lunes, 25 de noviembre de 2013

Campos, puro talento y gol en Catar



Es el goleador de la Liga, con siete tantos. Desde que llegó ha sido titular indiscutible y ha jugado los 16 partidos de su equipo, incluido el del último sábado; además no fue sustituido en ninguno. Se ganó el respeto y la confianza del entrenador, el español Leandro Lozano, de sus compañeros, de la dirigencia y de la afición. Hoy, Jhasmani Campos es el boliviano “conquistador” del fútbol catarí.

El ex Bolívar —transferido hace unos meses precisamente por la Academia, donde a veces jugaba, otras no— hoy triunfa en el fútbol del medio oriente y se ha convertido en una de las figuras no sólamente de su equipo, sino también del certamen.

“Gracias a Dios, desde que llegué jugué todos los partidos, los de la Liga y los preparatorios. Nunca fui a la banca y siempre empecé y terminé todos esos encuentros en los que estuve. El ritmo de aquí lo agarré bastante bien y estamos ahí, con toda la confianza de seguir adelante”, afirma el mediocampista, también integrante en varias ocasiones de la selección boliviana.

Desde hace meses Campos juega en el Muaither SC, equipo de la Primera División de Catar —a la que el club ascendió recién—, en un fútbol —del país sede del Mundial 2022— donde actúan estrellas mundiales como el español Raúl González o el argentino Lizandro López, entre otros. En medio de todos ellos el boliviano brilla, muestra su habilidad y técnica propia de los sudamericanos; además, sin ser un goleador de cepa —porque su posición en la cancha es otra—, es el máximo goleador de la Liga catarí.

“Estoy contento por cómo me va. Paso lindos momentos con mi familia, disfruto de las cosas bonitas que nos ofrece este país árabe y todos estamos bien, gracias a Dios”.

Campos ya jugó los nueve partidos oficiales del certamen y marcó siete goles; además estuvo en los siete amistosos.

No es un jugador boliviano más en el exterior. A diferencia de otros se adaptó de inmediato y está mostrando condiciones.

Cuenta que el ambiente futbolístico en Catar es muy diferente al de Sudamérica. “Aquí no hay ese fanatismo, sí (a los habitantes) les gusta el fútbol, pero son más formales. No asisten en gran cantidad a la cancha ni hacen todo ese show y previa que hay en Sudamérica”.

Pese a que se trata de un fútbol poco conocido mundialmente, el nivel es bueno.

“Llegué a este país con el deseo de aprender y de dejar todo por mi equipo, además de mejorar y así me va, con buen nivel y siendo goleador. Es posible que me vean otros clubes y por qué no pensar en otros países futboleros más exigente que puedan interesarse en mis servicios” para más adelante.

En algunos partidos fue elegido figura, pero también admite que su adaptación al comienzo le costó bastante, porque había muchos elementos por asumir, como el idioma, la alimentación, un nuevo país con normas diferentes y otras cosas más.

Está agradecido a quienes le cooperaron en su carrera, pero en esta ocasión especial a Silvio Fontana, representante boliviano de jugadores, quien posibilitó su transferencia.

El fútbol catarí —dice— físicamente es más potente y rápido, pero en lo técnico el boliviano tiene mucho para explotar.

“Es una liga muy profesional, los cataríes trabajan por mejorar en lo técnico. Estoy muy bien, los compañeros, los dirigentes y el entrenador me apoyan bastante, y con esas condiciones cómo no esforzarse al máximo para aportar con talento nacional”.

Come picante y a veces juega a 40°C de temperaturaLa vida en Catar es muy diferente a la de Sudamérica, sobre todo por las costumbres, más allá de que es un país sin normas tan rígidas como las hay en otros de la región. Allí, Jhasmani Campos, su esposa Brenda e hijos han logrado acomodarse bastante bien.

Los Campos viven en Doha, la capital del país más pequeño del mundo árabe, donde han encontrado algunas diferencias.

En Catar hay un rey, que es el máximo gobernador; se trata de una monarquía que tiene como religión la musulmana.

Estructuralmente es un lugar donde hay “playas hermosas, edificios y supermercados gigantes e increíbles”, que hacen que la vida sea muy cara.“Por la mañana voy al club, es obligatorio. Por la tarde entrenamos a las 17.00. Luego salgo con mi familia y estudio inglés”.

Durante varios partidos le costó bastante adaptarse, porque jugar a 40°C de temperatura es inusual; entonces, es una norma que cada 20 minutos el árbitro pare el juego para permitir que todos los protagonistas de refresquen e hidraten, a fin también de paliar el 90% de humedad que se registra.

“Al inicio sufrí un poco por la comida, pues no estaba mi esposa, pero luego ya nos acomodamos. Me apegué a la comida de la India, que tiene salsa picante, no me agrada mucho, pero hay que adecuarse”.

Campos, que es católico, extraña los templos. En Catar no los hay, pues los musulmanes practican el Ramadán.


No hay comentarios:

Publicar un comentario