El volante cruceño Gualberto Mojica desestimó el Amparo Constitucional para ser habilitado ante la División Profesional y jugar en Oriente en el torneo Clausura 2018.
“Tenía la intención de jugar, muchísimas ganas de jugar este clásico (cruceño). La audiencia iba a dar para poder jugar. No vale la pena continuar con lo que estaba haciendo, porque no es conveniente porque hay tantas cosas en contra”, declaró Mojica, de 34 años.
Jugadores Bolivianos, fichajes y mucha informacion de los futbolistas bolivianos
jueves, 8 de noviembre de 2018
Debut de Lampe se congela tras el alta médica de Andrada
El arquero titular de Boca había sufrido una fractura de mandíbula en el partido de ida por cuartos de final ante Cruzeiro, el pasado 19 de septiembre. La lesión se produjo tras un choque de cabezas con el brasileño Dedé.
En principio, la fractura le demandaría a Andrada dos meses de recuperación, sin embargo, tras uno y medio, ya trabaja a la par de sus compañeros en la previa de una definición que será histórica.
Será decisión de Guillermo Barros Schelotto si le respeta la titularidad al exgolero de Lanús, que regresará falto de roce, o si decide mantener a Agustín Rossi.
La vuelta de Andrada y la confianza que Barros Schelotto depositó en Rossi aleja del debut a Carlos Lampe, quien fichó en el equipo xeneize hasta fin de año con la chance de jugar las semifinales o las finales del torneo continental.
En principio, la fractura le demandaría a Andrada dos meses de recuperación, sin embargo, tras uno y medio, ya trabaja a la par de sus compañeros en la previa de una definición que será histórica.
Será decisión de Guillermo Barros Schelotto si le respeta la titularidad al exgolero de Lanús, que regresará falto de roce, o si decide mantener a Agustín Rossi.
La vuelta de Andrada y la confianza que Barros Schelotto depositó en Rossi aleja del debut a Carlos Lampe, quien fichó en el equipo xeneize hasta fin de año con la chance de jugar las semifinales o las finales del torneo continental.
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miércoles, 7 de noviembre de 2018
Melgar, el único boliviano que jugó en Boca y River
El exfutbolista internacional Milton “Maravilla” Melgar es el único boliviano que ha tenido la "fortuna" de "saborear" los superclásicos argentinos defendiendo las camisetas de Boca Juniors y River Plate.
"Estando en ambos equipos he jugado clásicos, conozco y he tenido la fortuna de saborear estos partidos en ambas instituciones que son de las mejores del mundo", afirmó Melgar a EFE.
Melgar (1959), que era centrocampista, inició su carrera profesional en 1979 en su natal Santa Cruz de la Sierra, en el club Blooming.
El boliviano recordó que en 1985 tuvo una suspensión en Bolivia y por ello los dirigentes de la Academia cruceña hicieron gestiones para que fuera "a préstamo por tres meses" a Boca.
"Después, por el rendimiento que tuve, me renovaron contrato y llegaron a comprar mi pase. Fue con un poco de fortuna", rememoró.
Y esa fortuna, además de su talento, hicieron que permaneciera hasta 1989 en Boca, en el que estuvo bajo el mando de César Menotti, quien luego lo dirigió también cuando pasó a filas de River Plate.
Su primer superclásico fue en Mar del Plata, en la llamada Copa de Oro.
"Estando en ambos equipos he jugado clásicos, conozco y he tenido la fortuna de saborear estos partidos en ambas instituciones que son de las mejores del mundo", afirmó Melgar a EFE.
Melgar (1959), que era centrocampista, inició su carrera profesional en 1979 en su natal Santa Cruz de la Sierra, en el club Blooming.
El boliviano recordó que en 1985 tuvo una suspensión en Bolivia y por ello los dirigentes de la Academia cruceña hicieron gestiones para que fuera "a préstamo por tres meses" a Boca.
"Después, por el rendimiento que tuve, me renovaron contrato y llegaron a comprar mi pase. Fue con un poco de fortuna", rememoró.
Y esa fortuna, además de su talento, hicieron que permaneciera hasta 1989 en Boca, en el que estuvo bajo el mando de César Menotti, quien luego lo dirigió también cuando pasó a filas de River Plate.
Su primer superclásico fue en Mar del Plata, en la llamada Copa de Oro.
martes, 6 de noviembre de 2018
Dos promesas bolivianas también vibran con el superclásico argentino
En medio de la agitación que causa la final histórica de Copa Libertadores de América entre Boca Juniors y River Plate, que sacude al continente y al mundo por la popularidad de ambas instituciones, la conmoción también impregna a Bolivia. Dos jóvenes embajadores del balompié nacional juegan un clásico aparte: Sebastián Melgar y Samuel Guzmán, quienes integran hoy por hoy las dos instituciones más populares del fútbol rioplatense y con gran arraigo internacional.
Sebastián Melgar, un cruceño de 17 años y sobrino del legendario Milton Melgar, forma parte de la sexta división de Boca Juniors. El joven delantero llegó a filas “xeneizes” durante la temporada 2016 y forma parte del equipo que disputa el campeonato de reservas en la sexta división. Los medios que cubren la actividad de la cantera lo catalogan como un atacante con buen dominio de balón y sensatez a la hora de definir.
En la otra acera está Samuel Guzmán, quien emigró muy joven con rumbo a la Argentina y conforma la plantilla juvenil del conjunto “millonario” desde mediados de 2015, engrosando también las filas de la sexta división aunque por una norma FIFA no puede jugar en los certámenes oficiales y debe esperar hasta cumplir los 18 años. El boliviano de 17 años disputó partidos amistosos y la Liga Metroplitana. Es veloz y con capacidad para desbordar por las bandas.
Los dos talentos también vibran con el superclásico en la final de Libertadores. El apego a las instituciones que los cobijan les hace sentir un afecto hacia las divisas “azul y oro” y a la de “banda roja”, por lo que apoyarán desde donde estén el éxito de sus clubes.
Boca Juniors y River Plate disputarán dos finales de infarto por la corona del torneo para clubes sudamericanos más importante de la región. El primer lance es este sábado cuando se midan en el estadio Alberto J. Armando, más conocida como la Bombonera y la revancha será una semana después en la cancha de River, en el Antonio Vespucio Liberti.
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lunes, 5 de noviembre de 2018
Guzmán, el chico que se moldeó en las inferiores de River Plate
Como cualquier chico, Samuel Guzmán podría haber crecido con el calor de su familia y jugando a la pelota con amigos en una canchita de Guaracachi. Pero su vida dio un giro el día que llegó a Argentina con 12 años e inició un camino que hoy, con 17, lo ubica en uno de los clubes más grandes de Sudamérica: River Plate.
“Acá es otro mundo; si no aprovechás tu momento, hay otro detrás ‘comiéndote’ los talones”, dijo a EL DEBER Guzmán un volante zurdo. El estilo del boliviano es prometedor, ya que le gusta ir al choque pero también tiene abundante calidad. Él se identifica con el estilo de Exequiel Palacios, la última ‘joya’ del ‘Millonario’, que pretende Real Madrid.
“No me termino de acostumbrar a la vida en Buenos Aires, pero estoy acá por el fútbol, es lo único que me sostiene, sino estaría en mi casa”, confiesa Guzmán, quien desde que arrancó su andar en la capital argentina en marzo de 2014 solo ve a su familia una vez al año.
A través de la Escuela de Fútbol Milton Melgar, el cruceño fue invitado a probarse en Argentinos Juniors, donde permaneció un año y fue campeón en baby (futsal), hasta ser observado por un reconocido agente que lo hizo probarse en Boca Juniors y River.
“Ya había quedado en Boca, pero como debía esperar unas semanas para incorporarme, hasta eso mi representante (Gustavo Pedrozo) me llevó a River y ahí el coordinador de inferiores (Gabriel Rodríguez) me dijo ‘quedate acá de una vez, te damos la pensión y el colegio’”, relata.
Desde mediados de 2015, Guzmán está en el cuadro de la banda roja, donde nadie lo llama por su nombre. En River, Samuel es ‘Bolivia’. Al principio fue duro, llegó a estar tres meses sin dormir normalmente. “No quería volverme, pero extrañaba mucho”, admite quien transitó de la novena a la sexta división. Y aunque posee talento para estar en un nivel superior, River no puede ficharlo oficialmente por su condición de extranjero hasta cumplir los 18 años, según el reglamento FIFA.
“Ni bien llegué a River presentamos una solicitud de habilitación a FIFA que fue rechazada recién hace un mes. Apelamos al TAS (Tribunal Arbitral del Deporte) y no sirvió; solo puedo jugar en Bolivia”, explica Guzmán, cuya esperanza de disputar el torneo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) renacía a cada cambio de almanaque. Finalmente solo compitió en la paralela Liga Metropolitana, aunque el verano pasado jugó amistosos con su categoría de AFA y viajó a Estados Unidos para participar de la Dallas Cup, uno de los torneos juveniles más importantes del mundo.
“Todos los técnicos que tuve me dijeron que tengo condiciones para llegar a Primera. Estoy más motivado para salir adelante, nunca me ‘achiqué’ y tampoco lo voy a hacer ahora”, asegura.
El cambio de mentalidad fue clave para que Guzmán se adapte al fútbol argentino. “Vi chicos que vinieron a probarse y, como que ven el estadio, sienten miedo y se ‘achican’. Es sicológico”, sostiene.
Guzmán persigue la suerte que le toca vivir con esfuerzo y confiando en su capacidad. Ahora su sueño inmediato es vestir los colores de Bolivia.
Así como sus ojos brillan cuando se imagina en el primer plantel de River, también se apagan al hablar de la chance aún esquiva de jugar en una selección boliviana. “Dicen que estoy en observación, pero jamás me llamaron a mí ni a nadie del club. Incluso, el coordinador de inferiores (Gabriel Rodríguez) tiene que llamar para avisar que hay un boliviano acá, él mismo le habló a César Farías hace dos meses, por apoyarme”, sostiene con tristeza Guzmán.
La desazón no es únicamente del volante cruceño, ya que también es compartida con otros jóvenes bolivianos que se desarrollan en la Argentina, como Luis y Sebastián Melgar, jugadores de Argentinos y Boca, respectivamente.
“Siempre decimos que pasamos desapercibidos, a pesar del tiempo que tenemos acá. Tiene más posibilidades de ser citado a la selección boliviana un chico de segunda división de Bolivia que nosotros”, dijo Guzmán.
De taquito
Sport Boys
Ante la imposibilidad de fichar en River, volver a Bolivia se tornó en una opción viable para tener rodaje. Sport Boys ya lo aguarda. César Vigevani conversó sobre Guzmán con su colega Gabriel Rodríguez.
Busca una chance
“Si me dan la oportunidad, la voy a aprovechar”, dijo el juvenil, quien sabe que entrenarse en el equipo warneño podría ayudarlo a mostrarse y estar en una nómina de la Verde para el Sudamericano sub-20 de 2019.
Anécdotas
“Nunca voy a olvidar cuando River ganó la Recopa Sudamericana (2017) y Sebastián Driussi me hizo pasar al vestuario, lo disfruté tanto que no saqué fotos”, recuerda Guzmán. Driussi lo motivó a nunca bajar la cabeza.
“Acá es otro mundo; si no aprovechás tu momento, hay otro detrás ‘comiéndote’ los talones”, dijo a EL DEBER Guzmán un volante zurdo. El estilo del boliviano es prometedor, ya que le gusta ir al choque pero también tiene abundante calidad. Él se identifica con el estilo de Exequiel Palacios, la última ‘joya’ del ‘Millonario’, que pretende Real Madrid.
“No me termino de acostumbrar a la vida en Buenos Aires, pero estoy acá por el fútbol, es lo único que me sostiene, sino estaría en mi casa”, confiesa Guzmán, quien desde que arrancó su andar en la capital argentina en marzo de 2014 solo ve a su familia una vez al año.
A través de la Escuela de Fútbol Milton Melgar, el cruceño fue invitado a probarse en Argentinos Juniors, donde permaneció un año y fue campeón en baby (futsal), hasta ser observado por un reconocido agente que lo hizo probarse en Boca Juniors y River.
“Ya había quedado en Boca, pero como debía esperar unas semanas para incorporarme, hasta eso mi representante (Gustavo Pedrozo) me llevó a River y ahí el coordinador de inferiores (Gabriel Rodríguez) me dijo ‘quedate acá de una vez, te damos la pensión y el colegio’”, relata.
El revés de FIFA
Desde mediados de 2015, Guzmán está en el cuadro de la banda roja, donde nadie lo llama por su nombre. En River, Samuel es ‘Bolivia’. Al principio fue duro, llegó a estar tres meses sin dormir normalmente. “No quería volverme, pero extrañaba mucho”, admite quien transitó de la novena a la sexta división. Y aunque posee talento para estar en un nivel superior, River no puede ficharlo oficialmente por su condición de extranjero hasta cumplir los 18 años, según el reglamento FIFA.
“Ni bien llegué a River presentamos una solicitud de habilitación a FIFA que fue rechazada recién hace un mes. Apelamos al TAS (Tribunal Arbitral del Deporte) y no sirvió; solo puedo jugar en Bolivia”, explica Guzmán, cuya esperanza de disputar el torneo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) renacía a cada cambio de almanaque. Finalmente solo compitió en la paralela Liga Metropolitana, aunque el verano pasado jugó amistosos con su categoría de AFA y viajó a Estados Unidos para participar de la Dallas Cup, uno de los torneos juveniles más importantes del mundo.
“Todos los técnicos que tuve me dijeron que tengo condiciones para llegar a Primera. Estoy más motivado para salir adelante, nunca me ‘achiqué’ y tampoco lo voy a hacer ahora”, asegura.
El cambio de mentalidad fue clave para que Guzmán se adapte al fútbol argentino. “Vi chicos que vinieron a probarse y, como que ven el estadio, sienten miedo y se ‘achican’. Es sicológico”, sostiene.
Guzmán persigue la suerte que le toca vivir con esfuerzo y confiando en su capacidad. Ahora su sueño inmediato es vestir los colores de Bolivia.
La esperanza de recibir un llamado que nunca llegó
Así como sus ojos brillan cuando se imagina en el primer plantel de River, también se apagan al hablar de la chance aún esquiva de jugar en una selección boliviana. “Dicen que estoy en observación, pero jamás me llamaron a mí ni a nadie del club. Incluso, el coordinador de inferiores (Gabriel Rodríguez) tiene que llamar para avisar que hay un boliviano acá, él mismo le habló a César Farías hace dos meses, por apoyarme”, sostiene con tristeza Guzmán.
La desazón no es únicamente del volante cruceño, ya que también es compartida con otros jóvenes bolivianos que se desarrollan en la Argentina, como Luis y Sebastián Melgar, jugadores de Argentinos y Boca, respectivamente.
“Siempre decimos que pasamos desapercibidos, a pesar del tiempo que tenemos acá. Tiene más posibilidades de ser citado a la selección boliviana un chico de segunda división de Bolivia que nosotros”, dijo Guzmán.
De taquito
Sport Boys
Ante la imposibilidad de fichar en River, volver a Bolivia se tornó en una opción viable para tener rodaje. Sport Boys ya lo aguarda. César Vigevani conversó sobre Guzmán con su colega Gabriel Rodríguez.
Busca una chance
“Si me dan la oportunidad, la voy a aprovechar”, dijo el juvenil, quien sabe que entrenarse en el equipo warneño podría ayudarlo a mostrarse y estar en una nómina de la Verde para el Sudamericano sub-20 de 2019.
Anécdotas
“Nunca voy a olvidar cuando River ganó la Recopa Sudamericana (2017) y Sebastián Driussi me hizo pasar al vestuario, lo disfruté tanto que no saqué fotos”, recuerda Guzmán. Driussi lo motivó a nunca bajar la cabeza.
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viernes, 2 de noviembre de 2018
Lampe, el primer boliviano en la máxima instancia
El arquero del club argentino Boca Juniors, Carlos Lampe, pasará a la historia del fútbol nacional por ser el primer futbolista boliviano en jugar una final de Copa Libertadores de América, cuando su equipo enfrente a River Plate los sábados 10 y 24 de noviembre.
Nunca antes un boliviano pudo alcanzar esa instancia de dicho torneo, porque ningún club del país jugó una final de Libertadores y porque en los clubes que disputaron esa fase tampoco figuraron futbolistas nacionales.
Los bolivianos alcanzaron como máximo las semifinales, cuando Wilstermann (1981), Blooming (1985) y Bolívar (1986 y 2015) llegaron a esa instancia.
“Agradecido de poder vivir esta final soñada. #VamosBoca #CarlosLampe”, escribió el meta en su cuenta de la red social Twitter, una vez que el cuadro Xeneize obtuvo el pase.
Más allá de que juegue, esté en la banca o no sea incluido en ella, Lampe está inscrito en Boca y como tal recibirá la medalla por el primer o segundo puesto.
Nunca antes un boliviano pudo alcanzar esa instancia de dicho torneo, porque ningún club del país jugó una final de Libertadores y porque en los clubes que disputaron esa fase tampoco figuraron futbolistas nacionales.
Los bolivianos alcanzaron como máximo las semifinales, cuando Wilstermann (1981), Blooming (1985) y Bolívar (1986 y 2015) llegaron a esa instancia.
“Agradecido de poder vivir esta final soñada. #VamosBoca #CarlosLampe”, escribió el meta en su cuenta de la red social Twitter, una vez que el cuadro Xeneize obtuvo el pase.
Más allá de que juegue, esté en la banca o no sea incluido en ella, Lampe está inscrito en Boca y como tal recibirá la medalla por el primer o segundo puesto.
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jueves, 1 de noviembre de 2018
Lampe, un boliviano es finalista de la Copa Libertadores
Con la clasificación de Boca Juniors, tras sortear la semifinal ante Palmeiras, Carlos Lampe se convierte en el primer jugador boliviano finalista de la Copa Libertadores de América.
El arquero de la selección nacional fue contratado por Boca por tres meses, hasta diciembre, solo con la opción de jugar desde semifinales de la Libertadores y sus consecuencias, y ahora ya está en la final, con la posibilidad de ir al Mundial de Clubes si el xeneize —que disputará el título ante River— es campeón.
Lampe no actuó en ninguno de los dos partidos frente al Palmeiras, pero estuvo en el banco. El titular fue Agustín Rossi.
La familia de Lampe en Bolivia estuvo atenta anoche al partido, que vio por Tv, y ahora se alista para viajar a Buenos Aires y ver la finalísima.
Su padre Juan Carlos, su madre Cecilia y una de sus hermanas, Ericka, preparan maletas para ir a la capital argentina, donde no podrá estar Claudia Cecilia, pues radica en Estados Unidos.
Las finales programadas para el 7 y 14 de este mes pueden cambiar para el 10 y 24, según se conoció anoche.
“Qué belleza, qué hermoso sería verlo entrar así sea unos minutos; y aunque no juegue, igual nos pone a todos felices porque él está feliz. Ojalá Boca salga campeón, lo vamos a festejar con todo si se da”, dijo anoche Juan Carlos Lampe sobre su hijo.
La emoción es mayor porque la finalísima será inédita entre los dos más grandes equipos del fútbol argentino. “Quién no puede querer ir a ver un Boca-River en una final de la Libertadores, es algo que creo nunca se dio en la historia y un boliviano estará ahí. Por supuesto iremos a verlo”.
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