando defensivamente. El equipo de la mitad hacia adelante genera opciones, las concreta, pero lastimosamente no se están dando los resultados. La coyuntura también se da por problemas dirigencias, creo que los directivos no se ponen de acuerdo para traer a la gente adecuada para sacar el equipo adelante. Al final de este torneo, seguramente el grupo se reunirá con los dirigentes para saber qué piensan, qué quieren, si desean seguir en la Liga o tienen otro pensamiento para el futuro del club.
Pérfil:
Nombre: Darwin Peña.
Fecha de nacimiento: Santa Cruz, 8 de agosto de 1977 Profesión: Es jugador de fútbol
Debutó en la Liga en filas de Bolívar. Luego jugó en The Strongest, Oriente, Blooming, San José, Aurora, Real y Nacional Potosí. También integró la selección boliviana.
lunes, 26 de octubre de 2015
Darwin Peña: ‘Dejaré el fútbol, no que él me deje a mí’
Es el último de su generación que aún está en actividad. De esos “10” en extinción. Darwin Peña cumple 20 años como jugador de fútbol profesional. Debutó “cuando aún era ‘pelado’”, eso fue en 1995. Hoy su clase aún está presente en las canchas del país luciendo la camiseta de Nacional.
Todos los jugadores de su época, entre otros Sergio Galarza, Limberg Gutiérrez o Percy Colque, ya colgaron los “cachos”. Él pretende jugar “algo más” y quizá batir un récord.
Debutó el 20 de agosto con Bolívar, fue 1-0 ante Stormers. Desde entonces disputó 511 cotejos y marcó 112 goles. Pero todavía está lejos de los más de 600 partidos de Nicolás Suárez.
— Pasaron 20 años desde tu debut. ¿Qué recuerdas?
— Debuté con Bolívar a nivel profesional, era el Sub-20 y compartí con varios de los mundialistas de 1994. Me hizo jugar el entrenador argentino Mostaza Merlo y ya nomás me vi entre N’Kono, Sandy, Rimba, Borja, Soria, Cristaldo, Ramos, Melgar, puras estrellas.
— ¿Cuántas veces fuiste campeón en la Liga?
— Como cuatro, la mayoría con Bolívar, una con Real Potosí. Pasé lindos momentos en ambos, pero también jugué en The Strongest, San José, Aurora, Oriente, Blooming y ahora en Nacional.
— ¿De dónde tienes los mejores recuerdos?
— De todos, pero creo que comenzar en Bolívar, el club más grande de Bolivia, fue muy especial, y justo con una generación dorada como los mundialistas. A Real también le estoy agradecido.
— ¿Puedes citar tres hechos inolvidables?
— Me pasaron muchas cosas, pero Bolívar fue muy especial; luego pasé momentos bonitos en Real Potosí y en la ciudad con la afición, por el título que logramos y los goles que anoté, ahora son más de 100. Me gustaría seguir para alcanzar el récord de jugar más y más partidos.
— Entonces tendrías que jugar hasta 2017...
— Si hay la oportunidad seguro, yo me siento bien, creo que aún puedo aportar, pero veremos qué nos espera.
— ¿Qué cosas tristes viviste en el fútbol?
— Nunca descendí con un equipo, pero una vez me tocó el dopaje y otra espina es que no tuve muchas oportunidades en la selección boliviana.
— ¿Cómo resumes estos 20 años de carrera?
— No sé, difícil por los muchos años que jugué y porque pasaron muchas cosas. Creo que en la selección pude aportar más, pero hice y hago lo que más me gusta.
— No se te nota muy contento por 20 años de fútbol...
— Estoy muy alegre porque soy el único de esa generación del 95 que sigue, muchos de mis compañeros ya dejaron el fútbol, yo sigo haciendo lo que me gusta. Estoy muy feliz por los 20 años, pero siento que pude ser mejor, que pude dar más y llegar más lejos todavía.
— ¿Si volverías atrás, elegirías ser otra vez futbolista?
— Si volvería para atrás seguro que nuevamente elegiría ser futbolista. Ahora quizá sería más dedicado a lo mío, no cometer los errores que tuve antes por la juventud.
— ¿Qué tipo de errores?
— No sé si vale la pena hablar a estas alturas, pero lo sintetizaría en ser más exigente con la disciplina. Uno a veces por la juventud, la fama y otras cosas se equivoca y por eso mismo puedo decir a quienes empiezan que sean exigentes con ellos, es necesario sacrificar cosas para salir adelante.
— ¿No eras disciplinado?
— En su momento, cuando fui muy joven, bastante joven, me equivoqué, pero luego ya con la familia surgieron muchas obligaciones y ahora solo me dedico a ella. Por eso a los chicos que vienen les digo que sepan aprovechar y sean exigentes consigo mismos, seguramente van a poder llegar donde quieran. A mí me faltó alguien que me hable así.
— ¿Tuviste algún compañero o un entrenador especial?
— Yo creo que todos, porque la verdad es que aprendí mucho de todos, de jugadores mayores y de entrenadores. Gracias a Dios me tocó encontrarme con gente buena.
— ¿En un futbolista todo es fama, dinero y mimos?
— No siempre, porque los inicios son duros, pues cuando eres muy joven sufres muchas cosas, privaciones, estás lejos de casa. Obviamente que uno busca su futuro.
— ¿Esos momentos complicados volvieron algún rato?
— Sí seguro, solo si miramos al anterior torneo cuando estaba en Real, las cosas iban mal porque no se cobraba y se llegaba a extremos muy tristes que a veces no te imaginas.
— ¿Cuál es la fórmula del éxito en el fútbol?
— Trabajo, disciplina, responsabilidad y aprovechar las oportunidades, además sacrificar muchas cosas. Yo la verdad al menos unos cinco cumpleaños los pase concentrado, jugando, lo mismo me pasó algunas veces con los cumpleaños de mis hijos, es decir sacrificas mucho en ese aspecto porque así es el fútbol. No estás los domingos nunca porque tienes que viajar, jugar y olvidarte del resto.
— ¿Cómo resumes tu carrera de 20 años?
— Mucho sacrificio, con entrega y amor a nuestra profesión, porque así te exige, mucha preparación, concentración. Además es lo que a uno le gusta hacer bastante.
— ¿La selección boliviana es un acápite aparte?
— Estuve en todas las selecciones menores desde la Sub-17 que había antes, hasta la Sub-20 y otra más en la Sub-23. Representar al país tiene mucho significado.
— ¿Qué pasó con la selección mayor?
— Estuve en varias convocatorias y me tocó ir al banco en algunos casos. Pero está en mi memoria haberle ganado a Argentina, haber empatado con Brasil y otras potencias de la región. Jugar por Bolivia te genera una situación muy diferente.
— ¿Jugaste Copa América?
— Me tocó estar en algunas, aunque jugué muy poco, pero igual está la satisfacción de haber estado.
— ¿ Y eliminatorias?
— También estuve en más concentraciones. Dusan Draskovic me convocó con esa perspectiva de que seamos el recambio, pero luego se fue porque no lo dejaron.
— ¿Faltó que te dieran más oportunidad en la selección?
— Sí. Estuve y eso me pone contento porque fui parte de la selección. Lo que digo es que me siento triste porque no pude ser un conductor en el equipo como lo fui en los clubes en los que jugué. Me hubiese gustado asumir ese rol, pero faltó creo que algo más de oportunidad.
— ¿No ayudó el haber comenzado con figuras de antes?
— Puede ser una parte, porque no era fácil ganarse un espacio con jugadores de la talla de Etcheverry, Cristaldo por ejemplo. Pero no vamos a buscar excusas, tocó una época difícil en la que debía abrirme paso.
— ¿Seguirás jugando?
— Con seguridad hasta 2016, porque tengo contrato, pero veremos cómo se presentan las cosas. A mí me gustaría una gestión más, y espero jugar no sé si hasta 2017, pero dependerá del momento. La idea es acabar de la mejor manera. Si el físico sigue dando, voy a seguir. Pero yo voy a dejar al fútbol y no que el fútbol me deje a mí.
— ¿Te ves siendo director técnico después?
— No, porque el fútbol cansa demasiado, es muy estresante. Ya estoy mucho tiempo en ésto y no sé si desde la dirección técnica pueda seguir. Lo más factible, lo mejor, será buscar otra cosa.
jueves, 10 de marzo de 2011
Darwin Peña sufre su peor lesión en 15 años
Lo que parecía una simple contractura o una distensión de ligamentos se convirtió en una seria lesión de los meniscos de la rodilla derecha que obligó a Darwin Peña a pasar por el quirófano y será baja en el Equipo del Pueblo.
El jugador contó que es la primera vez que le llega una lesión de estas características en su trayectoria en el fútbol. “Alguna vez me tenía que llegar”, dijo.
“Es la primera vez que me lesiono en 15 años de carrera, nunca tuve una dolencia leve o grave, es sólo ahora que tengo que pasar por esto”, aseveró.
El jugador contó que es la primera vez que le llega una lesión de estas características en su trayectoria en el fútbol. “Alguna vez me tenía que llegar”, dijo.
“Es la primera vez que me lesiono en 15 años de carrera, nunca tuve una dolencia leve o grave, es sólo ahora que tengo que pasar por esto”, aseveró.
jueves, 1 de enero de 2009
Darwin Peña espera ofertas
Desde la capital cruceña, el mediocampista Darwin Peña declaró que no conoce nada sobre el interés del club ecuatoriano Universidad Católica de Quito de contratarlo y que está a la espera de lo que diga el directorio de Real Potosí, ya que existe un contrato vigente con los potosinos para la temporada 2009.
Al volante ofensivo le gusta la idea de jugar en un club del extranjero por primera vez en su carrera, sin embargo, deja todo en manos de los dirigentes de Real Potosí que informaron el retorno de Peña para esta nueva gestión, junto a otros jugadores cedidos a préstamo.
Peña jugó en San José a préstamo el segundo semestre de esta temporada y queda un año más de contrato con Real Potosí, entidad a la que volverá si no se concreta gestiones con clubes interesados, mientras se define su situación aprovecha el receso de la Liga para pasar sus vacaciones de fin de año con su familia.
El futbolista cruceño perteneció a Bolívar desde la temporadas 1995 hasta 1998 y toda la 2000, jugó para Real Potosí en 1999, de 2001 hasta 2003 y volvió en 2006 hasta 2007, durante la gestión 2004 actuó en los torneos de la Liga con la camiseta de Oriente Petrolero y al año siguiente pasó a Blooming. (Santa Cruz, APG).
Al volante ofensivo le gusta la idea de jugar en un club del extranjero por primera vez en su carrera, sin embargo, deja todo en manos de los dirigentes de Real Potosí que informaron el retorno de Peña para esta nueva gestión, junto a otros jugadores cedidos a préstamo.
Peña jugó en San José a préstamo el segundo semestre de esta temporada y queda un año más de contrato con Real Potosí, entidad a la que volverá si no se concreta gestiones con clubes interesados, mientras se define su situación aprovecha el receso de la Liga para pasar sus vacaciones de fin de año con su familia.
El futbolista cruceño perteneció a Bolívar desde la temporadas 1995 hasta 1998 y toda la 2000, jugó para Real Potosí en 1999, de 2001 hasta 2003 y volvió en 2006 hasta 2007, durante la gestión 2004 actuó en los torneos de la Liga con la camiseta de Oriente Petrolero y al año siguiente pasó a Blooming. (Santa Cruz, APG).
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