lunes, 12 de noviembre de 2007

Mauricio Ramos Méndez


Después de cuatro años de radicar en Boston, Mauricio Ramos está de retorno y es para quedarse definitivamente. Se inició en la Tahuichi y con el tiempo se convirtió en uno de los jugadores más talentosos del fútbol boliviano. Integró el famoso trío de oro de Destroyers en la década de los 80, se vistió con la camiseta de los mejores equipos del país y, además, paseó su fútbol por Brasil y Estados Unidos.

- ¿Te acordás del trío de oro?
- Yo creo que nunca se van a borrar de mi cabeza esos años, aparte que estábamos empezando en el fútbol profesional, anduvimos bien. Es imposible olvidar momentos tan lindos porque hicimos vibrar a mucha gente.

- ¿Qué recuerdos se te vienen a la cabeza?
- Muchos, aparte de haber disfrutado buenos momentos con Marco y Erwin en Destroyers, había otros jugadores importantes como Beccerica, Baldessari, Trucco, Roberto Pérez, Reveliz, Ramiro Égüez, Federico Justiniano, Maturana, etc. Eran muchos y no quisiera pecar de ingrato con los demás, pero teníamos un gran equipo.

- La gente te identifica más por ‘Tapera’ que por Mauricio Ramos, ¿de dónde nace eso de Tapera?
- (Se ríe) Es un apodo que me lo puso el profe ‘Cajeta’ Justiniano en la Tahuichi (se calla y vuelve a reír). Mejor lo dejamos ahí nomás (entre risas). Pero no me molesta para nada, sinceramente, porque así la gente me identifica más.

- De ese trío de oro, Ramos fue el único que no triunfó con grandes luces como lo hicieron Etcheverry y Sánchez, ¿qué pasó?
- No tuve suerte, o tal vez me faltó un buen empresario, porque a veces esa persona hace al jugador. Lastimosamente no tuve a una persona que me maneje, porque futbolísticamente nunca bajé mi nivel. En Estados Unidos anduve bien, fui catalogado entre los mejores jugadores de la MLS, pero faltó la mano de un buen empresario.
- ¿No te da envidia que los otros hayan triunfado y vos no?
- La verdad que no. Jamás se me pasó por la cabeza, al contrario, me alegra que a Etcheverry y Sánchez les haya ido bien. Creo en Dios y en la Virgen y rezo para que a mis amigos les vaya bien en todo. Jamás podría tener envidia de nadie porque vivo feliz, mi mundo es mi familia, y si a mis amigos les va bien, yo también soy feliz.

- Si alguien te pide que le confiés los errores que cometiste durante tu carrera y que frenaron tu consagración, ¿qué le dirías?
- Todos cometen errores, y uno de ésos fue haber seguido a otros jugadores en un paro; al final terminé perjudicándome porque no me convocaron para la selección en las eliminatorias. Perdí muchísimo, las eliminatorias son una vitrina internacional y yo, por seguir a otros colegas en un paro, me perdí muchos partidos, justo cuando Bolivia andaba bien. No recuerdo bien cuál fue el motivo de ese paro, pero elegí el camino equivocado.

- En la Copa América de Uruguay 95 aportaste con un gol contra Chile para que Bolivia avanzara a la segunda fase, ¿qué otros recuerdos se te vienen a la cabeza?
- Cuando fui al Cruzeiro, fue algo hermoso; después, cuando estuve en Bolívar con jugadores como Milton Melgar, Thomas N’Kono, Borja; también mi paso por The Strongest antes de irme a Estados Unidos, porque estaba de goleador.

- Dicen que tras la partida de Mario Mercado, Bolívar fue perdiendo identidad y prestigio, ¿pensás igual?
- No voy a decir que sus hijos u otras personas manejaron mal el club, pero ese señor quería de verdad a Bolívar, y además era una persona solvente económicamente, se emocionaba con el equipo y contrataba ‘estrellas’. Bolívar andaba bien porque los jugadores eran muy bien pagados y él se daba el lujo de escoger a los mejores.

- ¿Cuál fue tu mejor temporada?
- No puedo decir una porque tuve muchas temporadas buenas; en Destroyers, en The Strongest, en Bolívar, en Guabirá, en Unión Central... Donde estuve me fue bien.

- ¿Y la peor?
- No recuerdo una, quizá en San José, porque el club empezó a flaquear económicamente y fue cuando me fui a vivir a Estados Unidos con toda mi familia.
- ¿Te arrepentís de algo?
- No, porque gracias a Dios sigo con vida y tengo a mis hijos bien de salud. Me siento un afortunado.

- De los títulos que ganaste, ¿con cuál te quedás?
- El que gané con la Tahuichi en Gotemburgo (Suecia), porque fue mi primer campeonato. No era profesional, pero fue uno de los momentos más hermosos de mi vida. Creo que fue en 1984.

- ¿Qué es lo que más extrañás?
- Los clásicos, el ambiente a fiesta, las bromas entre los compañeros, la convivencia con los demás, la gente que te aplaude y grita en el estadio, porque el fútbol tiene cosas lindas y otras que no son tanto.

- Varios ex jugadores han elegido la carrera de entrenador, ¿por qué vos no?
- Porque no me gusta. El técnico, lastimosamente, es alguien que a veces trunca la carrera de un jugador. Por ejemplo, hay casos en los que de entrada le dice a un futbolista que no lo tiene en sus planes y que es mejor que se busque equipo; eso es lo que no me gusta, la persona tiene sentimientos y duele que te digan eso. En otras palabras, tipos que actúan así te amargan la vida. Yo no tendría coraje para decirle ‘no’ a un futbolista, que quizá el día de mañana pueda llegar a ser una gran estrella (como le ocurrió a Lionel Messi).

- ¿Pasaste alguna vez por eso?
- Al comienzo sí, en la Academia Tahuichi.

- ¿Cómo te sentiste al ser rechazado?
- Muy mal, triste, despreciado, recuerdo que hasta lloré varias veces por eso. Después de haber vivido experiencias, puedo aconsejar a los más jóvenes que jamás se den por vencidos, tienen que ser perseverantes y entregarse con mucho esfuerzo.

- ¿Hay que tener carácter para ser entrenador o importa más la experiencia?
- Importa mucho la experiencia, pero además hay que construir una buena relación con los jugadores, porque de ellos depende si uno se mantiene o no en el cargo. Si el equipo anda mal, los dirigentes no van a echar a los jugadores, sino al entrenador. El técnico no tiene que presionar al jugador, debe dejarlo vivir; además debe procurar ser amigo de su dirigido, darle toda la confianza para que responda, y no meterse en la vida privada de nadie.

- ¿Está mal que un técnico haga de vigilante de un jugador?
- Yo no lo haría, porque soy respetuoso de la vida privada de los demás. A las únicas personas que yo cuido y enderezo en sus actos es a mis hijos. El técnico no puede adoptar el papel de padre de un jugador.

- ¿Se puede ser técnico sin haber sido futbolista?
- Claro, porque hay personas que estudian mucho y saben bastante de fútbol, pese a que nunca jugaron. No hay que olvidar que el estudio da sabiduría, a lo mejor no tendrán la experiencia de haber jugado, pero cuando uno se propone metas se puede alcanzarlas con esfuerzo y superación.

- ¿Cuál es el peor insulto que puede recibir un futbolista?
- Cosas así como hijo de tal o cual. Yo entiendo que el hincha que va al estadio paga su entrada y es libre para expresarse, pero también tiene que aprender a respetar a los demás. Que metan a una madre en medio de insultos es lo más feo, una madre es lo máximo, y yo tengo una a la que adoro muchísimo.

- A Bolivia le está costando llenar el vacío que dejaron los mundialistas del 94, ¿puede aparecer una generación igual a esa?
- Si los dirigentes le dan a los jugadores las condiciones y todos colaboran, se puede. El futbolista necesita apoyo constante, moral, económico, organizativo, de todo un poco, necesita sentirse respaldado todo el tiempo.

- En una sana crítica, ¿en qué está fallando Sánchez ahora?
- No estoy siguiendo mucho a la selección, sólo he visto pasajes de sus últimos partidos. Lo que sí es necesario que lo dejen trabajar tranquilo, en vez de criticarlo que lo apoyen, porque este país necesita alegrías, y la selección puede lograrlo, pero tiene que ser con el compromiso de todos.

- ¿Te imaginás a Bolivia en Sudáfrica 2010? ¿O es mucho soñar?
- Soñar es lo más lindo, y a veces los sueños se convierten en realidad. No hay nada imposible, son 11 contra 11, a veces es difícil, los sueños siempre están ahí, y ojalá se cumpla, si no es en Sudáfrica 2010 que sea en Brasil 2014.

- ¿Cuáles son tus candidatos?
- Los mismos de siempre: Brasil y Argentina. A esas dos selecciones se pueden sumar Chile, Colombia, y Bolivia. Nada está dicho.

- Recientemente participaste de un partido homenaje que le hicieron a Etcheverry en Washington, ¿qué tan grande es el Diablo para los estadounidenses?
- Es lo máximo allá, como para nosotros acá. Marco le ha dado mucho al fútbol de ese país y por eso la gente lo quiere mucho, además que su carisma es reconocido por todos. Es impresionante ver como en un país tan grande la gente se para para saludarlo. Es un personaje de verdad.

- ¿Vos creés que las estrellas nacen con un Dios aparte?
-Yo creo que a veces Dios le da más a unos que a otros, pero de nada sirve si no hay sacrificio. Por ejemplo, siempre tengo en mi cabeza el caso de Kaká, hace diez años no era tan espectacular como ahora, era uno más del montón, pero una luz brilló sobre él y también puso de su parte. Es uno de mis ídolos ahora.

- ¿Qué es lo mejor que te ha dejado el fútbol?
- Muchos amigos, la gente que hasta ahora a uno lo quiere. Es gratificante que vengan y te abracen, que te digan que sos un buen jugador o una buena persona, eso no se compra a ningún precio, se logra con esfuerzo y disciplina. El fútbol también me ha ayudado a tener una economía estable.

- ¿Estás bien económicamente?
- No digamos que me sobra la plata, pero vivo bien, estoy tranquilo con mi familia y espero seguir así.

- Ponele nombre y apellido a tres de tus mejores amigos
- Tuve muchos, pero con Etcheverry me comunico seguido, con Erwin Sánchez queremos volver a juntarnos, después mi compadre Marcos Urquiza, mi otro compadre Juan Carlos Ruiz, Lucho Cristaldo, Róger Suárez, Escalante, Arana, Loayza y otros más. En realidad, me he llevado bien con todos y los considero mis amigos. Me olvidaba también de Pedro Higa; gracias a Dios he tenido muchos amigos y creo que los sigo teniendo.

Sus frases

“Unos de mis grandes errores fue no haber contratado a un buen empresario, porque futbolísticamente nunca bajé mi nivel”.

“No digamos que me sobra la plata, pero vivo bien, tranquilo, con mi familia y espero seguir así. Gracias a Dios me ha ido bien”.

Perfil

Ssu primer título lo ganó en la Tahuichi
Mauricio Ramos Méndez nació el 23 de septiembre de 1967. Se inició en la Academia Tahuichi desde su niñez y allí empezó a proyectar su imagen de campeón. Realizó muchas giras internacionales, hasta que en 1988 dio el gran salto al profesionalismo en Destroyers, al lado de Marco Antonio Etcheverry y Erwin Sánchez. El famoso trío de oro dio mucho que hablar por esa época y los recuerdos aún perduran.
Posteriormente, cada uno tomó un rumbo diferente y sólo se juntaban en la selección nacional.
Mauricio está casado con Laura Loayza y tiene dos hijos: Laura (16) y Mauricio (13). Sus padres son José Ramos (+) y Pura Méndez.
Se declara hincha de Destroyers y un seguidor de Boca Juniors, Barcelona y Milan. Si de talentosos se trata, apunta a la magia de Kaká, Ronaldinho y del argentino Lionel Messi.
Jugó en Destroyers, Guabirá, Cruzeiro, Bolívar, The Strongest, Tampa Bay, New England Revolution, Oriente Petrolero, Unión Central y San José de Oruro.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Diego Cabrera: ‘La indisciplina quedó atrás’




Diego Aroldo Cabrera era hasta hace poco más noticia por sus salidas nocturnas y su vida cargada de indisciplina, que por lo que hacía dentro de la cancha. Hoy, el delantero cumple una exitosa temporada en el fútbol colombiano, en el que se ha convertido en el extranjero más goleador, y es el tercer anotador del certamen.

- ¿Cómo calificas este momento?
- Me está yendo muy bien, las cosas se me están dando. Lo importante es que el gol me está acompañando y que el equipo tiene muy buenas actuaciones.

- Cuando te fuiste de Bolivia, ¿cuál fue tu primer desafío?
- En realidad, antes de salir, cuando llegué a Aurora me tracé como meta firmar para un equipo del exterior. Hablé con el profesor Luis (Galarza) y con el preparador físico Falcao (Lucio), y también con los dirigentes del club, todos ellos me apoyaron en esa intención de salir, se me cumplió y estoy agradecido. Aquí (a Colombia) vine con la intención de mostrar lo que soy, me dieron la oportunidad y no estoy fallando.

- Eres el tercer goleador del torneo, pero el mejor extranjero en un fútbol de buen nivel como es el colombiano...
- Es algo bueno, algo positivo. Pero ése es también un compromiso para seguir mirando adelante, para pensar siempre en el futuro, porque el fútbol es muy corto y hay que aprovechar el presente.

- ¿Es tu presente Cúcuta y también tu futuro?
- Tengo contrato hasta la mitad de 2008 y me siento como en mi casa, estoy agradecido porque me han recibido bien. Cuando a uno le abren los brazos no hay que ser malagradecido, por eso quiero darlo todo con esta camiseta.

- ¿Qué pasará más adelante?
- No sé, me enteré que hay algunos clubes colombianos que manifestaron su interés por tenerme la próxima temporada, pero hasta ahora nadie habló nada conmigo.

- ¿Cómo es el Cúcuta, lo asemejas con algún club de Bolivia?
- Es un equipo de garra, como The Strongest. Varios partidos casi los teníamos perdidos, pero ahí se vio el compañerismo, las ganas de todos de ir para adelante, y con garra cambiamos los resultados. El miércoles, por ejemplo, empatábamos hasta el minuto 90, nunca bajamos los brazos, seguimos atacando hasta el final y en la última jugada llegó un penal que felizmente anoté y ganamos.

- ¿Vives bien en esa ciudad?
- Es muy parecida a Santa Cruz, hace mucho calor y la gente es muy buena. El estadio que tenemos es para 30 mil personas y la gente nos apoya siempre.
- ¿Qué cambió en tu vida para que dejes atrás al Diego Cabrera indisciplinado?
- Sobre todo, que el tiempo haya pasado, que haya madurado, porque creo que la época que pasé fue propia de una persona joven. Los casos de indisciplina en los que estuve metido los relaciono más con los actos propios de los jóvenes. Eso ya quedó atrás, en la vida todo cambia y yo he cambiado, ahora estoy muy comprometido con el fútbol, y agradecido a Dios por las cosas que estoy disfrutando.

- ¿Cuándo cambiaste?
- Me ayudó mucho el profesor Luis Esteban Galarza, en la reciente etapa en Aurora, porque él siempre estuvo conmigo, sobre todo me dio una oportunidad cuando casi todos se habían olvidado de mí.
- Tu otro presente debe ser la selección nacional, ¿vas a estar en los partidos ante Argentina y Venezuela?
- Hasta ahora no me llamaron, sin embargo pienso que cuando a uno le salen las cosas bien, su convocatoria es un hecho; pero si no me toman en cuenta seguiré dedicado a mi club y esperaré una nueva citación.

- ¿Qué podrá hacer Bolivia ante Argentina y Venezuela?
- Creo que todos tenemos que asumir que cada partido es uno más y que no tenemos que sentirnos menos que nadie en las eliminatorias para el Mundial 2010. Que no se crea que Argentina nos pasará por encima, le vamos a jugar de igual a igual. Y contra Venezuela ya jugamos en la Copa América y demostramos que podemos obtener un buen resultado.

Perfil

Debutó a los 16 años
Diego Cabrera nació el 13 de agosto de 1982 en Santa Cruz. En el profesionalismo jugó en Oriente Petrolero (1998 a 1999), Blooming (2000 a 2002 y 2006), The Strongest (2003 a 2004 y 2006), Bolívar (2005) y Aurora (2007). Fuera del país integró Cerro Porteño de Paraguay (2003) y Cúcuta de Colombia (2007).

Las cifras

8 goles
Son los tantos que el atacante lleva marcados en la liga colombiana. Su primer gol fue el 8 de septiembre de 2007

10 partidos
Son los encuentros que ha disputado con la selección boliviana. Hasta el momento no anotó ningún gol

Jaime Rimassa, símbolo de ‘Muni


El Deber



Jaime Rimassa inició su andar futbolístico jugando en el barrio Obrero de la ciudad de Cochabamba. Entre los 15 y 16 años se fue a estudiar a Argentina con una hermana que radicaba allí y él jugaba en los alrededores de la capital bonaerense.
Volvió a Bolivia cuando en el país se vivía la euforia por el Campeonato Sudamericano de 1963, en el que la selección boliviana conquistó el título.
En 1964 jugó en New Players de la primera A del fútbol cochabambino, a un comienzo como puntero izquierdo y luego como volante de contención, con la número 6 en la espalda. En ese puesto se destacaría después en toda su carrera deportiva.
En el 65 fue convocado para la selección que disputó los Juegos Boliviarianos de Ecuador. De este equipo recuerda a Limberg Cabrera, Castellón, Guery Ägreda, Maldonado y Mario Pérez. A su regreso volvió a New Player pese a que lo pretendían Bolívar y The Strongest.
En 1966 fue convocado a la selección mayor que tenía que jugar el Sudamericano en Uruguay, pero por problemas físicos no pudo asistir.
En 1967 se fue a La Paz a prestar su servicio militar. Ahí alternó en el equipo Alas que dependía de la FAB.
En 1969 se incorporó a Municipal, también de la capital paceña, un equipo en el que realizó sus mayores logros dentro del campo futbolístico.
En este club estuvo con Nicolás Linares, Pablo Baldivieso, Rodríguez, Lladó, Acuña y otros que no se le vienen a la memoria.
En 1969 integró la selección que disputó frente a Perú y Argentina, las eliminatorias del Mundial de México. También estuvo en el combinado boliviano que jugó el Mundialito de Brasil.
Una operación en la rodilla izquierda lo dejó fuera de las canchas en 1972. Fue llamado para integrar la selección nacional que disputó las eliminatoria para el Mundial de Alemania 1974, pero renunció por no encontrarse en un 100%.
Uno de sus mejores partidos, recuerda, fue el épico empate logrado en 1974 (3-3), jugando para Municipal, ante el San Pablo, en Brasil. En 1975 estuvo en la Copa América que se disputó en Oruro, ante Perú y Chile.
En 1977 pasó a Bolívar, equipo con el que salió campeón nacional, en una escuadra conformada por jugadores de la talla de Jiménez, Troncone, Gallo, Baldiviezo, Solórzano, Reynaldo, Bastida, Aragonés y Juan Carlos Fernández. Ese mismo año participó en las eliminatorias para el Mundial de Argentina y que estuvo a punto de conseguir el pase.
En el equipo celeste jugó hasta 1979 y de ahí pasó a San José de Oruro. Por cuestiones familiares se fue a Brasil, desde donde esporádicamente venía al país y jugaba algunos partidos.
En 1983 se vino definitivamente al país, tras recibir la noticia de la muerte de su gran amigo Pablo Baldivieso.
En 1985 se despidió del fútbol jugando para White Star.

Perfil

Especialista en rehabilitación
Jaime Rimassa Vargas nació en Cochabamba el 12 de diciembre de 1948 en el hogar de los esposos Gustavo Rimassa y Guilllermina Vargas, y conformado además por sus hermanas Elva, Yolanda, Aydeé y Ángela.
Casado con Marcela Salazar tiene dos hijas: Mariela y Yara. Es fisioterapeuta y desde 1989 hasta la actualidad presta sus servicios en la Caja Petrolera de La Paz.

lunes, 29 de octubre de 2007

Nemesio ‘Conel’ Leaños fue un mediocampista que corría por toda la cancha






El Deber

Eulalio Grimaldes J.

Siempre basó su juego en la fuerza y el temperamento. No era un futbolista de esos ‘exquisitos’ con el balón, pero era efectivo en la marca y en la entrega del esférico al jugador mejor colocado. Nemesio Leaños tuvo una carrera relativamente corta, pero exitosa.
Nemesio, ‘Choco’ o ‘Conel’, este último sobrenombre puesto por una tía cuando aún era muy pequeño y con el que fue y es conocido hasta ahora por sus amistades hechas en las canchas y también en la vida diaria, comenzó jugando en la cancha del añejo barrio Tacuarí, del cual era vecino.
Corría tras la pelota desde muchacho acompañado de otros jóvenes como Limberg y Germán Viruez, los conocidos ‘Patalapi’, Betín Araúz, Juan Pedraza y muchos otros que luego surgieron en el fútbol local y nacional.
En 1965 jugó en las divisiones de ascenso defendiendo la camiseta de Colón, hasta llegar a la primera B. En 1968 lo compró Universidad, club en el que jugaban, entre otros, Ismael Purificación Benegas, Eduardo Bravo, Magín Gómez, Coutinho y Archanjo.
Estuvo en dos selecciones preolímpicas, una que jugó en Colombia y otra en Paraguay, y también en la de mayores que disputó la MiniCopa de Brasil.
Pasó a Oriente Petrolero en 1970, equipo con el que disputó la Copa Libertadores contra los renombrados equipos argentinos de River Plate y San Lorenzo de Almagro.
Recuerda a grandes compañeros como René Domingo Taritolay y Arturo Saucedo Landa.
Factores extrafutbolísticos lo obligaron a dejar la práctica activa del fútbol a los 27 años.

Perfil

Es jubilado de la banca
Nemesio Leaños Leaños nació en Santa Cruz de la Sierra el 27 de diciembre de 1949, en el hogar de los esposos Nemesio Leaños y Griselda Leaños. Tiene dos hijos: Viviana Roxana y Luis Fernando Leaños, este último vocalista del afamado conjunto Track. Desde que era futbolista trabajó en el sector bancario, de donde actualmente se encuentra jubilado.

Jaime Moreno habla de su realidad, de sus récords y de su vuelta a la selección





Miguel A. Souza Washington

En un país donde el fútbol también vive bajo las leyes de las matemáticas, Jaime Moreno ha sabido moverse muy bien entre números que van y vienen, cifras que se agrandan cada vez más y que poco a poco sirven para que el futbolista boliviano deje su huella en la Major League Soccer (MLS). El martes pasado, el jugador fue distinguido por el DC United con un botín dorado, que le sirvió para perpetuar en la memoria los 112 goles que ha conquistado en la MLS y que lo encumbran como el máximo anotador de la historia del torneo.
“Es un orgullo, porque ningún boliviano había logrado esto fuera del país. Quizás a nadie le han hecho tantos reconocimientos como me los han hecho acá, pero así es el fútbol y así es la vida. Acá siempre me han tratado como en casa. Estoy feliz por haber roto un récord, a pesar de que nunca me consideré goleador”, asegura él. Sin embargo, sus cifras no se quedan ahí. Dando una repasada al sitio web del club capitalino, uno se da cuenta de que la carrera de Moreno en el DC está marcada por los números. El delantero cruceño también es el jugador del club que más partidos ha disputado en la MLS (279), más minutos ha permanecido en cancha (21.788) y más disparos al arco ha efectuado (612). Y es que en la MLS todo se contabiliza, todo se mide y todo sirve para ir dándole vida a los héroes del deporte estadounidense. Moreno ya es uno de ellos, aunque por el momento el tema de atención es la selección, a la que ha vuelto con fuerza en el proceso que lidera Erwin Sánchez, su ex compañero y ahora director técnico.

- ¿Te sentís mejor en la selección?
- Creo que la confianza es fundamental. Para ir a la Copa América me preparé mental y físicamente, pese a que un día antes de partir al torneo fue una desilusión estar en mi país, en mi ciudad, y que la gente me silbe. Era como que no me apoyaba, parecía que no estaba en Santa Cruz. Eso me dolió mucho, pero al mismo tiempo fue clave el apoyo de la familia y de mis compañeros de equipo, además de Erwin, que como técnico me dio su respaldo. Yo trabajé duro y demostré que podía seguir jugando.

- Pero se decía que estabas acabado para la selección...
- Eso lo dice gente que no sabe. Muchos opinan de fútbol y sin embargo, nunca han jugado este deporte. Es gente que no sabe los sentimientos y las cosas que vive el futbolista. Piensan que solamente es ir y patear una pelota de cuero, pero nosotros somos humanos y sentimos las cosas tanto como las siente el hincha porque también nos equivocamos.

- ¿Estás más seguro en la selección con el proceso de Sánchez?
- No, nadie está seguro en una selección. Simplemente que hace un año él estuvo por acá y charlamos bastante. En ese entonces él no sabía que iba a ser técnico de la selección. Venía a los entrenamientos y miraba todo. Vio cómo se entrenaba acá, cómo nos respetan, vio el fútbol de Estados Unidos de otra forma, diferente a como lo hacen otros técnicos. Eso fue fundamental para que supiera que yo estaba bien y que dándome una oportunidad más no se perdía nada. Gracias a Dios las cosas salieron más o menos en la Copa América y ahora en las eliminatorias podemos hacer algo grande.

- ¿En algún momento llegaste a pensar que tu ciclo en la verde había terminado?
- Después de la Copa América en Perú (2004) lo pensé. Ése fue uno de mis mejores años y no me convocaron. Entonces consideré que si no me habían llamado, no lo harían más y peor con la edad que tengo ahora (33 años).
Dije: ‘se me acabó’. Después me dí cuenta de que esto seguía y continué trabajando de la misma manera o quizás más para mantener mi cuerpo, juego de tantas lesiones.

- ¿Te dolía cuando no te convocaban y vos sentías que estabas como para jugar en la selección?
- No, porque hay que tener respeto por el compañero, al que está en tu lugar. Me dolía, más que todo saber que no le daban importancia a esta liga. En realidad, me atrevo a decir que la MLS es muy superior al torneo boliviano y espero no faltarle el respeto a nadie con lo que estoy diciendo.
Quizás por ahí pasaba mi malestar. Pese a todo, seguía trabajando y siempre trabajé con esfuerzo para que nadie me regalara nada.

- ¿Qué hace que la MLS sea diferente a la Liga boliviana?
- Hay muchas cosas. La infraestructura, la organización, son muchas cosas.
Lo económico tiene que ver también, pero lo realmente importante es la organización. Acá hay pequeños detalles que hacen que todo sea grande.
Lamentablemente en Bolivia no hay muchos recursos económicos, pero creo que se puede lograr una mejor organización.

- Dentro de la cancha, ¿qué es lo mejor?
- Lo físico se nota mucho en la MLS. Acá los jugadores son muy bien dotados en ese aspecto y además han mejorado mucho técnicamente. No hay nada que envidiarle a otros países.

- ¿Te sentís veterano en el equipo, tomando en cuenta que hay muchos jóvenes?
- No, siento que tengo más experiencia.

- ¿Y esa experiencia cómo se refleja en la cancha?
- Antes era puntero, pero ahora juego más como enganche. Me siento más cómodo en esta posición porque tengo mayor contacto con la pelota. Es un puesto en el que he aprendido a desempeñarme, porque tampoco es que cambié de un rato para otro.

-Volvamos a la selección, ¿qué pasó contra Uruguay? ¿por qué nos golearon?
- Nada, simplemente que perdimos totalmente la concentración. Hubo otros factores, pero creo que la culpa fue de nosotros, de los jugadores, por no enfocarnos en el partido. Son cosas que pasan y que a veces mucha gente no entiende. Realmente pasamos un papelón.

- ¿En qué medida afectó lo de la negociación por los premios?
- No quiero hablar de eso.

- Entonces hablemos del proceso de Sánchez, ¿es diferente a los otros?
- Las ideas están y creo que todos lo tenemos bien claro. Sabemos adónde tenemos que apuntar. Lo de Uruguay y Colombia fue un mal momento que todos debemos superar y borrar.

- ¿Qué pensás de delanteros como Arce y Martins?
- Son jóvenes que tienen mucho talento y deben aprovechar al máximo las oportunidades que se les presenten. Es algo que quizás yo no hice.

- ¿Qué fue lo que no aprovechaste al máximo?
- Lo de Inglaterra (en 1994 pasó Middlesbrough, en el que estaba en segunda división y ascendió al año siguiente, convirtiéndose en el primer boliviano en la Premier League). Me quedé un año y medio y me fui. Es algo que siempre va a quedar marcado en mí. Quizás fui muy joven y con mucha inocencia. No tuve la suerte de contar con una persona que me muestre el camino del trabajo, aunque Azkargorta siempre me dijo que yo solamente daba el 60%. Yo no lo entendía, yo pensaba que daba el 100%, pero él igual me reclamaba.

- ¿Hasta cuándo pensás seguir jugando profesionalmente?
- No sé, no te lo puedo decir en tiempo. Yo creo que una vez que uno pierde las ganas de entrenarse, es cuando ya está, chau. Ahí es cuando uno tiene que decir: hasta aquí llego. Actualmente manejo una hora para venir a los entrenamientos y todavía quiero seguir.

- ¿Y después del fútbol?
- Me gustaría ser técnico, pero tampoco quiero entrar de lleno. Deseo comenzar de abajo, siendo asistente.

Las frases

“Me desilusioné cuando en mi país y en mi ciudad la gente me silbó. Era como que no me apoyaba”

“Me dolía mucho que no le den importancia a esta Liga (MLS), que es de buen nivel”

“Debí permanecer más tiempo en Inglaterra, pero no lo hice. Es una espina que está clavada”

Las cifras

279
Son los partidos que el delantero lleva jugado en la Mayor Liga Soccer

21.788
Minutos acumulados jugando para el DC United y el MetroStars

112
Los goles marcados. Todo un récord para su club y para la Liga norteamericana

4
Los títulos obtenidos, todos con la camiseta del DC United

Perfil

Recibió el botín de oro
Su retorno a la selección nacional ha coincidido con un sinnúmero de reconocimientos a su exitosa trayectoria en el fútbol de Estados Unidos. El último fue el botín de oro por sus goles, que por cierto fueron un récord en la Liga.
Jaime Moreno es indudablemente hoy en día uno de los más destacados jugadores que tiene la selección. Su experiencia pesó en la Copa América, donde marcó un golazo (a Perú). En su equipo está jugando más de enganche, aunque Moreno no renuncia casi nunca al ataque, porque lo de él, por vocación, es llegar al gol.

martes, 23 de octubre de 2007

“Chocolatín” marcó récord en Argentina





El tiempo corre y no se detiene. Sí. Pero ya pasaron diez años y el recuerdo de aquel símbolo de una generación dorada de futbolistas, que cautivó a propios y extraños con sus gambetas, lujos y piruetas, sigue y seguirá estando presente en aquellos que tuvieron la fortuna de verlo, mientras los más chicos se pregunten: “¿Tan bien jugaba ese tal ‘Chocolatín’?” Y sin que se haga esperar, la respuesta será un “si” precedido de relatos de jugadas, toques, festejos y proezas de las que ese moreno flaquito nacido en los Yungas de La Paz fue actor principal.

Castillo marcó un récord en la Argentina: es el boliviano que más veces jugó con 146 partidos y 10 goles.

Mientras Milton Melgar era figura en Boca Juniors y era aclamado por “La Doce” que entonaba en un coro ensordecedor “bo-li-via-no / bo-li-via-no”, Ramiro Castillo comenzaba su carrera profesional en The Strongest y ya se preparaba para pegar el salto de calidad al fútbol argentino, a Instituto de Córdoba.

No obstante, su gran momento fue en su segundo club en ese país: Argentinos Juniors, “el semillero del mundo”. Ese del barrio La Paternal, tan reconocido por su gran labor como “fábrica de cracks”, entre ellos Fernando Redondo, Juan Román Riquelme o el propio Diego Maradona.

Sus buenas actuaciones lo catapultaron a un gigante: River Plate. Allí fue dirigido por el actual técnico de esa institución, Daniel Passarella. Aunque sólo jugó un puñado de partidos, entre ellos uno por la Copa Libertadores de 1991 ante Bolívar, en el que fue eje de una polémica al quejarse de las dificultades de jugar en la altura. En Núñez tuvo un paso sin pena ni gloria. Luego le siguieron Rosario Central –actual club del también boliviano Ronald Raldes– y Platense.

A fines de junio de 1997, las calles del país eran un carnaval. Papelitos, camisetas y flameantes banderas llegaban a teñir de rojo, amarillo y verde desde los pueblitos más remotos hasta las más grandes ciudades.

Bolivia era anfitrión de la Copa América y había derrotado (con un gol del Chocolatín incluido) 3-1 a México, en Santa Cruz de la Sierra, por una de las semifinales, mientras Brasil aguardaba en la final. Después de 34 largos años, la Verde volvía a meterse en la disputa del título continental.

“Sería muy lindo para mí salir campeón de América porque son mis últimos partidos de Selección. Ya estoy cansado de tanto ajetreo; la vida también pasa por otro lado. En mi caso, por mi familia y mi futura profesión de abogado”, decía Chocolatín proyectando su porvenir tras la victoria ante los mexicanos. Sin embargo, la vida le depararía el peor de los castigos: a minutos de la final con Brasil, tuvo que abandonar el Hernando Siles para ir al hospital donde su pequeño Juan Manuel, de 7 años, estaba internado con una hepatitis. Dos días después, el 30 de junio, sería víctima de un ataque fulminante de esa enfermedad. Y ese sería el principio del fin...

La angustia y la depresión se fueron apoderando de Castillo, quien apareció ahorcado en la mañana del sábado 18 de octubre de 1997 en su casa de Achumani. Tenía 31 años y se suicidó tres meses después de la muerte de Juan Manuel. Posteriormente, la Policía informaría que Castillo había muerto por asfixia al ahorcarse con una corbata, aproximadamente a las cinco de la madrugada.

Durante esa jornada, las radios casi no hablaron de otra cosa. La Federación Boliviana de Fútbol (FBF) declaró 30 días de duelo y suspendió el clásico entre Bolívar y The Strongest que debía jugarse al día siguiente. Incluso, Hugo Banzer, presidente boliviano en ese entonces, expresó su dolor. Pero la conmoción no sólo se limitó a Bolivia. Desde el exterior, dirigentes, jugadores y el ambiente del fútbol enviaron sus condolencias.

“¿Ya pasaron diez años?”, decía sorprendido por el paso del tiempo uno de sus ex compañeros en Argentinos, Carlos Mac Allister. “Era una muy buena persona y un gran compañero. Muy callado, reservado, es cierto, pero cuando hablaba era muy ocurrente”, recuerda el Colorado. “La vida lo castigó muy duro con la muerte de su hijo. A veces las palabras están de más cuando te pasa una cosa como esa”, expresó el ex defensor de Boca y de la Selección argentina.

El Chocolatín se destacó en su trayectoria futbolística por su capacidad e inteligencia como generador de juego y la categoría de su pegada. Su talento, su origen humilde y su compromiso por las causas de las clases populares, lo convirtieron en ídolo indiscutido. En todo un orgullo del pueblo boliviano. Y como legado, antes de fallecer, dejó una escuela que lleva su nombre y que ahora está en los primeros planos del fútbol paceño.

La historia cuenta que en un partido del fútbol argentino entre Platense –su último club en ese país– y Gimnasia y Esgrima de Jujuy –equipo por aquel entonces de su hermano Iván Sabino y de Óscar Sánchez–, ambas escuadras lucieron un brazalete negro e hicieron un minuto de silencio en memoria de aquel talentoso que un 12 de octubre de 1997, en un cotejo entre Ecuador y Bolivia por las Eliminatorias al Mundial de Francia 1998, le dijo adiós a la pelota y pasó a la inmortalidad. (Emmanuel Quispe, especial para El Deportivo de El Diario)

lunes, 22 de octubre de 2007

Silvio Rojas, el Pulgarcito veloz



Dice un dicho que el perfume y el veneno vienen en frasco chico, y ésto viene como anillo al dedo en el caso de Silvio Rojas, un futbolista que sobresalió por su habilidad y velocidad, antes que por su porte, que nunca fue óbice para su exitosa carrera. Pese a su pequeña estatura, Silvio Rojas (Pulgarcito o Chino como se lo conoció en sus tiempos de futbolista) tenía una gran velocidad, que sumada a la habilidad con que manejaba la pelota con la zurda, resultaba imparable para sus adversarios.Pulgarcito fue un delantero que a pesar de que jugó en tiempos en que los punteros corrían hasta la última línea y mandaban al centro para que el nueve o diez metan el gol, figura hasta ahora como uno de los máximos artilleros de la Liga del Fútbol Profesional boliviano, con 147 tantos en su haber .Empezó a jugar en la Escuela de la Asociación Cruceña de Fútbol y su primer profesor fue don Ernesto Ferrante. Recuerda entre sus compañeros a Johnny Herrera y a Luis Enrique Padilla, que también hacían sus primeras armas en el fútbol.Por cosas del destino tuvo que viajar, siendo aún muy joven, a Cochabamba. Ahí lo vieron dirigentes de Aurora, club en el que hizo una pretemporada, pero no jugó para ese equipo, pero sí lo hizo para Bata que le ofreció mejores condiciones, tanto para practicar el fútbol como para trabajar en la fábrica Manaco, donde se volvió un especialista en calzados.Jugó en la selección en dos campeonatos juveniles y en la absoluta en tres eliminatorias y también en copas América, donde demostró que estaba al nivel de los grandes.Paseó su fútbol también en Blooming, San José, Real, Orcobol y terminó jugando en Destroyers en 1993.Recuerda a Gerzán Montaño como el defensor con el que jugaba un clásico aparte y en lides internacionales a Leandro, de la selección brasileña.
Perfil
De las canchas a la políticaEdmundo Silvio Rojas Aguilera nació en Porongo el 3 de noviembre de 1959 en el hogar de los esposos Domingo Rojas y Emni Aguilera. Está casado con Rosario Roca Aguilera y tiene cuatro hijos: Silvio que estudia y juega al fútbol en Alemania, Rosario, Gabriela y Edmundo. Tras dejar el fútbol se dedicó a los negocios hasta que fue invitado por el MNR para las municipales. Fue alcalde y ahora es concejal en Porongo.