Joaquín Botero dice que aún no es el final de su carrera. La rescisión de su contrato con San José, la semana pasada, significa sólo un paréntesis, pues asegura que el próximo año volverá a jugar, ya sea en un club del país o del exterior.
El goleador histórico de la selección nacional no ha tenido un buen año. Su llegada al santo, a comienzo de este 2011, generó gran expectativa en la hinchada de su club y también en general en el fútbol boliviano.
Pero al margen de algunas apariciones esporádicas, y de escasos goles convertidos, no fue más allá. Encima de ello estuvo afectado por varias lesiones que, según él, son el motivo para que hubiera pedido a los dirigentes la rescisión de su contrato.
“Lamentablemente, las lesiones me tenían a maltraer, un esguince de rodilla derecha y un problema fibrilar en el muslo hicieron que tome esta determinación. Después de lesionarme en Paraguay, cuando jugamos ante Nacional (por la Sudamericana), ya no pude recuperarme plenamente, mejoré un poco, pero volví a lastimarme; entonces preferí dar un paso al costado y abrir un paréntesis de aquí hasta diciembre para ponerme bien”.
Botero lamentó que su regreso al balompié boliviano no hubiera sido como él quería. Por primera vez actuó en el país en otro equipo que no fuera Bolívar. Según él, San José armó “un gran equipo, como para lograr muchas cosas, pero no se pudo y es algo que a veces pasa en el fútbol”.
Desde hace días se encuentra en Santa Cruz con su familia. “Disfrutando de los míos, es algo que el fútbol a veces no te deja”.
Botero se someterá a un tratamiento riguroso en la capital oriental para ponerse bien. No tiene pensado viajar al exterior para tratarse. “El médico me dijo que continuara con las sesiones de fisioterapia, voy a estar en permanente chequeo y espero superar pronto este momento para volver a jugar”.
No se le ha pasado por la mente dejar el balompié, el goleador considera que aún tiene cuerda para un tiempo más y que es cuestión de ponerse bien para rendir futbolísticamente.
“Quiero seguir jugando, pero quiero estar al cien por ciento. Por ello es preferible que me cure con tranquilidad, sin presiones, y una vez que esté sano ver qué sale a mediados de diciembre o principios de enero”.
Y agregó: “Quiero seguir por dos motivos: porque me gusta, porque el fútbol es lo mío; y porque sé que todavía puedo rendir. Si decidí alejarme de San José y del fútbol es solamente por estos meses. Voy a continuar, voy a buscar otras posibilidades y en enero voy a volver”.
SAN JOSÉ ES UN CLUB QUE CUMPLE
¿DIFERENCIAS?
Joaquín Botero asegura que no tuvo ningún problema con la dirigencia de San José. “Es una institución que te cumple, en cuanto a sueldos siempre me sentí tranquilo. Pero uno no puede seguir si las lesiones se lo impiden.
A mí me gusta estar bien y jugar. Pero problemas con los dirigentes del club no tuve jamás”.
LA CAMPAÑA
Asegura que tampoco influyó para su partida la mala campaña del equipo en el segundo torneo del año. “Es verdad que está complicada la situación, pero faltan varias fechas y mis compañeros sé que van a luchar. Lo mío sólo es una determinación personal”.
DISCIPLINA
“Por ahí tuve algún acto de indisciplina, que ellos (los dirigentes) mostraron a través de un video”, admitió. “Pero aquello fue por el mes de julio y en su momento lo conversamos con los directivos; quedamos en que habría un borrón y cuenta nueva, y así fue; por eso recalco que ahora mi partida sólo se debe a un problema de lesiones”.
LA SELECCIÓN NO DEBE TIRAR LA TOALLA
No fue un año para que Joaquín Botero volviera a la selección. El no haber rendido en su club le impidió tener chance para ser convocado.
Botero renunció a la Verde en el 2009, sin embargo, con el transcurrir del tiempo abrió la opción a retroceder y aceptar una nueva convocatoria. Eso, en este momento, ya no puede ser. Podría darse si en el 2012 cumple una buena campaña.
El goleador opinó de cómo le ha ido a la selección en el inicio de las eliminatorias.
“Sabíamos que iban a ser cotejos difíciles y complicados, incluso cuando jugamos como locales los colombianos corrieron más que nosotros y tuvieron mayores posibilidades de marcar goles. Sin embargo, ya pasó, hay que mirar para adelante”.
Considera que no hay motivo para ‘tirar la toalla’ desde ahora, porque quedan muchos partidos por jugar, empezando por los de noviembre, frente a Argentina y Venezuela.
“Recién se han disputado dos, así que las posibilidades están. Esperemos que las cosas mejoren y, sobre todo, que Bolivia en casa pueda ganar, eso será vital para continuar con chance”.
Jugadores Bolivianos, fichajes y mucha informacion de los futbolistas bolivianos
domingo, 30 de octubre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
Cabrera entre los más destacados en Colombia
El delantero uruguayo Gustavo Biscayzacú del Cali y el atacante boliviano Diego Cabrera del Tolima, fueron los futbolistas extranjeros más destacados en la duodécima fecha del Torneo Finalización-2011 del fútbol colombiano, que se disputó entre el viernes y domingo.
Destacado. Biscayzacú, de 33 años, ayudó a que Cali venciera 2-1 al Atlético Nacional, con un potente disparo de larga distancia que venció al arco del guardameta argentino Gastón Pezzuti, a los 63 minutos. El atacante igualó el juego 1-1, que previamente el panameño Román Torres (36') abrió para el Nacional.
El combinado "Azucarero", dirigido por el timonel argentino Rubén Insúa desde el 29 de septiembre, es séptimo con 18 puntos, mientras que Nacional es octavo, con 17 unidades.
Cabrera. En tanto, el boliviano Cabrera, del Tolima, ayudó a que su equipo sacara un valioso empate a domicilio 2-2 ante Itagui. El delantero, de 29 años, hizo el pase en profundidad que permitió a su compañero Rafael Castillo anotar un gol (58') para el marcador 2-1. Luego, Cabrera insistió hasta que liquidó el juego 2-2 con un gol de cabeza, al minuto (68'), a través de una asistencia de Castillo. Este resultado ubicó al Tolima en cuarto lugar con 18 puntos, mientras que Itaguí, con 19 puntos, se colocó segundo.
No jugó en las Eliminatorias
Diego Cabrera fue convocado por Gustavo Quinteros para los partidos ante Uruguay y Colombia pero no fue tomado en cuenta entre los titulares
29 Años
Tiene en este momento Diego Cabrera que nació al fútbol profesional en Oriente Petrolero
Destacado. Biscayzacú, de 33 años, ayudó a que Cali venciera 2-1 al Atlético Nacional, con un potente disparo de larga distancia que venció al arco del guardameta argentino Gastón Pezzuti, a los 63 minutos. El atacante igualó el juego 1-1, que previamente el panameño Román Torres (36') abrió para el Nacional.
El combinado "Azucarero", dirigido por el timonel argentino Rubén Insúa desde el 29 de septiembre, es séptimo con 18 puntos, mientras que Nacional es octavo, con 17 unidades.
Cabrera. En tanto, el boliviano Cabrera, del Tolima, ayudó a que su equipo sacara un valioso empate a domicilio 2-2 ante Itagui. El delantero, de 29 años, hizo el pase en profundidad que permitió a su compañero Rafael Castillo anotar un gol (58') para el marcador 2-1. Luego, Cabrera insistió hasta que liquidó el juego 2-2 con un gol de cabeza, al minuto (68'), a través de una asistencia de Castillo. Este resultado ubicó al Tolima en cuarto lugar con 18 puntos, mientras que Itaguí, con 19 puntos, se colocó segundo.
No jugó en las Eliminatorias
Diego Cabrera fue convocado por Gustavo Quinteros para los partidos ante Uruguay y Colombia pero no fue tomado en cuenta entre los titulares
29 Años
Tiene en este momento Diego Cabrera que nació al fútbol profesional en Oriente Petrolero
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lunes, 24 de octubre de 2011
Cabrera anota en el empate de Tolima
El boliviano Diego Cabrera anotó el gol que sirvió para que su equipo, el Deportes Tolima, igualara de visitante con el Itagüí 2-2.
Los locales se pusieron en ventaja con tantos de Córdoba y Aguirre; para Tolima empataron Castillo y Cabrera.
Los locales se pusieron en ventaja con tantos de Córdoba y Aguirre; para Tolima empataron Castillo y Cabrera.
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Diego Cabrera
Empata El Aris, del Nacho García
El Aris Salónica igualó a un gol por bando con el PAOK, de la misma ciudad de Grecia, en cotejo correspondiente a una nueva fecha del torneo de Grecia de Primera división.
Aris ocupa el puesto 12 de la clasificación con 4 unidades después de cinco cotejos.
Aris ocupa el puesto 12 de la clasificación con 4 unidades después de cinco cotejos.
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lunes, 17 de octubre de 2011
‘Chocolatín’, un ángel del fútbol
Mañana, martes 18 de octubre, se recuerda 14 años de su fallecimiento (1997). El Chocolatín fue uno de los más talentosos futbolistas bolivianos. Salió de los Yungas y llegó hasta lo más alto.
Guido Loayza, expresidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) y actual titular de Bolívar, rememora que era un hombre mezcla del humor yungueño con el humor porteño. “Era un muchacho muy simpático y que alegraba al grupo junto con su hermano menor Iván. Tocaban sayas, me hacían reír mucho con sus anécdotas y era un gran jugador, totalmente distinto a los demás. En esa selección del 93 (que se clasificó al Mundial de Estados Unidos) había dos súper jugadores: Melgar y él. Como anécdota, no abandonaba su mate de coca, así que teníamos el miedo de que saliera positivo en algún control antidopaje. Ramiro, junto con Joaquín Botero, deben ser los mejores jugadores del fútbol paceño de todos los tiempos”, sostiene Loayza.
Con The Stronget fue campeón 1996, y en ese equipo uno de sus compañeros fue Eduardo Villegas: “Fue una persona muy cordial y muy alegre, reilón, porque siempre estaba haciendo un chiste; pero muy serio a la hora de trabajar, porque se exigía al máximo. Fue un jugador muy talentoso, podía salir a la izquierda o derecha con un regate. La verdad, un jugador muy técnico que tuvo Bolivia. Era de los notables sin ser un malabarista”.
Dicen que uno de sus mejores amigos fue Marco Sandy, con quien compartió en la selección y en Bolívar. El exzaguero tiene “recuerdos muy lindos con Castillo, porque siempre buscaba la superación de trabajo y lo disfrutaba mucho con el fútbol. Para Ramiro siempre era intentar, seguir practicando y nunca conformarse con lo que ya sabía. Siempre fue jovial y soñaba con su escuela de El Alto, trabajó mucho para hacer realidad su sueño. Siempre admiré la calidad de jugador que era”.
Su viuda, María del Carmen Crespo, relata que Ramiro “era un ángel de Dios, una maravilla de persona, la calidad humana que tenía era incomparable, era muy sensible especialmente con los niños y la gente que lo vio siempre lo recordará. Al salir del estadio jamás se negó a firmar un autógrafo o a sacarse una foto con los niños. Fue muy sensible, honesto, trabajador, disciplinado y profesional. Como padre y esposo, una persona ejemplar”.
Castillo siempre buscaba superarse y no sólo en lo futbolístico. Además, era muy atento con sus hijos.
“De todo el tiempo que estuvimos casados, él jamás dejó de entrenarse ningún día, si estaba lesionado hacía ejercicios de brazos, estuvimos de vacaciones en la playa de EEUU y él siempre estaba trotando. Decía que no podía dejar ni un solo día de trabajar porque de eso vivía”.
Un prodigio que vino de Coripata
Debutó en 1985
Ramiro Castillo nació en Coripata el 27 de marzo de 1966. Murió en La Paz el 18 de octubre de 1997. Un jugador de cuerpo aparentemente frágil (1,68 de estatura y 65 kilos de peso), pero de enorme resistencia física. Jugó en The Strongest entre 1985 y 1986, volvió en 1992 y otra vez en 1996. Finalmente actuó en Bolívar, en 1997.
En el exterior
Muchos de sus años de fútbol los vivió en el exterior: Instituto de Córdoba, Argentinos Juniors, River Plate, Rosario Central y Platense en Argentina, además de Everton en Chile. En Argentina es el boliviano con más apariciones, con 146 partidos jugados.
La Selección
Fue seleccionado desde 1989 (53 cotejos, cinco goles), y jugó su último partido oficial con la camiseta verde el 12 de octubre de 1997 —seis días antes de su muerte— en el Estadio Isidro Romero, de Guayaquil, ante Ecuador.
El mejor
“Siempre estaba analizando lo que había hecho en un partido, qué errores había cometido para no incurrir de nuevo en ellos. Un día le dijeron que era el mejor jugador, él dijo que no, porque aún consideraba que le faltaba mucho y seguía luchando para ser mejor cada día”, recuerda su viuda.
Su escuela nació hace 18 años en El Alto
La Escuela de Fútbol Ramiro Castillo fue fundada el 27 de mayo de 1993, en homenaje a la fecha de nacimiento de la madre del ‘Chocolatín’, en su sede en Villa Tejada Triangular de El Alto.
Durante los 18 años tuvo muchos éxitos en la Asociación de Fútbol de La Paz (AFLP), al ser campeón en varias categorías. Llegó a la Primera A, aunque esta temporada actúa en la Primera B. De su cantera salieron a la Liga Leonel Morales que actúa en “U” de Sucre, Henry Alaca y Erlan Álvarez, que jugaron en La Paz Fútbol Club.
“Ramiro creó la Escuela con el objetivo de formar jugadores en forma integral, pensando más en la persona que en el futbolista. Además de aportar al balompié nacional con valores paceños y de El Alto. Alguna vez le pregunté por qué en El Alto y él decía que el fútbol es para la gente humilde y que ahí había talentos. También quería devolverle al fútbol porque este deporte le dio mucho”, según su viuda.
JV Mariscal compra el sueño de Castillo para llegar a la Liga
Manuel Quispe, presidente del club JV Mariscal de El Alto, que juega en el Nacional B Simón Bolívar, compró el patrimonio de la Escuela Ramiro Castillo y espera cumplir el sueño de su fundador, el talentoso y recordado ‘Chocolatín’, de formar futbolistas alteños y disputar en la Liga; además que integren la selección nacional y salgan al fútbol extranjero.
La presidenta de la Escuela Castillo, María del Carmen Crespo, contó que hace dos años, la entidad entró en quiebra y sus hijos no querían seguir con el proyecto, por ello decidió traspasarlo para que Quispe continúe con la idea de formar futbolistas.
“Manejar fue difícil. No sólo es mantener la escuela, hay que invertir para mejorar. Me duele mucho, pero lo hago con mucha fe y con confianza en Manuel, sé que luchará con esta escuela. La recibí por herencia y no pude ir más allá, pero le puse ganas y todo mi tiempo”, sostuvo la viuda de Ramiro Castillo.
Quispe afirma que es una alegría “heredar todo” y a la vez una responsabilidad grande. La volverá una Academia de Fútbol de El Alto, que funcione en varios distritos y buscará un terreno en Senkata o Viloroco para construir un complejo grande, su sueño es que crezca día a día.
“El mantenimiento de la sede (620 metros cuadrados) no será una preocupación, más me preocupa captar alumnos para llegar a los mil. Además que funcione la piscina y para eso vamos a cambiar el caldero; la cancha de futsal la vamos a convertir en césped sintético y la vamos a techar, pondremos algunas graderías para que la gente venga. Queremos que el sauna, el snack y el gimnasio funcionen”, dijo el nuevo dueño.
Quijotismo
Empresario. El dirigente Manuel Quispe, de 41 años (9 de agosto de 1970), toma a su cargo la escuela. Su familia está integrada por: Ericka Quiroz (esposa), Luz Anahí, de 16 años, y Liz Melanie, de 13 (hijas).
Soporte. El exfutbolista huajcheño de Puerto Acosta solventará con su empresa de telecomuniciones y Distribuidora de Energía y Luz SRL en El Alto y Viacha. Actualmente, su planilla mensual de JV Mariscal es de Bs 60 mil y afirma que invertirá en la niñez y juventud.
Uniforme. Ramiro Castillo había fundado la escuela con los colores lila, negro, blanco y azul, pero cuando murió fueron cambiados al naranja y negro. Naranja porque le gustaba mucho la selección de Holanda, por la ‘naranja mecánica’ y el negro representa el luto por su partida.
Guido Loayza, expresidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) y actual titular de Bolívar, rememora que era un hombre mezcla del humor yungueño con el humor porteño. “Era un muchacho muy simpático y que alegraba al grupo junto con su hermano menor Iván. Tocaban sayas, me hacían reír mucho con sus anécdotas y era un gran jugador, totalmente distinto a los demás. En esa selección del 93 (que se clasificó al Mundial de Estados Unidos) había dos súper jugadores: Melgar y él. Como anécdota, no abandonaba su mate de coca, así que teníamos el miedo de que saliera positivo en algún control antidopaje. Ramiro, junto con Joaquín Botero, deben ser los mejores jugadores del fútbol paceño de todos los tiempos”, sostiene Loayza.
Con The Stronget fue campeón 1996, y en ese equipo uno de sus compañeros fue Eduardo Villegas: “Fue una persona muy cordial y muy alegre, reilón, porque siempre estaba haciendo un chiste; pero muy serio a la hora de trabajar, porque se exigía al máximo. Fue un jugador muy talentoso, podía salir a la izquierda o derecha con un regate. La verdad, un jugador muy técnico que tuvo Bolivia. Era de los notables sin ser un malabarista”.
Dicen que uno de sus mejores amigos fue Marco Sandy, con quien compartió en la selección y en Bolívar. El exzaguero tiene “recuerdos muy lindos con Castillo, porque siempre buscaba la superación de trabajo y lo disfrutaba mucho con el fútbol. Para Ramiro siempre era intentar, seguir practicando y nunca conformarse con lo que ya sabía. Siempre fue jovial y soñaba con su escuela de El Alto, trabajó mucho para hacer realidad su sueño. Siempre admiré la calidad de jugador que era”.
Su viuda, María del Carmen Crespo, relata que Ramiro “era un ángel de Dios, una maravilla de persona, la calidad humana que tenía era incomparable, era muy sensible especialmente con los niños y la gente que lo vio siempre lo recordará. Al salir del estadio jamás se negó a firmar un autógrafo o a sacarse una foto con los niños. Fue muy sensible, honesto, trabajador, disciplinado y profesional. Como padre y esposo, una persona ejemplar”.
Castillo siempre buscaba superarse y no sólo en lo futbolístico. Además, era muy atento con sus hijos.
“De todo el tiempo que estuvimos casados, él jamás dejó de entrenarse ningún día, si estaba lesionado hacía ejercicios de brazos, estuvimos de vacaciones en la playa de EEUU y él siempre estaba trotando. Decía que no podía dejar ni un solo día de trabajar porque de eso vivía”.
Un prodigio que vino de Coripata
Debutó en 1985
Ramiro Castillo nació en Coripata el 27 de marzo de 1966. Murió en La Paz el 18 de octubre de 1997. Un jugador de cuerpo aparentemente frágil (1,68 de estatura y 65 kilos de peso), pero de enorme resistencia física. Jugó en The Strongest entre 1985 y 1986, volvió en 1992 y otra vez en 1996. Finalmente actuó en Bolívar, en 1997.
En el exterior
Muchos de sus años de fútbol los vivió en el exterior: Instituto de Córdoba, Argentinos Juniors, River Plate, Rosario Central y Platense en Argentina, además de Everton en Chile. En Argentina es el boliviano con más apariciones, con 146 partidos jugados.
La Selección
Fue seleccionado desde 1989 (53 cotejos, cinco goles), y jugó su último partido oficial con la camiseta verde el 12 de octubre de 1997 —seis días antes de su muerte— en el Estadio Isidro Romero, de Guayaquil, ante Ecuador.
El mejor
“Siempre estaba analizando lo que había hecho en un partido, qué errores había cometido para no incurrir de nuevo en ellos. Un día le dijeron que era el mejor jugador, él dijo que no, porque aún consideraba que le faltaba mucho y seguía luchando para ser mejor cada día”, recuerda su viuda.
Su escuela nació hace 18 años en El Alto
La Escuela de Fútbol Ramiro Castillo fue fundada el 27 de mayo de 1993, en homenaje a la fecha de nacimiento de la madre del ‘Chocolatín’, en su sede en Villa Tejada Triangular de El Alto.
Durante los 18 años tuvo muchos éxitos en la Asociación de Fútbol de La Paz (AFLP), al ser campeón en varias categorías. Llegó a la Primera A, aunque esta temporada actúa en la Primera B. De su cantera salieron a la Liga Leonel Morales que actúa en “U” de Sucre, Henry Alaca y Erlan Álvarez, que jugaron en La Paz Fútbol Club.
“Ramiro creó la Escuela con el objetivo de formar jugadores en forma integral, pensando más en la persona que en el futbolista. Además de aportar al balompié nacional con valores paceños y de El Alto. Alguna vez le pregunté por qué en El Alto y él decía que el fútbol es para la gente humilde y que ahí había talentos. También quería devolverle al fútbol porque este deporte le dio mucho”, según su viuda.
JV Mariscal compra el sueño de Castillo para llegar a la Liga
Manuel Quispe, presidente del club JV Mariscal de El Alto, que juega en el Nacional B Simón Bolívar, compró el patrimonio de la Escuela Ramiro Castillo y espera cumplir el sueño de su fundador, el talentoso y recordado ‘Chocolatín’, de formar futbolistas alteños y disputar en la Liga; además que integren la selección nacional y salgan al fútbol extranjero.
La presidenta de la Escuela Castillo, María del Carmen Crespo, contó que hace dos años, la entidad entró en quiebra y sus hijos no querían seguir con el proyecto, por ello decidió traspasarlo para que Quispe continúe con la idea de formar futbolistas.
“Manejar fue difícil. No sólo es mantener la escuela, hay que invertir para mejorar. Me duele mucho, pero lo hago con mucha fe y con confianza en Manuel, sé que luchará con esta escuela. La recibí por herencia y no pude ir más allá, pero le puse ganas y todo mi tiempo”, sostuvo la viuda de Ramiro Castillo.
Quispe afirma que es una alegría “heredar todo” y a la vez una responsabilidad grande. La volverá una Academia de Fútbol de El Alto, que funcione en varios distritos y buscará un terreno en Senkata o Viloroco para construir un complejo grande, su sueño es que crezca día a día.
“El mantenimiento de la sede (620 metros cuadrados) no será una preocupación, más me preocupa captar alumnos para llegar a los mil. Además que funcione la piscina y para eso vamos a cambiar el caldero; la cancha de futsal la vamos a convertir en césped sintético y la vamos a techar, pondremos algunas graderías para que la gente venga. Queremos que el sauna, el snack y el gimnasio funcionen”, dijo el nuevo dueño.
Quijotismo
Empresario. El dirigente Manuel Quispe, de 41 años (9 de agosto de 1970), toma a su cargo la escuela. Su familia está integrada por: Ericka Quiroz (esposa), Luz Anahí, de 16 años, y Liz Melanie, de 13 (hijas).
Soporte. El exfutbolista huajcheño de Puerto Acosta solventará con su empresa de telecomuniciones y Distribuidora de Energía y Luz SRL en El Alto y Viacha. Actualmente, su planilla mensual de JV Mariscal es de Bs 60 mil y afirma que invertirá en la niñez y juventud.
Uniforme. Ramiro Castillo había fundado la escuela con los colores lila, negro, blanco y azul, pero cuando murió fueron cambiados al naranja y negro. Naranja porque le gustaba mucho la selección de Holanda, por la ‘naranja mecánica’ y el negro representa el luto por su partida.
El caudillo que dejó parte de su vida en las filas atigradas
Ricardo Fontana, uno de los futbolistas que expresó y representó la fiereza del juego atigrado desde la década del 70. El Tano —como se lo conoce— hoy está de cumpleaños. Vive entre Córdoba (Argentina) y La Paz, dependiendo de su actividad personal.
Entre risas responde que la edad es lo de menos, pero admite que “fácilmente” superó “el medio siglo” y considera que lo más importante es todo lo que vivió hasta hoy, sobre todo en Bolivia, donde pasó mucho más de la mitad de su vida.
“Viví más allá que acá. En Argentina, en Córdoba, me siento como un extranjero. Allá, pese a que dejé de jugar hace casi 20 años, será que los padres o los abuelos les cuentan a los chicos, hasta jovencitos que nunca me vieron jugar me saludan por mi paso por el Tigre”, sostiene el gran caudillo stronguista
Sin embargo, transcurridos los años, Fontana considera que el club The Strongest, al que le dio casi todo su ciclo deportivo, no le correspondió como debía hacerlo con un verdadero ídolo. Jugador emblemático en la historia del club, siente en lo íntimo un olvido y desamor de parte de los dirigentes, los antiguos y los actuales.
“Jugué tantos años, puse todo y me peleé y me pelearé por el club, pero no me siento correspondido en ese mi compromiso por la directiva. Soy el único que nunca les hizo juicio ni nada, pese a algunas cosas pendientes, pero sí soy al que menos oportunidad le dieron en el club para dirigirlo, por ejemplo, excepto una etapa breve con el presidente (Jorge) Pacheco”, expresa El Tano.
Recuerda que en sus inicios en The Strongest vivían en un par de habitaciones en la calle Frías. Una vez tuvo que vender sus cachos para cubrir alguna necesidad económica. Cuenta que años después quedó lesionado y abandonado, por eso luego estuvo en otros clubes y cuando volvió y jugó cinco temporadas, la directiva aurinegra le hizo suspender tras un incidente con un dirigente.
Fontana quiere que al Tigre siempre le vaya bien, que salga campeón por la hinchada que tiene, a la que califica de fiel y también aguerrida.
El exdefensor también manifestó que gracias a Dios, en lo deportivo, fueron muchísimos más los momentos buenos en el club con los dirigentes Rafael Mendoza y Jaime Pando. Está agradecido, asimismo, con el país. “Yo llegué a Bolivia con un par de zapatillas, un par de camisas y pantalones, ése era mi capital a mis 18 años, pero luego supimos manejarnos, mis hijos estudiaron y están bien. No soy millonario ni mucho menos, pero se puede decir que estoy bien gracias al esfuerzo que pusimos con toda mi familia”.
Bolivia. Está pendiente de todo lo que acontece en el país, Fontana se considera un boliviano más y no es para menos, pues vivió cuatro décadas aquí, tiene hijos e incluso nietos bolivianos.
Lamenta el actual momento del fútbol nacional, recuerda que antes de la fundación de la Liga se mantenían vivas a las divisiones menores, pero como se las olvidó, ya no se sabe de dónde sacar jugadores.
“Me apena por Quinteros, lo conozco, sé el tipo de persona que es desde jugador y también como técnico. Es honesto, trabajador y todos deberían hacer fuerza porque le vaya bien. Si le va bien, le irá bien a los 10 millones de bolivianos, así que mantener la cabeza fría”, anota en alusión a la selección nacional.
Según él, “el fútbol actual en Bolivia no mejoró en nada, más bien retrocedió y eso es lo triste, porque a pesar de que hay más dinero que antes, sin embargo, son menos los resultados positivos”.
Los datos
Dos etapas
La primera con Strongest fue entre 1973 y 1982, después lo hizo entre 1985 y 1990, cuando lo suspendieron.
Lo agradable
Fontana dice que lo mejor fue ganar títulos con el Tigre y jugar la Copa Libertadores, que eran lo máximo para esa época.
Se ganaba mal
Antes dice que la paga no era buena, que ahora es espectacular, pero a algunos jugadores de hoy les falta ser más profesionales.
Familia
Estela Luchesi (esposa); Silvio, Belén y Melina (hijos); Galo, Lucas y Gian Franco (nietos), y Macarena (yerna).
Vino por seis meses y se quedó 41 años
A mediados de 1970, el joven zaguero de la tercera de San Lorenzo de Almagro dio el sí a dos enviados del club Always Ready para jugar seis meses en el país, sin embargo, se quedó durante 41 años.
El entrenador Micky Jiménez y el presidente Alberto Larrea, ambos de Always Ready, de La Paz, fueron a buscar un par de refuerzos y se trajeron al joven Ricardo Fontana y a otro argentino, Alfredo Melirio.
“Estaba asustado y sorprendido. Mis papás decían no, pero me animé y vine. La pasé mal, era un equipo chico, no había plata y hasta pasamos hambre”, recordó Tano.
Rememora que cuando culminaba su contrato y estaba para irse, René Rada, técnico de Litoral, le pidió que se quede. En 1971 el club ascendió a Primera y aceptó seguir. “Salimos campeones paceños, pero los problemas económicos eran los mismos, luego vino el Tigre y fue amor a primera vista, pese a los líos que había”.
Con 38 años jugó en la selección
Su trayectoria
Nació en Argentina el 17 de octubre de 1950 (naturalizado boliviano en 1976). Cuando tenía 20 años llegó para jugar en Always Ready. Fue integrante de The Strongerst en los primeros años de la Liga (hasta 1982); pasó a Oriente Petrolero (1983), a Bolívar (1984) y volvió a The Strongest entre 1985 y 1990. Cerró su carrera en Chaco Petrolero.
Por un gol
Cuando tenía 38 años fue convocado por Jorge Habegger a la selección boliviana, la de 1989, aquella que por gol diferencia no logró clasificarse al Mundial de Italia 1990. Con la Verde disputó 13 partidos.
Con las ganas
Recuerda la mala suerte que tuvo en 1980 cuando el Tigre jugó frente a Boca Juniors y River Plate la Copa Libertadores. Justo antes de disputar en ese torneo, en un partido de Liga se lesionó y no pudo estar en los cotejos coperos. “Mi deseo era jugar esos partidos en Argentina”.
Generación
Fontana destaca que The Strongest tuvo un ‘grupo de oro’ con Luis Galarza, Eligio Martínez, Eduardo Angulo, Ovidio Messa, Uber Acosta, Jorge Lattini y él. “Hasta ahora la gente no nos olvida. Sé que no como saludos ni autógrafos, pero es una inyección al alma cuando la gente nos recuerda”, manifiesta.
No olvida
Fontana tiene decenas de éxitos en el fútbol, sin embargo, destaca dos en especial: cuando la selección le ganó a Perú en Lima por la eliminatoria de 1989 y cuando con el Tigre logró el primer título de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano en 1977.
‘Mi pecado en el Tigre fue haber sido frontal’
Ricardo Fontana - Bolívar siempre tuvo dirigentes de otro nivel, dice
— ¿Usted era de los jugadores ‘problemáticos’ que los dirigentes nunca quieren en sus clubes?
— Siempre escuché eso. Lo que pasa es que hubo años malos por la falta de pago y porque hacíamos paros, a veces, porque se llegaba a extremos por la falta de pago de los salarios y como yo era capitán y una de las voces del equipo, tenía que hablar claro y fuerte con la directiva de entonces.
— ¿Llevarse de esa manera con los dirigentes complicaba las cosas?
— Un poco, pero lo que nunca dejábamos de hacer era jugar. Siempre nos presentábamos y hasta lográbamos resultados importantes. Una vez, toda una semana no nos entrenamos y teníamos que jugar el clásico. En el ‘día D’ lo ganamos con dos goles del ‘Chancho’ (Eliseo) Ayaviri.
— ¿Siempre se llevó mal con las directivas del club?
— Con la mayoría, por reclamar nuestros sueldos. Pero con Rafael Mendoza, Jaime Pando y alguno más no había problemas; cuando vinieron otros, muchas cosas cambiaron. Mi pecado en el Tigre fue ser frontal y sincero, y eso le incomodó a más de uno.
— ¿Esos choques no lo desgastaron y por eso hoy se olvidaron de usted?
— Sí, seguro, y ahora me pasan la factura. Por qué cree que no me dieron oportunidad. Les dieron trabajo a todos, hasta a quien no se identificó y pasó sin pena ni gloria por el club, pero igual le dieron trabajo y oportunidad; en cambio, no hicieron lo mismo con un referente de la entidad.
— ¿Cómo se sintió en Bolívar?
— La verdad, raro. La gente me miraba raro en la cancha y hasta los mismos compañeros, con quienes antes nos agarrábamos a patadas y puñetes, porque los clásicos eran así. Ahora, en los clásicos cambian la camiseta y luego se reúnen con el rival. Yo no entiendo eso, antes no era así.
— Siendo símbolo atigrado, ¿como califica su paso por la Academia?
— En lo deportivo me sentí bien, pero también raro porque soy stronguista. En lo institucional, mejor, conocí a dirigentes de otro nivel, lo mismo en Oriente. En el Tigre fue otra cosa, siempre con peleas.
— ¿Qué cosas han cambiado?
— No sé, como que hoy los jugadores lo toman a la ligera, parecen no ser muy querendones. Antes perdíamos un clásico y varios días no salíamos de casa por vergüenza. Y será por eso que la gente a uno lo quiere y lo reconoce. La gente no es tonta, sabe quién estuvo de paso y quién peleó por esa camiseta.
Entre risas responde que la edad es lo de menos, pero admite que “fácilmente” superó “el medio siglo” y considera que lo más importante es todo lo que vivió hasta hoy, sobre todo en Bolivia, donde pasó mucho más de la mitad de su vida.
“Viví más allá que acá. En Argentina, en Córdoba, me siento como un extranjero. Allá, pese a que dejé de jugar hace casi 20 años, será que los padres o los abuelos les cuentan a los chicos, hasta jovencitos que nunca me vieron jugar me saludan por mi paso por el Tigre”, sostiene el gran caudillo stronguista
Sin embargo, transcurridos los años, Fontana considera que el club The Strongest, al que le dio casi todo su ciclo deportivo, no le correspondió como debía hacerlo con un verdadero ídolo. Jugador emblemático en la historia del club, siente en lo íntimo un olvido y desamor de parte de los dirigentes, los antiguos y los actuales.
“Jugué tantos años, puse todo y me peleé y me pelearé por el club, pero no me siento correspondido en ese mi compromiso por la directiva. Soy el único que nunca les hizo juicio ni nada, pese a algunas cosas pendientes, pero sí soy al que menos oportunidad le dieron en el club para dirigirlo, por ejemplo, excepto una etapa breve con el presidente (Jorge) Pacheco”, expresa El Tano.
Recuerda que en sus inicios en The Strongest vivían en un par de habitaciones en la calle Frías. Una vez tuvo que vender sus cachos para cubrir alguna necesidad económica. Cuenta que años después quedó lesionado y abandonado, por eso luego estuvo en otros clubes y cuando volvió y jugó cinco temporadas, la directiva aurinegra le hizo suspender tras un incidente con un dirigente.
Fontana quiere que al Tigre siempre le vaya bien, que salga campeón por la hinchada que tiene, a la que califica de fiel y también aguerrida.
El exdefensor también manifestó que gracias a Dios, en lo deportivo, fueron muchísimos más los momentos buenos en el club con los dirigentes Rafael Mendoza y Jaime Pando. Está agradecido, asimismo, con el país. “Yo llegué a Bolivia con un par de zapatillas, un par de camisas y pantalones, ése era mi capital a mis 18 años, pero luego supimos manejarnos, mis hijos estudiaron y están bien. No soy millonario ni mucho menos, pero se puede decir que estoy bien gracias al esfuerzo que pusimos con toda mi familia”.
Bolivia. Está pendiente de todo lo que acontece en el país, Fontana se considera un boliviano más y no es para menos, pues vivió cuatro décadas aquí, tiene hijos e incluso nietos bolivianos.
Lamenta el actual momento del fútbol nacional, recuerda que antes de la fundación de la Liga se mantenían vivas a las divisiones menores, pero como se las olvidó, ya no se sabe de dónde sacar jugadores.
“Me apena por Quinteros, lo conozco, sé el tipo de persona que es desde jugador y también como técnico. Es honesto, trabajador y todos deberían hacer fuerza porque le vaya bien. Si le va bien, le irá bien a los 10 millones de bolivianos, así que mantener la cabeza fría”, anota en alusión a la selección nacional.
Según él, “el fútbol actual en Bolivia no mejoró en nada, más bien retrocedió y eso es lo triste, porque a pesar de que hay más dinero que antes, sin embargo, son menos los resultados positivos”.
Los datos
Dos etapas
La primera con Strongest fue entre 1973 y 1982, después lo hizo entre 1985 y 1990, cuando lo suspendieron.
Lo agradable
Fontana dice que lo mejor fue ganar títulos con el Tigre y jugar la Copa Libertadores, que eran lo máximo para esa época.
Se ganaba mal
Antes dice que la paga no era buena, que ahora es espectacular, pero a algunos jugadores de hoy les falta ser más profesionales.
Familia
Estela Luchesi (esposa); Silvio, Belén y Melina (hijos); Galo, Lucas y Gian Franco (nietos), y Macarena (yerna).
Vino por seis meses y se quedó 41 años
A mediados de 1970, el joven zaguero de la tercera de San Lorenzo de Almagro dio el sí a dos enviados del club Always Ready para jugar seis meses en el país, sin embargo, se quedó durante 41 años.
El entrenador Micky Jiménez y el presidente Alberto Larrea, ambos de Always Ready, de La Paz, fueron a buscar un par de refuerzos y se trajeron al joven Ricardo Fontana y a otro argentino, Alfredo Melirio.
“Estaba asustado y sorprendido. Mis papás decían no, pero me animé y vine. La pasé mal, era un equipo chico, no había plata y hasta pasamos hambre”, recordó Tano.
Rememora que cuando culminaba su contrato y estaba para irse, René Rada, técnico de Litoral, le pidió que se quede. En 1971 el club ascendió a Primera y aceptó seguir. “Salimos campeones paceños, pero los problemas económicos eran los mismos, luego vino el Tigre y fue amor a primera vista, pese a los líos que había”.
Con 38 años jugó en la selección
Su trayectoria
Nació en Argentina el 17 de octubre de 1950 (naturalizado boliviano en 1976). Cuando tenía 20 años llegó para jugar en Always Ready. Fue integrante de The Strongerst en los primeros años de la Liga (hasta 1982); pasó a Oriente Petrolero (1983), a Bolívar (1984) y volvió a The Strongest entre 1985 y 1990. Cerró su carrera en Chaco Petrolero.
Por un gol
Cuando tenía 38 años fue convocado por Jorge Habegger a la selección boliviana, la de 1989, aquella que por gol diferencia no logró clasificarse al Mundial de Italia 1990. Con la Verde disputó 13 partidos.
Con las ganas
Recuerda la mala suerte que tuvo en 1980 cuando el Tigre jugó frente a Boca Juniors y River Plate la Copa Libertadores. Justo antes de disputar en ese torneo, en un partido de Liga se lesionó y no pudo estar en los cotejos coperos. “Mi deseo era jugar esos partidos en Argentina”.
Generación
Fontana destaca que The Strongest tuvo un ‘grupo de oro’ con Luis Galarza, Eligio Martínez, Eduardo Angulo, Ovidio Messa, Uber Acosta, Jorge Lattini y él. “Hasta ahora la gente no nos olvida. Sé que no como saludos ni autógrafos, pero es una inyección al alma cuando la gente nos recuerda”, manifiesta.
No olvida
Fontana tiene decenas de éxitos en el fútbol, sin embargo, destaca dos en especial: cuando la selección le ganó a Perú en Lima por la eliminatoria de 1989 y cuando con el Tigre logró el primer título de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano en 1977.
‘Mi pecado en el Tigre fue haber sido frontal’
Ricardo Fontana - Bolívar siempre tuvo dirigentes de otro nivel, dice
— ¿Usted era de los jugadores ‘problemáticos’ que los dirigentes nunca quieren en sus clubes?
— Siempre escuché eso. Lo que pasa es que hubo años malos por la falta de pago y porque hacíamos paros, a veces, porque se llegaba a extremos por la falta de pago de los salarios y como yo era capitán y una de las voces del equipo, tenía que hablar claro y fuerte con la directiva de entonces.
— ¿Llevarse de esa manera con los dirigentes complicaba las cosas?
— Un poco, pero lo que nunca dejábamos de hacer era jugar. Siempre nos presentábamos y hasta lográbamos resultados importantes. Una vez, toda una semana no nos entrenamos y teníamos que jugar el clásico. En el ‘día D’ lo ganamos con dos goles del ‘Chancho’ (Eliseo) Ayaviri.
— ¿Siempre se llevó mal con las directivas del club?
— Con la mayoría, por reclamar nuestros sueldos. Pero con Rafael Mendoza, Jaime Pando y alguno más no había problemas; cuando vinieron otros, muchas cosas cambiaron. Mi pecado en el Tigre fue ser frontal y sincero, y eso le incomodó a más de uno.
— ¿Esos choques no lo desgastaron y por eso hoy se olvidaron de usted?
— Sí, seguro, y ahora me pasan la factura. Por qué cree que no me dieron oportunidad. Les dieron trabajo a todos, hasta a quien no se identificó y pasó sin pena ni gloria por el club, pero igual le dieron trabajo y oportunidad; en cambio, no hicieron lo mismo con un referente de la entidad.
— ¿Cómo se sintió en Bolívar?
— La verdad, raro. La gente me miraba raro en la cancha y hasta los mismos compañeros, con quienes antes nos agarrábamos a patadas y puñetes, porque los clásicos eran así. Ahora, en los clásicos cambian la camiseta y luego se reúnen con el rival. Yo no entiendo eso, antes no era así.
— Siendo símbolo atigrado, ¿como califica su paso por la Academia?
— En lo deportivo me sentí bien, pero también raro porque soy stronguista. En lo institucional, mejor, conocí a dirigentes de otro nivel, lo mismo en Oriente. En el Tigre fue otra cosa, siempre con peleas.
— ¿Qué cosas han cambiado?
— No sé, como que hoy los jugadores lo toman a la ligera, parecen no ser muy querendones. Antes perdíamos un clásico y varios días no salíamos de casa por vergüenza. Y será por eso que la gente a uno lo quiere y lo reconoce. La gente no es tonta, sabe quién estuvo de paso y quién peleó por esa camiseta.
Jémez dice que vuelta de boliviano Arias crea un "bendito debate" en portería
El entrenador del Córdoba, Paco Jémez, ha dicho hoy, tras el regreso del meta boliviano Carlos Arias de jugar con su selección, que para él es "un bendito debate" el de la competitividad en la portería, pues con las últimas actuaciones de Alberto García le han "puesto entre la espada y la pared".
El técnico se ha referido así, en declaraciones a los periodistas, a los tres últimos encuentros en los que el portero barcelonés Alberto García ha suplido en el marco cordobesista al boliviano Arias, que ha estado con la selección de su país para disputar partidos clasificatorios para el Mundial.
Jémez ha defendido que Alberto García no le ha "demostrado que es un gran portero ahora, con los tres partidos jugados" durante la ausencia de Arias, ya que ha recalcado que él ya "tenía claro que es un gran portero", a lo que se une que "ha aprovechado muy bien la oportunidad".
No obstante, no ha adelantado nada sobre quién ocupará la portería en el choque del próximo sábado contra el Deportivo de La Coruña, en el Nuevo Arcángel cordobés, y ha afirmado que hará "lo mejor para el equipo" y que sabe que, "según quién mire" su decisión final, "la verá injusta o no".
Alberto García ha dicho, por su parte, que no piensa en ese "debate en la portería". "Somos veinticinco (jugadores) para todo, para ayudar y para aportar. Yo entreno para eso, porque juega el Córdoba, y no hay nombres", ha señalado.
El técnico cordobesista también ha aludido al estado físico del interior derecha Borja García, que ya acumula tres semanas de baja cuando en principio se le diagnosticaron dos, y así ha indicado que su vuelta "se está alargando más de lo esperado", aunque prefiere que el jugador se recupere bien.
"Dada su lesión puede tardar menos o más dependiendo de la zona, pero tampoco quiero que vayan con prisas ni que se salten pasos de la recuperación que son estrictamente necesarios", ha precisado Jémez, que ha añadido por ello que "cuando Borja García pueda estar" para jugar, "lo estará".
El técnico se ha referido así, en declaraciones a los periodistas, a los tres últimos encuentros en los que el portero barcelonés Alberto García ha suplido en el marco cordobesista al boliviano Arias, que ha estado con la selección de su país para disputar partidos clasificatorios para el Mundial.
Jémez ha defendido que Alberto García no le ha "demostrado que es un gran portero ahora, con los tres partidos jugados" durante la ausencia de Arias, ya que ha recalcado que él ya "tenía claro que es un gran portero", a lo que se une que "ha aprovechado muy bien la oportunidad".
No obstante, no ha adelantado nada sobre quién ocupará la portería en el choque del próximo sábado contra el Deportivo de La Coruña, en el Nuevo Arcángel cordobés, y ha afirmado que hará "lo mejor para el equipo" y que sabe que, "según quién mire" su decisión final, "la verá injusta o no".
Alberto García ha dicho, por su parte, que no piensa en ese "debate en la portería". "Somos veinticinco (jugadores) para todo, para ayudar y para aportar. Yo entreno para eso, porque juega el Córdoba, y no hay nombres", ha señalado.
El técnico cordobesista también ha aludido al estado físico del interior derecha Borja García, que ya acumula tres semanas de baja cuando en principio se le diagnosticaron dos, y así ha indicado que su vuelta "se está alargando más de lo esperado", aunque prefiere que el jugador se recupere bien.
"Dada su lesión puede tardar menos o más dependiendo de la zona, pero tampoco quiero que vayan con prisas ni que se salten pasos de la recuperación que son estrictamente necesarios", ha precisado Jémez, que ha añadido por ello que "cuando Borja García pueda estar" para jugar, "lo estará".
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Carlos Arias Égüez
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