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martes, 5 de mayo de 2020

Video Hace 94 años nacía el ‘Maestro’ Ugarte, una de las joyas del fútbol boliviano

El 5 de mayo de 1926 nacía en Tupiza Víctor Agustín Ugarte, uno de los futbolistas bolivianos más reconocidos, a quien se le llegó a llamar “Maestro” por sus cualidades en el traslado del balón y por ser dueño de una técnica portentosa. Este martes hubiera cumplido 94 años.

Falleció en La Paz el 20 de marzo de 1995, a los 68 años de edad.

Ugarte brilló en el club Bolívar y en la selección boliviana. Se lo recuerda especialmente por haber integrado el equipo patrio que se coronó campeón sudamericano en 1963, en el único título conseguido por una selección nacional absoluta.

Duerante muchos años incluso tras su retiro fue uno de los goleadores históricos de la Verde con 11 anotaciones. Disputó el Mundial FIFA de Brasil en 1950.

Su debut con Bolívar fue en 1947 y desde entonces se erigió en figura descollante de la Academia. También jugó en el fútbol argentino, para San Lorenzo, y en el Once Caldas de Colombia.

En honor a su trayectoria el estadio de Potosí lleva su nombre.

lunes, 14 de enero de 2019

Víctor Agustín Ugarte, el "maestro" del fútbol boliviano

A lo largo de la vida deportiva de Bolivia, se tuvo a grandes deportistas nacionales que fueron un referente a nivel internacional y que sin duda alguna demostraron que en el país también existe talento para salir afuera, sin embargo, por alguna u otra razón en otrora hubo mucha mezquindad para que jugadores de talla, puedan pasear su fútbol por otras girones o caso contrario, fueron los mismos atletas que añoraban tanto a su tierra que prefirieron quedarse en ella para hacer morir sus expectativas. Uno de ellos por ejemplo, fue Jesús Bermúdez o Alfredo Ágreda Mérida, entre muchos otros.

Similar situación vivió uno de los grandes del fútbol nacional, quizá por ahora el mejor en toda la historia boliviana, sin desmerecer a varios que brillaron por sí solos. Pero hoy nos referiremos al "maestro" del balompié boliviano, Víctor Agustín Ugarte Oviedo. Fue Tupiza en el departamento de Potosí que lo vio nacer aquel 5 de mayo de 1926. En ese entonces, esta parte del territorio patrio estaba muy dedicado al comercio, principalmente por el tren que pasaba por el lugar. Mientras la vida transcurría de esa manera, un niño comenzó a tener en sus pies la magia del fútbol y demostrar que una estrella estaba a punto de brillar en el firmamento.

Con el paso de los años se fue afianzando en el juego del fútbol, pero solo permanecía en su terruño, sin mostrar su talento afuera. Varios amigos se encargaron de decirle que vaya a probar suerte a La Paz, supuestamente porque solo allí habría esa oportunidad.

Cuando el "maestro" tenía 21 años tomó la decisión de dejar su casa, habló con sus padres para manifestarle que ya era hora de exhibir su fútbol más allá de las fronteras de su patria chica y emigrar. Al ver el talento que tenía y el apoyo que brindaban a su hijo, decidieron verlo partir.

Víctor era muy habilidoso con el dominio del balón, realizaba jugadas magistrales y de ensueño al margen de las gambetas o quiebres, tenía una velocidad explosiva al momento de correr, pero la velocidad no solo estaba en sus pies, sino también en su mente para efectuar los toques a sus compañeros. Asimismo, diríamos que era una especie de "ingeniero" del campo de juego, porque los pases eran realmente exactos y quizá fue este argumento que le permitió hacerlo grande.

Fue en 1947 que arribó a La Paz, estaba preparado psicológicamente que si no tendría suerte, volvería a su natal Tupiza. Sin embargo, tenía la corazonada de ser un triunfador. El 29 de junio del mismo año fue su debut, Bolívar le dio la oportunidad para probarse. Ese día jugó frente a Ferroviario, si bien perdieron el partido, Víctor mostró que estaba para grandes cosas y de por sí hubo un idilio con la hinchada, que vio en él una gran estrella.

No pasaron ni seis meses y el "maestro" fue convocado a la Selección Boliviana, el sueño que tenía desde muy niño se cumpliría, y estuvo con la verde en cinco oportunidades, 1947, 1949, 1953, 1959 y 1963. Su debut con la casaca de la selección se dio el 30 de noviembre de ese año, en la inauguración del torneo Sudamericano que se efectuó en Ecuador. El partido terminó empatado a dos con el dueño de casa. Uno de los goles del empate lo anotó Ugarte.

A un inicio, el "maestro" tenía un defecto, era muy personalista, jugaba solo, era como si el balón solo debía estar en sus pies, aspecto que se le fue corrigiendo con el paso de los años.

Cuando llegó la década del 50, Ugarte era el mejor jugador del fútbol boliviano. Practicaba todos los días para mantener ese nivel, mientras que sus compañeros lo hacían dos veces a la semana. Según las anécdotas que se cuentan sobre él, es que al estar alojado en el Residencial Ballivián, los huéspedes se quejaban del ruido que hacía en su habitación, porque dominaba con los pies una pelota de tenis. El administrador no le decía nada porque era su alojado preferido.

En marzo de 1953, Bolivia asistió al Sudamericano que se jugó en Lima, el debut fue contra Perú. Ese partido fue épico porque ante todo pronóstico la selección nacional le ganó al dueño de casa. El gol de la victoria fue anotado por Heredia, luego de una jugada magistral de Ugarte.

Su fútbol fue en alzada, era el ídolo de los bolivianos y los dirigentes se portaron egoístas, porque solo querían verlo en el Bolívar. Recibió ofertas para enrolarse a otros equipos como Sporting Tabaco, incluso el Real Madrid de España. Fue recién en 1958 que el "maestro" salió del país para jugar en San Lorenzo de Almagro de la Argentina, donde tuvo un destacado papel, sin embargo, la poca costumbre que tenía hizo que añorara a su tierra y volvió nuevamente a Bolivia.

Las tardes de domingo de fútbol en La Paz, para Ugarte eran épicas porque terminaba los partidos y la hinchada lo esperaba a la salida del estadio para llevarlo en andas hasta la Plaza Murillo, como un homenaje a su talento.

Llegó 1961 y no fue convocado a la selección, situación que desató la protesta popular. Fue que volvió en 1963, para escribir con su magia una de las páginas más inolvidables y memorables del fútbol nacional. Ugarte con el equipo al hombro y acompañado de jugadores que estaban prácticamente a su nivel, conquistaron el campeonato Sudamericano de 1963.

Después de aquel certamen, la carrera del "maestro" estaba prácticamente en declive, por la edad que tenía, sin embargo, dentro de él había todavía amor propio y decidió emigrar a Colombia para jugar en el Once Caldas. Pero, tal como le pasó con San Lorenzo, con el paso de los meses decidió volver a su Patria y enrolarse en los últimos años de su carrera al Northern - Mariscal Santa Cruz de La Paz.

Cuando cumplió 40 años, decidió dejar a su amor, el fútbol. Bolívar que le había prometido hacerle un partido de despedida, nunca lo hizo y con el paso de los años fue olvidado de a poco. Los gobernantes de la época también prometieron darle un subsidio especial por el aporte que hizo al fútbol nacional, pero tampoco cumplieron su palabra, así que para subsistir, Ugarte trabajaba de taxista o jugaba los fines de semana en campeonatos de barrio para ganar algo de dinero y ayudar a sus hijos que tenían muchos problemas.

Finalmente, llegó la década del 90, la indiferencia de la gente, de las autoridades y los recuerdos que pisoteaban su mente, lo llevaron a inclinarse por el alcohol, que prácticamente lo mató. Fue internado en una cama del Hospital General de La Paz, para que finalmente el 20 de marzo de 1995 fallezca solo y abandonado a su suerte.

Sin embargo, su legado aún vivirá en el corazón de quienes lo vieron jugar en la cancha o de aquellas personas que compartieron sus experiencias. En lo que respecta a las nuevas generaciones, solo lo conoceremos mediante la literatura del fútbol o aquellos videos que quedaron grabados para saber que el "maestro" no ha muerto, aún vive en el imaginario del fútbol nacional.


lunes, 6 de junio de 2016

Ugarte es el máximo goleador de Bolivia en la Copa América

Con 11 anotaciones convertidas entre 1947 y 1963, el tupiceño Víctor Agustín Ugarte es el máximo goleador de Bolivia en la Copa América.

Ugarte se estrenó en la Copa América en Ecuador 1947, apenas tenía 20 años aquella vez cuando marcó uno de sus primeros goles, también anotó en Brasil 1949, Perú 1953 y Bolivia 1963.

Detrás de Ugarte están Máximo Alcocer (7), Bengino Martínez (5), Erwin Sánchez (5), Wilfredo Camacho (4) y Marco Antonio Etcheverry (4).



sábado, 19 de marzo de 2016

AL MAESTRO DEL FUTBOL BOLIVIANO Víctor Agustín Ugarte




Ugarte ingresó al fútbol casi por curiosidad. El periodista Tito de la Viña dijo que la llegada de este notable jugador a La Paz fue por “tanteo”, para ver qué pasaba, porque en esa época no se pagaban pases, no había representantes y menos los jugosos sueldos que hoy en día se embolsillan algunos que no juegan la mitad de lo que jugaba el maestro del fútbol nacional.

Los tupiceños quieren repatriar los restos del mejor futbolista que tuvo Bolivia, Víctor Agustín Ugarte. Argumentan que su casa está junto a los algarrobos y al cantarín sonido del agua de río, que le acompañó cuando apenas aprendía a jugar al fútbol con una pelota de trapo en las calles de la tierra chicheña.

El presidente del club Huracán, Gerardo Armijo Paz, anuncia que las organizaciones de fútbol se suman a la demanda regional que es impulsada por un comité para que los restos del llamado “maestro del fútbol boliviano” descansen en paz allí donde vivió sus primeros años y aprendió a dar sus primeros “chutes”.

Sus primeros chutes
Un 5 de mayo de 1926 nació en la ciudad de Tupiza un pequeño niño colorado que en su primer contacto con la libertad ya pateaba al aire, estilo “chilena”, en manos de una matrona que le ayudó a ver la luz.

Cuando tenía cuatro años ya correteaba en las calles detrás de una pelota junto a sus contemporáneos; entre ellos estaba Julián Alfred, quien aún recuerda con nostalgia que jugaban todo el tiempo cuando había sol e incluso bajo la lluvia.

“Él vivía a unas cuadras de mi casa, por eso siempre bajaba con la pelota para jugar, y en la mañana pateábamos la pelota; en la tarde igual, e incluso en la noche. Ahora ya no se ve a los niños que jueguen en las calles porque están frente a un televisor, un celular o una computadora. En esos tiempos no había otra cosa que el deporte”, rememora Alfred, que llegó a ser compañero de Víctor Agustín Ugarte en Huracán, para luego hacer todavía más memoria y recordar que “algunos jugaban básquet, otros voleibol, nosotros éramos amantes del fútbol”.

Los inicios del crack
Un rol importante en la consolidación del estilo y la madurez del deportista jugó el que fue presidente de ese club tupiceño, Luis Villena Cabero, ya fallecido. Él lo incorporó al equipo y lo apoyó con todo lo que pudo para que se convierta en un verdadero crack, aunque nadie pudiera imaginar entonces que llegaría a ser una figura internacional.

Cuando estaba maduro como deportista fue parte de un seleccionado local que enfrentó al club Bolívar, al que derrotaron con un gol de Víctor Navarro. Se había abierto una puerta y los dirigentes de la Academia paceña no la desaprovecharon: lo convocaron en 1947 a ser parte de su equipo, con el que jugó hasta ser convocado a la selección nacional.

Ugarte ingresó al fútbol casi por curiosidad. El periodista Tito de la Viña dijo que la llegada de este notable jugador a La Paz fue por “tanteo”, para ver qué pasaba, porque en esa época no se pagaban pases, no había representantes y menos los jugosos sueldos que hoy en día se embolsillan algunos que no juegan la mitad de lo que jugaba el maestro del fútbol nacional.

Los goles de volea, remates de más de 50 metros, buenos cabezazos y gambetas que —dicen algunos— hoy envidiaría el mismo Messi, le dieron el mérito para ser convocado a la selección boliviana, en la que marcó huella. Sus compañeros más de una vez destacaron que él era el alma del equipo.

En la eliminatoria de 1949, en Brasil, la selección nacional ocupó el cuarto lugar y selló de esa manera una de las mejores actuaciones de Bolivia a nivel internacional. El motor de ese lauro fue Ugarte, quien para ese momento ya era titular inmovible.

El año 1953 fue inolvidable para él. Le ganaron a Perú, en plena inauguración del Sudamericano y en su casa, en el Estadio Nacional de Lima. El tanto lo marcó Víctor Agustín Ugarte, un gol que hizo llorar a los peruanos.

“La verde”
Bolivia jugó su primer partido de eliminatoria sudamericana un 22 de septiembre de 1957 y entonces se planteó la posibilidad de cambiar la camiseta porque la blanca era considerada de “mala suerte”, tras recibir goleadas como el 8-0 del Mundial de 1950. Fue Víctor Agustín Ugarte quien propuso el color verde; aparentemente nadie se percató que, de contrabando, llevaba al equipo de todos el color del equipo de sus amores, del club Huracán de Tupiza.

En 1957, con Víctor Agustín Ugarte como capitán de la selección, se concreta el histórico primer triunfo ante Argentina, 2-0. Fue un 6 de octubre y quedaría grabado en la memoria de los bolivianos.

El cielo con las manos
Seis años más tarde, en 1963, Bolivia llegó a tocar el cielo con un título sudamericano logrado por muchachos que pusieron más valor que técnica y demostraron que sudando la camiseta se puede hacer respetar a la selección en la cancha.

El Sudamericano fue una experiencia vital para el jovencito chicheño que se declaraba hijo de la capital del mundo y jugaba como nadie arrancando después de la línea de medio campo hasta toparse con el arco rival y convertir goles que, según Julián Alfred, hoy no concreta “ni el propio Messi”.

Esa selección estuvo formada por: Arturo López, Roberto Cainzo, Eduardo Espinoza, Jesús Herbas, Eulogio Vargas, Wilfredo Camacho, Max Ramírez, Ramiro Blacutt, Máximo Alcócer, Ausberto García, Víctor Agustín Ugarte, Fortunato Castillo, Renán López, Edgar Quinteros, Isaac Álvarez, Alberto Tórrez, Antonio Aguirre, Abdul Aramayo, Hugo Palenque, Mario Zabalaga, Carlos Cárdenas y Oswaldo Villarroel. El director técnico era Danilo Alvin.

Los periodistas deportivos coinciden en que ese es el mayor lauro conseguido por la verde en toda su historia. Como no era para menos, se festejó con pompa y sonaja por los resultados conseguidos hasta alcanzar la final, y ganarla, en calidad de invicto.

Las radios relataron con vigor las incidencias del partido definitorio, en el que Bolivia buscaba la gloria ante un monstruo del fútbol, Brasil, en el estadio “Félix Capriles” de Cochabamba.

El encuentro fue duramente disputado y finalizó con nueve goles, 5-4 a favor de los bolivianos, con goles de Ugarte (29 y 69 minutos), Camacho (m. 44), García (m. 48) y Máximo Alcócer (m. 57). Para Brasil marcaron Fonseca (17 y 64 minutos), Almir Da Silva (m. 38) y Marco Antonio (m. 71).

En el exterior
El maestro tuvo la oportunidad de pasear su fútbol por canchas del exterior. En 1959 fue contratado por el club San Lorenzo de Almagro, de Argentina, pero no pudo acostumbrarse al modo diferente de vida y retornó al país un año después.

En 1961 fue coptado por el equipo Once Caldas de Colombia, donde mostró su buen fútbol y recibió el cariño de los hinchas. Pero añoraba su tierra y volvió una vez más.

Ni siquier su paso por el Bolívar, San Lorenzo de Almagro, el Once Caldas y la selección nacional le dio la estabilidad económica que requería. Había nacido en una época en la que el juego con un balón no era un negocio, sino más bien el amateurismo estaba vigente en gran parte del mundo.

En 1968 se notó un bajón en su juego y, consciente de sus limitaciones, dejó el Mariscal Santa Cruz y se dedicó a la dirección técnica. Asumió su mayor reto con una selección paceña que disputó un campeonato nacional amateur, pero no tuvo el resultado que esperaba: había nacido para jugar y, eso que le llevó a la gloria, se había acabado.

MURIÓ EN LA POBREZA
Víctor Agustín Ugarte tuvo más lauros que dinero durante su vida como futbolista. Pese a jugar en Bolívar, San Lorenzo y Once Caldas, además de la selección nacional, nunca tuvo lo suficiente para vivir con holgura.

En una entrevista, confesó que tuvo ofertas muy buenas: de Millonarios, de Boca Juniors, de Sporting Cristal, que intentó convencerlo durante cuatro años pero se topó con la persistente negativa de Bolívar.

Se conoce que en 1952 estuvo a punto de irse a jugar al exterior y el entonces presidente de la República, Mamerto Urriolagoitia, le prometió una casa si se quedaba en Bolivia. Así fracasó la oferta de Boca Juniors, y él nunca recibió el inmueble prometido.

Los familiares del jugador dicen que nunca pensó en sí mismo y, por el contrario, siempre lo dio todo para que el fútbol nacional destacara. Con el paso de los años sus capacidades menguaron y terminó jugando en un modesto equipo de la ciudad de La Paz.

Tras enfrentar dificultades por una deuda familiar, tuvo que lidiar con una enfermedad que no pudo vencer debido a sus limitaciones económicas.

Falleció el 20 de marzo de 1995 a causa de un paro cardiorespiratorio cuando era operado por un problema biliar en el Hospital Obrero de La Paz.
Entre los homenajes en su honor queda el estadio de la ciudad de Potosí y el de Tupiza, que llevan su nombre. En su tierra natal también está el Museo del Club Huracán, donde se pueden ver las copas conseguidas gracias a sus goles y algunas fotografías que inmortalizaron sus grandes logros.

PERFIL
Nombre: Víctor Agustín Ugarte Oviedo
Fecha de nacimiento: 5 de mayo de 1926
Lugar de nacimiento: Tupiza, Potosí (Bolivia)
Padres: Andrés Ugarte y Juana Oviedo
Hermanos: Fermín, Bernardo, Corina, Nely, Juan Carlos, Marina y Bety
Esposa: Graciela Llosa Quintanilla
Hijos: Roberto, Pedro, Juan José y Luis
Clubes: Huracán, Bolívar, San Lorenzo de Almagro, Once Caldas y Mariscal Santa Cruz
Fecha de fallecimiento: 20 de marzo de 1995

Se planteó la posibilidad de cambiar la camiseta porque la blanca era considerada de “mala suerte”, tras recibir goleadas como el 8-0 del Mundial de 1950. Fue Víctor Agustín Ugarte quien propuso el color verde; aparentemente nadie se percató que, de contrabando, llevaba al equipo de todos el color del equipo de sus amores, del club Huracán de Tupiza.

viernes, 22 de enero de 2016

Ugarte: El ‘Maestro’ del fútbol boliviano



El fútbol boliviano le debe glorias y galardones al maestro Víctor Agustín Ugarte, como el gol que anotó y paralizó a miles de aficionados peruanos, cuando Bolivia le ganó a Perú en la jornada del Sudamericano en Lima (1953), cuando se estrenaba el estadio Nacional. El Maestro hizo vibrar de emoción a la afición nacional. Defendió en múltiples ocasiones la casaca verde, brilló en canchas extranjeras en las que se convirtió en figura estelar sudamericana.

Ugarte, quien en varias oportunidades recibió el homenaje de la afición deportiva y del club Bolívar, fue ‘entreala’ —volante de apoyo, 8— de innatas cualidades. Gran dominador de pelota, de remates fulminantes. Quienes recuerdan sus jugadas coinciden en afirmar que él solo era un espectáculo aparte, quien se brindaba a su entrañable Academia en tardes de grata evocación.

Fue el futbolista más completo y más grande de los últimos 50 años. Fue indiscutible sucesor de Mario Alborta —otro crack de Bolívar—, significó la continuidad de la vigencia del club en el corazón de la hinchada “celeste”.

Ugarte se rodeó en forma permanente de popularidad. Tuvo enormes ofertas de clubes del exterior, como Millonarios de Colombia, Boca Juniors (Argentina) en 1952. Sporting Cristal de Perú intentó cuatro veces comprar su pase, la negativa fue igual.

El Maestro fue ídolo, marcó goles de todos los estilos y desde todas las posiciones. Cuando llevaba la pelota con sus pies describía maravillosas piruetas que quedaron enmarcadas para siempre en las retinas de quienes lo vieron.

En San Lorenzo de Argentina jugó al lado del emblemático José San Filipo y en Colombia, en el Once Caldas, donde tuvo mejores actuaciones y ganó bastante. En ese país le ofrecieron naturalizarse, más 30.000 dólares (1958), además hubiese jugado el mundial (Chile). El Maestro no aceptó.

En el Mundial de 1950, solo jugó un encuentro, ante Uruguay, perdiendo 8-0. En 1957, en el Sudamericano de Ecuador, logró un sitial de honor, y fue considerado goleador histórico de nuestra patria con 11 tantos. Un talentoso con el balón y fue destacado en el lugar donde jugó, y en 1963 fue uno de los puntales para lograr el título de campeones sudamericanos invictos. Ugarte falleció en 1996, a los 70 años.


jueves, 6 de agosto de 2015

El Maestro tupiceño que dio lecciones a toda una generación

El valle de Tupiza es el escenario de historias que parecen salidas de libros de ficción. Una de ellas es la del Víctor Agustín Ugarte el Maestro, que revolucionó el fútbol de mediados del siglo pasado y dejó una huella de éxitos que aún hoy son un motivo de orgullo nacional.

Si bien es cierto que fue parte una verdadera generación dorada de futbolistas ya en el ocaso de su carrera, es también una verdad que aquellos brillantes jóvenes que conquistaron el Sudamericano de 1963 -hoy Copa América- apoyaron gran parte de su fútbol y de su recorrido en los camarines de esa inolvidable selección en las enseñanzas del símbolo.

La magia del Maestro fue el pilar fundamental para la conquista del que aún ahora es el único lauro internacional que conquistó Bolivia en su historia.

Quienes lo vieron no dudan en señalar a Ugarte como el mayor referente del fútbol en la historia, por su habilidad, el dominio de balón y la inteligencia que lo caracterizaron dentro y fuera de la cancha.

Pero quienes recuerdan sus hazañas jamás olvidan su paso internacional por el San Lorenzo argentino, cuando -con una FIFA menos burócrata- se dio el lujo de bajar de las gradas para debutar y volcar un resultado adverso.

Sin embargo, fuera de las fronteras, Ugarte no tuvo más remedio que aguantar heroicamente el acoso de compañeros y competidores de la época que jamás permitieron que el boliviano se consolide como la estrella que fue.

Luego volvió al país y continuó dejando su eterno legado. Después murió casi en el olvido, pobre, alejado de la fama y de su natal y mágica Joya Bella de Bolivia.


viernes, 12 de junio de 2015

Video La historia del Maestro Víctor Agustín Ugarte, el más grande jugador de Bolivia de todos los tiempos.

Fuente: CA2015

Un periodista de Goal.com recorre el norte argentino, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Uruguay, y luego llegará a Chile para la Copa América, con la pelota como eje del viaje.

Quizás muchos en nuestro continente no lo sepan, pero Bolivia puede vanagloriarse en Sudamérica de lo que no todos: ser campeón de la Copa América. Ocurrió en 1963, y como suele pasar en las historias míticas hubo un héroe, el "Maradona boliviano", el Maestro Víctor Agustín Ugarte.

Tupiceño, como tantos otros futbolistas, Ugarte tuvo un origen humilde y poco a poco empezó a despuntar el vicio del fútbol en el club Huracán de Tupiza, al sur de Bolivia. Cuentan que se pasaba todo el día jugando a la pelota, fuera con un par de medias, una bocha de trapo, o una naranja, el Maestro se dedicaba de lleno a su pasión cuando no trabajaba en la fábrica de uno de sus tíos.

Tanto la rompió en su club que vino el más grande del país, Bolívar, para llevárselo a La Paz. Poco tiempo necesitó para destacarse allí: enseguida mostró sus dotes por el andarivel derecho, se ganó la ocho en la espalda y volvió locos a los fanáticos de la "Academia".

Dicen que la manera en que manejaba la pelota no era común. Que hacía cosas que nadie antes había hecho. Que estaba a la altura de Pelé o Maradona, pero unos años atrás, y que hasta "O Rei" le dijo en un partido que era mejor que él. En 1947, a poco de su debut en Bolívar, fue convocado a la Selección boliviana -estreno con gol para el empate de visitante contra Ecuador- y no la dejó hasta 1963, año consagratorio para el fútbol de aquel país.

Dicen también que el día del estreno del estadio Nacional de Lima le hizo un gol increíble a Perú, eludiendo a medio equipo. Otros recuerdan los dos goles que le hizo a Amadeo Carrizo cuando Bolívar goleó a River 7-2, en 1956, por la Copa Libertadores. O su peculiar manera de patear los penales: de espaldas al arco hasta el silbato del árbtiro.

De físico esmirriado -"no parecía futbolista", recuerdan sus excompañeros- pero muy ágil y rápido, lo contrató San Lorenzo de Almagro para llevarse el talento del Maestro a Buenos Aires. Debutó con dos goles, pero nunca pudo superar el celo de algunos compañeros (en especial del Nene Sanfilipo) y la nostalgia por su tierra natal, donde era adorado. Jugó también en Colombia -Once Caldas, de Manizales, compró su pase-, cuando el fútbol cafetero estaba repleto de estrellas de Argentina y toda Sudamérica.

Pero el pico de gloria llegó en el ocaso de su carrera: en 1963, ya con 16 años en el fútbol de primera, fue campeón sudamericano con Bolivia, tras superar una apendicitis una semana antes del certamen, que hospedó el país del altiplano. Con dos victorias en los últimos partidos sobre Argentina y Brasil (dos goles incluidos), en una tarde en Cochabamba que ningún futbolero boliviano olvidará jamás.

Como tampoco borrarán de su memoria las interminables tardes en las que el Maestro era sacado en andas del estadio Hernando Siles de La Paz hasta la sede del club o, incluso, su casa. "No necesitaba taxi, lo llevaba la gente", aseguran quienes vivieron aquellas jornadas de júbilo. Falleció hace casi veinte años, y aunque los más jóvenes quizás no lo recuerden, el Maestro dio cátedra en el fútbol sudamericano. El más grande jugador que en todos los tiempos dio Bolivia. El Maradona boliviano.

viernes, 22 de mayo de 2015

Historia de la Copa América Debut del 'Maestro' Ugarte


Por tercera vez consecutiva y quinta en su historia, Bolivia jugaba un torneo Sudamericano. Fue en Guayaquil, allí hizo debutar a un "novato", que hacía apenas unos meses había empezado en su equipo Bolívar. Se llamaba Víctor Agustín Ugarte, años después le dirían el "Maestro".

Buen inicio. Bolivia tuvo un inicio esperanzador porque empató al local Ecuador 2-2, sin embargo, en el segundo encuentro Argentina (que contaba con la saeta rubia Alfredo Di Stéfano) goleó por 7-0.

Luego vinieron otras derrotas y en el último partido ante Chile se estuvo cerca del empate.

Fecha

El torneo se disputó entre el 30 de noviembre al 31 de diciembre.

Sede

Solo se jugó en el estadio George Capwell de Guayaquil.

Formación

El inicial con: Vicente Arraya, Alberto Achá, José Bustamante, Leonardo Ferrel, Juan Guerra, Raúl Vargas, Zenón Gonzales, Víctor A. Ugarte, Armando Tapia, Benigno Gutiérrez y Benjamín Maldonado. Arturo Tardío, Eduardo Gutiérrez, Duberty Aráoz, Severo Orgaz, Ruperto Maida, Ezequiel Calderón. DT: D. Lara.

lunes, 4 de mayo de 2015

Ugarte, el Maestro y su expedición argentina

La proximidad de la Copa América de Chile 2015 invita a descubrir o redescubrir historias, mitos y a los grandes héroes de gestas históricas que marcaron el paso de las selecciones por el torneo más antiguo del mundo.

Es el caso del sitio de la competencia que comenzará el próximo 11 de junio, copaamerica2015.com que plantea goal.com destinó a un periodista exclusivamente para rememorar un pasaje mítico de la vida del inolvidable tupiceño Víctor Agustín Ugarte, El Maestro quien fue uno de los héroes bolivianos en la conquista de la Copa América de 1963.

En la publicación, el periodista Gastón Bordieu recuerda el brillo de Ugarte en Bolívar de La Paz, tras su inicio del el Club Huracán de Tupiza, que llegó a deslumbrar en clubes como Real Madrid o Boca Juniors.

“Fueron varios clubes los que pusieron los ojos sobre el crack tupiceño, entre ellos Real Madrid y Boca Juniors”, señala Bordieu en su texto. “Sobre el contacto xeneize, el propio Ugarte explicó por qué nunca se concretó el pase. En 1952 se llegó a interponer el Gobierno boliviano. El entonces presidente Mamerto Urriolagoitia le prometió un chalet si se quedaba en Bolivia y no aceptaba la oferta de Boca. Lo de Ugarte era, al parecer, cuestión de Estado”, añade citando al mismo Ugarte.

El periodista hace hincapié en el paso del Maestro por el San Lorenzo argentino. “En 1958, San Lorenzo comenzó una gira por Sudamérica y los dirigentes del club argentino hicieron una oferta por el Maestro. El club paceño aceptó y Ugarte debutó con la camiseta azulgrana frente a Gimnasia y Esgrima La Plata, convirtiendo el gol del triunfo 3-2 con un tremendo cabezazo, según cuentan las crónicas”, apunta.

Sin embargo, la nota asegura que el sueño argentino duró poco para Ugarte. “No estuvo cómodo en San Lorenzo. Sus directivos lo trataron bien, pero el ambiente diferente del fútbol argentino afectó”, vuelve a citarlo.

Sin embargo, según Bordieu, entre sus excompañeros, nadie duda al respecto. “Se llevaba mal con José Sanfilippo, que era el mimado del club. Ni le pasaba la pelota”, señala y concluye en que esa fricción fue la que impidió que Ugarte se quedara en Argentina después de su primera temporada. .

CHILE 2015
Brasil lanza su lista de convocados



TOMADO DE

COPAAMERICA2015.COM La convocatoria de la selección brasileña de fútbol para la Copa América de Chile 2015 se dará a conocer mañana martes en la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF). Dunga, el seleccionador, llamará al mejor grupo de jugadores para asaltar el noveno título para Brasil y entre ellos estará Neymar, delantero del Barcelona.

En esta edición de la Copa América de Chile 2015, la selección de Brasil ha quedado encuadrada en el grupo C junto a Colombia, Perú y Venezuela. Se clasificarán para la fase final de la competición las dos primeras selecciones de cada grupo, además de los dos mejores terceros (hay tres grupos).

El grupo A lo formarán Chile, México, Ecuador y Bolivia y, el B, Argentina, Uruguay, Paraguay y Jamaica.

El debut de Brasil en la Copa América de Chile 2015 está fijado para el 14 de junio contra Perú en el estadio Germán Becker de Temuco. El segundo duelo de la canarinha lo disputará el día 17 en el Monumental de Santiago ante Colombia y, el tercero, lo jugará el día 21 en el mismo escenario contra Venezuela.

Los cuartos de final se jugarán los días 24, 25, 26 y 27 de junio; las semifinales el 29 y 30 del mismo mes y, la final, el 4 de julio. El partido para el tercer y cuarto lugar se disputará un día antes, el 3 de julio.

AMISTOSO El partido amistoso entre Brasil y México programado para el 7 de junio y que la selección brasileña aprovechará para prepararse para la Copa América de Chile será disputado en el estadio Allianz Parque de Sao Paulo, informó ayer la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).

El amistoso fue anunciado a comienzos de marzo, pero el órgano rector del fútbol brasileño aún no había divulgado ni la ciudad ni el estadio debido a que negociaba con diferentes clubes.

La CBF terminó optando por el Allianz Parque, el estadio del club Palmeiras con capacidad para 43.000 aficionados en Sao Paulo, la mayor ciudad brasileña, y que fue sometido a una reforma en los últimos meses que lo convirtió en uno de los más modernos.

El amistoso ante México será el primero de la canarinha en territorio nacional desde que Carlos Caetano Bledorn Verri Dunga reasumió como DT.

La AFA habilita una muestra interactiva

TOMADA DE PASIONLIBERTADORES.COM A partir del hoy lunes 4, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) habilitará, en su sede de Viamonte 1366, una muestra interactiva sobre la historia y actualidad de la Copa América.

De acuerdo a la información publicada en la página web de la AFA, se trata de un lugar en el que “el cronómetro se acelera, la pelota cobra vida y rueda y los sonidos del estadio penetran mágicamente en los oídos”.

Según la misma fuente, se trata de un sitio destinado a que el público encuentre información, historia y anécdotas que forman parte de las páginas del torneo de selecciones más antiguo del mundo.

Agrega la información que el visitante se encontrará con un espacio que lo transportará inmediatamente a Chile y que lo sumergirá en el clima copero. Para ello, se ha dispuesto de gigantografías de los ídolos del fútbol continental, toda la información necesaria para disfrutar la Copa América.

También se han incorporado pantallas interactivas con contenidos exclusivos que lo llevarán de paseo por todas las ediciones de las competencias e incluso habrá una trivia con la que podrá comprobar cuánto sabe del certamen que el año que viene cumplirá sus primeros 100 años.

La invitación esta hecha y todo el público podrá incluso tomarse fotografías junto al trofeo de la Copa.

COPA
El torneo continental más antiguo del mundo

SANTIAGO “El Corazón del Fútbol”, es el slogan oficial que la Federación de Fútbol de Chile utilizó para el lanzamiento oficial de la copa más antigua en el mundo el pasado mes de abril, en la ciudad de Santiago.

Y es que se trata además, de la cuadragésima cuarta edición del tradicional evento que será la séptima edición de la Copa en territorio chileno.

La plana mayor de la Conmebol, encabezada por su presidente, Juan Ángel Napout, y el anfitrión, Sergio Jadue, titular de la Federación de Fútbol de Chile, dirigieron la ceremonia de presentación del evento, con la presencia de símbolos protagónicos de la Copa, como Elías Figueroa, Iván Zamorano y el director técnico actual de la selección que será anfitriona, Jorge Sampaoli.

Sampaoli descarta prepararse en Europa

SANTIAGO El seleccionador de Chile, Jorge Sampaoli, dio marcha atrás en su decisión de concentrar en Europa a la Roja en su preparación para la Copa América y la totalidad del ciclo previo al certamen se jugará en el país, confirmó la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de ese país.

Según publicó el organismo en su página web, el técnico argentino utilizará en esa etapa el complejo deportivo Monasterio Celeste, de la ciudad de Rancagua, al sur de Santiago, que es el centro de entrenamientos del club O´Higgins, de la primera división local.

Sampaoli había manifestado en varias ocasiones su deseo de concentrar a los jugadores en Austria o España a partir del 23 de mayo, para mantenerlos alejados de la presión de la prensa local.




viernes, 27 de marzo de 2015

Tito de la Viña: ‘El mejor jugador de todas las épocas’



El periodista Tito de la Viña siguió de cerca toda la carrera de Víctor Agustín Ugarte y de la mayoría de los grandes jugadores que tuvo el país, por eso, con conocimiento de causa, asegura que como “El Maestro” no hubo otro.

— ¿Por cuánto tiempo lo vio jugar a Ugarte?

— Lo vi jugar desde su debut en La Paz, que se produjo el 29 de junio de 1947, en el estadio Hernando Siles jugando para Bolívar en un partido frente a Ferroviario. Perdieron, pero él jugó un gran partido. También lo vi cuando se retiró. En realidad seguí de cerca toda su carrera.

— ¿Al margen de sus grandes actuaciones con la selección, se acuerda de algún cotejo que hizo con su club?

— Habría que recordar que vino a jugar River Plate una serie de partidos amistosos en 1956. Le tocó jugar con Bolívar, que se reforzó con muchos jugadores de otros equipos, por ejemplo estaban Wilfredo Camacho y Eugenio Calla de Municipal, Ausberto García de Wilstermann, entre otros. Bolívar goleó 7 a 2 y “El Maestro” Ugarte marcó tres goles. El gran mérito fue que River tenía grandes valores, estaba Amadeo Carrizo, el arquero de la selección argentina. Otros partidos históricos en los que fue figura destacada Ugarte fue cuando vino el Rodvice de Alemania y el Millonarios de Colombia, en los dos fue figura.

— ¿Por qué le decían Maestro?

— Porque realmente era un maestro, era un jugador completísimo, la tocaba con taquito, con la rodilla, se la llevaba hacia adelante, tenía velocidad, sabía cabecear, bajaba bien con el pecho, se acomodaba, remataba de volea; además era un jugador regular, no tenía altibajos, siempre rendía mucho y siempre se concentró bastante en su juego, era muy disciplinado en ese aspecto, conservaba su destreza física; aunque no tenía pinta de jugador, porque sus piernas eran esmirriadas, medio raras, medio chuecas, y uno viéndolo decía ‘qué va a ser jugador’, pero era un crack.

— ¿Qué lo destacaba más?

— Tenía una característica especial, los penales los pateaba poniéndose de espaldas al arco, se ponía de espaldas al arco y pateaba de media vuelta.

— Con tantos años en el periodismo y tras haber visto a grandes jugadores bolivianos ¿Ugarte habrá sido el mejor?

— Yo diría que Ugarte ha sido el mejor jugador boliviano de todas las épocas, por algo le decían El Maestro. Se le acerca un poco (Marco Antonio) Etcheverry, otro poquito Ausberto García, también (Erwin) Romero; pero Ugarte los superó a todos.

—¿Cómo era como persona?

— Era buena persona, lamentablemente murió en la pobreza, pese a que fue uno de los jugadores mejor pagados del fútbol boliviano de esa época. Llegó a tener una casa propia en cercanías del estadio Lastra, que la compró con todo lo que ganó en el fútbol, es una pena que no haya sabido capitalizar todo eso, murió su esposa cuando era relativamente joven, y eso desencadenó una tragedia en su hogar. Fue vendida la casa y El Maestro, el gran Maestro, el que era admirado por todos, terminó su vida patéticamente.

Veinte años sin ‘El Maestro’ Ugarte



Víctor Agustín Ugarte fue el mejor futbolista boliviano de todos los tiempos. Quienes lo vieron jugar aseguran que era increíble su calidad con la pelota y el talento que tenía no lo repitió nadie en el país. Por eso le llamaban “El Maestro”. Hace 20 años (24 de febrero), Ugarte —arruinado por la vida— partió de este mundo. Murió no como el héreo futbolístico que fue, sino en medio de la pobreza. Un paro cardiaco, cuando era operado por un problema biliar en el Hospital Obrero, acabó con el ídolo boliviano de las canchas.

“Lamentablemente su organismo no respondió a la cirugía. La causa de su muerte fue un paro cardiaco”, declaró aquella vez a La Razón el doctor Héctor Alemán. “El Maestro” nació en Tupiza (Potosí) el 5 de mayo de 1926, estudió en la escuela 7 de Noviembre, y sus primeros pasos en el fútbol los dio en el Huracán Tupiza, uno de los clubes más representativos de su tierra natal, donde empezó a mostrar su talento.

El periodista Tito de la Viña, uno de los pocos que siguió de principio a fin la carrera profesional del Maestro, y también Wilfredo Camacho, otro gran futbolista nacional, su compañero en la selección, lo recuerdan como el mejor, no obstante de que ya no está entre nosotros hace mucho tiempo.

Por todo lo que le vio hacer en la cancha, Camacho asegura que “hay que darle ese título (Maestro), porque se lo merece”. Llegó a La Paz desde su natal Tupiza cuando tenía 21 años, se enroló a Bolívar y entonces empezó su destacada historia en el fútbol profesional.

Según De la Viña, llegó para tantear qué pasaba, porque en esa época no se producían los pases, no se conocía a los jugadores. “En realidad vino atraído por el bullicio de la ciudad grande que era La Paz; pero lo hizo con más deseos de estudiar que de jugar al fútbol. Pese a que en Huracán ya había sido un gran jugador se animó a venir para tentar suerte y casi de inmediato empezó a demostrar sus condiciones”.

Su debut en el fútbol profesional se produjo el domingo 29 de junio de 1947 en el viejo estadio Hernando Siles con la camiseta celeste. Ese día Bolívar perdió 1-2 con Ferroviario, pero Ugarte empezó a mostrarse. Lució aquella tarde la camiseta con el número 8, con la que se hizo famoso en Bolívar y en la selección, porque era un hombre de ataque, un volante ofensivo de los de ahora.

Después de esa prueba de fuego empezó a destacarse “porque era un jugador de grandes condiciones, dominaba bien la pelota, tenía remate, cabeceaba, era muy completo”. Por su calidad, ese mismo año fue convocado por primera vez a la selección nacional para el Campeonato Sudamericano (ahora Copa América) de Ecuador. Su debut se produjo ante el seleccionado local, y no pudo ser mejor, pues anotó el tercer gol de Bolivia en el empate a tres. También jugó los torneos de 1949, 1953, 1959 y 1963, donde terminó de consagrarse como crack.

En el de 1949 en Brasil, Bolivia ocupó el cuarto lugar, una de las mejores actuaciones de la selección, y Ugarte fue figura. En ese tiempo ya era titular indiscutible. En 1953 tuvo otra destacada actuación en el campeonato de Perú. Bolivia le ganó (0-1) a la selección peruana en el primer cotejo del campeonato y en la inauguración del mítico estadio Nacional de Lima. El Maestro hizo el tanto del triunfo.

Don Willy Camacho, capitán de la selección y hombre vital en la conquista del título Sudamericano de 1963 en Bolivia, recuerda que Ugarte, pese a que tenía 37 años, fue de lo más destacado de la Verde junto con Max Ramírez y Ausberto García, por citar algunos nombres.

En el ámbito de clubes, gran parte de su carrera profesional la pasó en Bolívar, aunque en 1959 gracias a su talento lo contrató el club San Lorenzo de Almagro de Argentina; no le fue como esperaba y un año después regresó al país otra vez para vincularse a la Academia y al año siguiente, en 1961, lo contrató el Once Caldas de Colombia, en el que sí tuvo una gran temporada. “Él volvía y yo me iba a ese equipo”, rememoró Camacho.

Tras la conquista del Sudamericano, de acuerdo al relato de De la Viña, hubo una declinación en su juego. Le puso punto final a su carrera deportiva en 1968 jugando para Mariscal Santa Cruz. Después se dedicó a la dirección técnica, entrenó una selección paceña que fue a jugar un campeonato nacional amateur; pero no le fue bien, no tuvo el éxito que logró como jugador.

En 1953 marcó un tanto histórico

En 1953 “El Maestro” Ugarte convirtió un gol histórico, quizás uno de los más importantes de su carrera futbolística, en el estadio Nacional de Lima, en oportunidad del Campeonato Sudamericano, de acuerdo con una crónica escrita por el recordado periodista Lorenzo Carri.

Perú inauguraba oficialmente su escenario. En el primer cotejo del torneo, el 22 de febrero, la selección local se enfrentaba a Bolivia con la esperanza de que el debut fuera auspicioso, pero sufrió una desagradable sorpresa, y, por el contrario, fue uno de los triunfos más resonantes fuera de nuestras fronteras de la selección.

A los 40 minutos del segundo tiempo, Ugarte convirtió el primer gol en el mítico estadio, y le dio el triunfo a la Verde. El partido fue dirigido por el árbitro inglés George Rhoden. Completaron el equipo Verde: Eduardo Gutiérrez (arquero); Guillermo Santos, Ricardo Alcón, Eduardo González, José Bustamante, René Cabrera, Édgar Vargas, Víctor Brown, Hilarión López y Mario Mena.

También fue director técnico

Selección paceña

Tras su retiro se dedicó a la dirección técnica, entrenó una selección paceña que fue a jugar un campeonato nacional amateur; pero no le fue bien, no tuvo el éxito que lo destacó como jugador.

Homenaje

En homenaje al mejor jugador del fútbol boliviano de todos los tiempos, el estadio de Potosí lleva el nombre de Víctor Agustín Ugarte, lo mismo que el principal escenario de fútbol de su natal Tupiza.

Malabarista

Wilfredo Camacho recuerda que cuando vino a jugar Millonarios lo hizo con un homre que hacía de todo con la pelota. Antes del partido deleitó a la gente con su habilidad, “pero cuando entró Ugarte a la cancha, lo vio, se sentó, Ugarte agarró la pelota con el pie izquierdo y la mandó al hombro derecho, con la pierna derecha al hombro izquierdo, era un espectáculo y se robó el show”.

Buzo blanco

Don Willy también recuerda que cuando viajaban con la selección nacional “todos lo hacíamos con un buzo verde, pero el de él era blanco. Todos nos preguntaban quién era, nosotros respondíamos ‘Ugarte, El Maestro’. Tenía sus anécdotas”.

Museo

También en Tupiza existe un museo, en la calle Junín, del Club Deportivo Huracán, en el que dio los primeros pasos de su carrera. En uno de los muros de la casa se observa pintado el rostro de “El Maestro” Ugarte, y en sus ambientes están colocados cuadros que reflejan su paso por Huracán, Bolívar, San Lorenzo, Once Caldas y la selección nacional.


lunes, 24 de febrero de 2014

El fútbol no se olvida del "Maestro"

Un día como hoy, hace 19 años, falleció Víctor Agustín Ugarte, uno de los jugadores más emblemáticos de la historia del fútbol boliviano.

El ‘Maestro’, uno de los máximos referentes en las décadas del 50 y 60, por su exquisita técnica, no pasó todavía al olvido. Dos ex figuras del fútbol boliviano, Wilfredo Camacho y René Rada, describen con elogios su estampa deportiva.

¿Quién era Ugarte?

René Rada: Para mí ha sido el mejor jugador boliviano de todas las épocas. Fue un jugador muy brillante. Tenía muchas cualidades que lo han hecho grande, era honesto y muy buena persona, humilde y accesible a todo; entonces eso le valió para que haya llegado a un lugar donde otros no han podido llegar, pese a tener también excelentes condiciones para la práctica del fútbol.

Wilfredo Camacho: Para mí ha sido un personaje dentro nuestro fútbol. Lo conocí como ‘Maestro’ y lo sigo respetando de esa manera. En esa época era el mejor jugador de Bolivia.

Después de él surgieron jugadores que han sobresalido, como ‘Chichi’ Romero, ‘Diablo’ Etcheverry, ‘Platiní’ Sánchez y otros que han ido a jugar afuera y eso me alegra mucho, pero Ugarte era algo más.

Me acuerdo que cuando Ugarte estaba jugando en San Lorenzo yo tenía 12 años y todavía no jugaba fútbol, inicié mi carrera durante el servicio militar. Para mí, significa mucho en el fútbol boliviano, y que el sobrenombre de ‘Maestro’ le ha caído como anillo al dedo.

¿Qué recuerdos tienen de él?

Rada: Tengo grandes recuerdos, porque él vivió muy cerca de mi casa, en el barrio Chacaltaya, estaba alojado en la casa de Walter Paiva, donde estaban hospedados la mayoría de los jugadores de Bolívar.

De vez en cuando venía a jugar con nosotros con pelota de trapo (la ‘tejeta’) en una cancha improvisada en la Chacaltaya, ahí lo conocí cuando era chico y ni pensaba ser jugador de fútbol, pero él ya era de la primera de Bolívar. Son años que lo he conocido, para mí y quienes han vivido por aquí ha sido una alegría conocerlo porque aparte de que jugaba y era exquisito en hacer técnicas, nosotros hemos aprendido algo de eso, creo que se ganó el apodo de ‘Maestro’ por esas dotes que tenía para manejar el balón.

Camacho: Entre mis recuerdos está que casi siempre lo marcaba a él porque jugaba de 8 y yo de volante. Tuve la grata satisfacción de estar en varios seleccionados con él, a partir de 1957.

En las concentraciones de la Selección, él se distinguía porque se le ocurría hacer algo y lo hacía. Nosotros usábamos buzos verdes y él tenía blanco, y todos preguntaban quién es ese de buzo blanco y respondíamos: “el ‘Maestro’ Ugarte”.

¿Cómo era dentro y fuera de la cancha?

Rada: Dentro la cancha era el mejor, brindaba alegría, satisfacción y espectáculo, era un jugador completo, la gente disfrutaba de todo lo que hacía dentro la cancha de fútbol, tenía muchas condiciones, a uno lo hacía vivir.

En la vida personal, siempre estábamos jugando en la Chacaltaya, era un amigo más para nosotros. Después se fue a vivir a otro lado.

Camacho: En la cancha siempre ha sido muy participativo, era un buen armador y un buen definidor. Mucha gente no lo ha debido ver tirar los penales, a veces se ponía de espalda y remataba de taco, otras veces se daba la vuelta y tiraba un puntazo, pero tenía su estilo y sus salidas.

Fuera de la cancha tenía sus cosas, como era el ‘Maestro’, hacía como él quería.

Un hecho que se me viene a la mente es que cuando yo era capitán de la Selección del 63 estaba tramitando la pensión vitalicia. Un día me llamaron del Senado para llevar la lista de los beneficiarios, llegué y comencé a dictar y cuando di el nombre de Víctor Agustín Ugarte, me dijeron “profesor, bórrelo de la lista”, me sorprendí y pregunté por qué y me explicaron que hace años que él ya estaba cobrando (sonríe), esas cosas tenía Ugarte...

¿Qué anécdotas recuerda de él?

Rada: Haber jugado con él en la Selección del 63. Él venía constantemente por la zona porque tenía su enamorada que era hermana de un amigo del barrio, entonces nosotros le sacamos provecho, le decíamos “jugaremos” y aprendíamos algunas características de juego, pero infelizmente no se llegó a casar con ella por circunstancias de la vida.

Camacho: No estaba muy ligado a él, pero sí hubo un tiempo que cuando administraba el estadio Luis Lastra, él vivía por ahí cerca, entonces siempre venía a moverse, a dominar el balón y su forma de manejar el balón era indescriptible, y eso lo pueden corroborar quienes han tenido la dicha de verlo en persona.

Me acuerdo una vez cuando Bolívar jugó un partido contra Millonarios, esa vez él hizo maravillas con la pelota, pero más lo hizo para el público y le cuento como ha sido esto: En la delegación de Millonarios había un exhibidor de dominio de pelota y dio cerca de 10 o 12 vueltas el estadio sin dejar caer la pelota al piso, yo estaba en la gradería con otros compañeros de Municipal a quienes nos pidieron colaborar, yo jugué unos 10 minutos cuando se hizo el lesionado Ramón Guillermo Dos Santos para que yo entrará, fue un gran gesto de un amigo. Pero resulta que Ugarte como lo vio al tipo que hacía malabarismo y se ganaba aplausos, comenzó a dominar la pelota, se sentó e hizo sus piruetas, jugueteó entre el hombro derecho y la pierna izquierda, intercalado y cruzado, era todo un espectáculo y también se ganó el hurra, hurra, se levantó y se fue tranquilo y aplaudido. Eran cosas del ‘Maestro’.

Tenía un excelente dominio de balón, un día conté hasta 400 técnicas y después dije con éste me canso porque no sé cuántos más haría y me resigné solamente a mirarlo. Era increíble.

¿Era renegón o tranquilo?

Rada: Como todo jugador, tenía momentos de euforia y otras de bronca, pero no sabíamos cuándo estaba renegando ni cuándo estaba muy tranquilo, pero generalmente era un buen hombre.

Camacho: Tenía sus momentos y motivos. En la cancha habían roces, choques y reaccionaba, por ejemplo he debido recibir más patadas de las que he dado (sonríe). Él era tranquilo. Con él siempre estaban Mario Mena y Guillermo Santos, era poco amiguero Ugarte.

¿Tenía alguna cábala?

Rada: No puedo decir si tenía o no alguna cábala. Yo tenía mi grupo de barrio y andábamos por otro camino.

Camacho: No he sido muy próximo al ‘Maestro’, entonces no puedo decir si tenía o no una cábala.

¿Cómo era su lado bueno y el lado malo?

Rada: Era una persona buena, no era egoísta, muchas cosas compartía, algunas veces ayudaba, incluso cuando le pedíamos que haga ‘técnicas’ no se hacía el grande o se molestaba, agarraba la pelota y demostraba sus cualidades y nosotros como changos lo mirábamos muy atentamente para sacarle algunas cosas.

Algo malo, en todo el tiempo que convivimos como amigos no le he visto hacer algo malo.

Camacho: Lo bueno que tenía era lo que jugaba bien al fútbol, algo malo no le observé.

Fue compañero de la Selección que ganó el Sudamericano el 63, aportó bastante con su fútbol y su carisma.


19 AÑOS han pasado desde el día que falleció el futbolista Víctor Agustín Ugarte Oviedo (24 de febrero de 1995). El ‘Maestro’ nació en Tupiza (Potosí) el 26 de mayo de 1926.


“El ‘Maestro’ era una calidad de persona, tanto dentro como fuera de la cancha.

René Rada / Ex futbolista


“El título de ‘Maestro’ que le dieron a Ugarte lo tenía muy bien merecido.

Wilfredo Camacho / Ex jugador


Humilde

René Rada Calderón, de 75 años, afirmó que Víctor Agustín Ugarte se ganó el mote de ‘Maestro’ porque “era un artista en el dominio de balón y un buen profesor para enseñar a los niños y jóvenes”.

Recordó que cuando compartió vestuario con Ugarte, en Bolívar en la década de los 60, “no era extravagante como sabía ocurrir con otros jugadores que tenían menos calidad y condiciones, especialmente los extranjeros, él estaba presto a ayudarte y eso era una de sus tantas virtudes que siempre lo recordamos quienes hemos tenido la dicha de haberlo conocido y visto jugar”.

Comentó que cuando estaba en la cuarta especial de Bolívar, y Ugarte en la Primera, “era un orgullo poder verlo jugar, porque nos daba lecciones de dominio de balón, nos ha dejado buenas enseñanzas que, en lo personal, jamás las voy a olvidar porque muchos de nosotros aprendimos muchas cosas”, resaltó el ex jugador.


Se ganó el cariño de sus compañeros

Wilfredo Camacho, uno de los goleadores de la Selección Boliviana del 63, recuerda con gratitud que “los goleadores de la Selección del 63, como un justo y merecido reconocimiento, le regalamos una motocicleta al ‘Maestro’”.

Contó que después de recibir los premios por el título se organizó una rifa, cuyo premio era una motocicleta, “yo le compré 100 boletos al ‘Maestro’ porque lo queríamos despedir de la forma que se lo merecía, y así fue, después quedamos satisfechos todos con ese sentimiento que le habíamos demostrado”.

Dijo que el fútbol boliviano de hoy “necesita 20 ‘Maestros’ Ugarte para salir del lugar donde se encuentra, porque hay gente capaz pero les falta amor a la camiseta y humildad, ojalá hubiera 20 por lo menos y tendríamos mejores esperanzas de festejar títulos”.

Recalcó que la fundación de la Liga fue el acabose del fútbol boliviano, porque “la promoción de valores se ha cerrado, poca importancia le dan a las divisiones menores, encima se han olvidado de las asociaciones donde se forman jugadores. Espero que esto cambie para mejorar nuestro fútbol”, finalizó.

lunes, 17 de junio de 2013

Un museo en Tupiza guarda el legado del Maestro Víctor Agustín Ugarte

En Tupiza, sobre la calle Junín, hay una casa en cuya fachada se lee: “Museo Club Deportivo Huracán”. Además se observa el rostro pintado de uno de los mejores jugadores de fútbol en la historia de Bolivia, el Maestro Víctor Agustín Ugarte Oviedo.

Ahí vive Luis Villena Cabero. Tiene 85 años. De andar pausado, luce un gorro de lana que cubre su escaso cabello cano. Es presidente del club Huracán desde 1965 y, a partir de 2010, dueño del museo privado que conserva el recuerdo de Ugarte, quien inició su carrera futbolística en ese equipo tupiceño.

En uno de los muros, sobre alargados tableros de madera, están amontonadas las copas que el club ganó en su historia. “Gracias a él (por Ugarte) tenemos todos estos trofeos. Pero lo más importante y lo mejor que ostentamos es este recuerdo”, dice Villena, quien con paso lento, casi arrastrando los pies, se aproxima a una copa dorada, una de las más grandes de la sala. “Ésta la hemos ganado cuando visitamos Jujuy”, explica.

Aquella vez el equipo de Huracán partió rumbo a la Argentina. Jugó en La Quicaca, Palpalá y por último en la ciudad de Jujuy, donde disputó su primer lance sobre césped. En esa oportunidad -rememora Villena-, antes de que se iniciara el partido, Ugarte se acercó a los jugadores de Gimnasia y Esgrima, quienes se mostraban confiados ante el partido. “Nosotros les vamos a enseñar cómo se juega el fútbol”, les dijo y después se alejó. “Y les enseñaron”, sentencia Villena.

El Maestro, cuya imagen se ve reproducida en pequeñas estampillas de tres bolivianos, también enseñó en los campeonatos locales de Tupiza, en Tarija, y otros tantos más que no se quedaron en la memoria del dueño del museo.

Cada cuadro del recinto que homenajea al Maestro es evidencias de su talento. Como cuando llegó a uno de los más grandes del país, el club Bolívar. En una de las esquinas del museo, clavados en la pared, hay dos telegramas. El primero, enviado desde Tupiza, relata: “Ayer viajó jugador Agustín Ugarte Oviedo, ruego esperar estación. Atte. Prudencio Moreno (entonces presidente del club Huracán). 17 de mayo de 1947”.

El segundo telegrama fue una respuesta desde La Paz: “Avisa si Arturo Lema entregó mil bolivianos, viaje futbolista para Bolívar. Saludos”. Según Villena, pagaron al club Huracán 1.000 bolivianos por Ugarte. “Antes se llevaban a nuestros jugadores, se llevaron de lo mejor, gratis, en esa época no se pagaba. Todo era por amor, por cariño”.

Pero Ugarte, con sus 21 años, demostró su valía. Ese mismo año fue convocado a la Selección nacional, con la que jugó en cinco campeonatos sudamericanos. En el último, 1963, anotó dos goles en la final contra Brasil, le regaló a Bolivia el único título internacional de su historia.

Ugarte vistió desde sus 12 años la camiseta verde de Huracán. En el museo hay una fotografía en blanco y negro, difusa y gastada por el tiempo, en la que se lo ve posando con el equipo.

Villena cuenta que Ugarte se hizo una pelota de trapo, le amarró un guato y se dedicó a practicar su dominio de balón. “Con rodilla, con taquito, con cabeza, hombro, chilenita”, dice el guía que acompaña sus palabras con lentas simulaciones de patadas, cabezazos y técnicas. “Tenía un dominio total con esa pelota de trapo. Ugarte se formó solo, es una cosa increíble”, añade.

Después de 48 años en la presidencia y con 85 años encima, Villena asegura todavía tener fuerza para dedicarse al fútbol. “Me gusta esa niñez, esa juventud, y en vez que se den a la droga me gusta que practiquen”.

66 años habían pasado desde que Ugarte dejó su ciudad natal y el equipo que lo vio crecer. En La Paz, en 1995, falleció pobre y asediado por la enfermedad. Pero en un pequeño museo de Tupiza queda guardado su legado. “No hubo ni habrá nadie como él”, asegura Villena.

lunes, 23 de mayo de 2011

El ‘Maestro’ Ugarte está entre los tres jugadores más coperos

La lista oficial de los jugadores con mayor cantidad de presencias en la Copa América está encabezada por un chileno, seguido por un brasileño, pero permite rescatar, en los primeros 30 lugares, varios nombres memorables de las selecciones bolivianas.
Dicha nómina de la Confederación Sudamericana de Fútbol pone en primer lugar al gran arquero de Chile (y ahora periodista destacado) Sergio Livingstone, con 34 partidos, escoltado por el brasileño Zizinho, con 33.

El tercer sitio le corresponde a Víctor Agustín Ugarte, que jugó 30 cotejos entre 1949 y 1963.

(Los colombianos Leonel Álvarez y Carlos Valderrama; los ecuatorianos Álex Aguinaga y Carlos Sánchez y el brasileño Taffarel, figuran luego).

Ugarte estuvo presente en cinco ediciones del Campeonato Sudamericano —denominado así antes—: jugó seis partidos en 1947, siete en 1949, seis veces en 1953, también media docena en 1959 y cinco partidos en 1963, el año en que Bolivia logró el título.

De esa manera, el ‘Maestro’ Ugarte —que fue por años el máximo goleador de la selección, hasta que Joaquín Botero lo superó en el año 2009— es el boliviano que más partidos ha disputado en la Copa América.

En esa lista privilegiada —de los 30 jugadores con más partidos en la Copa América— hay otros siete bolivianos, con un detalle que se puede advertir: pertenecen a distintas épocas, aunque es preciso anotar que si bien antes de 1960 había certámenes con mayor frecuencia, no siempre la selección boliviana concurrió a todas las citas.

Después de Ugarte (30), campeón sudamericano en 1963, en el torneo disputado en Bolivia, el siguiente jugador boliviano es José Bustamante, con 24 encuentros, y luego aparece Alberto Achá, con 23.

A continuación hay tres jugadores también memorables de la Verde, a quienes se los puede recordar por su aporte a la selección en épocas más recientes.

Carlos Fernando Borja tiene los mismos 23 partidos que Achá, Milton Melgar cerró su carrera con 22 encuentros coperos y Marco Antonio Etcheverry llegó a 21 partidos en la Copa América, antes de retirarse.

Cabe recordar que los tres integraron la selección boliviana que se clasificó y asistió al Mundial de Estados Unidos 94, y que tres años después, en 1997, fueron subcampeones de la Copa América celebrada en nuestro país.

El recordado Vicente Arraya cierra la lista, con 20 actuaciones en el certamen más antiguo del mundo.

Los de hoy. Según nuestro registro, son 21 jugadores bolivianos, actualmente en actividad —muchos de ellos con posibilidades de ser convocados para viajar a la cita de Argentina— ya saben lo que es participar en la Copa América.

La lista está encabezada por Lorgio Álvarez, hoy jugador de Bolívar, y Ronald Raldes (Colón, Argentina), que han disputado cada uno nueve partidos coperos, y ya se sabe que son dos de los fijos en la nómina de Gustavo Quinteros para el próximo certamen.

Entre los candidatos a ser nominados también están: Juan Carlos Arce (5 partidos), Ronald García (4), Carlos Arias (3), Miguel Hoyos (3), Joselito Vaca (3), Diego Cabrera (2), Wálter Flores (2), Sergio Galarza (2) y Jhasmani Campos (1).

Las copas América y Bolivia

Para el campeón
En 1916 —señala la publicación Historia de la Copa América, de la Confederación Sudamericana de Fútbol— se dispuso instaurar un trofeo para el vencedor. Así, en Uruguay 1917, apareció por primera vez la Copa América, una bella pieza de orfebrería en plata.

Para el segundo
Se ha dicho muchas veces que sólo los campeones entran en la historia. La afirmación tiene su dosis de injusticia, pero tiene muchos partidarios, entre ellos técnicos y jugadores que recibieron con desdén, y se quitaron rápidamente las medallas de subcampeones.

Pero queremos recordar que el trofeo para el subcampeón del certamen es la Copa Bolivia; que nuestro seleccionado lo hizo suyo en 1997.

lunes, 2 de mayo de 2011

Ugarte, la ‘joya’ de Tupiza

Un homenaje de su tierra al ‘Maestro’ del fútbol

Tupiza es la ‘Joya de Bolivia’. Así la llaman a esa tierra en donde hoy viven unas 30 mil personas. La minería y la agricultura son su sostén. Ahí nació una joya del fútbol, Víctor Agustín Ugarte.

El 5 de mayo nunca es un día cualquiera en esa población. En esa fecha, hace 85 años (1926) nació ese talento que se convertiría en el mejor jugador boliviano de todos los tiempos.

Su tierra lo sigue recordando, a pesar de que ya han pasado 16 años (20 de marzo de 1995) de su muerte. Era el segundo de los ocho hijos de doña Juana y don Andrés. Quedaron huérfanos de padre cuando la Guerra del Chaco se los arrebató.

Fermín (+) era el hermano mayor. Le siguieron Víctor Agustín (+), Bernardo, Corina, Nely, Juan Carlos, Marina y Bety, algunos de ellos viven en el país, otros en el exterior, en Argentina y Chile.

Bernardo recuerda que su primera vivienda era la hacienda de Chajrahuasi, propiedad del minero Carlos Víctor Aramayo, donde su padre trabajaba de ayudante. Para ir a la escuelita del pueblo —la 7 de Noviembre—, él y su hermano Víctor Agustín se prestaban un caballo y pasaban el río… Así fue hasta que la familia decidió instalarse en el pueblo.

La vida les golpeó duro. Un día doña Juana (una señora de pollera, vendedora de verduras y estricta con sus hijos) tomó la decisión de ir a buscar trabajo a la Argentina, agarró a sus hijas y partió. Sus otros hijos nunca más la volvieron a ver, pues falleció en la tierra lejana.

El futuro crack se quedó a vivir con su tía Leandra en la calle Tarija, trabajaba junto con su hermano mayor en un taller de herrería y mecánica que hoy todavía existe. Fue ahí, a punta de trabajo, que formó un físico fuerte, tiraba el fuego de la herrería, manejaba el martillo y el combo.

Agustín trabajó desde sus nueve años con Fermín, pero después de dedicarle horas a sus obligaciones, siempre jugaban fútbol al final de la tarde con un pequeño grupo de amigos, entre ellos el músico, poeta y pintor Alfredo Domínguez, el otro motivo de orgullo de los tupiceños.

“Desde los 12 años se veía su talento. Él siempre jugó con alpargata, por que estaba de moda. No se podía comprar un par de cachos de puente porque eran muy caros. La alpargata costaba 10 bolivianos y el cacho 100”, recuerda Julián Alfred, un amigo de infancia de Víctor Agustín Ugarte.

A los 17 años, Ugarte se fue a Tarija para prestar el servicio militar. Después de un año volvió a su pueblo, agarró trabajo en la Empresa de Ferrocarriles, que era un gancho para que jugara en el Club Ferroviario, archirrival de su equipo con el que empezó a mostrarse a los 12 años, el Huracán. De ahí saltó a La Paz y esa parte de la historia ya es conocida: Bolívar, la selección nacional, el fútbol grande, sus éxitos…

“Sin darse cuenta Víctor comenzó a hacerse un crack, fue en 1947. El primer partido que jugó fue con Atlético La Paz. Él me mandó un recorte de la prensa donde está sentado. Decía que jugó de carrilero izquierdo, pese a que no era su puesto, pero como era un hombre incansable se adaptó. Me contó que había hecho un gol y que se quedaba en La Paz porque le había gustado y se acostumbró a esa ciudad. De ahí no volvió más a vivir aquí, sólo vino de visita”.

A sus 80 años, Alfred aún lo recuerda: “Fue un gran compañero y amigo. Además él era muy bueno para el boxeo, porque trabajaba en herrería y era fuerte y de temer. Era muy hábil y vivísimo. Tenía condiciones innatas de jugador. Cuando querían pegar a un menor de nuestro plantel él salía al frente y lo defendía. Hasta los 18 años no quería saber nada de mujeres y solamente pensaba en jugar”.

Ugarte era un gran dominador de la pelota. “Hacía tecniquitas de toda clase, con cualquier cosa hasta con una lata. Era un espectáculo verlo. El había nacido para ser un crack”.

Su muerte fue el dolor más grande que sintió Tupiza, donde hoy sigue siendo venerado.

lunes, 6 de agosto de 2007

Víctor Agustín Ugarte

Nombre: Víctor Agustín El Maestro Ugarte nació el 5 de mayo de 1926 en Tupiza, murió enfermo el 20 de marzo de 1995 en la ciudad de La Paz. Clubes en los que actuó: Bolívar, Once Caldas (Colombia) y San Lorenzo (Argentina)

Mejor jugador: Llegó desde su Tupiza natal a los 21 años a La Paz, donde se consagró como el mejor jugador de Bolívar y del fútbol boliviano. Fue uno de los protagonistas del equipo que logró el título sudamericano en 1963 con 36 años. Hizo dos goles en la final ante Brasil en el 5-4.