Mostrando entradas con la etiqueta Ramiro Ballivián. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ramiro Ballivián. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de agosto de 2019

Ramiro Ballivián: ‘En Wilster trabajamos al límite, no nos guardamos nada’



Ramiro Ballivián tiene un magnífico presente en Wilstermann. El ex The Strongest fue “reacomodado” en la cancha por el técnico Cristian Díaz y las cosas le están saliendo bien, como que ya lleva cuatro goles en el torneo. Antes jugaba como lateral por derecha, pero ahora lo hace como volante por el mismo sector, con más posibilidades de llegar al área contraria en una posición que no desconocía.

— ¿Se puede decir que estás pasando por tu mejor momento futbolístico?


— No sé, lo que sí siento es que estoy feliz, me siento más suelto, pero no creo que este sea mi techo, siempre quiero aspirar a rendir más, a otorgar lo mejor, y creo que mi capacidad puede aún rendir mucho más.

— Sin embargo, ¿coincides en que eres otro en Wilstermann?


— La verdad es que yo antes, en las selecciones juveniles de Bolivia categorías Sub-15, Sub-17 y Sub-20, ya jugaba de volante por derecha y más adelantado; pero en Universitario, hasta cuando salimos campeones, jugué de lateral y también me fue bien, así que en ese puesto estuve muchos años. Ahora Cristian (Díaz, entrenador de Wilstermann) me volvió a esa posición en el medio y, bueno, creo que soy doble alternativa, lo que es bueno para el equipo y para mí. Juego de volante y de lateral, donde me necesiten estaré presente.

— Proyección, toque y goles, como ese de ‘tres dedos’ a Aurora en el clásico...


— Sí, y todo se lo debo a la bendición de Dios. Lo más importante es que las cosas le están saliendo bien al equipo, eso es lo primero, es el engranaje de todo. Ahora, si uno puede marcar diferencia en una acción, en el gol u otro gesto técnico para bien del equipo, pues bienvenido, eso me pone contento.

— Los hinchas atigrados se preguntan ¿y qué paso en el Tigre?


— En The Strongest pasé momentos lindos, especiales, inolvidables. Ganamos títulos y eso quedará siempre, y estoy agradecido; pero también hubo momentos duros, especiales para mi familia y para mí, aunque tengo la tranquilidad de haberlo dado todo. Como cuando jugué en Universitario, igual con cosas positivas y de las otras.

— ¿Será un partido especial?

— Creo que, viendo el torneo en general, es un partido más porque aún resta mucho por jugar. Será importante buscar y lograr estas tres unidades, pero igual faltará. Especial sería si en este partido se definiera el título o fuera la penúltima fecha. Es un partido importante, lindo, hermoso, pero pase lo que pase igual faltará bastante por recorrer.

— ¿Cómo ves a The Strongest?

— Un equipo muy fuerte, está jugando bien, consiguió resultados importantes. Jugar frente a ellos siempre es difícil, tiene jugadores de selección boliviana, mucha juventud, además es un grupo consolidado porque juega junto y tienen continuidad.

— ¿Cómo encarará Wilster este encuentro?

— Iremos con la misma ambición de buscar el partido, iremos a pelear un buen resultado. Tenemos fe en lograrlo, sin faltarles el respeto, porque ellos igual buscarán lo suyo.

— ¿Cuál es la clave para un Wilstermann puntero?

— El grupo, es vital el plantel que tenemos, todos con convencimiento, perseverancia, en Wilster trabajamos al límite, no nos guardamos nada, eso siempre nos pide Cristian, nos reitera que esa es la clave del éxito y además repite que no hemos logrado nada, por eso en cada entrenamiento trabajamos duro, fuerte y todos los partidos los vemos como una final, porque solo así nos acercamos de a poco al objetivo.

— ¿Se puede asegurar un buen espectáculo para el domingo?

— Sí, por lo que significan ambos planteles. Wilstermann viene con una buena campaña en el torneo y buen fútbol, con un plantel que se conoce bastante y eso siempre pesa. The Strongest mantiene su nivel de juego, lo tenía con Pablo (Escobar) y ahora con el profe Mauricio (Soria) lo mismo. No tengo dudas de que será complicado y ojalá que la gente se dé cita al estadio y haya un bonito ambiente.

— ¿Wilstermann viene mejor y con ventaja por el buen inicio que ha tenido?

— Ojalá, somos un grupo con muchas ganas de ganar el título, eso sí con mucha humildad, pero además Wilstermann también es un grande del fútbol boliviano y su hinchada pide logros importantes.

— ¿Cómo estás en Wilstermann, con qué grupo te encontraste?

— Me siento contento, feliz, porque desde el primer día que llegué me recibieron bien, me hicieron sentir parte del grupo. A muchos los conocía y jugué con ellos incluso desde las selecciones menores. Hay un grupo ganador, luchador. Nosotros seguimos trabajando día a día, partido a partido, para que a fin de año obtengamos el premio deseado y tengamos los puntos suficientes para ser campeones y volver a una Copa Libertadores de América.

— ¿Y cómo te llevas con la afición aviadora que es muy exigente?

— También me recibió bien, es una hinchada que está muy al tanto del club. En los partidos que jugamos de locales hay gran público que le da un buen marco y eso nos alienta a seguir con mayor compromiso.

lunes, 21 de enero de 2019

Ramiro, de trabajar en iglesia a ser jugador y difundir la cultura afro

Hace poco más de una década, la historia era otra. Ramiro Ballivián, lateral derecho de Wilster, en aquel entonces no pasaba de los 16 años y llegaba a Cochabamba con sed de gloria futbolística.

Llamado por su hermano mayor, Martín (al que a lo largo de esta historia reconocerá como figura paterna), el muchacho yungueño se instalaba en el valle y dejaba atrás a su gente y a su pueblo, Coripata.

Entendía, el “binomio unido por la sangre”, que el destino escogido podría suponer una ventana hacia la conquista de algunos pesos y la posibilidad de llevar al plano real dos sueños puntuales: el menor quería patear la pelota de forma profesional. El mayor anhelaba convertirse en un comunicador social con todas las letras y cartón en mano; y que el mundo se enterara de la riqueza que envuelve a la cultura afroboliviana mediante la escritura de libros.

Si en el ambiente del fútbol, el cliché más trivial es aquel que grafica al jugador en un contexto pasado ligado con la casita sencilla y la precariedad, por esta vez, la descripción resultará válida.

Los medios no alcanzaban y fue por ello que los hermanos decidieron emigrar. Todo costó demasiado en el valle, sin temor a caer en exageraciones. Enumerar los sitios en los que tuvieron que dormir es un desafío para Ramiro, pero él, con esa sonrisa limpia que parece haberse encariñado con su boca, lo intenta.

“Cuando llegamos nos quedamos en la iglesia Verbo Divino. Allí nos dieron un cuartito porque nuestro trabajo era limpiar. También vivimos en Coña Coña y en Cerro Verde. Íbamos a sitios donde pagábamos unos 100 o 150 pesos. La hemos remado”.

El crack está por encima de lo tibio. Su mejor amiga es la nobleza. No importa si hubo noches en las que él y Martín, con suerte, tomaban leche de soya y comían dos trozos de pan para engañar al estómago. No importa tampoco si, apenas arribó, la propuesta de Wilster fue “hacerle un contrato por 10 años sin cobrar”.

Vuelve la mirada al pasado y agradece a Dios.


Con 27 años y un deseo innegociable de seguir cumpliendo sueños, el coripateño es titular en el Rojo. Se transformó en un hombre nuevo con el optimismo y la humildad como estandarte.

Más allá de ser jugador, el paceño se encuentra 100 por ciento comprometido con la difusión de la cultura, la historia y las costumbres afrobolivianas. Cree que desmitificar ciertas creencias es su deber. Y halló la manera de llegar a las personas mediante libros que ha escrito su hermano Martín, que (ahora sí) es comunicador.

Juntos han logrado financiamiento y se suman, así, a la lucha constante por enarbolar lo que es nuestro y que poco conocemos.

Un intento aproximado de conversación en que el paceño se vio como protagonista cuando varias veces le tocó jugar la Libertadores o chocar internacionalmente con la Selección Nacional, servirá para entrar en contexto.

-¿De dónde eres?

-Soy de Bolivia.

-¿Acaso hay negritos allá?

-Claro que sí. Existe la comunidad afroboliviana.

-Ah, mira...

Ya perdió la cuenta de las veces en que pusieron en duda su procedencia y se animaron a preguntarle si era colombiano, ecuatoriano o, quizás, peruano. Nacer en Bolivia y llevar la piel negra, al parecer, son dos factores que no combinan en el imaginario ajeno.

Se cansó de explicar que sí, que en el país, la comunidad afroboliviana no solo se sitúa en La Paz, sino también en Santa Cruz y Cochabamba.

Tiene claro que su presente es el fútbol. Sin embargo, su mayor deseo, aquel por el que se despierta a diario es que lo recuerden por haber sido una buena persona.

Por ahora, los hermanos obsequian los libros, en los que “la saya sagrada” está bien explicada.

P: Vuelves a Cochabamba...

R: Me siento contento porque regreso después de 10 años. Salí bachiller acá. Vine con la ilusión de quedarme en Wilster. Me querían hacer un contrato de 10 años como juvenil, sin un centavo. Necesitaba, por lo menos, para el almuerzo. Decidí jugar en la Sub 16 de Cala Cala. Después me fui a Universitario de San Simón por el comedor. También me ofrecieron, por medio del profesor Javier Vega, al cual le agradezco mucho, una beca en el colegio Gerónimo de Osorio. Me daban un bono de 150 bolivianos. La hemos remado con mi hermano. Él es como un padre para mí. Siempre me inculcó nuestra cultura y me decía que si llegaba a jugar fútbol, la difundiera, que el afroboliviano tiene capacidades.

P: Las tiene, pero le cuesta más llegar a Primera, ¿falta que miren para allá?

R: Hay mucho talento. Capaz, por falta de coraje y condiciones económicas. Pero no hay que abocarse solo a los afrobolivianos. También aimaras y quechuas poseen condiciones para el fútbol.

P: ¿De qué forma empezó tu hermano a vivir la aventura de ser escritor?

R: Siempre quiso hacer conocer nuestra cultura. El objetivo es que, mediante la escritura, la gente sepa que en el país hay gente de color, que conozca cómo vivimos, cómo llegamos y qué hacemos. Así nació la cosa.

P: ¿Cómo lo apoyaste?

R: Buscamos la manera mas rápida de conseguir dinero. El ya tenía todo en borrador y logró financiamiento de la Embajada de Estados Unidos. Lo ayudé a publicar sus libros. Por el momento los regalamos.

P: Háblame de la vida en Los Yungas…

R: Se vivía del día. Ahora, la coca se incrementó. Mi mamá (Felipa) nos crió. Somos tres hermanos. Nuestro papá nos abandonó. Mi hermano mayor nos dio la mano.

P: Nunca más tuviste noticias de tu padre...

R: Tampoco me interesa, a mis 27 años. Quiero agradecer a mi hermano porque él nos ha inculcado hacer las cosas bien.

P: ¿De vez en cuando vas a cosechar coca? ¿Te gusta?

R: Siempre, siempre. Los cuatro años en los que estuve en La Paz (jugó en el Tigre) lo hacía. Tenía día libre o receso e iba a ayudar, a estar con los amigos y mamá en el campo. Eso no se olvida. Es lo que marcó mi infancia. Igual es algo normal del cocalero.

P: ¿Qué te dicen los vecinos?

R: Me transmiten cariño. Mi pueblo es futbolero y cocalero. De allí salieron los hermanos Ivan y Ramiro Castillo; y Demetrio Angola, entre otros.

P: ¿Sientes que te falta algo por cumplir?

R: Sí, siempre. Quiero seguir consiguiendo cosas y creciendo como persona. Antes de ser futbolistas somos humanos. Después de dejar el fútbol, ¿qué queda?, la persona. Dios me bendijo, me dio todo lo que necesité. Apunto a ganar más títulos. Se vienen partidos bonitos y deseo ser protagonista.

P: ¿Sabes tocar el bombito?

R: Obviamente, como afroboliviano toco, canto y bailo. No canto tan bien, ja ja...

P: Igual te animas...

R: ¡Igual lo hago! Es mi cultura. Tengo que saber qué estoy tocando y qué significa.

P: Muchos lo ven de afuera y perciben solo la alegría, pero hay una explicación en la danza.

R: Sí. La saya es algo muy sagrado. Era un refugio que encontraban nuestros antepasados después de cada jornada dura en las minas, como esclavos. Trataban de olvidarse de lo que estaban viviendo.

“Le pude comprar una casita a mamá”

Cuando estuvo en la U

Cuando Ramiro Ballivián (27 años) era un adolescente y en Cochabamba no le fue del todo bien, en Primera, buscó nuevas alternativas.

Y encontró una muy buena en Sucre.

Allí, el club Universitario (que perdió la categoría en el torneo pasado) le tendió una mano. Fue su primer equipo profesional, por lo que el paceño guarda un cariño especial hacia la institución capitalina.

“Luego de salir del colegio, en Cochabamba, me fui a probar a Sucre. Me quedé. Gracias a eso pude comprarle una casita en Los Yungas a mi mamá. Traté de ayudarla a ella y a mi familia”.

Continuó Ramiro: “La U me acogió. Sin dudas va a volver (a la División Profesional) porque es un equipo grande con el que muchos quieren jugar”.

Quiere ser técnico y formar a niños

Enfatiza en los valores humanos

A diferencia de otros futbolistas que proyectan dedicarse de lleno a la dirección técnica luego de colgar los botines, Ramiro Ballivián tiene otro objetivo en el horizonte: desea entrenar a los más pequeños.

Lejos de apostar por comandar un elenco de la División Profesional, el coripateño aspira a prepararse para cuando llegue ese momento.

“Es imposible proyectar tanto. Trato de vivir el día a día. Obvio, uno siempre se plantea objetivos. Cuando llegue la etapa de dejar el fútbol, creo que siempre estaremos ligados a él. Me gustaría mucho ser entrenador de niños y compartirles lo que me tocó vivir”.

Dio los motivos que lo han llevado a amasar dicha intención.

“Es la etapa en la que se absorben muchas cosas y en la que aprenden a ser buenas personas, antes que nada. Eso me emociona. Ya tengo, a esta edad, que empezar a buscar una universidad del deporte. Creo que hay acá. Con mi experiencia, trataré de inculcarlo. Eso me encantaría”.

Así como es firme en su deseo de dirigir a los más pequeños, también alimenta la convicción de valorar lo que es “nuestro” en lo deportivo.

Por eso, Ramiro admira a aquellos que trascendieron, como Ivan y Ramiro Castillo, Milton Melgar y Demetrio Angola.

“Soy de querer más lo nuestro. Hay actuales que me encantan, como Raúl Castro y Gilbert Álvarez”.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Ramiro Ballivián “Estoy donde quiero estar”

Hace una semana, el jugador atigrado Ramiro Ballivián publicó unas fotos suyas ayudando a su familia en la cosecha de coca.

“Siempre es bueno ir a la casa para desconectarse un poco, siempre es bueno ir a trabajar, ayudar a la familia en lo que uno hace día a día, es una forma de vida. Los que somos productores de coca seguro me van a entender, porque cuando vos vas allá sí o sí tienes que salir de la casa para poder ir a ayudar a la familia a cosechar”, señaló Ballivián, según publicó el programa Máquina Deportes en su cuenta de facebook.

La foto en cuestión se viralizó, según confirmó el jugador, entrevistado luego por Deportes El Diario.

“La verdad cuando dieron libre, publiqué una foto en mi estado y me quedé sorprendido por tanta sorpresa que causó en muchas personas, en mis compañeros…”, fue lo primero que dijo.

Luego, aclaró que “es algo normal para nosotros los yungueños, para los que fuimos a la escuela de coca. Para un yungueño la hoja de coca es sagrada. Si vos te metes con la hoja de coca te metes con su vida, yo lo digo normal porque vos creces bajos esos términos”.

DED: ¿Cómo era el día a día en los yungas?


RB: Uno ve a su mama ir cada mañana a cosechar cuando vas a la escuela. El cuaderno, lapiz, las abarcas de goma, los kichutes, guardapolvo, todo sale del trabajo diario que hacemos los yungueños produciendo y cosechando la coca, es una forma de vida, es algo tan normal para mi, por eso me sorprendió tanta llegada de lo que publiqué. Es algo que he hecho siempre para ayudar día a día a mi familia.

-¿Es duro?


Es un trabajo muy duro, ser cocalero es muy duro, hay que levantarse a las seis de la mañana, es sacrificado también.

-¿Es algo muy particular, un jugador de fútbol a veces se olvida de las raíces, encuentro en vos algo distinto?


Suele pasar, a veces uno siente un poco de vergüenza en muchos casos, ser hijo de aymara o quechua, pero no hay que olvidarse de lo que uno es.

-¿Vamos atrás 18 años, tienes 8 años y qué hacías?

Recuerdo a mi madre es que se levantaba, hacía ruido con las ollas, por cocinar con fogón. Ella se levantaba para cocinar para que todos salgamos a cosechar. Uno de niño va con su mantel, con su agua, su fiambre y un aro, para ir a cosechar e ir a ayudar a la mamá, luego a las seis de la tarde para ir a descansar y luego ir a jugar.

-¿De qué parte de los yungas eres?

Yo soy de Coripata, es una zona cocalera, la gente vive de la producción de la coca. Si vas un día normal, el pueblo está vacío, todos produciendo coca.

-¿Qué pasó cuando partes de los yungas?

Uno siempre tiene muchos sueños, cada persona tiene algo que quiere cumplir, el mío era jugar en The Strongest. Soy hincha del Tigre, el sueño era jugar en The Strongest, equipo del que toda la familia es hincha. En el cocal todos escuchabamos la radio. Hay yungueños bien stronguistas y bien bolivaristas. Gracias a Dios lo pude cumplir. Pero no salí directo a La Paz, fui a Cochabamba y luego a Sucre pero mi mente siempre estaba en pensar en la oportunidad de jugar en el Tigre, cuando se dio no dudé y me vine.

-¿Es lo que pensabas?

Momentos gratos, momentos duros como en el amor. Creo que en The Strongest he sufrido bastante y como dice mi esposa, es como el amor, estás donde siempre quisiste estar, enamorado y te da alegrías y tristezas. No me arrepiento, me pegaron bastante, uno tiene que aceptar las críticas, en mi vida nadie me ha regalado nada. Cumplí mi sueño y es lo que más feliz me hace.

-¿Meter el gol de la final, otro sueño cumplido?

Si, sueño cumplido pero hubiera sido mejor si salíamos campeón. Para mi ha sido espectacular (deja caer una lágrima?.

-¿Por qué lagrimeas?

Uno se emociona, la familia sufre cuando te va mal, es la que sufre. Es esa especie de amor, siempre quise estar acá y no se daban las cosas como uno quiere. Se me viene a la mente todas las cosas que he pasado. Pero el destino fue bueno, el destino dicta y siempre de donde saliste salió algo bueno. A uno le cuesta salir de donde es, en el campo vas, trabajas y ganas el día a día. Y uno cuando está por salir dice con qué me voy a enfrentar, con qué cosas voy a chocar, que distinto es al campo. Salir del campo a la ciudad, muchos no consiguen acomodarse a la dinámica, gracias a Dios que tuve a mi hermano (Martín) que me ayudó y mira estoy en La Paz, son los momentos más felices de mi vida, conocí el Rafael Mendoza y te hablo como hincha, cada día que entrenó es con una felicidad grande, estoy donde quiero estar. (ADRIÁN ZALLES)

viernes, 20 de noviembre de 2015

Yungas, la inagotable cantera



No existe una escuela de fútbol como la Tahuichi en Santa Cruz, pero de los Yungas siguen saliendo jugadores que alimentan el fútbol profesional boliviano. Lo hacen “disimuladamente”; sin embargo, demuestran que en esa región La Paz tiene una inagotable cantera. En la más reciente selección nacional que participó en las primeras cuatro jornadas de las eliminatorias hubo cuatro jugadores yungueños convocados.

La tierra donde nacieron los emblemáticos hermanos Luis y Juan Iriondo, Ramiro (+) e Iván Castillo, además de otros buenos futbolistas, no deja de aportar, aunque no se le dé demasiada importancia. Augusto Andaveris, Rómulo Alaca, Percy Colque o Jenrry Alaca también salieron de ahí, algunos de ellos ya están retirados. Fueron los hombres de transición.

Hoy están firmes en el profesionalismo Leonel Morales (Sport Boys), Ramiro Ballivián (The Strongest) y Gustavo Pinedo (San Martín de la Argentina), y no se puede dejar fuera de esa nómina a Jaime Arrascaita (Bolívar), cuyas raíces son yungueñas, aunque nació en La Paz. Los padres de Arrascaita son de Chicaloma, pero él se crió en la región de Santa Rosa del Mapiri. El futbolista de la Academia es sobrino de Andaveris.

Asimismo se abren paso Marcelo Zamorano y Henry Tórrez en San José, y Gustavo Arrascaita, quien juega en la preprofesional de Bolívar, entre otros. Con un perfil bajo, la mayoría de ellos está triunfando en el fútbol. Su presencia en el ámbito nacional se siente e incluso ya ha traspasado las fronteras, sobre todo con Pinedo, quien actúa en Argentina.

Para Leonel Morales, integrante de la selección boliviana en la Copa América de Chile 2015 y en los partidos de Eliminatorias Rusia 2018, es importante la presencia yungueña en el fútbol nacional, pero critica que los dirigentes, sobre todo de La Paz, no pongan sus ojos en la región, donde asegura que podrían encontrar una veta futbolística para explotar.

“Es una zona en la que hay chicos con gran ilusión de llegar al fútbol, con cualidades naturales interesantes que si son guiados, podríamos contar con más jugadores”, sostiene Morales, quien fue campeón liguero con Universitario de Sucre y luego jugó en el Sheriff Tiraspol, de Moldavia, donde igual obtuvo un título. El atigrado Ramiro Ballivián cuenta que los niños y jóvenes yungueños son amantes del fútbol por esencia, porque en los pueblos juegan desde chicos gracias a que no hay otras distracciones como en la ciudad.

“En cualquier pueblo de Nor o Sud Yungas, o Caranavi, a los chicos no les interesa si juegan con cachos o descalzos, con pelota de cuero o de trapo. Les gusta jugar en la calle, en la cancha. A mí me pasaba eso. Día a día nos forjábamos. Yo creo que si alguien hace un seguimiento y averigua por ahí, puede detectar más talentos. Los Yungas puede ser el primer semillero de La Paz”, sostiene el atigrado, quien también fue dos veces campeón con Universitario de Sucre.

La semana pasada estuvo en el estadio Hernando Siles Jaime Arrascaita, padre del volante de Bolívar del mismo nombre, quien está contento por su hijo. “Para nosotros es un orgullo que Jaime haya llegado a Bolívar, a la selección y ojalá vaya al exterior. Su hermano menor quiere seguir sus mismos pasos”.

El único yungueño que juega actualmente en el exterior es el coripateño Pinedo, en el club argentino San Martín de San Juan. Pinedo —a diferencia de sus paisanos— sí tuvo formación de escuela de fútbol, en la Tahuichi Aguilera en Santa Cruz, donde su familia fue a radicar hace años por motivos laborales. De niño fue acogido por el mismo Rolando Aguilera en un programa de becas para niños con talento y escasos recursos.

Bajo la línea de trabajo de los tahuichis, Pinedo fue parte de los clubes españoles de nivel B para abajo como Cádiz B, Xerez y Almería, luego regresó al país donde tuvo más éxito en Universitario para actualmente jugar en el fútbol argentino. Asimismo, juega a nivel profesional con continuidad hace una década Jenrry Alaca Maconde, quien desde que debutó en 2005 en La Paz FC transitó por diversos clubes ligueros, aunque le falta llegar a la selección boliviana.

Presencia yungueña desde mitad del siglo XX

El periodista Tito de la Viña considera oportuno citar a algunos renombrados jugadores yungueños que llegaron incluso a la selección boliviana, aunque fueron muchos futbolistas de esa región que se destacaron en los clubes de La Paz en particular.

Hay dos apellidos excluyentes como los Iriondo de los hermanos Juan y Luis, ambos ya fallecidos, y los Castillo, de Ramiro, quien también murió, e Iván. En el Bolívar de los 40 destacó el coroiqueño Adán Linares y en The Strongest del 60 alternó el arquero irupaneño Jorge Pabón, y en los 70 el delantero Natalio Flores, de la región de Arapata.

El periodista Miguel Flores, en su libro Chulumani 100 años de fútbol, destaca a jugadores como Víctor Hugo Méndez, en Chaco Petrolero de los 70, y Willy Carranza, en Municipal. En la era liguera lucieron su juego Guillermo Aliaga, Reynaldo Zambrana, de la Chojlla; Rigoberto Cuevas, de Irupana; Eloy Castillo, de Coripata; Gonzalo Guarachi y Daynor Portugal, ambos de Coroico; Nicolás Tórrez, Julio Zabala, Severino Ortega, Demetrio Angola, todos de Coripata; y Nicolás Flores, de La Plazuela.

Hasta hace algunos años jugaban el coroiqueño Aldo Gutiérrez y el caranaveño Gustavo Gois de Lira, un arquero intrépido que llegó a las inferiores de Bolívar y luego jugó en La Paz FC y Nacional. Y estuvieron entre los últimos destacados Percy Colque, quien jugó incluso en el exterior y el zaguero Rómulo Alaca, de destacada participación en la última línea de sus equipos.


martes, 22 de septiembre de 2015

Ramiro Ballivián no quiere desaprovechar esta oportunidad

El futbolista coripateño Ramiro Ballivián, de filas de The Strongest, dijo que quiere aprovechar esta oportunidad de estar en la selección nacional y espera ser parte del grupo elegido para enfrentar a Uruguay el 8 de octubre, en La Paz.

“Hay que aprovechar al máximo, hay que entregarse al máximo, estoy contento por la convocatoria y solo me queda trabajar duro para llegar el 8”, dijo Ballivián antes de integrarse al seleccionado.

El jugador paceño señaló que tendrá una competencia muy dura con la gente joven que fue convocada por el seleccionador, pero que dará todo de sí para estar en la lista final. “Hay mucha gente joven que seguramente va a ser una competencia muy sana y muy dura también”, resaltó el futbolista.

Ballivián es una de las revelaciones del fútbol boliviano, juego como defensor por el lado derecho, el mismo lugar por donde corre el orureño Erwin Saavedra, de Bolívar, quien también peleará por el puesto.

martes, 19 de mayo de 2015

“Sacrificio y entrega no se negocia”, dijo Ballivián

El nuevo refuerzo de The Strongest Ramiro Ballivián expresó ayer su felicidad por formar parte del cuadro paceño, para la próxima temporada.

Ballivián, quien tuvo un buen rendimiento a lo largo del semestre, siendo titular indiscutible en Universitario de Sucre y también fue llamado a la Selección Nacional, dijo que luchará para estar en la última lista del técnico Mauricio Soria.

“Feliz y contento, ojalá podamos estar a la altura de las exigencias. Es un paso importante de mi carrera y con la fe de tener una buena labor”, expresó el jugador yungueño a Deportes El Diario.

El lateral derecho no tendrá fácil la lucha por ganarse un lugar en el Tigre, debido que Diego Wayar, quien demostró en la anterior Copa Libertadores que está a la altura para estar en el onceno.

“El sacrificio y entrega no se negocia, es lo que ofrezco a los hinchas atigrados”, indicó.

Ballivián consideró que llegará con mucha madurez en lo que respecta en su juego, con varios cotejos internacionales en sus espaldas, gracias a que este año jugó su primera Copa Libertadores de América. Además, que debutó en la Verde en un partido amistoso contra México.

Todo lo que consiguió a los 23 años y tiene la fe de conseguir muchas más cosas con The Strongest, a nivel local e internacional.

“He crecido mucho, estamos con el compromiso y humildad, trabajaremos para seguir creciendo”, acotó. Sin embargo, el primer objetivo para Ballivián es lograr quedarse entre los 23 convocados en la Selección Nacional y jugar su primera Copa América. “Ojalá pueda tener una buena experiencia en Chile. Trabajaré para con todo para lograrlo”, remarcó.

jueves, 14 de mayo de 2015

Ramiro Ballivián, a un paso del fútbol portugués

El lateral coripateño Ramiro Ballivián, jugador de Universitario de Sucre, está a un paso de dar el salto soñado al fútbol de Europa.

La dirigencia del Desportivo Nacional, de la primera división del fútbol luso, ha realizado un seguimiento de la participación del jugador en la Copa Libertadores y ha expresado su intención de ficharlo para la próxima temporada, según confirmó a Deportes El Diario, el apoderado y hermano mayor del jugador, Miguel Ballivián.

El hermano de Ballivián, confirmó ayer que el interés del equipo portugués, surgió por la buena performance que realizó el lateral nacional, en la última Copa Libertadores.

“Una vez que tuvieron los antecedentes de Ramiro, de inmediato se pusieron en contacto con él, a quien le manifestaron el interés de contar con su concurso. Los dirigentes portugueses vieron el partido que Universitario le ganó al Mineros en Venezuela, y ese fue el envión que necesitaba mi hermano para que expresen el interés real de contar con su aporte”, dijo el apoderado de Ballivián, quien también fue uno de los que coadyubó y se puso en contacto con el abogado Víctor Hugo Pérez, cuando tuvo el problema de la sanción FIFA, cuando jugó con la Selección Nacional en Estados Unidos.

“Una vez que Ramiro tuvo ese problema, que le originó un gran dolor, entendió que no tiene que reclamar airadamente y que tiene que controlarse. Le sirvió de mucho en su carrera”, dijo Miguel.

Nacional es un equipo que está en la mitad de la tabla de posiciones del fútbol luso, con 41 unidades, donde el Benfica es puntero con 81puntos.

El jugador terminará su contrato con Universitario, al final del campeonato Clausura.

EN SUS MOMENTOS LIBRES, ESTUDIA ADMINISTRACIÓN

Ramiro Ballivián, quien llegó a Sucre tras un paso por el Jorge Wilstermann y a la edada de 15 años, está agradecido por todo lo que le ha dado la Ciudad Blanca, según mencionó ayer el apoderado del jugador, quien ha sido uno de los mentores del lateral yungueño. “Todo lo que ha logrado, es en base a mucho esfuerzo, una vez lo llevé a Cochabamba, cuando se probó en Wilstermann, pero no pudo seguir allí, así es que lo llevamos a Sucre donde el profesor Eduardo Villegas le dio un lugar”, dijo Miguel Ballivián, quien destacó la personalidad que tiene su hermano menor, que en sus momentos libres estudia la carrera de administración de empresas en Sucre.

“Es un muchacho sano, que quiere superarse, seguramente le llegará la hora para poder cosechar todo lo que le ha costado llegar”, dijo el apoderado del lateral, quien es el hermano del medio de la familia Ballivián, que tiene sus raices en Coripata. Hijo de Rosa Felipa Ballivián, los hermanos de Ramiro son Miguel (29) y Pamela (17), quienes están orgullosos de todo lo que está logrando su hermano. “Se merece todo lo que consiguió, tiene gran futuro”, dijo su apoderado.

lunes, 20 de octubre de 2014

Video Alistan Apelación por la sanción a Ballivian

miércoles, 1 de octubre de 2014

Ramiro Ballivián: ‘Será una bendición volver a jugar’



El Tribunal Superior de la FBF lo sancionó con seis meses de suspensión, tanto a nivel nacional como internacional. Fue por un reclamo airado en un partido de la selección nacional contra México en Estados Unidos. La Federación, Fabol y su club, Universitario, ya están en campaña para tratar de revertir la medida.

— ¿Cómo recibió la sanción de seis meses de suspensión?

— Imagínese como estoy. Muy triste, muy mal, apenado y preocupado por mi futuro. Por ahora voy a entrenar con normalidad, aunque se habla de que ya no jugaría ante Sport Boys. Mi intención es no dejar de entrenarme ni un día; por el contrario, trabajaré con normalidad, aunque no será tan normal, no por como está la situación. Yo quiero jugar todo, porque espero que otros clubes me vean y así tenga chance de ser transferido.

— ¿Qué recuerda de lo ocurrido?

— Lo que pasa es que desde el banco vi dos faltas duras contra mis compañeros y el árbitro no cobró nada, entonces creo que entré un poco sensible. Luego, como a mí me hicieron la falta, reaccioné, pero no fue más. Vieron todos el partido. Fui a encarar al juez; como soy bajito, me puse de puntillas para tratar de igualarlo, porque él era grandote y, en eso, mi barriga chocó con la de él por el impulso; pero jamás hubo intención de agredirlo ni mucho menos, porque además fui con las manos atrás y solo grité: ‘cobrá, cobrá’.

— ¿Cree que es una sanción injusta?

— Sinceramente sí estaba previsto un castigo, pero no tanto así. Admito que yo mismo me sorprendí de mi reacción, porque no soy de esos. Creo que la prensa misma puede evaluar mi conducta y a ver si alguien puede decir que soy peleador. Ahora me toca reflexionar; sé que no estuvo bien lo que hice, pero también estoy seguro de que no fue algo grave. Ellos (los del Tribunal) interpretaron agresión, pero la imagen muestra un roce de pecho por ponerme de puntillas.

— ¿Cuántas veces lo expulsaron a nivel profesional?

— Jugando en cancha, nunca. Estoy en la Liga desde 2008; jugué toda la campaña para luego salir campeón con Universitario, y hasta ahora me expulsaron una sola vez y fue en el banco de suplentes por equivocación del árbitro, porque un compañero mío insultó; sin embargo, fue a mí a quien mostró la roja. Esa ocasión no reclamamos porque era juvenil. Ahora, en este Universitario, solo recibí tres amonestaciones, y jugué los 22 partidos para ser campeones.

— ¿Qué hará mientras la sanción esté vigente?

— Hablé con la directiva, gracias a Dios tengo el apoyo de todos. Yo no dejaré de entrenarme ni un solo día hasta no conocer el resultado de lo que pueda ser la apelación que se haga. Sí grité, reclamé, pero no agredí ni maté a nadie.

— ¿Qué sabe de esa apelación que se hará desde Bolivia?

— Bueno, hasta ahora que hablamos en realidad no llegó la suspensión siquiera, aunque sé lo que me espera. Anoche (lunes) me llamó un señor de Fabol, quien me comunicó que junto con la Federación Boliviana de Fútbol se va a apelar y pedir la nulidad del castigo para Bolivia, porque a nivel internacional es difícil.

— Sin ser agorero, si rechazan esa apelación y el castigo sigue, ¿qué haría en los seis meses?

— (Silencio) Dijimos con la directiva que yo no me dejaré de entrenar, yo seguiré trabajando aunque sé que no sería lo mismo, porque no iría ni al banco, menos jugar y pelear por un puesto. Creo que sería feo, pero soy optimista en que no será así.

— ¿Les diría algo a quienes tienen que reconsiderar su castigo cuando se presente la apelación?

— La verdad que no sé mucho de esto. Me equivoqué, reaccioné mal, pero creo que es muy duro el castigo, sobre todo por no dejarme jugar en la Liga. Lo siento, estaba enojado, el fútbol tiene estas cosas. Ojalá me liberen de la sanción en el país. Para mí será una bendición volver a jugar. Estoy muy triste y ojalá consideren mi situación. Esa reacción fue un accidente, hasta quizá por la emoción que tuve de jugar por primera vez en la selección.

— Aparte, no es un buen momento para Universitario...

— Estamos preocupados porque no vamos bien en la Liga. El domingo nos golearon en Santa Cruz y en la tabla estamos abajo. La verdad es que ese día, ante Oriente, yo jugué con mi cabeza en otro lado, porque justo antes de ese encuentro los periodistas me preguntaron sobre la suspensión, yo no sabía y me afectó en lo personal.

— ¿Qué o quiénes tienen que cambiar en el equipo?

— Los jugadores somos los primeros responsables porque entramos a la cancha y tenemos que levantarnos del mal momento que nos toca pasar. Somos un equipo unido, y así como sacamos el título en el anterior torneo, ahora igual juntos vamos a recuperarnos y levantarnos de esta situación. Eso ya lo hablamos en el grupo.


lunes, 29 de septiembre de 2014

Video FIFA sanciona con seis meses de suspensión a Ramiro Ballivián

El jugador de Universitario de Sucre, Ramiro Ballivián, fue sancionado con seis meses de suspensión de toda actividad futbolística tanto en su club como en la selección nacional, por disposición de la FIFA.

El ente máximo del fútbol mundial castigó al jugador nacional al considerar que cometió una agresión al juez de línea que ofició en el partido amistoso que jugaron las selecciones de Bolivia y de México hace un par de semanas en territorio de EEUU.

"Estoy muy triste y más siendo un jugador joven, la verdad que no sé qué va a pasar de ahora en adelante", expresó el coripateño, que recibió la noticia de su suspensión minutos antes de ingresar al campo de juego con su equipo para enfrentarse a Oriente por el torneo local.

Ballivián no reconoce tal agresión y se muestra contrariado ya que esta suspensión lo perjudica en su carrera deportiva. "Solo le reclame al árbitro y no lo agredí, si lo hubiera hecho estaría conciente de la sanción, pero no lo hice", dijo Ballivián a la red Unitel.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Ramiro Ballivián “Fui a EEUU pensando en arañar unos minutos y terminé jugando los dos partidos”

1. ¿Habías imaginado jugar los dos amistosos en EEUU?
Me tomó por sorpresa, pero me dio alegría porque no cualquie-ra se pone la casaca de la selección. Fui a EEUU pensando en arañar unos minutos y terminé jugando los dos partidos, de un tiempo en cada uno.

2. Fuiste titular en el primer cotejo y luego suplente en el segundo, ¿por qué?
Son decisiones del entrenador. Empecé de titular e hice las cosas simples. Uno se pone nervioso cuando debuta, eso es normal, pero todo me salió bien. El profe (Azkargorta) me dijo que así se empieza y para el segundo cotejo con México me dijo que entre y que haga las cosas que sé hacer en Universitario y pude mostrar algo.

3. En tu expulsión contra México parece que empujás al asistente de línea, ¿qué paso?
Me patearon, era falta y él se reía y me decía que siga y eso me molestó. Sé que esa no es la forma de reclamar, pero no fui con la intención de pechearle, incluso voy con las manos atrás para decirle en la cara sinvergüenza y que México no necesita ayuda. Voy con velocidad y le tocó un poco con la barriga.

4. ¿Te ilusiona volver a vestir la Verde más adelante?
Todos los días trabajo pensando en salir al exterior y en ser convocado a la selección. Pienso que en EEUU tuve un rendimiento regular, ojalá que en las próximas convocatorias pueda ser considerado otra vez.

5. El miércoles Universitario recibirá en Sucre a César Vallejo, de Perú, por la segun-da fase de la Copa Sudamericana. ¿El hincha de la ‘U’ se puede ilusionar nuevamente?
Sí, la gente en Sucre se ha acostumbrado a que ganemos y siempre nos exige eso. El hincha se ilusiona y sueña, con que sigamos avanzando en ese torneo y nosotros trataremos de brindar la alegría que ellos se merecen

Ramiro Ballivián
el lateral derecho debutó de titular con la selección nacional absoluta en el amistoso contra ecuador y disputó el segundo tiempo frente a méxico. ambos partidos jugados en eeuu. nació en coripata el 8 de abril de 1992. desde 2008 juega en la liga, en universitario de sucre

lunes, 8 de septiembre de 2014

Ramiro Ballivián, otro diamante de la futbolera Coripata



Si quieres ser futbolista tienes que jugar como el Chocolatín para conocer muchos lugares”, le repetía una y otra vez Felipa Ballivián, madre del pequeño Ramiro, allá a mediados de los 90, cada que el ya afamado Ramiro Castillo llegaba a Coripata, donde los niños de entonces —entre ellos el lateral de Universitario de Sucre— lo miraban con asombro y timidez.

“Lo vi llegar al pueblo con su familia, nunca me acerque, solo lo miraba y tenía algo de miedo. Mí mamá me señalaba y repetía: tienes que jugar como él. Nunca me olvido esa imagen”, recuerda Ballivián, de 22 años y uno de los laterales derechos con gran proyección en el fútbol.

La progenitora de Ballivián fue compañera de escuela de Castillo, es por eso que siempre le hablaba de Chocolatín y lo tomaba como ejemplo.Ballivián nació en una zona futbolera, los Yungas, que vio nacer a otros destacados como: Natalio Flores, Luis Iriondo, Demetrio Angola, Iván Castillo, Rómulo Alaca, Leonel Morales y Gustavo Pinedo, estos dos últimos también en el fútbol profesional.

Si bien sus primeros correteos fueron en las calles de Coripata, de adolescente se forjó en la asociación cochabambina y muy joven se fue a Sucre, donde finalmente dio el salto al profesionalismo.

“Como olvidarme de mi debut. Fue en 2008 cuando llegué a Universitario, en Trinidad, cuando enfrentamos a Real Mamoré. Ingresé a los 20 minutos de la primera parte porque se lesionó Axel Bejarano. Hubo algo de nervios, pero me fui serenando. Quiero agradecer la confianza del profesor Eduardo Villegas, jugué todo ese campeonato un tiempo, era Sub-20 y logramos un título histórico para Universitario”, recuerda Ballivián.

Quienes lo conocen, Ballivián es un lateral derecho de gran despliegue físico, similar al atigrado Alejandro Chumacero. También juega en el mediocampo si es necesario. “Tengo resistencia, fuerza, toque con claridad, salida rápida. Creo que soy un obrero por el sector derecho”, aseguró.En el certamen anterior logró su segundo título liguero junto a Universitario, al mando de Javier Vega, quien lo dejó jugar en los 22 cotejos.

Ya participó en torneos internacionales y desde la semana pasada está en su primera selección y aún sueña más.

Ramiro nace, crece y debuta en la Liga gracias a Universitario

Rafael Sempértegui

Ocurre que su hermano mayor Miguel se fue a estudiar a Cochabamba, entonces Ramiro junto al resto de su familia también decidieron dejar la bella Coripata y se fueron al valle, que es donde comenzó a caminar en los senderos del fútbol competitivo.

“Un año después de que se fue mi hermano, yo lo seguí para que no estuviese solo. Esa época él no solo estudiaba, sino que trabajaba y yo, al margen de estudiar, comencé a jugar fútbol y creo que no lo hacía mal porque me incentivaban para ir a probarme a algún club”, recordó el lateral.

Entonces se presentó en las inferiores de Wilstermann a mediados de 2005, le fue regular, pero le dijeron que vaya a la asociación para tener competitividad, de esa manera probó suerte en Cala Cala y luego pasó a Universitario, de la Primera A, donde aprendió más.

“Otros amigos del fútbol me animaron a irme a Sucre para probarme en Universitario y gracias a Dios me fue bien porque desde 2008 hasta ahora es que juego en el equipo donde me han recibido muy bien”, asegura.

Destaca que Universitario es un club sencillo, pero con el corazón y los objetivos grandes.

“Somos un equipo de obreros, todos muy trabajadores, no hay envidias; todos aportamos cuando nos toca hacerlo o apoyamos desde el banco.

Nuestra planilla es sencilla y demostramos que podemos llegar bastante lejos en el fútbol y en la vida”, aseguró el lateral yungueño.

Sudamericana, Libertadores y la selección

Rafael Sempértegui

Dos Copa Sudamericanas y una Libertadores son los torneos internacionales que Ramiro Ballivián jugó. Esta semana es parte del seleccionado boliviano por primera vez en su carrera y espera dar otro gran salto jugando con la Verde.

“Jugar esos torneos fueron importantes en mi carrera. Siempre pienso en lo que Ramiro Castillo hizo, es el yungueño que más lejos llegó en el fútbol. Si solo jugará un poquito como dicen que lo hacía, creo que puedo llegar más lejos”, cuenta Ballivián.

Afirma que no vio jugar a Castillo, porque Ballivián era niño; además cuenta que en Coripata todo el pueblo habla de que el Chocolatín fue el mejor jugador que salió.

“Jugar a nivel internacional fue otra experiencia importante, porque ya representas a tu país. Con Universitario nos fue bien antes y ahora, somos el único club que clasificó a la siguiente ronda y ojalá sigamos”, afirmó.

También dijo que llegar a la selección fue hacer realidad el sueño que tenía de niño. “Es lo más importante que hasta ahora me pasó”, aseguró.