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lunes, 27 de enero de 2020

Erwin "Chichi" Romero, un grande del fútbol boliviano

El haberlo visto jugar es las canchas del país, fue un verdadero regalo en aquellas tardes de domingo de fútbol. Vistió las casacas de los equipos antiguos del fútbol nacional y sin duda alguna fue un baluarte del fútbol boliviano, porque vistió la "verde" con mucho orgullo, mostrando todas las destrezas que tenía con el dominio del balón y su capacidad para encarar a cuanto rival estaba en el camino.

Su nombre es Erwin Romero, cariñosamente apodado como "Chichi". La tierra que lo vio nacer fue Camiri, provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz, el 27 de julio de 1957.

Su puesto siempre fue el medio campo, por ello, es que su papel dentro del equipo en que estuvo fue vital, porque era ese motor que todo elenco necesita para funcionar de manera coordinada y hacer estragos en la cancha para dejar sin chance al rival.

Su debut ocurrió a los 15 años, para muchos era extraño verlo en la cancha y más a esa edad, cuando muchos de los jugadores ni siquiera tienen la suerte de ser parte de la reserva de un equipo profesional, pero él lo hizo posible, ya que ese talento que tenía en ambas piernas le llevó más rápido de lo pensado a ser toda una estrella.

Destroyers se convirtió en la casa donde dio sus primeros pasos, porque después de viajar de Camiri a Santa Cruz, se estableció en el barrio donde estaba la cancha de la "máquina vieja".

Obviamente su presencia en la cancha no podía pasar desapercibida, ya que cada vez que tenía el balón entre sus piernas, hacía malabares para llegar al arco rival y con un poco más de eficacia, lograba anotar un gol, que era celebrado por la hinchada, que no sólo admiraba su juego, sino también coreaba su nombre en el estadio.

CHICHI

A lo largo de su carrera pasó por clubes de renombre como Oriente Petrolero de Santa Cruz. "Chichi" se declaró hincha de ese equipo que lo tuvo bajo su seno. Fueron los dirigentes de ese equipo que dieron su pase a Quilmes de la Argentina. Posteriormente retornó al fútbol nacional para vestir las casacas de otros equipos como Blooming, Bolívar, The Strongest, Wilstermann y se despidió en Colombia en el Club Bucaramanga, aunque el último partido de su vida lo jugó en el "tigre" de La Paz, lesionándose ni bien ingresó a la cancha, frustrando el espíritu de la hinchada que ansiaba verlo nuevamente haciendo de las suyas, situación que ocurrió en 1992.

Según datos de páginas especializadas de deportes, "Chichi" debutó dos años antes que se funde la Liga del Fútbol Profesional Boliviano (LFPB). Hasta ese momento, no estaba muy bien definido su puesto en el campo de juego, pero su tendencia fue siempre la creación.

Ese talento que demostraba, le permitió ser convocado a la Selección Boliviana de la categoría juvenil, con el objetivo de jugar un campeonato sudamericano en el Perú. En ese entonces estaba como director técnico Ramiro Blacutt, un emblemático personaje quien fue campeón con el "equipo de todos" en 1963.

Él fue quien convocó a "Chichi" a la Selección y viendo sus dotes futboleras, le puso de número 10. A partir de ese momento el camireño no dejaría esa casaca para convertirse en un verdadero ídolo del fútbol nacional.

SELECCIÓN

Edwin Romero vistió la casaca de la Selección Nacional en cuatro eliminatorias de los mundiales de 1978 en Argentina, 1982 de España, 1986 de México y 1990 de Italia.

Asimismo, participó en los campeonatos sudamericanos en todo ese tiempo que vistió la "verde".

Se tiene el registro que participó en 49 partidos de la Selección Boliviana entre 1977 y 1989. La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) reconoció la trayectoria del jugador boliviano, nombrándolo como el crack más grande de la historia del fútbol nacional.

También recibió el reconocimiento con el título de "maestro", denominativo que muy pocos jugadores bolivianos lograron, como Víctor Agustín Ugarte, campeón del 63.

Jugó en la historia del fútbol boliviano 348 apariciones y convirtió 134 goles a lo largo de su historia. Son sólo números, ya que su estilo de juego nunca podrá ser comparado con otros jugadores de la época. Romero fue y será esa estrella que brilló por sí sola, como un grande del fútbol boliviano.

domingo, 12 de mayo de 2019

‘Chichi’ Romero: “El fútbol boliviano es una mentira”

Erwin Romero Escudero (61) dijo que no asiste al estadio por la mediocridad del fútbol boliviano. Considera que no hay formación en los clubes y tampoco se ilusiona con el proceso iniciado por Eduardo Villegas en la selección boliviana, pues considera que la Verde es el reflejo del campeonato local.

- ¿Considera que el fútbol boliviano sigue en retroceso?


- No sé si en retroceso porque ya tocamos fondo hace tiempo y eso lo saben ustedes (periodistas), la afición deportiva y los mismos dirigentes.

- ¿Qué se debe hacer para apuntar al cambio?


- No hay voluntad para el cambio. Todo el mundo habla de recambio cuando termina una eliminatoria (a la Copa del Mundo), pero sigue lo mismo. Sigue el formato de torneo, la misma estructura, llegan nuevos dirigentes, con menos experiencia que los otros. Entonces el fútbol boliviano no tiene un norte ni una visión para mejorar.


- ¿Cómo analiza el nivel de la División Profesional?


- No me dan ganas de ir al estadio, porque yo sin ir al estadio sé como juega Oriente, sé como juega Blooming porque es una mediocridad total; aquí rotan los jugadores de un equipo a otro, le gana el colero al puntero, los técnicos también rotan, de modo que no hay un cambio como tendría que haber en el fútbol.

- ¿Qué opina sobre la supuesta corrupción en el arbitraje nacional?

- Había comentarios (en otras épocas), pero leves, ahora se nota porque hay más intereses de por medio. Cuál es el interés? Clasificar a una Copa (Libertadores o Sudamericana) son 3 millones de dólares, entonces el dirigente se mete más para ver la conveniencia de su club y no me sorprende porque los arbitrajes dejan mucho que desear.

- ¿Se puede soñar con mejores días a nivel deportivo?

- Si hubiese la voluntad de los dirigentes, yo creo que sí. Nuestro fútbol tiene altura y llano y para nosotros es pesado jugar en el interior del país. Antes se suplía la altura con buenos jugadores y buena física, pero ahora con la mediocridad ni aquí (Santa Cruz) podemos ganar. La Copa Libertadores o Sudamericana son para equipos de altura y lo dicen los números. Como puede ser que un Nacional Potosí, que estaba peleando el descenso el año pasado, hoy está luchando por el título con los mismos jugadores. Es lamentable la mediocridad de nuestro fútbol y tampoco hay formación.

- ¿Esta renovada selección boliviana invita a creer?

- La Selección (boliviana) es el reflejo de la Liga (División Profesional) y la Liga es mala, por ende la Selección no tiene ningún futuro. El fútbol boliviano es una mentira.

- ¿Usted cree que falta trabajo de los clubes en divisiones menores?

- Aquí no hay formación y la formación hace que lleguen nuevos talentos. Siguen los futbolistas jugando hasta los 40 años, a mi me deba vergüenza cuando tenía 30, 32 años, ya quería retirarme porque era viejo a esa edad.

sábado, 22 de abril de 2017

viernes, 13 de diciembre de 2013

Conmebol distingue trayectoria de Romero

La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), en la fase previa al sorteo de grupos de la Copa Libertadores 2014, aprovechó la oportunidad para distinguir la brillante trayectoria del ex futbolista boliviano Erwin ‘Chichi’ Romero.

El presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, Carlos Chávez, fue el encargado de entregar la plaqueta de distinción al ex jugador nacional, en el acto celebrado en la sede de la Conmebol, en Asunción.

Como se recuerda, Erwin Romero defendió con éxito a la Selección Boliviana de fútbol en cuatro eliminatorias a los mundiales de Argentina 1978, España 1982, México 1986 e Italia 1990, dos Copa América, además de haber mostrado su talento en los clubes extranjeros de Quilmes, de Argentina, y Atlético Bucaramanga, de Colombia; y los equipos bolivianos de Bolívar, The Strongest, Wilstermann, Oriente Petrolero y Blooming, con los que logró títulos.

miércoles, 19 de junio de 2013

lunes, 13 de mayo de 2013

“Chichi” Romero, el “señor” número

Para muchos hinchas, entrenadores, exjugadores y aquellos en actividad, periodistas de antes y los de hoy, Erwin “Chichi” Romero Escudero es el mejor número 10 que dio el fútbol boliviano. Para éstos, no hay duda alguna al afirmarlo.

“Realmente es un halago muy grande que la gente piense así, sabiendo que el fútbol boliviano dio tantos buenos jugadores en este puesto”, afirma “Chichi” Romero al # 1 desde Santa Cruz de la Sierra, donde reside.

Erwin fue un extraordinario jugador de fútbol, ambidiestro, pero su magia esencialmente estaba depositada en su pierna derecha, con la que amagaba y jugaba con el balón en una baldosa; un metro cuadrado era suficiente para que el genial 10 se deshaga de sus contrincantes ocasionales.

Paseó su fútbol durante 20 años en el balompié boliviano. Comenzó aún antes de que naciera la Liga, en 1972, y concluyó su andadura en 1992, un año antes de que Bolivia se clasifique al Mundial de Estados Unidos 1994.

Su carrera es resumida en cinco líneas y media, pero no alcanzarían para contar la magnífica trayectoria de un jugador adelantado a su época, con un driblin exquisito, con una calidad innata, con un fútbol de potrero, de barrio. Nacido en Camiri, en la provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz de la Sierra, en la década de 1960, emigró a la capital junto a su familia para vivir en el tradicional barrio de la Máquina Vieja; de ahí que es casi lógico que su primer equipo en el fútbol fuera Destroyers, representante de la zona.

En el “Tractor amarillo” jugada de marcador central, hasta que en 1975, Ramiro Blacut, director técnico de la selección boliviana juvenil, la que participó en el sudamericano de Lima, Perú, lo puso de 10.

Desde aquella época, esa fue su camiseta, el signo distintivo de su fútbol, de su habilidad, de su clase. Oriente Petrolero, del que es hincha declarado, fue su segundo equipo, donde llegó en 1975; allá, con 16 años, comenzó a escribir su historia y se consagró como jugador de talento puro.

“El fútbol de antes era diferente, no había el juego limpio, no se protegía la habilidad, así que me las batía con rivales que venían con todo”, recuerda.

Pero con el paso de los años y los partidos, en base a pura habilidad, se ganó el respeto de sus rivales. En 1980 dio el salto al exterior, Oriente lo transfirió a Quilmes de Argentina.

“Ahora alguien en el medio juega y quiere irse al extranjero, antes era difícil para un boliviano salir, tenía que ser realmente bueno”, sostiene “Chichi”. Después de su experiencia en Argentina, lo tuvieron Blooming, Bolívar, Wilstermann, Real Santa Cruz, Bucaramanga, de Colombia, y Orcobol, hasta que decidió colgar los botines en 1992, a los 35 años.

Dejó los estudios

Por dedicarse completamente al fútbol, Erwin tuvo que tomar una decisión importante para su vida: dejar sus estudios, y lo hizo en una época donde el fútbol no era visto precisamente como una profesión con la que ganarse la vida.

“No me arrepiento de haberlo hecho, aunque fue difícil, siempre pensé que si me metí al fútbol era para dedicarme el cien por ciento, para surgir, para sobresalir y eso sólo se logra con dedicación plena”, comenta. “Chchi” jugó en una época cuando los 10 abundaban, prácticamente todos los equipos que se preciaban de buenos contaban con un armador (ahora se llama enganche), esa especie en extinción en el fútbol mundial, así que sobresalir era difícil.

“El 10 no es el número en la espalda de una polera, es la categoría que tiene un jugador”, afirma Alessandro del Piero, el talentoso volante italiano, ídolo de la Juventus, de Turín. Ese tan elevado concepto, como a pocos jugadores, le queda como traje a medida al gran Erwin “Chichi” Romero, ese “señor” número 10 que paseó su genio en las canchas de fútbol.

234 Goles

Convirtió “Chichi” Romero durante 20 años de carrera en el fútbol profesional boliviano.

No era un delantero neto, un 7, 11 o un 9 de área, pero tenía un fuerte remate de larga distancia; era un especialista en los tiros libres.

Sus pases en profundidad, otra especialidad.



DATOS PERSONALES

Nombre: Erwin Romero Escudero
Nacimiento: Camiri
Fecha: 27 de julio 1957
Padre: Fortunato Romero (+)
Madre: Arminda Escudero
Esposa: Vanesa Saldías
Hijos: Adalguisa (36), Alejandra (31), Gabriela (26), Erwin (20), Isis (11) Marisabela (6)

Frente a frente

Dios: Creador
Padre: Un gran hombre
Madre: Lo máximo
Esposa: Compañera
Hijos: Gente de bien
Hermanos: Respeto y cariño
Vida: Vivir sin rencor
Comida: Majadito y locro
Música: Variada



Estuvo cerca del Barcelona de España

En la primera mitad de 1980, Diego Armando Maradona, para ese entonces una estrella del Fútbol Club Barcelona, de España, sufrió una grave lesión en el tobillo izquierdo, por una dura entrada de Andoni Goicoechea, del Athletic de Bilbao, iba a estar por lo menos seis meses alejado de las canchas. La directiva del popular equipo catalán puso sus ojos en “Chichi” Romero, que militaba en Bolívar.

“Estuve a punto de ir al Barcelona, pero don Mario Mercado, presidente de Bolívar en ese entonces, pidió el doble de lo que ofrecía el Barcelona, así que no se pudo; en ese momento me sentí mal por no poder ir a Europa, pero creo que eso también es parte del destino”, dice Romero.

Recuerda también que otro club grande de Brasil, Gremio de Porto Alegre, quiso contratarlo, pero se encontró con la misma postura institucional de la directiva de Bolívar, el conjunto brasileño contrató a Alejandro Sabella, actual director técnico de Argentina, lo propio pasó con Millonarios, de Colombia.



Varias veces seleccionado

Erwin Romero participó en cuatro Eliminatorias mundialistas con la Selección Boliviana de Fútbol y tres Copa América, en el periodo comprendido entre 1977 y 1990; estuvo a punto de ir al Mundial de Italia en 1990; aquella vez, la Selección Nacional comandada por Jorge Habegger, se quedó a las puertas porque Uruguay marcó un gol más que Bolivia.

“Cada vez que fui llamado a la Selección Nacional acudí con la mejor predisposición para aportar al equipo, con el orgullo de representar al país, hubieron grandes jugadores que formaron parte de la representación boliviana”, asegura “Chichi”.

Romero es un futbolista de la época en que la mística regaba el campo de juego, y el dinero jugaba un rol secundario cuando se trataba de representar a Bolivia.

Los sueldos de ahora guardan una diferencia abismal en relación a lo que antes pagaban los clubes, dice.



”La liga mató al fútbol”

”Creo que uno de los motivos por el que el fútbol boliviano se encuentra así, es que la Liga (del Fútbol Profesional Boliviano) mató el fútbol”, afirma “Chichi” Romero, en base a sus 20 años de andar en las canchas y, después, con su experiencia para mirar desde afuera el deporte más popular en Bolivia y el mundo.

Argumenta que antes de la creación de la Liga, en 1977, los torneos en Bolivia eran regionalizados, los jugadores que integraban los equipos salían de las asociaciones, que cumplían su rol formativo, hoy “la Asociación Nacional de Fútbol no cumple este ni otro papel”. “Ya está bueno de Liga, hay que volver a hacer los campeonatos de fútbol como se hacía antes, de los 12 clubes del torneo, deben haber cuatro competitivos, el resto son de relleno, así no se puede elevar el nivel de nuestro fútbol”, manifiesta. Del estancamiento del balompié nacional, agrega, también es responsable la dirigencia de la ANF, la Liga y la Federación Boliviana de Fútbol. “Confieso que así como se juega el fútbol boliviano y como está su estructura, no me atrae, no voy al estadio de manera regular”, afirma.



Por el mismo ángulo

Es fines de 1980, en el estadio Ramón Tahuichi Aguilera de la capital oriental, juegan Real Santa Santa Cruz y Bolívar, por una fecha del torneo de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano.

El árbitro del encuentro, Jorge Antequera, recordado más que por sus cobros, por la manera ampulosa de mover los brazos y de sus carreras para señalar una falta, cobra un tiro libre a favor de Real Santa Cruz, a unos 15 metros fuera del área grande, el encargado de cobrarlo no es otro que “Chichi”. La pelota está en su sitio, Romero se adelanta y es gol contra Bolívar, pelota al ángulo, por encima de la barrera. Pero Antequera no pitó y ordena repetición. Ahora sí vale. “Chichi” se adelanta patea y gol, encima de la barrera, por el mismo ángulo.

“Fue un gol contra Acasuso, arquero de Bolívar; en mi carrera no vi que un jugador convierta un gol así por dos veces consecutivas, es algo que recuerdo siempre”, dice “Chichi”.


lunes, 17 de septiembre de 2007

Erwin Romero el gran "Chichi"



Era Erwin Romero un admirador del ‘jogo bonito’ y como tal brilló en varios clubes bolivianos, en la selección nacional y también en equipos del exterior. Poseía una gran habilidad con la derecha. Fue y es hasta ahora uno de los ‘10’ que más lustre le sacó a esa casaca, pese a que empezó a jugar como back central.
Chichi, como fue y es conocido en todas partes, llegó muy pequeño a Santa Cruz de la Sierra y se afincó en el barrio de la Máquina Vieja, cursando la primaria en la escuela Leonor Ribera Durán y en el Seminario San José, y la secundaria en el Nacional Florida. De aquí reseña los campeonatos intercolegiales en los que destacó, pero como defensor. A la par de estas lides estudiantiles entrenaba en Destroyers. A los 13 años jugó en la infantil, a los 14 en la juvenil y a los 15 debutó en primera.
El equipo destroyano tenía como figuras en ese entonces a Herman Garrido, Cuqui Arias, Juan Medina, Betín Rojas, Tito Melgar, Chiqui Herrera, Lucho Pereira y Dionisio Amarilla.
En su debut lo hizo como volante central y así continuó durante toda su estancia jugando en ese puesto. En 1974 asiste al Sudamericano juvenil de Lima. La selección boliviana tenía como entrenador a Ramiro Blacut, quien al ver la habilidad de Chichi, lo puso como número 10 y desde ahí fue inamovible en el puesto.
En 1975 Oriente lo compró junto a Erwin Espinoza para jugar la Copa Simón Bolívar. De esa época recuerda a Toninho, Jorge Campos, William Arias, Wilson Herbas, Pacho Flores y René DomingoTaritolay.
Con la divisa albiverde asistió a tres copas Libertadores. Rememora grandes partidos librados ante Deportivo Cali y Nacional de Medellín, dirigidos técnicamente por Bilardo y Zubeldía, respectivamente.
Otros duelos fueron contra Alianza Lima en el que figuraban Cubillas, Cueto, Perico León y Juan José Muñante, entre otros grandes jugadores.
A comienzos de 1980, año en que Oriente fue campeón, no pudo jugar la final contra The Strongest porque se fue a préstamo a Quilmes, el equipo ‘cervecero’ de Argentina, que se lo llevó debido a sus buenas actuaciones en la selección absoluta que le ganó a Argentina, flamante campeón mundial y a Brasil en La Paz por la Copa América.
Por sus actuaciones destacadas, teniendo en cuenta que Quilmes era un equipo ‘chico’, estuvo varias veces como titular y como suplente en el equipo de la semana de la revista El Gráfico a pesar de que en ese tiempo habían en su puesto grandes jugadores como Maradona en Argentinos Juniors, Alonso en River y Zanabria en Boca.
En 1981 se vino a Bolivia a disputar las eliminatorias para el Mundial de España y cuando trató de volver no le quisieron pagar en dólares, debido a la crisis que ya se sentía en ese país.
Bolívar, que había vendido a Aragonés al Palmeiras, lo compra en 1981 donde jugó hasta 1984. Con la academia fue campeón por tres veces. En ese entonces Gremio de Brasil lo solicita, pero debido a las elevadas pretensiones de la dirigencia del club paceño, no se hizo la transacción. Ese año el club brasileño fue campeón del mundo en Tokio. Lo mismo ocurrió con Millonarios de Colombia que quiso tenerlo en sus filas.
Luego de su paso por la academia celeste, estuvo en Real Santa Cruz, en Bucaramanga de Colombia, en Blooming, The Strongest, Orcobol y por último en Wilstermann, donde concluyó su carrera en 1992.

Perfil

Está ahora en función pública
Erwin Romero Escudero nació en la capital petrolera de Bolivia, Camiri, el 27 de julio de 1957 en el hogar formado por los esposos Fortunato Romero (+) y Arminda Escudero. Tiene seis hijos. Actualmente es responsable de deportes del gobierno municipal en el distrito 5 y desde hace pocos días funge como presidente de la comisión técnica de Oriente Petrolero.

Una fama de díscolo que él la refuta
Siempre se rumoreó que Chichi Romero era un hombre dado a la buena vida, regada copiosamente de bebidas, algo que él se encarga de aclarar.
“Lo que sucede es que yo no me escondía para tomarme unas cervezas, lo hacía en La Pascana, El Club Social 24 de Septiembre, El Caballito y otros lugares muy frecuentados en nuestra capital”, asegura Romero.
Insiste en que él conoció y conoce a otros jugadores que bebían y hacían otras cosas con mucha más frecuencia, pero que se escondían.
Todos los domingos uno da examen en la cancha y quisiera que me demuestren si jugué con desgano o en mal estado, afirma.
Romero dice que se abstenía de tomarse unas ‘chevas’ desde el jueves para llegar al fin de semana en la plenitud de sus condiciones físicas. Y es más, agrega, que también evitaba el sexo, que a pesar que no cree que le mermaba el rendimiento físico, mentalmente estaba atemorizado por que ello suceda.

Anécdotas y algo más...

No me fregués
Cuando disputaba un partido a estadio lleno entre su equipo, Real Santa Cruz, contra Bolívar, hubo un tiro libre el cual chuteó sin que Antequera hubiera dado la orden y la clavó en el ángulo. El árbitro lo recriminó diciéndole ‘Chichi no me fregues el partido’ y lo tuvo que repetir. El tiro le salió calcado, recibiendo una ovación del público asistente.
El mejor DT
Para Romero, uno de los mejores técnicos que lo dirigió fue el chileno Andrés Prieto, un hombre que enseñaba el fútbol, que dejó escuela en la parte técnica, táctica y física, pese a que a veces pecaba por cargoso. Hacía parar la pelota para indicarle a los futbolistas cómo tenían que jugar.
Grandes rivales
En 1987-88 jugando en Oriente se dieron el lujo de eliminar a Cerro y Olimpia de Paraguay y Colo Colo de Chile en la Libertadores, jugando al lado de Trucco, Brunetto, Angeletti, Amodeo, Celio, Tucho Antelo, García, Saldías y Da Silva.

Opinión

Si usted no lo vio, no sabe lo que se perdió
Jaime Galarza / Periodista
En el Olimpo de los cracks, Erwin Romero ocupa un sitial privilegiado, qué duda cabe. Para mí, fue el mejor futbolista boliviano de fines de los 60 hasta la fecha.
Romero brilló en otro tiempo y en un fútbol distinto, con un reglamento permisivo, en el que los árbitros protegían poco o nada a los talentosos, y la camiseta número 10 era como un manto sagrado que lucían los que más sabían con la pelota y entendían mejor el juego.
Fue el mejor en una época en la que los sistemas tácticos contemplaban marcas personales, con un cancerbero que perseguía al ‘10’ por toda la cancha, y en la que las mañas, la fuerza y más de una patada alevosa, estaban permitidas. Empero, no se achicaba nunca ante los excesos de rivales impotentes frente a su destreza con la pelota, y terminaba imponiendo su juego de enganches y quiebres que lo hacían incontrolable.
Un jugador genial que combinaba habilidad, visión de juego, precisión, excelente remate, personalidad, potencia física y gol (hizo 134 en su etapa liguera).
Hoy no hay nadie que se le parezca. Es como si se hubiese roto el molde. Fue tan buen jugador, que cuando Diego Maradona sufrió una grave lesión en el tobillo, el poderoso Barcelona pensó en Chichi para reemplazarlo, pero Bolívar, en realidad su presidente-benefactor-mecenas, Mario Mercado, desechó la oferta.
Apareció en Destroyers, lo disfrutó Oriente, se consagró en Bolívar, lo admiraron en Quilmes de Argentina, paseó su veterana sapiencia en el Bucaramanga de Colombia y otros clubes bolivianos, y, por supuesto, fue durante muchos años un aporte fundamental a la selección nacional.
Grande, Chichi. Un verdadero maestro. Quien no lo vio jugar, no sabe lo que se perdió.