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miércoles, 26 de agosto de 2020

Falleció Eulogio Vargas, campeón Sudamericano con Bolivia en 1963

El exlateral izquierdo del seleccionado boliviano de fútbol, campeón del Sudamericano 1963, Eulogio Vargas, falleció este miércoles en La Paz, a los 89 años, aquejado por dolencias de su edad.

Vargas fue uno de los 22 jugadores de la única e histórica selección boliviana que logró un título internacional para el país. Este año, el exfutbolista cumplió 67 años de estadía en Bolivia.

Llegó a La Paz en 1953 de su natal su Formosa, en Argentina, para iniciar una exitosa carrera futbolística. Se consagró como un gran deportista, ganó títulos e hizo su familia en Bolivia.

“Soy un boliviano más, pero un chaqueño que no deja de matear”, decía Vargas en una infinidad de veces a su compañero de selección y amigo Édgar Quinteros, otro campeón del 63.

Vargas, de 89 años, perdió hace dos semanas a su esposa Elba Rocha, con quien formó una pareja ejemplar de medio siglo de matrimonio.

En estos últimos años contó con el único apoyo de su sobrina nieta María Valdez y de personas amigas como Silvia Tejeda y Valquiria López, quienes vieron al exjugador hasta sus últimos días.
REACCIONES

“Estaba delicadito de salud. Mi tío tenía un carácter especial, era muy responsable y hermético en sus cosas. Muy disciplinado, tanto que superó al COVID-19. Ahora murió de sus otras dolencias. Le encantaba el mate con poleo”, dijo Valdez, su sobrina nieta.

En tanto, Quinteros, su compañero del 63, lamentó el deceso. “Estaba enfermo y la edad le estaba complicando. Lo siento, era un gran amigo. Paz en su tumba y condolencias a sus familiares. Dios lo tenga en su santa gloria”, afirmó Quinteros.

De acuerdo con Valquiria López, amistad del finado, el cuerpo es velado en la funeraria Valdivia en La Paz, salón Los Olivos, y este jueves desde las 11.00 será la misa de cuerpo presente, para luego cremarlo y enterrarlo en el mausoleo de exjugadores.

“El ‘Negro’, así le decimos de cariño, siempre fue cauto, serio y de temperamento elevado. No le agradaba las fiestas ni recepciones. Como jugador fue muy profesional. Ni bebedor, ni fumador. Más bien siempre fue ahorrativo y trabajador”, destacó Quinteros.

El exdefensor de los 60 Víctor Barrientos también destacó a Vargas. “Gran marcador por izquierda. Jugó en los clubes importantes de La Paz y en la selección. Debemos hacerle un homenaje”, aseguró.
CARRERA DEPORTIVA

A principios de los 60, Eulogio Vargas se naturalizó boliviano y en 1963 se consagró campeón sudamericano con Bolivia. También fue campeón con The Strongest en 1958, con Bolívar en 1966 y Universitario en 1968. Los éxitos siempre lo rodearon.

Quinteros destacó que Vargas fue un gran jugador. “El Negro siempre mantuvo un nivel alto de rendimiento en cualquier equipo y ante cualquier rival”, evocó.

Como futbolista Quinteros retrata a Vargas como un back central por izquierda impasable, tremendo cabeceador, juego fuerte pero no malintencionado, ágil para cortar todas las pelotas por arriba y abajo.

Además Vargas jugó con descollantes figuras de su época, en el Tigre fue campeón en 1958 al mando del DT Félix Deheza y con jugadores como Max Ramírez, Freddy Valda, ‘Pisa’ Rodríguez, Onofre Benítez, Américo Morales y Alfonso Trujillo entre algunos.

Luego fue parte del otrora poderoso Chaco Petrolero, donde estuvo con Fortunato Castillo, Abdul Aramayo, Arturo López y Milton Flores.

De ahí saltó a Bolívar al mando del DT griego Dan Georgiadis y con compañeros como Roger Wills, Mario Rojas, Raúl Álvarez, Walter Costas, Ramiro Blacutt y José Antonio Kairuz.

La recta final de su carrera pasó al fortísimo Universitario y fue campeón nacional con Fortunato Castillo, Raúl Alvarez, Griseldo Cobo, Oscar Matozza y Ramón Ferreira entre otros.

viernes, 7 de agosto de 2020

sábado, 1 de agosto de 2020

Muere el Chanchito Ayaviri, uno de los ídolos “más queridos” del Tigre

“Estaba muy estresado. Tenía miedo a contagiarse del coronavirus”, lamentó María, esposa de Eliseo Ayaviri -uno de los ídolos “más queridos” de The Strongest-, quien murió ayer a los 64 años tras un paro cardíaco.

Ayaviri vistió la casaca oro y negro en los años 80 del siglo pasado. “Él fue un gran stronguista. La hinchada lo quería mucho ‘Chanchitoooo’, le gritaban y lo abrazaban cuando salíamos de paseo o de compras”, recordó la esposa del exfutbolista, en medio del sollozo que apenas podía contener.

El Chancho, apodo que trajo a La Paz desde su natal Villazón, Potosí, militó también en Municipal. “Mi esposo nació el 1 de febrero de 1956. Tenemos cuatro hijos. Era un hombre activo, cariñoso y hogareño. Siempre pensaba en sus hijos”, añadió María Paz Bejarano.

Ayaviri era un puntero izquierdo talentoso. “Era un gran stronguista, iba a los partidos y la gente se le acercaba y él nunca rechazaba los saludos, tampoco se molestaba cuando le hablaba cualquier persona. Nunca tuvo problema con nadie. Siempre decía que quería dormir tranquilo porque no hizo daño a nadie”, recordó María, que mientras conversaba por el celular esperaba la llegada del carro fúnebre que debía llevarse el cuerpo de su esposo: “Por lo que está colapsado no están viniendo a recoger el cuerpo”.

“Esta noticia me llena de un profundo dolor, se fue un compañero de tantas batallas, un amigo con el que compartí muchas cosas, reímos, hicimos bromas, él era muy alegre. En la cancha era un compañero ideal”, destacó Sergio Luna.

viernes, 24 de julio de 2020

Muere Jesús Herbas, el recio zaguero campeón del 63 con la selección boliviana

Jesús Herbas, recio zaguero central del fútbol nacional, campeón con la selección boliviana en el Sudamericano de 1963, falleció en su natal Cochabamba.

‘Pasaba la pelota, pero no el jugador, quien en los 60 y 70 no sufrió el rigor de su marca’, ‘juega con el corazón, es un gladiador en la defensa’, son las frases dedicadas a Herbas, a quien se retrata como un fornido y gigante defensor de los años 60 para adelante.

Herbas nació en Cochabamba el 2 de febrero de 1940, proviene de una familia de futbolistas; sin embargo, él fue uno de los ídolos de Wilstermann, Universitario de La Paz y también jugó en el exterior, en el club peruano Mariano Melgar de Arequipa.

El exfutbolista estaba retirado hace años de la actividad deportiva y solo acudió a eventos públicos relacionados con los recuerdos y homenajes a la selección campeona de 1963.
Jesús Herbas (izq.) y Wilfredo Camacho, jugadores destacados de la selección boliviana campeona del Sudamericano de 1963.

En La Paz, el gran compañero de cancha y fuera de ella fue el orureño Edgar Quinteros, otro campeñón de 1963, quien lo recuerda como un hombre apasionado por el fútbol.

“Era insuperable en el juego aéreo, en los cabezazos nadie le ganaba. Fue mi mejor amigo y compañero en la selección del 63. Compartimos momentos inolvidables en la cancha y fuera de ella”, dijo el exdefensa Quinteros.

Añadió que en sus momentos libres jugaron bastante pelota de mano en los frontones de la época. “Andamos juntos a todo lado, en la selección y cuando él se vino a La Paz para jugar en Bolívar, donde también hicimos una dupla”, sostuvo.

Destacó que Herbas jugó también en Independiente Unificada de Potosí, Ingenieros de Oruro y se despidió del fútbol jugando en Tránsito de Cochabamba en 1976.

Desde Cochabamba, Osvaldo Villarroel, otro campeón sudamericano, también recordó a su compañero y amigo de equipo.

“Fue una gran persona y excelente jugador de nuestra época. Hace tiempo que no le veía con esta reclusión. Con Ausberto ‘Oso’ García, Renán López y mi persona ya nos veíamos muy rara vez, más con estas épocas de ahora”, dijo Villarroel.

Sostuvo que Herbas también jugó al voleibol a nivel competitivo, siendo parte del club Árabe, uno de los equipos tradicionales en Cochabamba.

“Lamentablemente, un amigo más que se va. Solo nos queda recordar su mejor momento y la amistad que tuvimos. Es una época especial porque la mayoría somos gente ya grande”, dijo Villarroel.

Herbas pertenece a una de las generaciones doradas del fútbol boliviano, junto a Víctor Agustín Ugarte, Ausberto García, Roberto Cainzo, Max Ramírez, Ramiro Blacut y Hugo Palenque entre otros.


domingo, 5 de julio de 2020

Exfutbolista nacional William Ramallo lucha para derrotar al coronavirus



William Ramallo Fernández, goleador con la Selección nacional de fútbol en las eliminatorias sudamericanas al Mundial de Estados Unidos 1994, dio positivo al nuevo coronavirus.

El exfutbolista cochabambino se encuentra al momento estable y aislado en su domicilio en Cochabamba.

"La prueba rápida salió positivo lento de Covid-19. Ya comencé el tratamiento y me siento mucho mejor, pasó lo peor, me encontraba afónico, ahora incluso de a poco estoy recuperando el olfato; mañana conoceré los resultados del PCR", señaló el “goleador de América”.

Hasta el momento el examen PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa, por sus siglas en inglés) para el virus SARS Cov-2, nombre del germen que ocasiona la enfermedad Covid-19, es la técnica estándar para determinar si un paciente está infectado.

Su hijo Rodrigo, que milita en el club Always Ready de La Paz, expresó su preocupación en sus redes sociales por la salud de su progenitor.

“Estamos un poco preocupados porque mi padre (William) presenta síntomas, se tomó la prueba hace unos días y el lunes sabremos con seguridad que tiene. Sabemos que saldrá adelante”, señaló el futbolista.



sábado, 27 de junio de 2020

El cañonazo de ‘Platini’ Sánchez y el único gol de Bolivia en mundiales

El 27 de junio de 1994, en un Estadio Soldier Field de Chicago repleto, Bolivia se enfrentaba a España por la última fecha del grupo C del Mundial de EEUU; el gol de Erwin «Platini» Sánchez es uno de los mejores recuerdos de la Verde en la historia de los mundiales, el único que la selección convirtió en esas lides.

Transcurrían 21 minutos del segundo tiempo, el mediocampista nacional ejecutó un violento tiro de izquierda desde fuera del área que rozó en un oponente y se anidó en el ángulo de la portería española, defendida por el golero Andoni Zubizarreta, quien solo hizo vistas.
Un gol para el recuerdo

Era el descuento, el cuadro ibérico estaba imponiéndose por 2-0 (Joseph Guardiola 19’ PT y José Caminero 21’ ST), el tanto del cruceño le daba esperanzas a la tricolor de remontar, pero una conquista más de Caminero (25’ ST) puso cifras definitivas.

Con la caída 1-3, Bolivia quedaba eliminada de la competencia tras perder en el debut ante Alemania (0-1) y empatar con marcador en blanco con Corea del Sur.
Histórico

La anotación de Sánchez ingresó en los anales históricos, siendo el único gol del equipo patrio en estos torneos. El seleccionado boliviano participó en tres copas: Uruguay 1930, Brasil 1950 y EEUU 1994.

Bolivia disputó seis encuentros en los tres certámenes con un saldo de cinco derrotas y un empate; anotó un gol y recibió 20.

Pese a la eliminación del conjunto nacional, la hinchada celebró con euforia el tanto de «Platini», como le llaman al ahora entrenador boliviano, y la primera participación en una Copa del Mundo por mérito propio.

Veintiséis años han pasado y Bolivia no ha podido inscribirse nuevamente en un mundial de fútbol.

Seis mundiales se disputaron después de ese evento y la tricolor no ha podido volver a flamear en ese tipo de eventos, pero el recuerdo sigue vigente y los aficionados conmemoran esa intervención.

sábado, 20 de junio de 2020

Víctor Hugo Antelo: ‘En este momento no me veo ni vivo’

Hasta 2001, cuando se retiró del fútbol, Tucho anotó 350 goles, un récord que va rumbo a los 20 años sin que nadie lo pueda igualar. El exgoleador y hoy DT habla de ello, pero prioriza la situación que vive el país por la pandemia del coronavirus y deja en segundo plano incluso la posibilidad de volver a dirigir

Sincero, frontal y también polémico, así es Víctor Hugo Antelo, notable exgoleador boliviano. Tucho hizo 350 goles en los torneos bolivianos, un récord inigualable hasta hoy, y eso que han pasado muchos años desde que se retiró del fútbol activo para convertirse en entrenador.

Ahora relega a segundo plano la pelota. No oculta su miedo por el avance del coronavirus en el país y en su Santa Cruz natal, donde la enfermedad está pegando duro. “¡Es una cosa de terror”, exclama.

—¿Cómo está, Tucho?


—Con mucho miedo; hay gente que se cuida, pero hay otra que es irresponsable. Creo que esas personas que no se cuidan son ignorantes, inconsecuentes, no toman recaudos y son las que caen; parece que no piensan en sus hijos. Es una pena lo que pasa aquí y en toda Bolivia.

—¿Cuál es el panorama en su barrio?


—Aquí nos hemos portado muy bien, salimos solo para lo necesario. Cerca hay un pequeño supermercado y es lo máximo a lo que vamos, lo hacemos tomando todas las medidas de bioseguridad; pero veo por televisión, me entero por los medios que hay sectores donde no se hace caso. Es una barbaridad.

—¿Qué mensaje da a quienes incumplen con las recomendaciones?


—Disciplina, nos falta eso. La disciplina no solamente es para el fútbol, es también para la vida misma. Alguien que no es organizado ahora sufre las consecuencias, esta situación enseña a la gente que hay que pensar en uno, en el futuro. Esta cuarentena ha agarrado a mucha gente sin un centavo, es cierto que viven el día a día pero tienen que fijarse en que mañana puede pasar algo grave y las cosas pueden ser difíciles.

También hay gente previsora que en su vida es organizada y puede sobrellevar esta situación, está aguantando.

Esta pandemia nos está enseñando muchas cosas: que es fundamental tomar previsiones, que a pesar de las complicaciones no solo es pensar en vivir al día.

—Pero es una realidad que hay gente que vive al día…


—Lamentablemente somos un país muy pobre. Ojalá que cambie cuando todo esto pase y entremos a lo que se llama la nueva normalidad.

—¿Se le hace difícil hablar de fútbol en este tiempo?


—Muy complicado. A mí me hablan para participar en entrevistas mediante esa plataforma de Zoom, pero no se puede pensar en fútbol cuando la gente se está muriendo, mueren amigos de uno, familiares y conocidos de otro. No puedes hablar de otras cosas cuando todos los días están enterrando gente, cuando a diario te enteras que se contagió Juan Carlos o Pedro, o no sé. No se puede hablar de plata, de negocios o lo que fuera cuando la vida se nos está yendo poco a poco. No hay ánimo cuando todos los días te enteras de una mala noticia.
—¿Así las cosas, es difícil que el fútbol vuelva en un tiempo corto?

—Pienso que la vida misma no va a ser igual cuando esto pase. Cada día está peor, no sabemos si vamos a poder mandar a nuestros hijos al colegio, si asistiremos a una función de cine. Esta es una cosa de terror.
—Se nota que está muy afectado…

—¡Pero claro que hay miedo! En mi casa tengo un arsenal con una fumigadora con lavandina, mi casa está llena de botellas de alcohol, de spray y jabones. En el portón que da a la calle tengo un balde con lavandina y una bandeja con desinfectante para los pies. Es una situación deprimente. Repito: lo que estamos viviendo es de terror.
—¿Ha podido hablar con sus colegas técnicos o con futbolistas acerca de esta situación?

—Con amigos estamos en contacto por WhatsApp. Por suerte la gente del fútbol no está afectada, a no ser que algunos no lo digan porque lo están guardando en secreto; es que por miedo al contagio, el pueblo te rechaza.

Me enteré que Wálter Castedo (expresidente de la Federación Boliviana de Fútbol) estaba delicado, pero por un problema del corazón, nada relacionado con el coronavirus, pero es que también ha recibido muchas noticias de familiares y amigos infectados.
—¿Usted está con toda la familia en su casa?

—Tengo una hija casada que vive en otro lugar con la familia que formó, no puedo verla y tampoco a mis nietos. Todo el mundo está así, es muy difícil, no sabemos si la vida va a continuar.
—A pesar de esta situación, ¿se ve dirigiendo a algún equipo en 2021?

—Vamos a ver. En este momento no me veo ni vivo, uno no sabe ni cómo va a amanecer, si tendrá o no síntomas de la enfermedad, si le faltará aire. Lo único que preocupa en este momento es cuidar a la familia.

Estoy en el fútbol hace 40 años. Uno extraña siempre el fútbol y quiere volver, pero ahora es otra la prioridad.
—¿Hoy en día hay un goleador de las características suyas?

—Carlos Saucedo juega más o menos como los delanteros de antes, quizá también por la edad. Pero el fútbol ha cambiado mucho y es difícil que salgan jugadores como los de antes, ya no hay un Erwin Romero o un Ramiro Castillo. Los de años anteriores éramos de barrio, allí nos hemos curtido, ahora es todo en escuelita de fútbol y con cancha sintética.

Aquel tiempo había que ir y volver a pie de las canchas que estaban alejadas, allí uno se forjaba, te pegaban y pegabas, así te hacías futbolista. Ahora creo que son más fifí, por graficar al jugador actual.

Antes los padres no hacían los espectáculos tristes de los papás de hoy, no iban a las canchas a vernos jugar, nos dejaban crecer solos. Ahora se gritan entre ellos, ponen mal a sus hijos. Yo he ido a ver jugar a mis nietos alguna vez y he visto cómo sus papás gritan y presionan a los chicos, los perjudican para toda la vida.
—Usted tiene un récord goleador con 350 tantos convertidos, ¿por qué sigue vigente y nadie lo supera?

—Me retiré del fútbol en 2001, pronto se cumplirán 20 años. Creo que en esa época el jugador en actividad que me seguía era Limberg Gutiérrez, quien también ya se retiró.

Veo difícil que en un plazo corto alguien alcance esa cantidad, no obstante de que ahora se juegan más partidos que antes.

He dirigido a goleadores y he notado gente que no tenía esa hambre de jugar, un ejemplo es un futbolista que cuando nos tocaba ir a jugar a Potosí se lesionaba, aunque yo le decía que tenía que demostrar sus condiciones en todas las canchas.
—¿Lo dice con autoridad porque usted compitió con otros goleadores de raza?

—He competido con Fernando Salinas, Jesús Reynaldo, Juan Carlos Sánchez, Raúl Baldessari para citar a algunos, grandes goleadores y de notable calidad para jugar. Eran tipos que no te permitían aflojar, ellos y yo teníamos hambre de ser más. No debías descuidarlos nunca.
—¿Veía la tabla de goleadores los lunes en los periódicos?

—Sí, y pensaba en todas las posibilidades. Por ejemplo decía “Sánchez jugará contra un equipo supuestamente más fácil y con seguridad hará dos o tres goles, tengo que esforzarme y yo también marcar”. Si estaba primero en la tabla, siempre me fijaba a cuántos goles estaba el segundo.

Al margen de los goleadores, había otros con características de punteros o mediocampistas que tenían llegada al arco y hacían goles.
—¿No ha pensado en trabajar en la formación?

—Para trabajar con niños hay que tener vocación, mucha paciencia con ellos y con los padres que se meten en todo. Me gusta ir a ver partidos de reserva con jugadores de 16 o 17 años que están listos para dar el siguiente paso, allí hay chicos con buenas condiciones. No tengo las características de los profesores que trabajaban con Roly Aguilera o Enrique Happ o para hacer la labor que hace Isaac Mollinedo en La Paz.
—¿Cómo le ha ido en esa campaña que pretendía el cambio en Fabol?

—Quedó en nada, porque el jugador es muy dejado; se olvida de las cosas y aparece cuando tiene problemas. La gente de Fabol está bien establecida, es experimentada y seguirá porque nadie dice nada, no va a salir de allí, le ha gustado la mamadera.
—¿Le pagaron el dinero que le debía Sport Boys?

—Ni un peso de los tres meses que me debe. Ahora no hay ni a quién reclamar, el señor Pedro Zurita, el dueño del club, y su familia cayeron contagiados de coronavirus, la pasaron mal, se recuperaron y ahora están donando plasma.
—¿Boys es una muestra de la realidad de nuestro fútbol?

—Creo que Sport Boys ya es historia y pienso que San José de Oruro está por el mismo camino, no puedo entender qué pasa con el club que con frecuencia asiste a copas internacionales, Libertadores y Sudamericana, y ha recibido mucha plata; hay algo raro, alguien se ha hecho el vivo allí, alguien tiene que ser el responsable.

Video Julio Baldivieso: Los que estan gobernando estan en forma circunstancial, dejense de proselitismo

viernes, 19 de junio de 2020

Baldivieso con Covid: “Dejen de hacer política, la gente muere”

“Estoy sufriendo de cerca ver sufrir a mis padres”, confiesa. Entre sollozos, Julio César Baldivieso agrega: “Pedirles a las autoridades que se dejen de hacer política, la gente se está muriendo en los hospitales y las calles”. El mundialista y toda su familia tienen coronavirus. “Pido a la gente que se cuide”, recomienda el exfutbolista y actual técnico del club Aurora.

El cochabambino de 48 años de edad vive uno de sus peores momentos. “Escucho hablar de la vuelta del fútbol. No hay que pensar en la vuelta del fútbol, hay que pensar en salvar la vida primero. Lo que se vive en el país es mucho más grave de lo que se muestra”, advierte.

El Emperador, su esposa Deborah y sus tres hijos son supervisados por un médico particular. “Fuimos a un laboratorio privado para que nos hagan las pruebas. Ayer (miércoles) nos comunicaron que somos positivo”, cuenta el hombre que es considerado una de las leyendas del fútbol boliviano.

Pero a Baldivieso le afecta especialmente el estado de salud de sus padres, que viven en otro barrio del Valle. “Respetamos la cuarentena desde el primer día. Yo salía los miércoles, que me tocaba salir, para ver a mis papás y lamentablemente en uno de esos días pudo ser. Uno se puede contagiar en cualquier lugar”, se lamenta.

Frontal y contundente, Baldi habla desde su experiencia. “Que se dejen de hacer política. La gente se está muriendo, que los políticos traten de cumplir con el tema de comprar respiradores, medicamentos y todo el sistema de bioseguridad para la gente de salud”, protesta.

Para el exseleccionado, “es triste ver que la gente de salud se pone bolsas de nailon para salvar la vida a alguien, mientras algunos políticos andan en autos último modelo, haciendo lo que quieren. Que se dejen de hacer política”, sostuvo en conversación con Deporte Total.

El periodista cochabambino Édgar Tejerina supo de la situación de Baldivieso. El DT es portada en la revista deportiva Viva Sports. “El exseleccionado nacional fue contagiado por su hermano Carlos, quien admitió haber sido el portador y se mostró muy preocupado”, informa el comunicador.

El mes pasado, Tejerina hizo una entrevista especial al exvolante. “Accedió a un especial con la revista Viva Sports, en la que mostró sus habilidades en la cocina de su departamento”, cuenta Tejerina.

En la nota, el técnico exhibe sus habilidades como cocinero. “Hago postres”, afirma en el impreso.

Reacciones

“Mucha fuerza a nuestro querido Emperador y a toda su familia. Estamos seguros que superarán este momento difícil”, es el mensaje del Club Bolívar para uno de sus referentes en su rico historial.

El mismo anuncio llegó desde la Federación Boliviana de Fútbol (FBF): “Nuestra solidaridad para toda su familia”.

El club Aurora se pone a disposición de Baldivieso. “Todo el apoyo posible para él y su familia (que también contrajeron la enfermedad). Esperamos y oramos de todo corazón que puedan salir airosos de este trance”, comunicó el club cochabambino que resaltó que Baldivieso “saldrá fortalecido” de esta situación.



miércoles, 17 de junio de 2020

Marco Etcheverry: “Haber jugado en el Mundial me da felicidad”

Un 17 de junio, hace 26 años, Bolivia debutaba en el Mundial EEUU 1994. Era la tercera participación de la Verde en la máxima cita del fútbol, pero la primera vez que se había clasificado con méritos propios. Además, fue la última participación de nuestra selección en un Mundial. En ese debut ante Alemania en el partido inaugural del torneo, la estrella del fútbol boliviano Marco Etcheverry, que había ingresado a los 79 minutos, se fue expulsado con solo tres minutos en cancha.

Etcheverry venía de una lesión en la rodilla izquierda (rotura de ligamentos), que sufrió en noviembre de 1993 jugando para Colo Colo de Chile y era duda para estar en el Mundial. Finalmente integró la lista y hasta estuvo unos minutos en cancha.

“El haber jugado unos minutos en el Mundial me da felicidad, los recuerdos que tengo son solamente de felicidad. Sobre la expulsión no siento nada, siempre he tenido una mentalidad ganadora. Trabajé durísimo para jugar ese Mundial, incluso hice fisioterapia hasta cuatro veces por día y aun así no llegué en mis mejores condiciones”, recuerda Etcheverry.

Tocó debutar ante Alemania, que cumpliendo con los pronósticos se llevó la victoria por 1-0 con un gol anotado por Jurgen Klinsmann, a los 61 minutos. El encuentro se disputó en el estadio Soldier Field de Chicago, ante 63.117 espectadores pero millones siguiendo a través de la televisión.

El técnico del equipo boliviano, Xabier Azkargorta, dispuso que el onceno inicial con Carlos Trucco, Miguel Rimba, Gustavo Quinteros, Marco Sandy, Luis Cristaldo, Carlos Borja, Milton Melgar, Vladimir Soria, Erwin Sánchez, Julio César Baldivieso y William Ramallo. Luego ingresaron Jaime Moreno por Baldivieso y Marco Etcheverry por Ramallo, aunque ‘El Diablo’ se fue expulsado a los 82’.

“Ni yo, ni el profe Azkargorta sabíamos si iba a poder jugar ante Alemania, porque no estaba en un cien por ciento recuperado. Recuerdo que me entrené con mis compañeros una sola vez un día antes del partido, incluso cuando retorné a Colo Colo volví a jugar casi cinco meses después de ese encuentro por el Mundial”, dijo Marco.

Muchos consideran al ‘Diablo’ como el mejor jugador en la historia del fútbol boliviano y él aún tiene en la memoria lo que pasó ese 17 de junio de 1994 y el apoyo que recibió la selección en Chicago.

“Desde el traslado del hotel al estadio había mucha expectativa, con una gran cantidad de motos policiales escoltándonos, además de un helicóptero. El estadio estaba lleno, con muchos bolivianos y Bolivia le jugó de igual a igual a Alemania”, agrega.

Desde el Mundial de EEUU 1994 se han disputado seis Mundiales más y Bolivia no ha logrado clasificarse a ninguno. La Verde va de fracaso en fracaso en su intento de volver a una Copa del Mundo.

“Hay selecciones que cada cuatro años festejan por estar en el Mundial y nosotros no. ¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar para estar en otro Mundial?”, se preguntó Etcheverry.

lunes, 15 de junio de 2020

Fallece Jaime Alcócer, exídolo del Aviador de la década de los años 60 y 70

El exarquero de Wilstermann, Jaime Alcócer, falleció esta mañana a los 80 años, según dio a conocer hoy Mauricio Méndez, exdirigente e historiador del club cochabambino.

"Pesar en la familia aviadora. Ha fallecido hoy Jaime Alcocer 1940-2020. Era usual verlo caminar en la Avenida Santa Cruz, donde residía y recuerdo el cariño con el que nos recibió a fines del 2018, para hablarnos de su paso el equipo aviador. Orgulloso nos contó que su apodo era 'El Gallo'. De gran temperamento en el campo de juego y que jamás se corrió de un entredicho en el campo de juego", relató Méndez.

Jaime Francisco Alcócer García nació un 3 de diciembre de 1940 en Cochabamba, fue portero en diferentes instituciones vallunas. Se formó en las divisiones menores del Club Joaquín Maldonado, Veltzé, (1959-1961), Bata (1962-1963) y Wilstermann (1964-1970).

"Nos contó que al plantel lo llevó José Carlos Trigo, quien ejercía la dirección técnica de Wilstermann, quien le hizo un seguimiento de varias temporadas y que apostó por él, entre varias opciones, que tenía en la región. Fue arquero del equipo aviador por siete temporadas consecutivas, jugando por última vez en 1970, luego de dar lo mejor de sí en beneficio del elenco aviador", acotó Méndez.

Los restos de Alcócer serán velados hoy en el salón Concordia de 14:00 a 18:00. La misa de cuerpo presente será mañana a las 10:00 y el entierro a las 11:00 en el Cementerio General. Paz en su tumba.

domingo, 31 de mayo de 2020

Miguel Rimba:"el partido está difícil pero lo podemos ganar"

Siete de las ocho provincias del departamento de Beni han sido afectadas por la pandemia del Covid-19 con 1.500 casos aproximadamente y frente al difícil momento que atraviesa la región, el mundialista Miguel Ángel Rimba, natural de Riberalta, manda sus deseos de bienestar para que la región y el país puedan salir adelante.

"Siempre he dicho que cuando se trabaja en equipo, en unión y cuando se trabaja con amor por el departamento y por el país podemos salir de esta situación. El partido está bastante difícil, pero lo podemos ganar", declaró Rimba, de 52 años de edad, y que radica en la ciudad de La Paz.

Rimba lamentó los decesos por el nuevo coronavirus. El futbolista retirado tiene familiares en Riberalta, localidad que este domingo cumplirá una semana de encapsulamiento como medida preventiva, una disposición que fue emitida al conocer de cuatro casos confirmados y la sospecha de 12 profesionales en salud.

"Desde acá rogando siempre por todo Bolivia, principalmente por el Beni, que podamos salir de esto y cumplir a cabalidad con las instrucciones de los médicos para no contagiarnos", dijo Rimba en declaraciones a Bolivia TV.

Durante su faceta como jugador, Rimba formó parte del seleccionado boliviano que jugó la Copa Mundial de Estados Unidos 1994, además de defender la camiseta de Bolívar, Oriente Petrolero y cerró su carrera profesional en Aurora en 2003. También fue Viceministro de Deportes.

sábado, 30 de mayo de 2020

Por arriba, el Chapaco Fernando Salinas era imparable



A sus 60 años cumplidos hace poco, Fernando Salinas disfruta de la vida en su natal Tarija, donde trabaja con su hijo Fernando, quien es ingeniero civil. Ambos se han lanzado a la construcción de obras.

Fue notable goleador del fútbol boliviano. Destacó sobre todo en Bolívar, cuya camiseta lució durante 13 años. También jugó en la selección nacional.

Lo que hace ahora es diferente. La cancha y la pelota están lejos. Hoy son la verificación de las obras, los cálculos de la inversión, los materiales de construcción.

“Es complicado, porque se deben cumplir plazos de ejecución, no es fácil; pero hasta ahora tuvimos mucha suerte y logramos siempre cumplir”, afirma.

Con su esposa Maritza López tienen cuatro hijos: Fernando y Gabriel son ingenieros civiles, Lorena está por titularse como ingeniera comercial y además es modelo y Christian es capitán de Policía.
Los recuerdos

“Llegué a Bolívar el año 80 y jugué hasta el 92. Me fui debido a una lesión en la rodilla, pues constantemente tenía derrame del líquido sinovial. En el segundo semestre del 93 colgué los cachos en Ciclón, cerré mi carrera muy joven por esa molestia física”.

El ‘Chapaco Salinas’ hacía saltar de sus asientos a los hinchas celestes cada que convertía goles. Es uno de los máximos artilleros de la historia del fútbol boliviano. Su fuerte era el cabezazo.

“Compartí con compañeros de gran calidad humana y capacidad futbolística, era complicado mantenerse en la titularidad, pero yo tenía la facilidad de manejar ambas piernas y de un buen remate, pero con la cabeza era más certero, me elevaba bien. Siempre dije que el que va a cabecear tiene que tener un buen cálculo del tiempo y distancia, son conceptos fundamentales; además, tienes que estar con los ojos bien abiertos para saber golpear la pelota y colocarla donde quieres. Cuando estás arriba, en el aire, tienes un excelente panorama de la ubicación del arquero, entonces puedes darle dirección al balón y creo yo que era más preciso en esas jugadas”, rememora.

En su posición de centrodelantero tuvo mucha competencia. “Siempre Bolívar tuvo grandes nueves, como Jesús Reynaldo, Juan César Silva, Raúl Horacio Baldessari, Víctor Hugo Antelo, Álvaro Peña o Miguel Sanabria, pero siempre terminé siendo titular. También en esa época jugábamos con dos punteros bien abiertos que hacían una gran labor, como Luis Enrique Padilla, Raúl Alberto Morales, Carlos Borja, Porfirio Tamayá Jiménez, que fueron los derechos; y Juan José Urruti, Jorge Hirano, Miguel Aguilar, grandes jugadores, hábiles por la izquierda. Ellos facilitaban las jugadas de gol”.
Salinas también jugó en la selección. Foto: Fernando Salinas
Gracias a Barack

Da un dato que quizás es escasamente conocido. Habla del técnico peruano Moisés Barack, el que a Gustavo Quinteros lo convirtió de delantero a zaguero en The Strongest con gran éxito.

“Recuerdo que cuando llegué a Bolívar jugaba de mediocampista, como 8 o 10. Precisamente debuté reemplazando a Édgar Pacho Góngora y de entrada marqué un gol. Pero cuando llegó Barack, me vio y me dijo: ‘Usted desde hoy juega como centroatacante’, me puso en esa posición y nunca más la dejé, incluso a la selección nacional fui en ese puesto, llegué a jugar siete eliminatorias y dos copas América”.

En su recuerdo también están los “clásicos 10”. Hábiles con el balón, buen manejo de tiempo y espacio, pelotas al vacío.

“Tuve la suerte de jugar con hombres de gran calidad técnica, comencé con Édgar Góngora, luego aparecieron Carlos Aragonés, Ovidio Messa, Carlos Ángel López, con quien compartí muchos años, y también estuvieron Marco Etcheverry, Francisco Takeo, Julio César Baldivieso, Luis Abdeneve y Erwin Romero. Chichi Romero fue de los mejores 10 que pasaron por Bolívar. Todos ellos te facilitaban la labor, eran grandes asistentes y sobre todo no eran egoístas, eran muy generosos. Con esa clase de jugadores cómo no ibas a ser goleador”, matiza.
Una postal de la familia Salinas. Foto: Fernando Salinas
No se olvida

Se hizo jugador “en una cancha cuadrada del barrio de La Pampa”, donde nació.

En Bolívar tuvo “grandes momentos”, fue cinco veces campeón nacional, goleador en tres ocasiones, disputó cinco ediciones de la Copa Libertadores de América y con la selección nacional también fue uno de los grandes.

Han pasado los años. El 18 de mayo cumplió 60. Es feliz en su natal Tarija, pero no se olvida de La Paz: “La Paz es tierra de grandes oportunidades, a mí me dio una imagen jugando en Bolívar, allí conocí a mi esposa Maritza, me dio grandes satisfacciones. Mi segundo hijo, Cristhian, nació allá, así que para mí La Paz tiene una gran historia familiar”.


martes, 5 de mayo de 2020

Video Hace 94 años nacía el ‘Maestro’ Ugarte, una de las joyas del fútbol boliviano

El 5 de mayo de 1926 nacía en Tupiza Víctor Agustín Ugarte, uno de los futbolistas bolivianos más reconocidos, a quien se le llegó a llamar “Maestro” por sus cualidades en el traslado del balón y por ser dueño de una técnica portentosa. Este martes hubiera cumplido 94 años.

Falleció en La Paz el 20 de marzo de 1995, a los 68 años de edad.

Ugarte brilló en el club Bolívar y en la selección boliviana. Se lo recuerda especialmente por haber integrado el equipo patrio que se coronó campeón sudamericano en 1963, en el único título conseguido por una selección nacional absoluta.

Duerante muchos años incluso tras su retiro fue uno de los goleadores históricos de la Verde con 11 anotaciones. Disputó el Mundial FIFA de Brasil en 1950.

Su debut con Bolívar fue en 1947 y desde entonces se erigió en figura descollante de la Academia. También jugó en el fútbol argentino, para San Lorenzo, y en el Once Caldas de Colombia.

En honor a su trayectoria el estadio de Potosí lleva su nombre.

domingo, 19 de abril de 2020

Marco Etcheverry: ‘Hasta ahora me arrepiento de haber dejado el fútbol’

Marco Antonio Etcheverry es considerado uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol boliviano. Unos lo consideran el mejor, otros lo comparan con Víctor Agustín Ugarte, el “Maestro” de otra época.

Etcheverry deslumbró en los años 90. Fue baluarte en la selección nacional que se clasificó al Mundial de Estados Unidos. Nació en Destroyers, saltó a Bolívar, jugó en España, en Chile, en Colombia y Ecuador. Fundó la MLS de Estados Unidos donde hizo también una gran carrera.

Han pasado varios años desde su retiro, pero lo que hacía “El Diablo” en la cancha – como era llamado en su época de jugador- es siempre recordado y además hoy su palabra es respetada, porque es la de un símbolo del deporte boliviano.

Radica en su Santa Cruz natal aunque no siempre está ahí, pues viaja constantemente a Estados Unidos, donde con el DC United se abrió campo para siempre.

Etcheverry no es de los que aparece mucho en los diarios, la televisión o las radios, en general prefiere un perfil bajo. Pero cuando se anima “dispara”, como ahora, incluso hablando de política.

¿Te acuerdas la parte final de tu carrera y por qué te fuiste de Bolívar?


Con la institución y con la hinchada fue todo maravilloso, extraordinario. Mi decepción fue con un dirigente que entonces manejaba no solo a Bolívar (se refiere a Mauro Cuéllar Caballero) sino que manejaba el fútbol boliviano en general. Esa persona me decepcionó totalmente, fue su forma de actuar, la de manejar las cuentas del club y otras cosas que en algún rato hablaré no solo de él, sino de todas mis peleas con quienes no actuaban bien y a quienes yo les cuestionaba. En esa época había crisis en el fútbol boliviano y me retiré, dejé el fútbol, aunque me arrepiento hasta ahora de esa decisión.

¿Por qué?


Me arrepiento por no haber seguido, pues fácil jugaba unos dos años más. Estaba bien en la parte física, estaba fuerte, había superado una lesión de la rodilla y además tenía una oferta de Qatar, pero me enfadó lo de esa persona y otras cosas sucias, dañinas; entonces me fui decepcionado con esa persona y dejé de jugar cuando pude estar en la cancha unos campeonatos más.

¿Te peleaste muy fuerte con Cuéllar?


En los años de futbolista siempre fui muy rebelde e hice lo que quise si estaba convencido de que era lo correcto. En toda mi carrera profesional no hubo dirigente o presidente de club que me impusiera cosas si no era lo correcto, yo siempre imponía mi palabra. Tengo mi carácter, mi pensamiento, soy un hombre con una convicción fuerte, pero esa persona me decepcionó y terminé dejando el fútbol porque no me gustaban muchas de sus actitudes.

¿De más joven, qué significó tu paso por el Albacete español?


España fue mi primera salida internacional, aún era un muchacho. No fue fácil, por una parte el culpable fui yo porque llegué a ese fútbol pensando en que lo había ganado todo y no era así; me costó adaptarme a ese otro tipo de juego, más rápido, más físico y además era muy joven, veía las cosas de otra forma.

¿Tus gambetas endiabladas, la explosión y los tiros libres no fueron suficientes?


Jugué partidos buenos, pero allí tienen que ser todos partidos buenos. Además llegué a España con un tranjín intenso de un año y medio, títulos con Bolívar, Libertadores, Copa América con la selección. Llegué muy agotado, así que decidí volver. Además vino al club (el director técnico) Julián Rubio, un español que años después dirigió a Bolívar, quien en esa época no me tomaba en cuenta.

¿Soñaste con jugar en un grande de España?


Mientras estuve en Albacete, que fue un tiempo corto, tuve siete partidos increíbles y con ese poquito me dijeron que el Atlético de Madrid había preguntado por mí, pero yo no estaba conforme conmigo mismo por mi rendimiento y decidí volver a América.

¿No aspirabas, por ejemplo, llegar al Real Madrid?

En el caso del Real Madrid la posibilidad fue mucho tiempo después, cuando tenía una campaña impecable en Colo Colo, donde pasé mi mejor momento, mi pase valía 10 millones de dólares, iba a terminar ese campeonato en Chile y se apuntaba a que volvería a España, pero se dio esa lamentable lesión (de ligamento) y ya las cosas cambiaron, estuve parado como cinco meses y llegué con lo justo al Mundial. Si no me lesionaba, creo que iba a cumplir mi sueño de llegar al club más grande del mundo.

Dicen que cuando fuiste a Colo Colo había otras opciones de clubes incluso más grandes… Cuando regresé a Bolívar de España, don Lothar (Kerscher, dirigente de años en el club) me llamó al gran Centro Mario Mercado, en La Paz, y me dijo que al club le habían llegado tres ofertas concretas: la de Boca Juniors, de Argentina; de Colo Colo, de Chile; y de Barcelona, de Ecuador. La mejor oferta era la chilena y me fui a Santiago, donde fue hermoso, fuera de serie porque estaba en un momento espectacular.

¿Qué pasó en Colombia y Ecuador?

En el América de Cali colombiano jugué un campeonato; después fue el Emelec y luego el Barcelona, donde me gané el cariño de la gente. Hasta ahora me llaman desde Guayaquil para algunos eventos de conmemoración que realizan.

Hace la MLS de Estados Unidos cumplió 24 años y tú eres parte de esa historia… Fui uno de los fundadores de una Liga que ahora es una potencia en el mundo mediante su selección. Con otros compañeros fuimos los pioneros de algo hermoso. El DC United es una parte importante de mi trayectoria porque en ese súper país hice mi vida, mi familia, viven ahí dos de mis hijos, gran parte de mi historia se escribió allí.

¿Te acuerdas de cómo fue tu debut?

Sí, jugamos el primer partido de la MLS ante San José, que nos ganó 1-0, viajamos al otro lado de Washington, unas seis horas de vuelo. Pese a la derrota fue una bonita y gran inauguración, fue a lo grande, lo importante en ese entonces era que por segunda vez nacía la liga en ese país.

¿Por qué el DC United no ha repetido los éxitos que tuvo cuando Etcheverry era una de sus figuras?

Le está faltando ganar títulos, pero el DC es un equipo de historia y respeto en la MLS. Cuando yo estaba fuimos campeones en tres ocasiones, solo perdimos una final. Jaime Moreno (otro jugador boliviano) se hizo un goleador histórico del club. También ganamos la Copa Interamericana como campeones de la Concacaf, derrotamos al Vasco da Gama, de Brasil, que era campeón de la Libertadores. Asimismo me hicieron un lugar en el Salón de la Fama de la Major League Soccer (MLS), el primer boliviano y el primero del DC que fue elegido.

El fútbol abrió un camino en Estados Unidos, ¿es verdad que hablaste con algunos presidentes de esa nación?

Como fundador de la MLS el presidente de entonces Bill Clinton me invitaba a la Casa Blanca, luego George Bush también, incluso me invitaban a visitar el Pentágono. Con un Secretario de Defensa de los EEUU visitamos a las tropas americanas que se preparan para diferentes incursiones. Además estaba el cariño de la comunidad latina, no solo la boliviana. También me pusieron en el hall del paseo de la fama de Washington y hasta volé en el Concorde (de fabricación francesa).

Hablando de presidentes, en Bolivia conociste a varios desde la época de 1993… Tuve la suerte de compartir amistad con casi todos los presidentes de Bolivia desde que fui jugador profesional, desde que fui campeón juvenil en Lima de un Sudamericano. Pude almorzar, tomar un café y charlar mucho con todos ellos, siempre de deporte. En estos últimos años fue lo mismo con Evo Morales, con quien igual hablamos bastante, pues él hizo mucho por el deporte boliviano.

¿Alguno te pidió que te postules para diputado, senador o seas ministro de Estado?

Sí, me lo propusieron, y creo que lo haría bien porque tengo liderazgo y capacidad, aunque sé que uno tiene que prepararse también para ello. Pienso que sería un buen político, me encanta ayudar a la gente, sé mantener el contacto con la realidad y tengo empatía con todos los ámbitos sociales y pensamientos para que muchas cosas mejoren para todos.

¿Y el fútbol? ¿No serás DT nunca más?

Me entrevistaron desde Chile, conté que allí la pasé espectacular porque me fue bien más allá de la lesión. Recordé el cariño de la gente y de los dirigentes, y por eso dije que sería un sueño volver a Santiago para dirigir al club por el cariño y porque soy un colocolino.

¿Por qué no creció tu carrera como DT?

Estuve en un interinato en el mismo DC United cuando comenzaba a terminar mi contrato, luego fui parte del cuerpo técnico de la selección Sub-20 de Estados Unidos, dirigí al Aucas en Ecuador, a Oriente Petrolero en un corto período y estuve en las selecciones menores de Bolivia en diferentes procesos entre 2010 y 2012. Pero no hubo otras oportunidades y no me llamaron la atención.

Luis Cristaldo, tu compañero entre 1993 y 1994, dijo alguna vez que tú y él son los únicos futbolistas bolivianos que jugaron dos mundiales de la FIFA…

No, no es así, yo soy el único jugador boliviano que jugó en tres mundiales de FIFA: dos en juveniles, en China 1985 y en Canadá 1987 y el de la selección mayor en Estados Unidos 1994. Además gané el único Sudamericano juvenil oficial para Bolivia, cuando fuimos campeones en Lima, Perú.

lunes, 27 de enero de 2020

Erwin "Chichi" Romero, un grande del fútbol boliviano

El haberlo visto jugar es las canchas del país, fue un verdadero regalo en aquellas tardes de domingo de fútbol. Vistió las casacas de los equipos antiguos del fútbol nacional y sin duda alguna fue un baluarte del fútbol boliviano, porque vistió la "verde" con mucho orgullo, mostrando todas las destrezas que tenía con el dominio del balón y su capacidad para encarar a cuanto rival estaba en el camino.

Su nombre es Erwin Romero, cariñosamente apodado como "Chichi". La tierra que lo vio nacer fue Camiri, provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz, el 27 de julio de 1957.

Su puesto siempre fue el medio campo, por ello, es que su papel dentro del equipo en que estuvo fue vital, porque era ese motor que todo elenco necesita para funcionar de manera coordinada y hacer estragos en la cancha para dejar sin chance al rival.

Su debut ocurrió a los 15 años, para muchos era extraño verlo en la cancha y más a esa edad, cuando muchos de los jugadores ni siquiera tienen la suerte de ser parte de la reserva de un equipo profesional, pero él lo hizo posible, ya que ese talento que tenía en ambas piernas le llevó más rápido de lo pensado a ser toda una estrella.

Destroyers se convirtió en la casa donde dio sus primeros pasos, porque después de viajar de Camiri a Santa Cruz, se estableció en el barrio donde estaba la cancha de la "máquina vieja".

Obviamente su presencia en la cancha no podía pasar desapercibida, ya que cada vez que tenía el balón entre sus piernas, hacía malabares para llegar al arco rival y con un poco más de eficacia, lograba anotar un gol, que era celebrado por la hinchada, que no sólo admiraba su juego, sino también coreaba su nombre en el estadio.

CHICHI

A lo largo de su carrera pasó por clubes de renombre como Oriente Petrolero de Santa Cruz. "Chichi" se declaró hincha de ese equipo que lo tuvo bajo su seno. Fueron los dirigentes de ese equipo que dieron su pase a Quilmes de la Argentina. Posteriormente retornó al fútbol nacional para vestir las casacas de otros equipos como Blooming, Bolívar, The Strongest, Wilstermann y se despidió en Colombia en el Club Bucaramanga, aunque el último partido de su vida lo jugó en el "tigre" de La Paz, lesionándose ni bien ingresó a la cancha, frustrando el espíritu de la hinchada que ansiaba verlo nuevamente haciendo de las suyas, situación que ocurrió en 1992.

Según datos de páginas especializadas de deportes, "Chichi" debutó dos años antes que se funde la Liga del Fútbol Profesional Boliviano (LFPB). Hasta ese momento, no estaba muy bien definido su puesto en el campo de juego, pero su tendencia fue siempre la creación.

Ese talento que demostraba, le permitió ser convocado a la Selección Boliviana de la categoría juvenil, con el objetivo de jugar un campeonato sudamericano en el Perú. En ese entonces estaba como director técnico Ramiro Blacutt, un emblemático personaje quien fue campeón con el "equipo de todos" en 1963.

Él fue quien convocó a "Chichi" a la Selección y viendo sus dotes futboleras, le puso de número 10. A partir de ese momento el camireño no dejaría esa casaca para convertirse en un verdadero ídolo del fútbol nacional.

SELECCIÓN

Edwin Romero vistió la casaca de la Selección Nacional en cuatro eliminatorias de los mundiales de 1978 en Argentina, 1982 de España, 1986 de México y 1990 de Italia.

Asimismo, participó en los campeonatos sudamericanos en todo ese tiempo que vistió la "verde".

Se tiene el registro que participó en 49 partidos de la Selección Boliviana entre 1977 y 1989. La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) reconoció la trayectoria del jugador boliviano, nombrándolo como el crack más grande de la historia del fútbol nacional.

También recibió el reconocimiento con el título de "maestro", denominativo que muy pocos jugadores bolivianos lograron, como Víctor Agustín Ugarte, campeón del 63.

Jugó en la historia del fútbol boliviano 348 apariciones y convirtió 134 goles a lo largo de su historia. Son sólo números, ya que su estilo de juego nunca podrá ser comparado con otros jugadores de la época. Romero fue y será esa estrella que brilló por sí sola, como un grande del fútbol boliviano.

martes, 5 de noviembre de 2019

Asi trataron a Cristaldo en las calles de Santa Cruz

jueves, 29 de agosto de 2019

Rimassa, el incansable guerrero de Municipal y la selección



Marcaba, temporizaba el fútbol, bajaba a apoyar a la defensa, cuando podía se proyectaba y alguna vez le tocaba hacer goles. Era un volante de marca, pero también lateral y zaguero central. Para Jaime Rimassa, destacado exjugador de Municipal y de la selección boliviana en las décadas de los años 60 y 70, y principios de los 80, jamás existió en la cancha la palabra fatiga, era un futbolista inclaudicable.

Con la salvedad de las comparaciones, y más aún por su espigada figura de 1,84 metros, Rimassa fue el todoterreno de su época similar al despliegue del exatigrado Alejandro Chumacero, hoy en el Puebla mexicano.

“Con la casaca de Municipal aprendí a luchar y nunca saber lo que era el cansancio, ese club formó hombres de batalla no solo para el fútbol, sino para la vida misma. Quienes nos encariñamos con el Muni, siempre decimos que esa camiseta tenía algo especial. Pienso que en nuestra mejor época fuimos más aguerridos que The Strongest. Yo soy municipalista, ahí pasé lo mejor de mi fútbol, crecí mucho y me identifico mucho con la guinda porque era una química especial”, dice Rimassa, quien nació al fútbol profesional con la camiseta de Municipal y, tras una gran trayectoria, se despidió con esa misma.

No quiere ser un crítico negativo del fútbol actual, pero asegura que lo ve muy mezquino, porque si bien se hizo moderno, ya no existe el roce físico y la entrega total como ocurría en su época.

“Espero no caer en eso de que todo lo de antes era mejor, pero ahora que veo el fútbol, veo a algunos jugadores con una lentitud, una actitud que me sorprende. Antes no podías estar siquiera parado porque tu entrenador te botaba, ahora si a ellos los exiges, ellos los jugadores te hacen botar”.

Sus primeros pasos en el fútbol competitivo los dio en su natal Cochabamba, cuando jugó en New Players en 1965, luego pasó mucha agua debajo del puente para llegar a Muni, a Bolívar, el club más laureado con títulos y figuras nacionales, y años después volver a su amado cuadro edil.

“Era un club modesto, pero cuando me tocó hacer el cuartel en el Politécnico de El Alto, jugué por Independiente Alas, que era un equipo de la Fuerza Aérea Boliviana. Estábamos en la B, aunque teníamos un equipazo con Linares, Pinto, Ávila y otros que luego jugaron en la A”, recuerda.

No pasó más de un torneo para que la directiva de Municipal lo contratara en 1969, pese a que también lo quería el entonces poderoso 31 de Octubre, que tenía bastantes recursos.

Nunca pensó en que llegar a Municipal le enseñaría el plus de ser un guerrero no solo del fútbol, sino fuera de las canchas. “Con Municipal la preparación física con el profesor Paz Antezana era al estilo alemán, todos llegábamos a ser fuertes e infatigables. Nadie podía estar parado así no tuviera la pelota, él se enojaba bastante y te exigía. Los equipos no nos superaban corriendo, sino con sus individualidades, con juego táctico, pero no en lo físico, nunca”.

Jaime en la selección nacional. Foto: Julio Mamani

Entre sus compañeros en ‘Muni’ estaban Justo Ramón Zaya Mora, Willy Carranza, Pablo Baldivieso, Adolfo Flores, Nicolás Linares y Juan ‘Gitano’ Farías, entre otros. Además recuerda que ese grupo tenía al frente a un temperamental entrenador, Wilfredo Camacho.

Aún está en su memoria cuando en 1974 con el equipo guindo jugó la Libertadores contra los brasileños Palmeiras y San Pablo, a este último le empató en el Morumbí.

Desde su punto de vista, el golpe futbolístico más duro que le dieron a La Paz fue la desaparición de Municipal, sin valorar sus años y trayectoria. “En algunas épocas se habló de levantarlo, pero la falta de recursos no nos permitió a los exjugadores”, lamenta.

Cuando defendía la casaca de su equipo tenía muy buenas actuaciones, gran despliegue, mucha fuerza e imponente físico, factores que no pasaron desapercibidos y Bolívar lo fichó en las temporadas de 1976, 1977 y 1978. Fue parte del campeón invicto de 1976, poco antes de que se fundara la Liga, luego siguió y fue parte del primer título liguero de la Academia con jugadores como Conrado Jiménez, Ricardo Troncone, Luis Gregorio Gallo, Carlos Aragonés, Ovidio Messa, Tamayá Jiménez y Miguel Aguilar.

“Bolívar es un club atractivo, exitoso, referente boliviano a nivel internacional. Me fue muy bien. Jugar con un talentoso como Ovidio Messa fue estar al lado de un verdadero maestro en manejar el balón”.

Luego para Rimassa vinieron experiencias particulares y cortas en San José y Chaco Petrolero, para después volver a su querido y amado Muni en 1981 antes de despedirse.

Ya "retirado", en su diario caminar por La Paz un día se encontró con un dirigente de White Star, donde jugó y fue entrenador en la Primera A, experiencia "nada grata", porque asegura que no es fácil ser las dos cosas.

Con la casaca Verde, del 65 al 77


Otra camiseta especial, al margen de la de Municipal, para Jaime Rimassa es la Verde de la selección boliviana, con la que tiene gratos recuerdos como con los planteles de 1969 y de 1977, porque estuvo cerca de clasificarse al Mundial, muy diferente a lo que acontece actualmente.

“Con la selección boliviana llegamos a buenos niveles de competencia, no sé cómo ahora hemos podido estar así. Son bonitos recuerdos los que guardo, pese a que no fuimos a ningún Mundial, pero nos dimos el gusto de ganarles a todos en nuestra casa, eso ahora nos cuesta bastante”, afirma el exvolante.

Recuerda que con la selección nacional en las eliminatorias del 69 para el Mundial de México 70 le ganaron a Perú y Argentina en La Paz, pero en la revancha de La Bombonera de Buenos Aires "se inventaron un penal para los albicelestes y nos dejaron fuera".

También estuvo en la selección nacional de 1973, pero una semana antes abandonó la misma porque se recuperaba de una operación; sin embargo, la revancha vino en en 1977, cuando ganaron la serie sobre Uruguay y Venezuela. “Pero ahí también se inventaron una liguilla en Cali donde Brasil y Perú nos ganaron y luego enfrentamos a Hungría, con la que luchamos, pero nos quedamos en el camino”.

En todo caso su ‘romance’ con la Verde comenzó en 1965, cuando fue citado a la selección Sub-23 que participó de los Juegos Bolivarianos de Quito, en la que fue convocado por el entrenador cochabambino Carlos Trigo, quien fue padre del exjugador de los 80 Juan Carlos Trigo.

lunes, 22 de julio de 2019