miércoles, 5 de septiembre de 2018

Joel Fernández, el hijo de boliviana que pasó un sinfín de penurias, pero logró llegar a Boca Juniors

El reloj de Bolivia marca las 14:00, mientras que el de Argentina, las 15:00. Joel David Ezequiel Fernández nos atiende el teléfono después de tres intentos –se disculpó-, pues en ese momento en Buenos Aires empezó a llover y buscó dónde resguardarse. El anhelo más grande de este joven jugador argentino de Boca Juniors (de 19 años) es vestir la camiseta de la selección boliviana. ¿Por qué? Porque es el país de su madre (nació en La Paz). A finales de 2016 estuvo cerca de la Verde, pero necesitaba la firma de su padre, quien no pudo sellarle el documento porque estaba en situación de calle.

Fernández, que nació en Argentina el 13 de enero de 1999, tuvo una infancia difícil por el comportamiento de su progenitor, un argentino que fue a parar a la cárcel por robo agravado y luego de salir, hace dos años, acabó siendo un indigente. Ese panorama derivó en la separación de sus padres. “Fue muy difícil crecer sin una figura paterna, lo sufrí demasiado. Una vez (mi padre) intentó suicidarse, pero poco a poco lo fuimos superando”, recordó sin ocultar el dolor el joven futbolista.

Desde muy pequeño, tuvo que asumir el rol de ‘jefe de familia’ para su hermana, Leila Milagros Anahí (18 años), y se convirtió en la mano derecha de su madre, Sara Viviana Gil Medina, a la que considera una ‘heroína’. “A ella se lo debo todo”, dijo el jugador sobre la mujer que lo trajo al mundo. “Fue el padre que mi hija nunca tuvo”, contó Sara, después de su jornada laboral en uno de sus dos trabajos: en una repartición del Ministerio de Educación y en una escuela, como administradora.

A pesar de que su progenitor no fue un buen ejemplo, Joel admite que le dejó una enseñanza, que la sigue al pie de la letra. “Me demostró que esa vida (la delincuencia) no la tengo que elegir, sino que debo luchar por mi sueño, que es jugar al fútbol”, expresó. Hace más de dos años que Fernández no ha visto a su padre.
Así lucía a sus siete años cuando formaba parte del club Lugano. Foto: Álbum familiar de Joel Fernández

Así y todos los inconvenientes de una familia de muy escasos recursos, la vida de ‘Pitbull’, como conocen a Fernández, siempre estuvo ligada al fútbol. Sus primeros pasos los dio en el club Lomas de Lugano, de la Villa 20, a los cinco años. Su tío, el hermano mellizo de su papá, lo llevaba a entrenar, aunque la madre tenía miedo de que el pequeño practique algún deporte porque sufría de asma.

“Me llevó al Baby (sub-5) y dejé de tener problemas por el asma”, recuerda Joel, mientras revive parte de esa etapa con una fotografía de cuando tenía siete años –nos la envía por WhatsApp. Desde ese entonces comenzó su pasión por el deporte más popular del mundo y considerado una ‘religión’ en Argentina, uno de los países más futboleros del planeta.
En 2008, un compañero le dio un ‘empujón’ a Joel para que llegue a la institución azul y oro. Su amigo habló con el DT de la categoría 99 y le permitió probarse. Ese mismo año lo ficharon después de mostrar que tenía condiciones de jugar en el xeneize. Foto: Álbum de la familiar de Joel Fernández

Desde sus 10 años, tuvo que trasladarse solo para entrenarse, pues no tenía quién lo lleve de la mano. Su madre trabajaba y su hermana es menor que él. Todos los días debía tomar el metro durante 15 minutos y después tenía que caminar algunas cuadras. También iba solo a la escuela, que por cierto ya la terminó y por eso logró subir un nuevo escalón.

Todo valió la pena porque hace una década que viste la camiseta de las inferiores de Boca, donde juega como lateral derecho, aunque para Claudio Vivas, coordinador de las menores del xeneize, “puede jugar en otros puestos porque es polifuncional”.
Se forma en Boca desde los 10 años. Ahora confía en ser llamado por César Farías para alguna de las selecciones. “Ojalá que el profesor se entere de que hay un jugador, hijo de una boliviana, militando en Boca”, expresó Fernández. Foto: Facebook

El sueño de Fernández es representar al país de su madre. En 2016, Guillermo Hoyos, que era el seleccionador de Bolivia, lo convocó, pero no pudo hacer sus papeles debido a que faltó la firma de su padre, que por su condición de indigente no pudo cumplirle el deseo.

Sin embargo, ahora ya cuenta con la mayoría de edad (a partir de los 18) y confía en que pronto tendrá una chance en la Verde, pues se considera un boliviano más, ya que todas las costumbres de la familia materna siempre han estado presentes con sus abuelos y parientes, con los que comparte a menudo.
Sara Gil Medina: “Hemos tenido que comer de la basura, en la crisis”

Sara Viviana Gil Medina, madre de Joel Fernández, le enseñó desde pequeño, al ahora jugador de Boca Juniors, a esforzarse para obtener recompensa, ya que no han tenido una vida sencilla; es más, en 2001 “tuvimos que comer de la basura” para disminuir el hambre en medio de la crisis que azotó a Argentina. Sueña con verlo realizado como futbolista en el equipo que le dé la oportunidad de hacerlo.

La boliviana, de 39 años, cuenta que Joel cuidaba de su hermana menor, Leila Milagros Anahí, desde sus cuatro años, cuando ella se iba a trabajar por las noches. “Es fundamental para nosotras (...). Es el padre que mi hija no tuvo”, expresa Sara, con la voz entrecortada.

Sobre el deseo que tiene Joel de representar a Bolivia en su selección, aseguró que el apego por la rojo, amarillo y verde lo ha tenido desde pequeño porque se crio en medio de las tradiciones nacionales con sus abuelos maternos. “Nosotros estamos muy orgullosos de que él cambie su nacionalidad (para jugar por la Verde) por elección”, remarcó.

Sara, que estaba al lado de Joel en el contacto, repitió lo que siempre le dice a su hijo: “No hay recompensa sin trabajo. En 2001, hemos tenido que comer de la basura, pero la vida nos ha abiertos puertas y nuestra familia se ha logrado mantener unida a lo largo del tiempo, y eso es lo que importa”.
El coordinador general de las divisiones inferiores de Boca Juniors, Claudio Vivas (trabajó el mayor tiempo de su carrera como asistente técnico de Marcelo Bielsa), decidió darle una función como su colaborador, cuando Joel no está entrenándose en su equipo. Foto: Facebook

Su sentido de pertenencia por Bolivia es grande gracias a su mamá

El coordinador general de las divisiones inferiores de Boca Juniors, Claudio Vivas, también habló sobre Joel Fernández, pues no solo le ha hecho seguimiento porque es jugador de la cuarta división del xeneize, sino que también le ha dado la oportunidad de hacer sus pasantías con los entrenadores de las infantiles. En resumen, lo conoce bastante bien y es palabra autorizada para decir que “tiene la proyección de ser jugador de fútbol; aquí, en Bolivia o en cualquier parte del mundo”.

Vivas describe a Joel como un lateral derecho explosivo, potente, fuerte, agresivo y que también puede manejar el perfil contrario, el izquierdo. Por sus cualidades, el ex asistente técnico de Marcelo Bielsa cree que está capacitado para disputar un torneo internacional de selecciones porque es un jugador que tiene mucha competencia y roce, argumentos válidos para cumplir con las exigencias requeridas.

La visión de Joel no termina pasando el límite de la cancha, pues el trabajo que desarrolla por las tardes en los predios de Boca lo ha llevado a que también pueda mirar el balompié desde otro ángulo.

Su labor es entrenar a varios pequeños y también apoyar a los entrenadores de algunas categorías inferiores.
Joel junto a su hermana Leila Milagros Anahí. Foto: Facebook

Por dentro

Aunque se independizó, Joel ayuda a su madre a criar a su hermana menor, Leila Milagros, que es uno de los motivos por el cual quiere llegar lejos en el fútbol, ya que busca darle mejores condiciones.

Sebastián Fabres, colaborador de Ángel Guillermo Hoyos, extécnico de la selección boliviana, confesó que Joel Fernández estaba en sus planes para jugar en la sub-20, en 2016, pero luego el entrenador argentino se marchó y después no tuvo chance de seguimiento.

Fernández tiene un deseo que quiere cumplir en poco tiempo y es conocer La Paz, la ciudad donde nació su madre. Tampoco ocultó su intención de poder jugar en un club boliviano, pues cree que ya está para la primera división.

OPINIÓN

Fernández tiene potencia y garra para aportar

Alberto Tayandi - Entrenador de fútbol

Me tocó tener a Joel Fernández poco tiempo en la escuela de fútbol que dirigimos (Milton Melgar, en Buenos Aires), debido a que por sus buenas condiciones Boca Juniors lo fichó para que forme parte de sus inferiores; sin embargo, lo conocemos bien porque estamos siempre siguiéndolo.

Como persona doy fe que es un chico muy humilde y solidario, algo que muchos no tienen, con ganas de superación y tiene los objetivos bien definidos, que es lo más importante en cualquier aspecto de la vida.

Algo que debo destacar, por lo que conozco de Joel, es su sentido de pertenencia muy fuerte hacia el país de su madre, Bolivia, tiene muchas ganas de defender a la selección nacional desde siempre y eso es valorable, pues es difícil que un jugador que nace acá tome esa decisión.

Estoy seguro de que sería un aporte importante para el fútbol de Bolivia, porque el joven tiene 11 años de formación en uno de los clubes más grandes del mundo y eso seguro que será un aporte si es que tiene la posibilidad de jugar con la Verde. Ojalá que lo llamen para la sub-20 porque pese a que es argentino, tiene la posibilidad de la doble nacionalidad.

Como futbolista, Fernández es un jugador potente de mucha marca y guerrero en el medio, tiene bastante ida y vuelta, además cuando juega por la banda casi siempre desborda y llega hasta el fondo porque le gusta finalizar las jugadas (con centros).

No tengo dudas de que, al igual que otros jugadores, que han salido de mi escuela de fútbol (Milton Melgar) puede jugar en la primera división. Está preparado para ser un aporte en el equipo que lo requiera. Varios chicos ya juegan en los clubes bolivianos.

Sé que su sueño es jugar en Boca, y creo que si sigue trabajando como lo está haciendo, algún día lo podrá lograr

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