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domingo, 26 de julio de 2020

Pedro Higa: una historia de sacrificio y éxito

Pedro Higa es uno de los arqueros que alumbró el fútbol nacional y que más admiración despertó durante su carrera de casi tres décadas (1986-2015). Sus amigos y excompañeros le dicen de cariño ‘Peyuco’ y la prensa se encargó de ponerle el apodo de ‘sandía voladora’ por sus características como portero: pese a su baja estatura (1.68 mts.) y robusta contextura física, tenía una gran elasticidad para detener balones y una sobrada personalidad para afrontar partidos de alta presión.

Su vida y su trayectoria es digna de reflejar. Él cuenta que en su querida Riberalta (Beni) destacaba en el fútbol por jugar de delantero, aunque admite que ante cualquier emergencia los directivos de su equipo lo mandaban al arco por su predisposición para atajar.

Lo curioso del caso es que de esa forma le llegó la oportunidad de dar el salto al profesionalismo.

A los 14 años dejó Riberalta


“Recuerdo que un 6 de agosto de 1985 se organizó un partido amistoso en Riberalta entre la selección local y Real Santa Cruz, el equipo de moda en el país porque contaba con jugadores de selección nacional. Justo para el día del partido estaban lesionados los arqueros de nuestro equipo, lo que hizo que ataje. Nos golearon, pero por mi rendimiento un dirigente de Real me invitó a que retorne a Santa Cruz con el equipo y que el club me iba a brindar todo lo que necesitara. No lo pensé dos veces y de esa manera llegué a Real Santa Cruz”, contó Higa, que entonces tenía apenas 14 años, pues a los 15, luego de un corto tiempo en las juveniles, se dio su debut, gracias a que el equipo profesional, pese a tener un gran plantel en esa temporada, no pudo lograr su objetivo en la Liga: ser campeón.

Eso provocó que se alejaran varias de sus figuras, incluido su arquero titular (Luis Emilio Ludueña), y el propio entrenador, el chileno Andrés Prieto.

“El equipo se quedó con muchos jugadores jóvenes bajo las órdenes de Róger Wills. Pese a esta situación se armó un gran plantel y por eso dimos pelea”, contó Peyuco, que después tuvo una carrera ascendente porque en 1989 pasó a Destroyers; en 1990 jugó en Blooming y en 1994 llegó a Oriente Petrolero, el club del que se declara hincha, aunque admite que en su niñez admiraba a The Strongest porque en filas aurinegras estaba su ídolo, Luis Galarza, a quien le arrebató tiempo después el récord de ser el futbolista con más temporadas en la Liga (29 contra 22).

Higa narró que los mejores momentos de su carrera los vivió en Oriente, ya que fue campeón en el 2001 y tuvo la oportunidad de jugar varios torneos internacionales, especialmente Copa Libertadores.

Destacó de la misma manera su paso por Blooming, con el que fue campeón en el 2005 y por el Tigre, donde sumó un título liguero (2007). La selección también formó parte de su carrera, porque el 2001 fue convocado por Leonel Trucco para un amistoso contra Brasil en Goiania y Erwin ‘Platiní’ Sánchez lo tuvo en cuenta el 2007 para un partido en Sudáfrica.

Sin duda, Pedro Higa tuvo éxito en su extenso recorrido profesional. “El fútbol me dio muchas cosas gratas, pues incluso llegué a jugar con mi hijo mayor (José Pedro) en la Primera B con Ferroviario el 2015”, dijo.


Escuela para arqueros


Pedro dirige una escuela de fútbol desde hace diez años en la cancha de la urbanización Cotoca (Distrito 6). “Estoy capacitado para formar por mi experiencia y porque estudié para obtener el título, que me respalda incluso para dirigir un equipo profesional”, comentó Higa, quien está a la espera que pase la cuarentena por la pandemia para comenzar a trabajar en su proyecto de preparar solo arqueros.

“Quiero enseñar todo lo que aprendí en mi carrera a niños y jóvenes. Es la única manera de aportar al fútbol boliviano”, sostuvo el exportero de 48 años, quien considera que en la actualidad el fútbol nacional cuenta con varios jóvenes guardametas de gran proyección, aunque resalta más el talento de Romel Quiñónez, a quien considera el mejor en su puesto en estos momentos.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Higa, de un gran arquero nace un goleador



Cuando Pedro Higa se retiraba cuidando el arco de Sport Boys en 2012 —aún en la Primera A cruceña—, su hijo de 14 años José Pedro Higa comenzaba en serio su recorrido por el fútbol. El padre fue un gran arquero, con 27 años ligado al fútbol competitivo, y ahora su retoño es un delantero que empieza a dar de qué hablar, con perspectivas de llegar pronto al profesionalismo.

De paso, Higa padre se dio el gusto no solo de incentivar, apoyar y formar a su hijo en el fútbol, sino de jugar con él, en el mismo equipo de la Asociación Cruceña de Fútbol (ACF), en la Primera A en Sport Boys y en filas de Ferroviario en la ‘B’.

El legendario arquero de The Strongest, Luis Galarza, jugó contra su hijo Sergio en la Liga cuando uno ya se jubilaba y el otro empezaba a surgir. Y Luis Cristaldo disputó con su hijo Michel en un ascenso con Ciclón de Tarija. En el caso de los Higa se dieron ese gusto durante unas dos temporadas y media.

“Nunca me gustó el arco, porque hay que tener más condiciones y es un puesto difícil e injusto en el fútbol”, dice Higa hijo, hoy vinculado a prueba al equipo preprofesional de Bolívar.

Destaca que ese gusto de jugar junto con su padre fue mérito del exarquero porque siguió en escena pese a sus años.

“Si él no seguía, seguro que yo no jugaba con él, pero se cuidó y siguió, ése es su valor”.Hace poco, José Pedro se consagró goleador y campeón del Nacional Sub-18 con Santa Cruz, además fue una de las figuras. Sus dotes ya las había mostrado en Primera de Ascenso, donde hizo 26 goles, luego en la ‘B’, categoría en la que el primer año marcó 12 y después 18 tantos.

“Mejor despedida no podía tener que la de jugar junto a mi hijo en Sport Boys y en Ferroviario. El 22 de mayo fuimos campeones para ascender a la Primera A, él fue goleador y yo el arquero menos vencido, qué más puedo pedir con algo tan bonito”, dice el exarquero, quien dejó de jugar hace seis meses.

Destaca que su hijo tiene gran capacidad para definir, con mucha picardía en el juego y si se lo trabaja podrá rendir mejor.

“Hemos debido jugar casi 40 partidos oficiales en dos años y algo más. En la cancha no había padre o hijo, yo le grité mucho y él también me reclamaba cuando era preciso hacerlo e incluso era capitán del equipo”.

Higa padre recuerda, más allá de las alegrías que tuvo en el fútbol, que le tocó pasar también durante muchos años por situaciones duras. “Todo eso valió la pena, hoy veo jugar a mi hijo y lo voy a seguir apoyando”.

José Pedro iba a todos los estadios con su padre

Lleva el fútbol en la sangre. Desde niño, José Pedro Higa siempre acompañó a su padre que trajinó por muchos clubes y como le acompañaba fue a todos los estadios de Bolivia. Incluso recuerda que en La Paz también se entrenó y jugó como parte de una escuela de fútbol.

“Mi padre siempre me metió a la cancha con él, me acuerdo de todos los vestuarios y de los grandes jugadores”, asegura.

Cuenta que estando en ese ambiente conoció que para triunfar se debe alejar de la vida común de reuniones, diversión, fiestas, y otras cosas de la juventud actual. “No es nada fácil, pero si queremos surgir debemos hacer ese sacrificio”.

Además de elogiar el respaldo que le ha dado su padre, destaca el de su madre Mayely Mansilla, quien lo incentivó para que él también fuera futbolista.José Pedro Higa Mansilla (Santa Cruz, 5 de junio de 1997) sostiene que desde chico trabajó para ser profesional y cree que cada vez se está acercando a que ese sueño sea una realidad.

Le cuesta compatibilizar con sus estudios, pero no los quiere dejar. Actualmente cursa el semestre de Bioquímica y Farmacia en la Universidad Ecológica.“En casa me dicen que el fútbol y la vida en general ahora son exigentes y voy a tratar de aprender allá donde vaya”.

La escuela en Cotoca da sus frutos

La Escuela de Fútbol Pedro Higa va camino a los cinco años de funcionamiento, y el primer fruto del trabajo silencioso que cumple es precisamente José Pedro Higa, que busca espacio en la competencia.

Así como la escuela ‘Pelota de Trapo’ de William Ramallo en Cochabamba tiene como su mejor obra a Rodrigo, actual delantero de The Strongest y de la selección boliviana, la escuela Higa tiene su propia cosecha.

El director y exarquero Pedro Higa destaca que ocho futbolistas de su escuela ya jugaron en la categoría Primera B, y comienzan a abrirse paso.“Esos chicos ya compiten y ojalá sigan creciendo”, manifiesta.

Higa padre sostiene que en su escuela él hace un test con sus jugadores para definir si tienen cualidades para seguir o tomar otro rumbo.

“La parte más fuerte y seria de mi formación fue desde que nació la escuela de mi padre, ahí es donde me terminé de hacer como futbolista, por tanto se lo debo a la escuela”, destaca Higa hijo.

La escuela funciona en la urbanización Cotoca, kilómetro 6,5 hacia esa población. Tiene tres profesores y un centenar de alumnos.

José Pedro está ahora en Bolívar, invitado para disputar un torneo internacional en Argentina, y si las cosas salen bien podría quedarse. “Claro que me gustaría jugar en un club tan grande como éste”.


jueves, 1 de octubre de 2015

Video Pedro Higa pasa a ser ‘la sandía salvadora’

Antes como víctima y hoy como el hombre oportuno para salvar una vida. Es que en 2006, Pedro Higa fue auxiliado tras sufrir convulsiones en un partido The Strongest-Blooming en La Paz, en la final de la Copa AeroSur. Pero ahora su rol cambió porque hace cuatro días socorrió al exjugador chileno Pablo Contreras que padeció un cuadro similar. La ‘Sandía voladora’ pasó a ser la ‘Sandía salvadora’. El exaquero de diez equipos de Bolivia hoy valora lo que aprendió en la escuela de entrenadores Santa Cruz.

“Cuando lo trajimos a Pablo recordé todos los momentos difíciles que atravesé”, empezó a relatar Higa a DIEZ. El exgolero de los grandes de Santa Cruz, esta vez estuvo en el ‘equipo contrario’. Le salvó la vida al exseleccionado chileno dándole respiración boca a boca, devolviéndole el oxígeno en un fatídico momento. “(Róger) ‘Sucha’ Suárez hizo lo mismo conmigo (en 2006, en un partido contra The Strongest)”, indicó Higa. Que no ocultó su alegría de haber ‘devuelto gentilezas’.

“Dios lo pone a uno en el lugar indicado”, añadió Higa, que fue uno de los últimos en integrase al equipo que representó a Bolivia en showbol. Higa es agradecido con el profesor Napoleón Cardozo que fue quien lo impulsó para que asista a cursos de primeros auxilios. “Los médicos aplaudieron mi acción y dicen que si no hubiera llegado a tiempo no estuviéramos aquí (en la clínica acompañando a Contreras)”, aseguró.

Una más

En otra oportunidad, Higa prestó similar auxilio al entrenador Eduardo Guilarte, exentrenador de Destroyers, que sufrió una parecida descompensación. En esa oportunidad la ‘Sandía’ igual le prestó primeros auxilios hasta que llegaron los médicos evitando una complicación mayor.

lunes, 4 de mayo de 2015

Padre e hijo, aprendiendo juntos en Ferroviario

Nada llena más de orgullo a un padre que ver a su hijo encaminado hacia el éxito, y más aún jugando juntos en el mismo equipo. Es el caso de los Higa, Pedro y José Pedro. El papá, un experimentado arquero de 44 años y con un amplio recorrido en el fútbol profesional, y el hijo, un jovencito soñador, delantero de 17 años y con sed de gloria, son amigos y compañeros en Ferroviario, un equipo tradicional cruceño que aspira a volver a la Primera A.

La idea de jugar juntos nació durante una charla familiar y fue madurando poco a poco a medida que fueron pasando los días.

El dirigente José Carlos Frías apuró las gestiones y fue así que se allanó el camino. Justo al filo de su extensa carrera como futbolista, con varios títulos y más de media docena de equipos, Pedro, al que también llaman la ‘Sandía voladora’, dice estar cumpliendo el sueño más importante de su vida: jugar al lado de su hijo. “Ahora sí me puedo retirar tranquilo.
Disfruto entrenando y jugando con él, me emociona porque sentimos el fútbol de la misma manera”, dice este arquero riberalteño, de 1,66 metros de altura, que debutó en Real Santa Cruz en 1987, con solo 16 años.

Es un caso poco común
Esta interesante experiencia ha despertado la atención en el fútbol local porque no es común ver casos similares. A diferencia de otros que se presentaron en el mundo, José Pedro siempre quiso ser un jugador de campo y no arquero, como su papá, pese a que desde pequeño se calzaba los guantes cuando se ‘colaba’ a ver los entrenamientos.

Se inició en San Martín y después jugó en Sport Boys, antes de llegar a Ferroviario. En las temporadas 2013 y 2014 fue el goleador del equipo carrilano en las categorías de ascenso. “No es porque sea mi hijo, pero tiene todo para llegar lejos”, asegura el papá.

Una de las cosas que lo animó a impulsar el sueño de su hijo es que vio en él enormes condiciones para triunfar. Sus 1,81 metros de estatura lo están convirtiendo en un temible goleador.

Es un delantero punzante, hábil, de fuerte pegada y, sobre todo, buen definidor. No en vano está en la mira de otros clubes. “Mi sueño es jugar en Oriente porque soy hincha de ese equipo”, sostiene con firmeza, recordando que su papá fue campeón ahí en 2001.

Se van juntos a los entrenamientos, en la cancha son dos compañeros más, se gritan cuando uno de los dos falla y el abrazo nunca falta a la hora del festejo. Después de los partidos, algunas jugadas son repasadas al llegar a la casa, con la participación también de la esposa y mamá (Mayerly Mansilla), donde a veces emergen algunas críticas, pero siempre con respeto.

“De él no me gusta que no sabe sacar del piso”, reclama el hijo y el papá reconoce sin excusas porque admite que fue su mal desde siempre.

Si hay algo que los hace como dos gotas de agua es el temperamento, que tiene el sello Higa.

En sus buenas épocas el arquero solía gritar con firmeza, agrandándose en momentos de calentura. José Pedro heredó de él esa mística ganadora y no se arruga ante nadie, aunque generalmente es de mantener un perfil bajo. Como el fútbol no lo es todo ni le puede garantizar nada, comparte sus entrenamientos con sus estudios en la Universidad Ecológica.

Lo que hace más atractiva aún esta interesante historia, de padre e hijo jugando juntos en un mismo equipo, es que en Ferroviario también tienen como compañeros a varios que se formaron en la Escuela Pedro Higa, que dirige la ‘Sandía voladora’ en una canchita de la Urbanización Cotoca.

Confiesa que lo más agradable de jugar juntos es cuando su hijo anota un gol. “Realmente lo disfruto mucho y cada vez estoy más convencido de que le falta poco para exigencias mayores”, asegura Pedro, feliz por este buen presente.

En algunos partidos se producen combinaciones entre ambos cuando el papá inicia una salida rápida con el pie y el hijo está atento para el contragolpe. A veces tienen discusiones cuando algo sale mal, pero al llegar a casa las aguas vuelven a su cauce normal.

Como este, se han presentado varios casos en otras partes del mundo, pero la historia de los Higa no solo alienta el sueño de los dos, sino de toda una familia. Si Ferroviario sube a la Primera A será misión cumplida para uno y el inicio de una nueva aventura para el otro

viernes, 4 de octubre de 2013

Pedro Higa: ‘Casi siempre luché contra la corriente’



Un partido amistoso que Real Santa Cruz jugó en Riberalta, a mediados de 1986, marcó el destino de Pedro Higa. Él defendió el arco del seleccionado de su pueblo, los realistas lo vieron y le hicieron la propuesta de sumarse al club e irse a Santa Cruz. No lo pensó dos veces y aceptó el reto para continuarlo 26 años después.

— ¿Cómo fue la decisión de dejar su pueblo?

— No fue fácil decidir, porque tenía entre 14 y 15 años. Dejar a mis abuelos, mi pueblo y todo era duro. No me dieron permiso en casa y prácticamente me escapé. Me fui al aeropuerto, subí al avión y luego me contaron que mi abuela junto con mi tío, desesperados, se metieron con la moto a la pista, cuando el avión ya volaba.

— ¿Quiénes estaban en ese equipo de Real?

— (El chileno) Andrés Prieto era el entrenador, y había jugadores como Luis Emilio Ludueña, Juan Ernesto Lezcano y otros. Era un equipazo que le hizo frente al gran Bolívar de esa época. Los inicios fueron duros, la gente no sabe cómo son los comienzos de un juvenil. Yo vivía con carencias.

— ¿Recuerda su debut?

— No tengo la fecha, pero fue en Cochabamba, ante Petrolero, cuando los dos arqueros no estaban. Yo era el tercero y con otros chicos debutamos sin querer.

— Usted dijo que sus inicios fueron duros, ¿cómo fue el resto de su carrera?

— Igual de dura, pero en otro nivel. Porque siempre valoraban más a los extranjeros. Traían a uno y otro arquero, no funcionaban y yo terminaba jugando. Estaba sin ritmo, sin toda la confianza, escuchando que iban a traer a otro, pero igual respondía. Toda mi carrera, casi siempre, luché contra la corriente. No sé si era porque era un jugador boliviano, bajito, sencillo, no sé.

— ¿Nunca pensó en dejar el fútbol e irse?

— No. Porque era una constante esto de pelear contra muchas cosas, eso más bien me dio fuerzas para seguir peleando, mostrar lo que uno vale como persona y profesional. Sé lo que es nadar contra la corriente.

— ¿Su tamaño (1,68) fue algo así como un estigma?

— Los otros pensaban así, al inicio, de joven, me afectó en algo, pero siempre lo suplí con mucho trabajo. Demostraba en la cancha que mi tamaño no era problema y no lo fue, porque mis porcentajes de rendimiento son altos. Con mi tamaño y mi capacidad salí campeón en Oriente, en Blooming y gané muchos partidos importantes.


Nadie juega tanto en el arco como Pedro Higa



El legendario guardameta Luis Galarza jugó hasta los 40 años. Un admirador suyo, Pedro Higa, ya tiene 41 ‘abriles’ y sigue en el fútbol competitivo, en el que lleva atajando hace 26 años, gran parte en la Liga y otra menor a nivel de asociación.

Este riberalteño debutó en la portería de Real Santa Cruz a mediados de 1987, luego de que la directiva de entonces había echado a diez jugadores experimentados, entre ellos a todos los extranjeros; entonces los juveniles tuvieron su oportunidad de jugar, y entre ellos estaba Higa.

“Cuando comencé, nunca me imaginé llegar a esta altura y aún seguir jugando. Era muy pelado (joven), pero con gran ilusión de ganar el mundo”, asevera el actual guardameta de Destroyers, el crédito cruceño que se clasificó a la semifinal de la Copa Bolivia, y que busca jugar en el Nacional B en procura de ascender a la Liga. Para él los años no han pasado tanto como para otros y seguirá jugando pues tiene contrato con el canario hasta junio de 2014.

“Ya decidí que al año, a los 42 y cuando acabe mi contrato, me despediré del fútbol. Ojalá sea con Destroyers ascendido. Mi sueño era retirarme jugando en la Liga, pero tengo que ser consciente de que ya estoy muy grande y pese a estar bien físicamente no sé si sería correcto que siga”.

Asegura que desde sus inicios ningún año dejó de jugar, pese a que en los últimos ya se había alejado del ámbito liguero, pues su último club fue Real Mamoré, del Beni. “Desde el 87 nunca dejé de jugar, siempre me llamaron de un lado, ya sea de la Liga o de la Asociación”, destaca.

No sabe de alguien de su generación que aún siga en el fútbol. “Arrancamos bien pelados con el (Modesto) Camba Molina, Ñarry Méndez, pero ellos ya no están. Creo que soy el único de esa generación. Mucho después vinieron Nico (Nicolás) Suárez y el Mono (Sergio) Galarza”. Higa jugó en bastantes clubes, de varios de ellos se marchó y volvió con el tiempo. Fueron 11 clubes, gran parte de ellos en la máxima categoría, la Liga.

Tras Real Santa Cruz, siguió en Destroyers, Blooming, Oriente Petrolero, Ciclón, Unión Central, Independiente Petrolero, The Strongest, Real Mamoré, San José y Sport Boys Warnes. “En todos los clubes y en todas las ciudades en que estuve, las hinchadas siempre me hicieron sentir bien, porque valoraban mi trabajo y mi forma de ser”.

Los datos

Títulos

Con Oriente ganó un título anual y dos semestrales; con Blooming una corona y con el Tigre una Copa AeroSur.

Otro nivel

En las asociaciones logró al menos un par de títulos.

Siente que su labor en el fútbol no fue reconocida

Admite que de joven cometió errores por indisciplina, como otros futbolistas, pero asegura que más pesó su trabajo, constancia y que por eso mismo sigue en el fútbol; sin embargo, Pedro Higa lamenta no haber sido reconocido por las instancias del fútbol.

“Quienes me conocen de cerca saben cómo trabajo, no tengo límites en el esfuerzo que pongo. Nunca los tuve. Hace poco, en Guayaramerín, jugamos pasado un día y respondí, a un buen nivel”. Comenta que le toca ver cómo reconocen a otros jugadores que hicieron méritos, pero casi nadie se acuerda de él y su constancia.

“Recuerdo que fui titular todo el año, jugué como 40 partidos, incluidos amistosos y otros, salí campeón, pero llamaron a la selección a mi suplente. Esa fue otra manera de no reconocerme”, dice Higa, quien lo deja ahí, sin dar nombres, porque considera que ellos no tuvieron culpa alguna de esa “injusticia”. Sí está agradecido a Mario Cronembold, quien lo contrató para Sport Boys cuando ya estaba decidido a retirarse. “Su llamada me ayudó”.

La escuela de fútbol de la ‘sandía’

La familia

Pedro Higa Zabala nació en Riberalta (Beni) el 22 de enero de 1972. Está casado con Mayerli Mancilla; tiene tres hijos. Diana, José Pedro y Alex Iván. Sus amigos lo ‘bautizaron’ como la Sandía Voladora.

Es un formador

Hace dos años comenzó su actividad como entrenador de divisiones menores. Dirige la Escuela de Fútbol Pedro Higa en la urbanización Cotoca, en Santa Cruz, donde cuenta con más de un centenar de alumnos.

Apoyo

El guardameta destaca el apoyo de su familia, en especial de su esposa, quien fue su soporte en toda circunstancia. “Cuando las cosas le van mal a un futbolista, la mejor medicina es estar con la familia”.

Sin lesiones

Higa recuerda que no se lesionó de gravedad. Sí salió un par de veces inconsciente de la cancha, una de ellas fue en La Paz cuando jugaba en Blooming, pero luego se recuperó sin dificultad y eso le permitió seguir con su carrera.

Quería ser delantero

El beniano también cuenta que al inicio deseaba ser un centrodelantero, pero como le agarró más confianza a la portería, se decidió por ser guardameta.


lunes, 16 de abril de 2012

Higa no deja que el fútbol sea pasado

Esta temporada no fichó para ningún club liguero, pero sigue jugando. Es el arquero del cruceño Sport Boys, de Warnes, un equipo de la Primera A que ha conformado una plantilla con la intención de lograr el ascenso.

Aparte, fundó y está al mando de una pequeña escuela de fútbol con marcado interés en la formación de arqueros.

“El año pasado terminé el curso para entrenador e inmediatamente me vine a Warnes, a trabajar en la organización y el de-sarrollo de mi escuela, que cuenta con un centenar de niños y adolescentes comprendidos entre los 6 y 16 años. Tras mi incursión en 2010 en San José, me fui a Ciclón y luego me vine acá, pero antes me hablaron para que continúe jugando en la Liga; sin embargo, eché a andar esto de la escuela y me está yendo bien. Particularmente quiero formar arqueros, hay algunos con buenas condiciones y seguramente aparecerán otros, la idea es sacar guardametas y aportar de esa manera al fútbol boliviano”.

Cuenta que a Sport Boys le va muy bien en el torneo de la Asociación. “La idea es lograr el título, luego jugar el Nacional B o la Copa Simón Bolívar para ver si se puede acceder al profesionalismo. Tenemos un lindo equipo, ya que también están Thiago Leitao, Dimas da Silva, Róger Suárez, asimismo estuvo Luis Sillero. Entonces el presidente quiere que se ascienda y si lo logra, bienvenido y podré volver a jugar en la Liga, de lo contrario continuaré dedicado a la formación de jugadores”.

Está haciendo sus primeras armas como DT, primero en su escuela. “Me atreví a formarla para dar los primeros pasos. En Sport Boys quisieron que me hiciera cargo del plantel, porque estamos sin entrenador, pero considero que uno debe seguir un proceso, quemar etapas y, en lo que a mí corresponde, quiero consolidar mi escuela para más adelante, dirigir primero en la asociación y luego, si se dan las cosas, llegar a los primeros planos del fútbol nacional”.

Higa se niega a hablar, por el momento, de su retiro del fútbol activo. Más aún ahora que tuvo la dicha de jugar junto con su hijo, que a los 14 años ya debutó en el fútbol de la Asociación.

“El balompié me ha dado buenos amigos, una linda familia y algo de estabilidad, porque gracias a este deporte compré mi casa, tengo algunas otras cosas, pude estudiar y además me dejo un nombre, y una imagen, que siempre es importante porque te ayuda bastante. Pero lo más importante es que ahora cumplí otro sueño al jugar con mi hijo de 14 años, José Pedro, en un torneo competitivo como el de la Asociación. Él es delantero y espero que le pueda ir bien. De hecho quiere ser un jugador profesional y lo voy a ayudar para que lo consiga. También está Álex Iván, de siete años, empezando en la escuela. Y si hi hija Diana quisiera jugar al fútbol, también la apoyaría”.

Actuó en diez equipos diferentes de la Liga

Lorenzo Carri

Pedro Higa, beniano, nació en Riberalta el 26 de enero de 1972. Por tanto cumplió, según ese dato proporcionado por el futbolista, 40 años de edad.

Actuó durante 25 temporadas ligueras, si se toma en cuenta la de 1986, cuando jugó el último cotejo de Real Santa Cruz en los torneos de ese año, y todavía no había cumplido 15 años.

Superó de ese modo a Carlos Borja y Marcelo Angulo, que actuaron en 21 temporadas ligueras, y a otros jugadores recordados como Vladimir Soria, Roberto Pérez, William Ramallo, Mauricio Soria y Eduardo Jiguchi, que llegaron a 20 en el ámbito liguero.

En la actualidad, Sergio Galarza, arquero de Blooming, que lleva 20 años en la Liga, podría superar a algunos de los mencionados y acercarse a Higa.

La trayectoria de Pedro Higa fue amplia, pasó por muchos clubes, diez en total en sus actuaciones ligueras, y se la resume de la siguiente manera:

1986/88: Real Santa Cruz; 1989: Destroyers; 1990: Blooming; 1991/92: Destroyers; 1993/94: Oriente Petrolero; 1995: Ciclón; 1996/98: Oriente Petrolero; 1999: Unión Central; 2000/02: Oriente Petrolero; 2003: Independiente Petrolero; 2004: Oriente Petrolero; 2005: Blooming; 2006: Destroyers; 2007: The Strongest; 2008/09: Real Mamoré; 2010: San José.


sábado, 29 de enero de 2011

Galarza está cerca de superar el record de Higa

El arquero de Blooming, de Santa Cruz, el popular Sergio Galarza, hijo del legendario Luis Galarza, está próximo a alcanzar al beniano Pedro Higa, que ostenta el récord de más partidos disputados en la Liga del Fútbol Profesional Boliviano en diferentes equipos en los que participó.

Galarza, que en 2010 vistió la casaca de Guabirá, de Montero, y este año pasó a las filas de la “Academia” cruceña, jugó hasta la segunda fecha del torneo Fundadores de la Liga un total de 431 encuentros y se acerca paso a paso a los 438 que tiene en su haber Pedro Higa, que ya juega poco más de 18 años en el balompié profesional de Bolivia.

Si las cosas se dan como para que el portero nacido en La Paz juegue de manera continua en su actual equipo, en la fecha número 9 del torneo Fundadores de la Liga habrá alcanzado a Pedro Higa y su marca liguera, aunque no se lo hubiera propuesto como un objetivo prioritario en su dilatada carrera futbolística de más de 15 años.

Es más, si el arquero sigue en este ritmo de juego, podría darse el caso de que llegue a los 450 encuentros disputados en el fútbol boliviano, marcando de esta manera una cifra inédita y difícil de alcanzar no sólo en el país, sino en el fútbol sudamericano y mundial.

Parece que alcanzar a Higa no será una empresa demasiado difícil para Galarza debido a que este año el arquero beniano quedó sin equipo, por lo que no tendrá la oportunidad de seguir sumando a los 438 partidos que jugó hasta 2010. El último equipo en el que militó Higa fue Ciclón, de Tarija, que el año anterior nuevamente intentó ascender a la Liga, sin mayor suceso.

En Sudamérica, hay casos de notables arqueros como el colombiano René Higuita, el argentino Roberto Abbondanzieri o el también argentino Hugo Gatti que jugaron varias centenas de partidos profesionales en clubes de su país, selección y algunos equipos del exterior pero no llegan a superar los 400 encuentros, por lo que si Galarza consigue primero superar a Higa y luego llegar a los 450 encuentros disputados, ingresaría a los archivos del fútbol, un récord a tomar muy en cuenta.

Hoy por hoy, Galarza es considerado uno de los mejores arqueros del país junto a una legión de muy buenos cuidapalos como Carlos Arias, Carlos Lampe o Daniel Vaca, por citar sólo algunos nombres. El buen desempeño del golero paceño propició que el DT Gustavo Quinteros lo haya convocado para formar parte del equipo que disputará un amistoso con Letonia el 9 de febrero en Turquía.

Galindo, el más expulsado

En la vereda del frente está el carrilero izquierdo de Aurora, Gonzalo Galindo, quien llegó a su expulsión número 27 en oportunidad del partido frente a San José el 16 de enero en el inicio del torneo Fundadores de la Liga.


El raro honor de ser el jugador con mayor número de expulsiones lo ostentaba hasta la semana anterior el “rudo” Eduardo Jiguchi, actualmente retirado del fútbol profesional.


Pero también, Galindo tiene su mérito aparte debido a que le faltan 18 encuentros para llegar a disputar su partido número 500.


Nicolás Suárez, el volante de contención de San José, lleva ya 513 partidos en su haber y si este año juega de manera continua, podría llegar a los 550.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Higa es el segundo, pero quiere ser titular


Carlos Arias ya tiene quien le pelee el puesto de arquero titular en Bolívar. Ayer se incorporó Pedro Higa, un peso pesado en el puesto, y advirtió que no se quedará conforme con ser segundo y que buscará ganarse un lugar.

Por vez primera en lo que va del año, Arias sentirá que alguien le está pisando los talones. Incluso el año pasado no había un golero de su mismo nivel y potencial candidato a ser titular.

Al mismo tiempo, por fin Bolívar pudo completar su cupo de guardametas, tras fracasar primero la contratación de José Carlo Fernández, quien se marchó por un informe médico, y luego la de Juan Carlos Robles, requerido por Universitario para cubrir el puesto de Marcelo Robledo, baja por varios meses.

El técnico Gustavo Quinteros fue claro ayer con Higa. Le dijo que el número uno es Arias. Aunque el ex Real Mamoré recibió el mensaje, aseguró que no se conformará con ir al banco de suplentes y que peleará palmo a palmo por la titularidad.

De hecho, viene bien. El haber cumplido la pretemporada con el cuadro beniano y haber disputado la Copa AeroSur del Sur lo pone en igualdad de condiciones, al menos en el aspecto físico.

“Respeto de la decisión del técnico. Desde que se abrió la posibilidad de llegar al club, tenía bien claro que Arias es el número uno. Pero no vine para ganar un sueldo por estar sentado en el banco de suplentes. Sé que será difícil pero no imposible llegar a ser titular, voy a poner todo mi esfuerzo para conseguirlo”, dijo Higa tras su primer día de trabajo en Tembladerani.

El golero aseguró que está en condiciones de jugar cuando Quinteros así lo disponga. “No me corro del desafío, nunca lo hice, siempre he estado listo para jugar en todos los clubes que me contrataron”.

Higa es el futbolista con más temporadas seguidas en la historia de la Liga, lleva más de 20 en actividad de manera continua y se ha dado el gusto de atajar para varios “grandes”, entre ellos los dos de Santa Cruz, Oriente Petrolero y Blooming, y ahora repetirá lo mismo en La Paz, pues hace dos años estuvo en The Strongest.

El técnico Gustavo Quinteros dijo que la llegada de Higa a la “Academia” lo deja tranquilo. Destacó la experiencia que tiene y su capacidad, que le ayudará para afrontar cualquier eventualidad.

El tercer guardameta de Bolívar es Heber Farfán, quien el año pasado sólo jugó una vez, como consecuencia de una lesión sufrida por Arias, y esa actuación, que fue muy destacada, le aseguró contrato para todo 2009.

Con la llegada de Higa se han cerrado las contrataciones, al menos para el primer semestre del año. “Uno siempre quiere más jugadores, pero veremos qué dice la dirigencia; sin embargo, por cuestión de presupuesto parece que no habrá más”, anotó el entrenador.