Dejó Madrid, donde reside, por unos días para disfrutar un par de días con su mamá y hermanos que tiene en Santa Cruz. Robert Arteaga, de 39 años, está de nuevo en su tierra. Tras cinco años de duro trabajo, en la madre patria, este exfutbolista cruceño confiesa que vino a Bolivia para recuperar fuerzas y así seguir en el desafío que encara en España al ser el entrenador y coordinador de Los Yébenes de San Bruno, club de ascenso al que llegó tras tener experiencia en otros equipos importantes como Vallecas y Leganés.
¿Cómo la ves a Santa Cruz después de cinco años?
R.A.: Santa Cruz es lindo siempre. Lo incómodo es el caos vehicular que alarma, pero aun así es una linda ciudad.
¿Hay mucha diferencia entre la vida de Madrid y Santa Cruz?
R.A.: No hay comparación.
¿Y con el fútbol?
R.A.: Por la experiencia que he tenido y he recorrido, el fútbol demuestra que en todos lados es igual, pero está claro que no se puede comparar el fútbol boliviano con el de otros países.
¿Estamos igual, hemos retrocedido?
R.A.: Desde que me fui a España creo que el fútbol boliviano en vez de avanzar se ha venido para atrás; se juega más lento.
¿Qué le falta?
R.A.: Lo de siempre: planificar, organización, objetivos claros, y visión deportiva.
¿Y en la cancha qué has visto en estos días?
R.A.: Lo que he visto es lo que no se hace en el país. Como exjugador creo en el futbolista nacional, pero considero que el jugador nuestro está esperando siempre que venga alguien y le enseñe el camino de cómo tiene que trabajar. Y aquí no se trata de que el jugador boliviano sea conformista o espera que las cosas le lleguen fácil, sino que por lo general llega a un tope y de ahí no hay quién lo oriente para superarse o mirar más allá de sus narices.
¿Será por eso que a los que emigran al exterior le cuesta tener éxito?
R.A.: Los que se van tienen talento, pero lo claro es que el jugador nacional madura demasiado tarde. Si a los 22 años yo hubiese tenido la vivencia que acumulé recién a los 30, seguro que hubiese tenido mejores oportunidades. Todo ese campo se debe adquirir durante la formación y esto se da en el proceso que todo jugador logra cuando hace divisiones inferiores en un club.
Tras tu retiro como jugador (2003) supimos que te fuiste a Estados Unidos, donde te fue bien, pero ¿Por qué después decidiste irte a España?
R.A.: En Estados Unidos tuve la suerte de conocer a una familia que me ayudó bastante porque por ese apoyo incursioné como entrenador y hasta aprendí a trabajar en otras áreas. Gracias a esta oportunidad puedo decir que en dos años de trabajo en Estados Unidos gané más de lo que pude acumular en toda mi carrera deportiva. En cierta oportunidad, invitaron a mi equipo a Madrid, lo cual hizo que tenga otras ofertas tentadoras que, además, hicieron posible que viaje junto a mi familia, cosa que no podía hacerlo en Estados Unidos.
Estoy en Madrid hace cinco años y gracias a Dios, ya recibido como entrenador, haciendo lo que me gusta que es dirigiendo un club que me da buenas condiciones para trabajar.
Datos
>>Nombre:
Robert Arteaga Manrique, nacido en la localidad de Limoncito, el 10 de febrero de 1973
>>Jugador:
1992 The Strongest
1997 Oriente Petrolero
1998 San José
1999-2000 Independiente
2003 The Strongest
>>Familia:
Su esposa: Esmeralda Rosales. Sus hijos: Paola (16), Robert (13) y Dalma (8
Jugadores Bolivianos, fichajes y mucha informacion de los futbolistas bolivianos
martes, 7 de febrero de 2012
Marcelo Martins sale ileso de accidente
El delantero boliviano Marcelo Martins Moreno, del Gremio brasileño, salió ayer ileso de un accidente de automóvil en la ciudad de Porto Alegre, informaron ayer por la tarde medios locales.
El accidente ocurrió cuando un Chevrolet Chevette embistió por detrás al Porche Cayenne del jugador, que estaba parado esperando para hacer un giro en una avenida cercana al estadio Olímpico, según relató la web del diario Zero Hora.
Martins Moreno no resultó herido y su automóvil sufrió pequeños daños en el parachoques y en el capó trasero, según las fotografías difundidas por la página.
El otro vehículo sufrió grandes desperfectos y los tres ocupantes, una pareja y un niño, resultaron heridos y fueron internados en un hospital de
la capital del estado de Río Grande do Sul.
El delantero internacional boliviano es uno de los principales refuerzos del Gremio para esta temporada.
El domingo marcó el segundo tanto de su equipo en el
empate a dos goles con el Internacional de Porto Alegre por el torneo Gaucho.
El tanto de Martins, en el minuto 31, le permitió al Gremio adelantarse en el marcador (2-1); pero el empate del rival llegó a los 39' por intermedio de Bolívar.
El encuentro entre el Gremio y el Inter es el clásico más importante del estado. E
El accidente ocurrió cuando un Chevrolet Chevette embistió por detrás al Porche Cayenne del jugador, que estaba parado esperando para hacer un giro en una avenida cercana al estadio Olímpico, según relató la web del diario Zero Hora.
Martins Moreno no resultó herido y su automóvil sufrió pequeños daños en el parachoques y en el capó trasero, según las fotografías difundidas por la página.
El otro vehículo sufrió grandes desperfectos y los tres ocupantes, una pareja y un niño, resultaron heridos y fueron internados en un hospital de
la capital del estado de Río Grande do Sul.
El delantero internacional boliviano es uno de los principales refuerzos del Gremio para esta temporada.
El domingo marcó el segundo tanto de su equipo en el
empate a dos goles con el Internacional de Porto Alegre por el torneo Gaucho.
El tanto de Martins, en el minuto 31, le permitió al Gremio adelantarse en el marcador (2-1); pero el empate del rival llegó a los 39' por intermedio de Bolívar.
El encuentro entre el Gremio y el Inter es el clásico más importante del estado. E
lunes, 6 de febrero de 2012
Pedro Higa es dueño de una marca difícil de superar
En el primer torneo de 2010, con 15 partidos como arquero de San José, Pedro Higa pareció poner punto final a una trayectoria que abarcó 25 temporadas ligueras. Será difícil, aunque no imposible, que otros jugadores alcancen el mismo número.
Higa fue liguero desde la temporada 1986 que finalizó a principios de 1987 (de allí que el primer partido del arquero beniano fue en Cochabamba, como jugador de Real Santa Cruz, en febrero de 1987).
Estuvo nueve temporadas en Oriente Petrolero, y llegó a las 25 de su récord como futbolista de Destroyers, Blooming, Ciclón, Unión Central, Independiente Petrolero, The Strongest, Real Mamoré y San José.
Sergio Daniel Galarza inauguró hace unos días en Blooming su vigésima temporada en la Liga. Y algo más importante aún: superó a su padre, Luis Esteban, que tuvo una larga y famosa campaña de 19 temporadas como guardameta liguero.
Galarza es escoltado —entre los futbolistas actuales— por Nicolás Suárez (San José) que empezó su decimonovena temporada, Darwin Peña (Aurora) que ya suma 18, y Gonzalo Galindo (también Aurora) que lleva 17, la misma cifra que su compañero Augusto Andaveris, y que Juan Doile Vaca (Guabirá).
Higa fue liguero desde la temporada 1986 que finalizó a principios de 1987 (de allí que el primer partido del arquero beniano fue en Cochabamba, como jugador de Real Santa Cruz, en febrero de 1987).
Estuvo nueve temporadas en Oriente Petrolero, y llegó a las 25 de su récord como futbolista de Destroyers, Blooming, Ciclón, Unión Central, Independiente Petrolero, The Strongest, Real Mamoré y San José.
Sergio Daniel Galarza inauguró hace unos días en Blooming su vigésima temporada en la Liga. Y algo más importante aún: superó a su padre, Luis Esteban, que tuvo una larga y famosa campaña de 19 temporadas como guardameta liguero.
Galarza es escoltado —entre los futbolistas actuales— por Nicolás Suárez (San José) que empezó su decimonovena temporada, Darwin Peña (Aurora) que ya suma 18, y Gonzalo Galindo (también Aurora) que lleva 17, la misma cifra que su compañero Augusto Andaveris, y que Juan Doile Vaca (Guabirá).
Sergio Galarza ‘Yo debuté contra mi padre’
Desde niño Sergio Galarza tuvo contacto con el balón. Para él son inolvidables los días en que acompañaba a su papá, entonces arquero de The Strongest, a los entrenamientos en Achumani. Allí aprovechaba para jugar con su hermano Luis, y con los hijos de Ricardo Fontana, Wilfrido Cañelas y Luis Iriondo. Todos eran de la misma tanda.
Lo que no pensó jamás es que iba a ser arquero y que un día llegaría a convertirse en el jugador en actividad con más temporadas de Liga. Porque Sergio Galarza, ahora en filas de Blooming, ha comenzado su vigésima temporada y superó a su padre, Luis
Esteban, en la cantidad de años —19— en la Liga. Aunque, en homenaje al papá, hay que decir que llegó a The Strongest y jugó varios años antes de la creación de la Liga…
Sergio recibió la noticia con sorpresa, que la cambió luego por felicidad. De inmediato se le vino a la memoria que fue a los 15 años cuando decidió seguir “en serio” a su padre: lo acompañaba a los entrenamientos y también a los viajes que hacía Luis como arquero de San José de Oruro. “Todo eso me acuerdo como si fuera ayer. Pasaron los años y paralelamente a mis estudios de colegio comencé a entrenarme… y aquí estoy”.
Hasta que llegó el día del estreno en el balompié profesional que lo tiene bien marcado. Fue el 1 de septiembre de 1993, en un partido entre los vallunos Metalsan y Wilstermann. Lo mejor que le pudo ocurrir es que debutó contra su padre, que a esa altura ya era un histórico del fútbol boliviano.
“Yo debuté contra mi padre, en la Liga coincidimos unos tres años. En todo ese tiempo creo que nos enfrentamos tres o cuatro veces y nunca pude ganarle un partido”.
En 1993 no era habitual que los equipos estuvieran concentrados previo a un partido. Día antes del choque, los Galarza estuvieron en su casa de Cochabamba, cada uno alistando lo suyo para el próximo juego.
Sergio recuerda que su padre amaneció con una parte de la cara hinchada, que puso en duda su presencia en el partido. “Era miércoles, vi a mi papá mal, con una inflamación, me preocupé y me dijo que era un problema de muelas. Un tiempo después me confesó que era de nervios por lo que teníamos que vivir ese día. Es la mejor anécdota que tengo”.
Él también estaba nervioso, contó que no fue al colegio por la ansiedad que sentía. “Al momento del partido fue una emoción enorme, cumplí dos sueños: El mío de jugar en Primera y el de mi papá de ver a su hijo jugando al fútbol”.
Ganó el papá, fue triunfo de Wilstermann 1-0, pero el resultado es lo de menos, pues luego los dos estaban felices por lo que les había tocado vivir.
Sergio dice que no ha sido fácil permanecer 20 años en Primera División y que lo suyo fue constancia y ganas de estar siempre vigente. “Me gusta lo que hago, me divierto entrenando, para mí es felicidad acabar una práctica lleno de barro, de tierra, producto del esfuerzo y del trabajo. Soy feliz peloteando y continuaré así”.
Sergio aprendió mucho de Luis
La técnica
Sus mejores técnicas las heredó de su padre. Sergio considera que por su estatura lo que mejor aprendió es el achique para encarar el mano a mano.
Seleccionados
Ambos fueron arqueros de la selección nacional. El papá (nacido en Paraguay) es boliviano por naturalización.
Gerente
El papá hoy es entrenador de fútbol; el hijo, aunque pasa los cursos, cuando se retire será gerente técnico.
Lo que no pensó jamás es que iba a ser arquero y que un día llegaría a convertirse en el jugador en actividad con más temporadas de Liga. Porque Sergio Galarza, ahora en filas de Blooming, ha comenzado su vigésima temporada y superó a su padre, Luis
Esteban, en la cantidad de años —19— en la Liga. Aunque, en homenaje al papá, hay que decir que llegó a The Strongest y jugó varios años antes de la creación de la Liga…
Sergio recibió la noticia con sorpresa, que la cambió luego por felicidad. De inmediato se le vino a la memoria que fue a los 15 años cuando decidió seguir “en serio” a su padre: lo acompañaba a los entrenamientos y también a los viajes que hacía Luis como arquero de San José de Oruro. “Todo eso me acuerdo como si fuera ayer. Pasaron los años y paralelamente a mis estudios de colegio comencé a entrenarme… y aquí estoy”.
Hasta que llegó el día del estreno en el balompié profesional que lo tiene bien marcado. Fue el 1 de septiembre de 1993, en un partido entre los vallunos Metalsan y Wilstermann. Lo mejor que le pudo ocurrir es que debutó contra su padre, que a esa altura ya era un histórico del fútbol boliviano.
“Yo debuté contra mi padre, en la Liga coincidimos unos tres años. En todo ese tiempo creo que nos enfrentamos tres o cuatro veces y nunca pude ganarle un partido”.
En 1993 no era habitual que los equipos estuvieran concentrados previo a un partido. Día antes del choque, los Galarza estuvieron en su casa de Cochabamba, cada uno alistando lo suyo para el próximo juego.
Sergio recuerda que su padre amaneció con una parte de la cara hinchada, que puso en duda su presencia en el partido. “Era miércoles, vi a mi papá mal, con una inflamación, me preocupé y me dijo que era un problema de muelas. Un tiempo después me confesó que era de nervios por lo que teníamos que vivir ese día. Es la mejor anécdota que tengo”.
Él también estaba nervioso, contó que no fue al colegio por la ansiedad que sentía. “Al momento del partido fue una emoción enorme, cumplí dos sueños: El mío de jugar en Primera y el de mi papá de ver a su hijo jugando al fútbol”.
Ganó el papá, fue triunfo de Wilstermann 1-0, pero el resultado es lo de menos, pues luego los dos estaban felices por lo que les había tocado vivir.
Sergio dice que no ha sido fácil permanecer 20 años en Primera División y que lo suyo fue constancia y ganas de estar siempre vigente. “Me gusta lo que hago, me divierto entrenando, para mí es felicidad acabar una práctica lleno de barro, de tierra, producto del esfuerzo y del trabajo. Soy feliz peloteando y continuaré así”.
Sergio aprendió mucho de Luis
La técnica
Sus mejores técnicas las heredó de su padre. Sergio considera que por su estatura lo que mejor aprendió es el achique para encarar el mano a mano.
Seleccionados
Ambos fueron arqueros de la selección nacional. El papá (nacido en Paraguay) es boliviano por naturalización.
Gerente
El papá hoy es entrenador de fútbol; el hijo, aunque pasa los cursos, cuando se retire será gerente técnico.
José A. Castillo: ‘Nací con el don de hacer goles’
El jueves que viene, José Alfredo Castillo quisiera como regalo que Bolívar logre un buen resultado en Santiago de Chile ante la Universidad Católica y, de ser posible, anotar un gol. Ese día el Pícaro, uno de los mayores goleadores del fútbol boliviano, cumplirá 29 años (Santa Cruz, 9 de febrero de 1983).
— ¿Cómo estás hoy en día?
— Me siento más maduro y con la idea de dedicarme exclusivamente a mi profesión y tratar de hacer cada vez mejor las cosas para terminar bien mi carrera. Me gustaría jugar unos años más, pero eso va a depender de cómo esté físicamente.
— ¿Este año qué Castillo vamos a ver?
— Trabajé duro para tratar de reeditar la buena actuación deportiva y goleadora que tuve en 2001, cuando jugué en Oriente. Entrené durísimo y alcancé mi nivel físico al 100%. Además superé el tema del sobrepeso que tuve en estos últimos siete años, bajé siete kilos y ahora estoy en 81; todo lo que bajé fue con mucho trabajo y predisposición, me cuidé mucho en la parte alimenticia, porque el error anterior era el de no saber comer bien, y hoy puedo decir que estoy acorde al profesionalismo.
— ¿Y en lo futbolístico?
— Estoy trabajando para ganarme un puesto en el equipo, pero está muy difícil, sobre todo porque hay alguien como William Ferreira que está haciendo muchos goles y tiene la confianza del entrenador. Igual trato de ganarme la confianza del DT.
— ¿Cuántas Copas Libertadores ya jugaste?
— Esta será mi quinta y recuerdo que con Bolívar ya anoté cinco goles, y el partido que más recuerdo es aquél ante Boca Juniors, cuando anoté tres tantos a un equipo que tenía a Tévez, Perea, Burdisso, Schiavi y otros.
— ¿Te acuerdas cómo fueron tus primeros pasos en el fútbol?
— Claro, vivía en la zona de las siete calles. A los ocho años ingresé a la Academia Tahuichi. Un día fuimos junto con mis compañeros de colegio a jugar contra la Tahuichi, yo hice dos goles y el entrenador Román Sánchez me becó para entrenar. Estuve hasta los 16 años y luego salí a Oriente.
— ¿Cómo fue el salto al fútbol profesional?
— Oriente se fijó en mí porque jugaba en Callejas y era goleador en la Asociación Cruceña de Fútbol. Además pasaba por buen momento en la selección nacional Sub-15 y Sub-17. Luego jugué en Oriente hasta 2002 para después ir al exterior, a México, Argentina, Chile y luego volví a Bolivia.
— ¿Dónde pasaste tu mejor momento?
— En Oriente, porque en 2001 el equipo fue campeón y yo el goleador. En 2002 hice más goles que el año anterior, pero no me acompañó el título y además Joaquín Botero me superó como goleador.
— ¿De qué equipo eres hincha?
— De Oriente desde mis seis años, desde esa edad era mi equipo preferido, aunque jugué un año en Blooming. Al comienzo fue difícil por el tema de la hinchada, pero con goles (los hinchas) se olvidaron y terminé bien.
— ¿Jugarías para The Strongest?
— (Sonríe) Después de vestir la camiseta de Bolívar no sé si podría ponerme la del Tigre. Sin embargo, uno siempre debe dejar una puerta abierta, pero sólo Dios sabe lo que pasará en el futuro.
— ¿Uno nace o se hace goleador?
— Uno nace para esto, porque desde que tengo uso de razón fui goleador y desde “peladito” me gustó anotar en el barrio donde vivía. Cuando llegué al fútbol profesional trabajé para perfeccionar todos los detalles, pero nací con ese don de hacer goles.
— Hace un momento hablaste de madurez, ¿eso permite recapacitar sobre la vida personal que algún momento tuviste?
— Uno toca fondo por la inexperiencia, por la juventud que tiene, y no piensa en las consecuencias. A mi corta edad no pensaba como una persona madura y sí, cometí errores. Eso me llevó a ver lo difícil que era superar el tema futbolístico, y entonces aprendí de los errores. No me arrepiento de lo que pasó, de las malas cosas que hice, porque me enseñaron a ver cómo son muchas otras cosas y aprendí.
— ¿Cuándo sentiste que era momento de levantarte?
— El doping que me salió cuando jugaba en Bolívar (2004) fue lo más injusto en mi carrera futbolística, apareció justo cuando estaba a punto de pasar a un equipo grande como Boca Juniors. Ahí dije que tenía que corregir mis errores. Seguí jugando, porque no me castigaron ni la Conmebol ni la FIFA debido a un error de procedimiento. Pero ya habían manchado mi imagen, tanto personal como futbolística, salí en todas las noticias del mundo y fue un golpe duro.
— ¿Te drogabas?
— Nunca tuve problemas de adicción y nunca se me pasó por la cabeza tomar la droga; siempre tuve salidas por las noches, iba a fiestas, tomaba un poco de alcohol, pero gracias a Dios nunca tocó a mi puerta la droga, por estoy feliz y agradecido a Dios que me cuidó.
— ¿Y cómo lograste explicar el positivo por cocaína?
— En el control algo habían inventado, todo era un show para perjudicarme. Yo estuve a préstamo en Bolívar ese año, por cinco meses, y luego me volví a Tecos de México y terminé jugando normalmente con la autorización de la FIFA. Tecos me recibió muy bien e hizo el análisis porque habían dudas. Me entrené normalmente, pero con esa mancha negra que quedó en mi vida y que me perjudicó bastante.
— No a las drogas, pero ¿hubo adicción al alcohol?
— En Tecos tuve un problema de indisciplina porque salía mucho por las noches, así que el presidente del equipo optó por darme tres semanas de vacaciones en pleno campeonato con el fin de que agarrara una ayuda psicológica profesional, eso me ayudó mucho para superarme. Los errores que cometí traté de corregirlos y lo hice junto con el profesional que me ayudó.
— Cuando salías, ¿no evitabas tomar bebidas?
— No llegué a depender del alcohol, pero sí me servía, sin embargo no hasta la adicción. Felizmente pude salir de esa situación y vi que la vida era diferente, entendí que el deporte es sano y que debía cuidar mi profesión.
— ¿Qué lección te dejó todo eso por lo que pasaste?
— Que los futbolistas somos seres humanos y nos dejamos llevar, pero podemos corregir nuestros errores y superarnos. Por eso hoy les digo a las futuras generaciones que traten de pensar en que la carrera del futbolista es corta y la tienen que aprovechar. El fútbol te puede dar muchas comodidades y uno a veces lo malinterpreta, y se sale del camino por el vicio, como me pasó a mí.
— A punto de cumplir un año más, ¿qué se te viene a la cabeza?
— Que cumplir un año más de vida es bonito. Año tras año uno logra ser cada vez más maduro como persona y como futbolista. En los 14 años que llevo en el fútbol competitivo maduré bastante y en el día a día superé pequeños detalles, corregí lo malo y siempre di lo máximo cuando me tocó jugar en la cancha.
Sus goles lo hicieron famoso
Goleador mundial Castillo fue el máximo goleador mundial de Liga según la IFFHS en 2001, cuando anotó 42 tantos.
Artillero en el país En estos momentos, con 146 goles convertidos, es el jugador más efectivo en actividad de la Liga.
24 con la selección Debutó en la selección en 2001, ha jugado 24 encuentros y convirtió seis goles.
La vida del ‘Pícaro’ en el fútbol
José Alfredo Castillo (nació el 9 de febrero de 1983 en Santa Cruz) surgió en la Academia Tahuichi, y a los 17 años debutó en Oriente Petrolero, equipo en el que estuvo hasta 2003.
Se produjo entonces su primera salida al exterior (Universidad Autónoma de Guadalajara, México); vino a Bolívar (2004) y volvió a irse, a su club mexicano y a Rosario Central de Argentina en 2006. Durante ese año y el siguiente jugó en Oriente Petrolero, pero en 2007 pasó al conjunto de O’Higgins de Chile.
Estuvo en Bolívar 2008, luego en el Atlético Mineiro de Brasil, Oriente, en 2009, Blooming 2010, para salir otra vez a Estudiantes Tecos de México (2011).
El año pasado fue contratado por Bolívar en su nuevo regreso al país.
Fue el máximo goleador mundial de Liga según la IFFHS en 2001, cuando anotó 42 tantos. En estos momentos (con 146 goles) es el jugador más efectivo en actividad en la Liga.
Jugó varias veces en la Copa Libertadores (Oriente, Bolívar, Blooming) con 19 partidos y nueve goles en total.En la Copa Sudamericana, un partido y un gol (2002) con Oriente Petrolero.
Debutó en la selección nacional a los 18 años (05/09/2001), ha jugado 24 encuentros con la Verde (15 de ellos de eliminatorias) y marcó seis goles.
Sus últimas participaciones en el seleccionado ocurrieron el año pasado, en amistosos ante Panamá y Guatemala.
— ¿Cómo estás hoy en día?
— Me siento más maduro y con la idea de dedicarme exclusivamente a mi profesión y tratar de hacer cada vez mejor las cosas para terminar bien mi carrera. Me gustaría jugar unos años más, pero eso va a depender de cómo esté físicamente.
— ¿Este año qué Castillo vamos a ver?
— Trabajé duro para tratar de reeditar la buena actuación deportiva y goleadora que tuve en 2001, cuando jugué en Oriente. Entrené durísimo y alcancé mi nivel físico al 100%. Además superé el tema del sobrepeso que tuve en estos últimos siete años, bajé siete kilos y ahora estoy en 81; todo lo que bajé fue con mucho trabajo y predisposición, me cuidé mucho en la parte alimenticia, porque el error anterior era el de no saber comer bien, y hoy puedo decir que estoy acorde al profesionalismo.
— ¿Y en lo futbolístico?
— Estoy trabajando para ganarme un puesto en el equipo, pero está muy difícil, sobre todo porque hay alguien como William Ferreira que está haciendo muchos goles y tiene la confianza del entrenador. Igual trato de ganarme la confianza del DT.
— ¿Cuántas Copas Libertadores ya jugaste?
— Esta será mi quinta y recuerdo que con Bolívar ya anoté cinco goles, y el partido que más recuerdo es aquél ante Boca Juniors, cuando anoté tres tantos a un equipo que tenía a Tévez, Perea, Burdisso, Schiavi y otros.
— ¿Te acuerdas cómo fueron tus primeros pasos en el fútbol?
— Claro, vivía en la zona de las siete calles. A los ocho años ingresé a la Academia Tahuichi. Un día fuimos junto con mis compañeros de colegio a jugar contra la Tahuichi, yo hice dos goles y el entrenador Román Sánchez me becó para entrenar. Estuve hasta los 16 años y luego salí a Oriente.
— ¿Cómo fue el salto al fútbol profesional?
— Oriente se fijó en mí porque jugaba en Callejas y era goleador en la Asociación Cruceña de Fútbol. Además pasaba por buen momento en la selección nacional Sub-15 y Sub-17. Luego jugué en Oriente hasta 2002 para después ir al exterior, a México, Argentina, Chile y luego volví a Bolivia.
— ¿Dónde pasaste tu mejor momento?
— En Oriente, porque en 2001 el equipo fue campeón y yo el goleador. En 2002 hice más goles que el año anterior, pero no me acompañó el título y además Joaquín Botero me superó como goleador.
— ¿De qué equipo eres hincha?
— De Oriente desde mis seis años, desde esa edad era mi equipo preferido, aunque jugué un año en Blooming. Al comienzo fue difícil por el tema de la hinchada, pero con goles (los hinchas) se olvidaron y terminé bien.
— ¿Jugarías para The Strongest?
— (Sonríe) Después de vestir la camiseta de Bolívar no sé si podría ponerme la del Tigre. Sin embargo, uno siempre debe dejar una puerta abierta, pero sólo Dios sabe lo que pasará en el futuro.
— ¿Uno nace o se hace goleador?
— Uno nace para esto, porque desde que tengo uso de razón fui goleador y desde “peladito” me gustó anotar en el barrio donde vivía. Cuando llegué al fútbol profesional trabajé para perfeccionar todos los detalles, pero nací con ese don de hacer goles.
— Hace un momento hablaste de madurez, ¿eso permite recapacitar sobre la vida personal que algún momento tuviste?
— Uno toca fondo por la inexperiencia, por la juventud que tiene, y no piensa en las consecuencias. A mi corta edad no pensaba como una persona madura y sí, cometí errores. Eso me llevó a ver lo difícil que era superar el tema futbolístico, y entonces aprendí de los errores. No me arrepiento de lo que pasó, de las malas cosas que hice, porque me enseñaron a ver cómo son muchas otras cosas y aprendí.
— ¿Cuándo sentiste que era momento de levantarte?
— El doping que me salió cuando jugaba en Bolívar (2004) fue lo más injusto en mi carrera futbolística, apareció justo cuando estaba a punto de pasar a un equipo grande como Boca Juniors. Ahí dije que tenía que corregir mis errores. Seguí jugando, porque no me castigaron ni la Conmebol ni la FIFA debido a un error de procedimiento. Pero ya habían manchado mi imagen, tanto personal como futbolística, salí en todas las noticias del mundo y fue un golpe duro.
— ¿Te drogabas?
— Nunca tuve problemas de adicción y nunca se me pasó por la cabeza tomar la droga; siempre tuve salidas por las noches, iba a fiestas, tomaba un poco de alcohol, pero gracias a Dios nunca tocó a mi puerta la droga, por estoy feliz y agradecido a Dios que me cuidó.
— ¿Y cómo lograste explicar el positivo por cocaína?
— En el control algo habían inventado, todo era un show para perjudicarme. Yo estuve a préstamo en Bolívar ese año, por cinco meses, y luego me volví a Tecos de México y terminé jugando normalmente con la autorización de la FIFA. Tecos me recibió muy bien e hizo el análisis porque habían dudas. Me entrené normalmente, pero con esa mancha negra que quedó en mi vida y que me perjudicó bastante.
— No a las drogas, pero ¿hubo adicción al alcohol?
— En Tecos tuve un problema de indisciplina porque salía mucho por las noches, así que el presidente del equipo optó por darme tres semanas de vacaciones en pleno campeonato con el fin de que agarrara una ayuda psicológica profesional, eso me ayudó mucho para superarme. Los errores que cometí traté de corregirlos y lo hice junto con el profesional que me ayudó.
— Cuando salías, ¿no evitabas tomar bebidas?
— No llegué a depender del alcohol, pero sí me servía, sin embargo no hasta la adicción. Felizmente pude salir de esa situación y vi que la vida era diferente, entendí que el deporte es sano y que debía cuidar mi profesión.
— ¿Qué lección te dejó todo eso por lo que pasaste?
— Que los futbolistas somos seres humanos y nos dejamos llevar, pero podemos corregir nuestros errores y superarnos. Por eso hoy les digo a las futuras generaciones que traten de pensar en que la carrera del futbolista es corta y la tienen que aprovechar. El fútbol te puede dar muchas comodidades y uno a veces lo malinterpreta, y se sale del camino por el vicio, como me pasó a mí.
— A punto de cumplir un año más, ¿qué se te viene a la cabeza?
— Que cumplir un año más de vida es bonito. Año tras año uno logra ser cada vez más maduro como persona y como futbolista. En los 14 años que llevo en el fútbol competitivo maduré bastante y en el día a día superé pequeños detalles, corregí lo malo y siempre di lo máximo cuando me tocó jugar en la cancha.
Sus goles lo hicieron famoso
Goleador mundial Castillo fue el máximo goleador mundial de Liga según la IFFHS en 2001, cuando anotó 42 tantos.
Artillero en el país En estos momentos, con 146 goles convertidos, es el jugador más efectivo en actividad de la Liga.
24 con la selección Debutó en la selección en 2001, ha jugado 24 encuentros y convirtió seis goles.
La vida del ‘Pícaro’ en el fútbol
José Alfredo Castillo (nació el 9 de febrero de 1983 en Santa Cruz) surgió en la Academia Tahuichi, y a los 17 años debutó en Oriente Petrolero, equipo en el que estuvo hasta 2003.
Se produjo entonces su primera salida al exterior (Universidad Autónoma de Guadalajara, México); vino a Bolívar (2004) y volvió a irse, a su club mexicano y a Rosario Central de Argentina en 2006. Durante ese año y el siguiente jugó en Oriente Petrolero, pero en 2007 pasó al conjunto de O’Higgins de Chile.
Estuvo en Bolívar 2008, luego en el Atlético Mineiro de Brasil, Oriente, en 2009, Blooming 2010, para salir otra vez a Estudiantes Tecos de México (2011).
El año pasado fue contratado por Bolívar en su nuevo regreso al país.
Fue el máximo goleador mundial de Liga según la IFFHS en 2001, cuando anotó 42 tantos. En estos momentos (con 146 goles) es el jugador más efectivo en actividad en la Liga.
Jugó varias veces en la Copa Libertadores (Oriente, Bolívar, Blooming) con 19 partidos y nueve goles en total.En la Copa Sudamericana, un partido y un gol (2002) con Oriente Petrolero.
Debutó en la selección nacional a los 18 años (05/09/2001), ha jugado 24 encuentros con la Verde (15 de ellos de eliminatorias) y marcó seis goles.
Sus últimas participaciones en el seleccionado ocurrieron el año pasado, en amistosos ante Panamá y Guatemala.
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Goleadores,
Jose Alfredo Castillo
Otro gol de Martins para el Gremio
Marcelo Martins anotó su tercer gol vistiendo la camiseta del Gremio con el que su equipo empató con el Internacional de Porto Alegre por 2-2 en el torneo Gaucho.
Según el portal del club brasileño, el Gremio comenzó el clásico con una superioridad visible, dominó el centro del campo de juego en busca de aprovechar las escapadas de Marcelo Martins.
Sin embargo, fue el Inter el que encontró el primer gol a los 21 minutos de juego: Dátolo se llevó el balón luego de cruzar el medio campo y pasó el balón a Fernando, quien se lo devolvió al argentino para que marcara.
La ventaja del Inter no duró mucho, Marquinhos, tras pase preciso de Kleber, anotó el tanto de la igualdad. A los 31 minutos, Martins ingresó al área dispuesto a anotar, pero fue trabado por Josimar y el árbitro cobró la falta penal. El boliviano fue el encargado de cobrar el tiro y su remate se fue al ángulo superior izquierdo para poner las cosas 2-1.
Martins estuvo a punto de anotar el tercero a los 36 minutos, pero se resbaló y su remate se fue sin dirección.
En la segunda parte, el Inter se fue con todo en busca de la igualdad, y lo consiguió a los 29 minutos por intermedio de Bolívar, con un fuerte cabezazo que quebró las redes del equipo tricolor.
Según el portal del club brasileño, el Gremio comenzó el clásico con una superioridad visible, dominó el centro del campo de juego en busca de aprovechar las escapadas de Marcelo Martins.
Sin embargo, fue el Inter el que encontró el primer gol a los 21 minutos de juego: Dátolo se llevó el balón luego de cruzar el medio campo y pasó el balón a Fernando, quien se lo devolvió al argentino para que marcara.
La ventaja del Inter no duró mucho, Marquinhos, tras pase preciso de Kleber, anotó el tanto de la igualdad. A los 31 minutos, Martins ingresó al área dispuesto a anotar, pero fue trabado por Josimar y el árbitro cobró la falta penal. El boliviano fue el encargado de cobrar el tiro y su remate se fue al ángulo superior izquierdo para poner las cosas 2-1.
Martins estuvo a punto de anotar el tercero a los 36 minutos, pero se resbaló y su remate se fue sin dirección.
En la segunda parte, el Inter se fue con todo en busca de la igualdad, y lo consiguió a los 29 minutos por intermedio de Bolívar, con un fuerte cabezazo que quebró las redes del equipo tricolor.
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Marcelo Martins Moreno
El Sivasspor, de Pedriel, continúa en ascenso
El Sivasspor, en el que milita el delantero boliviano Ricardo Pedriel, goleó ayer en condición de visitante al Mersin Idmanyurdu 1-5 con goles de Karakas (2), Kilic (2) y Rajnoch.
Pedriel ingresó en el segundo tiempo.
El Sivasspor se ubica en el sexto lugar del torneo turco.
Pedriel ingresó en el segundo tiempo.
El Sivasspor se ubica en el sexto lugar del torneo turco.
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